Los editores · un capítulo del libro
Dos maravedís por libra de tabaco
El primer diccionario de la Academia lo pagaron los fumadores: un decreto del rey le dio sesenta mil reales al año sacados de «dos maravedís mas» por cada libra de tabaco que se consumiera en España [Historia de la Academia, 1726: XXXIV]. Siglo y medio después, el diccionario de Barcia lo pagaban por cuadernos, a un real la entrega, miles de lectores que no se conocían [La Raza latina (Madrid. 1874), 15/10/1880, p. 1]. Entre una cosa y otra cambió quién ponía el dinero y cambió el precio. Esta página pone juntos los dos cambios, con todos los editores de estas historias.
Karb and Sil · 15 de octubre de 2026, 11:21 · CC BY 4.0

Quién pagaba
En orden de fechas. Cada línea, con su fuente.
- El rey, con el tabaco (1726-1739). El decreto de los sesenta mil reales del tabaco se dio para empezar a imprimir el diccionario, y mandaba que, acabada la impresión, quedaran como renta de la Academia [Historia de la Academia, 1726: XXXIV]. El diccionario se imprimía «á cuya costa», a costa de ella, que tenía el privilegio [Privilegio, 1724]. Y el Consejo le ponía el precio: diez maravedís el pliego [Tasa, 1726].
- La Academia, con su impresor (1780-1803). El tomo único se vendía en casa del impresor: en la de Joaquín Ibarra en 1780, en la de su viuda, «Impresora de la Academia», en 1791 [Gaceta, 15-VIII-1780; Gaceta, 2-IX-1791].
- El rey otra vez, por adelantado (1817). Para la quinta edición la Academia no tenía fondos, y el rey mandó que la Imprenta Real «anticipase los caudales» [Prólogo, 1817]. Se tiraron seis mil ejemplares, que se despacharon pronto [Prólogo, 1822].
- La Academia, que fija el precio (1837). La Imprenta Nacional lo imprimía «de cuenta de la Academia española, que lo vende despues en el lugar, al precio y en la forma que le parecen convenientes» [Gaceta, 23-VII-1837].
- Los suscriptores de Peñalver (1842-1845). El Panléxico lo sacó el editor Ignacio Boix por suscripción y por entregas: su prospecto decía que la obra «inutiliza el Diccionario de la academia» y que a los suscriptores les saldría «cada tomo mas barato que cuesta el de la academia» [Gaceta, 22-VIII-1842]. En 1845 se vendía en 26 cuadernos a 6 reales [Gaceta, 27-X-1845].
- Los suscriptores de Domínguez (1846), que pagaban antes de imprimir. Primer tomo al suscribirse y segundo al recibir el primero, o los dos de golpe [El Heraldo, 19-II-1846, p. 4]; en mayo de 1846 ya estaban cubiertos los dos mil primeros [El Boletín del ejército, 6-V-1846, p. 8]. Luego pagó un editor: Mellado compró la propiedad, con las páginas estereotipadas, por 80.000 reales, y 6.000 más a la viuda [Martínez Martín 2018: 256-257].
- Los compradores de cuadernos (1853-1889). Gaspar y Roig daba su Diccionario enciclopédico a un real la entrega de 64 columnas [El Clamor público, 30-III-1853, p. 4]; Barcia, a un real la entrega y cuatro el cuaderno semanal [La Raza latina (Madrid. 1874), 15/10/1880, p. 1]; el Echegaray, a dos reales el cuaderno [El Diario español, 17/4/1887, p. 3].
- Y el Estado como cliente (1880-1881). Al Barcia lo sostuvieron también las suscripciones oficiales: treinta de Ultramar, pagadas a «Faquineto y compañía» por tandas de cuadernos [Gazeta de Puerto-Rico, 21/7/1881, p. 2], y doscientas del Ministerio de Fomento (en El ciclo del Barcia).
En resumen interpretación nuestra: el diccionario oficial empezó pagado por un impuesto y acabó siendo un libro que la Academia vendía a su precio; los privados se pagaron por adelantado, con suscriptores y cuadernos, y uno, el Barcia, con el Estado como primer cliente.
Una sola unidad
Los anuncios que citamos dan los precios en reales (de vellón) hasta 1884 y en pesetas desde 1891. La peseta la creó el decreto de 19 de octubre de 1868, que no dice cuántos reales vale [Gaceta, 20-X-1868]; lo dice el decreto de Hacienda que la puso en circulación: se admite en todos los pagos «á razon de 4 rs. ó 400 milésimas de escudo por peseta» [Gaceta, 26-III-1869]. Es la misma equivalencia que usan Reher y Ballesteros, «Real 0,25 pts.», y un maravedí es 1/34 de real [Reher y Ballesteros 1993]. Regla: 1 peseta = 4 reales. Los pesos de Manila no los pasamos a reales: no hemos leído en ninguna fuente el cambio de la época.
Precios corrientes y precios constantes
Un real de 1780 no compraba lo mismo que uno de 1850. Para comparar usamos la serie de precios y salarios de Madrid y Castilla la Nueva de Reher y Ballesteros, de 1501 a 1991, con base en 1790-1799 [Reher y Ballesteros 1993: apéndice 1, tabla 1]. Con ella, cada precio se da de tres maneras [Nuestras cuentas]:
- En reales de 1790-1799: el precio dividido por el índice de precios. El índice pesa mucho el pan (las farináceas son el 48 % de su cesta) [Reher y Ballesteros 1993: 104-105] y salta de un año a otro, así que tomamos la media de cinco años, el del anuncio y dos a cada lado.
- En salarios de 1790-1799: dividido por el índice de los jornales (también media de cinco años): lo que costaría si los jornales se hubieran quedado como en 1790-1799. La serie da índices, no reales al día, así que no permite decir «tantos días de peón». Un dato suelto sí lo tenemos: en 1842 la mayoría de los cajistas de Madrid ganaban 10, 12 y 14 reales al día, según un periódico de los dueños [El Castellano, 22-VII-1842, p. 1]; el diccionario en pasta, a 80, eran de seis a ocho jornales de cajista (cuenta nuestra).
- Por cada mil páginas: cuando sabemos las páginas, que da Viñaza edición por edición [Viñaza 1893: cols. 1507-1510], porque las ediciones no son el mismo libro: la de 1817 tiene 912 páginas y la de 1852, 732.
La tabla
El diccionario de la Academia. «Papel» es sin encuadernar; «pasta», encuadernado.
| Anuncio | Edición | En la fuente | En reales | Reales de 1790-1799 | En salarios de 1790-1799 | Por mil págs. (corrientes / de 1790-1799) | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1780 | 1.ª en un tomo | 75 rs en papel | 75 | 95 | 78 | — | [Gaceta, 15-VIII-1780] |
| 1791 | 3.ª, 867 págs. | 80 rs en papel | 80 | 88 | 81 | 92 / 102 | [Gaceta, 2-IX-1791; Viñaza 1893: col. 1507] |
| 1817 | 5.ª, 912 págs. | 106 rs en papel | 106 | 93 | 71 | 116 / 102 | [Gaceta, 25-II-1817; Viñaza 1893: col. 1508] |
| 1823 | 6.ª (1822), 870 págs. | 110 rs en papel | 110 | 120 | 80 | 126 / 138 | [Gaceta, 29-III-1823; Viñaza 1893: col. 1508] |
| 1837 | 8.ª, 792 págs. | 72 rs en papel | 72 | 69 | 54 | 91 / 87 | [Gaceta, 11-IX-1837; Viñaza 1893: col. 1509] |
| 1842 | 8.ª, «200 pliegos» | 80 rs en pasta | 80 | 90 | 60 | 101 / 114 | [Gaceta, 10-IX-1842] |
| 1844 | 9.ª (1843), 762 págs. | 73 rs en papel | 73 | 86 | 54 | 96 / 113 | [Gaceta, 4-XII-1844; Viñaza 1893: col. 1509] |
| 1849 | 9.ª (1843), la misma | 60 rs en papel | 60 | 70 | 42 | 79 / 92 | [Gaceta, 19-X-1849] |
| 1853 | 10.ª (1852), 732 págs. | 76 rs en papel | 76 | 93 | 54 | 104 / 127 | [Gaceta, 4-X-1853; Viñaza 1893: col. 1510] |
| 1907 | 13.ª (1899) | 29 pesetas en pasta | 116 | 111 | 70 | — | [El Fomento industrial y mercantil, 9-III-1907, p. 19] |
De la de 1780 Viñaza dice «160 págs.», que no puede ser (la de 1783 tiene 968) [Viñaza 1893: col. 1507]: no la usamos por página. Y la tasa de 1726, diez maravedís el pliego [Tasa, 1726], son en folio unos 74 reales por cada mil páginas, 157 de 1790-1799 [Nuestras cuentas]; pero aquellas páginas, con autoridades y etimologías, llevaban mucho menos texto que las del tomo único, que las quitó y se compuso en letra pequeña a tres columnas [Prólogo, 1817; Viñaza 1893: col. 1507].
Los demás. Lo que costaba la obra entera, según el anuncio.
| Anuncio | Diccionario | En la fuente | En reales | Reales de 1790-1799 | En salarios de 1790-1799 | Por mil págs. (corrientes / de 1790-1799) | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1842 | Panléxico (Peñalver), prospecto | 200 rs en pasta, sin suscribirse | 200 | 225 | 149 | — | [Gaceta, 22-VIII-1842] |
| 1845 | Panléxico, 1.ª, 800 págs. | 26 cuadernos a 6 rs | 156 | 177 | 115 | 195 / 221 | [Gaceta, 27-X-1845] |
| 1845 | Panléxico, 2.ª | 100 rs a los suscriptores | 100 | 113 | 74 | 125 / 142 | [Gaceta, 27-X-1845] |
| 1846 | Diccionario nacional (Domínguez) | 200 rs suscrito; 320 acabado | 200 | 229 | 147 | — | [El Heraldo, 19-II-1846, p. 4] |
| 1852 | Domínguez (Mellado) | 120 rs en Madrid | 120 | 148 | 84 | — | [El Heraldo, 19-XI-1852, p. 4] |
| 1853 | Diccionario enciclopédico (Gaspar y Roig) | un real la entrega, «sobre 130 ó 140» entregas | 135 | 165 | 96 | — | [El Clamor público, 30-III-1853, p. 4] |
| 1855 | Nuevo diccionario (Barcia), 1.018 págs. | 30 rs encuadernado | 30 | 33 | 21 | 29 / 33 | [Las Novedades (Madrid), 14/10/1855, p. 4] |
| 1867 | Domínguez, 10.ª | 180 rs en Madrid | 180 | 179 | 126 | — | [Almanaque de la risa, 1867, p. 165] |
| 1883 | Primer diccionario (Barcia) | 176 cuadernos y medio a 4 rs | 706 | 702 | 525 | — | [El Pabellón nacional (Madrid), 2/12/1883, p. 4] |
| 1884 | Primer diccionario (Barcia) | cinco tomos encuadernados | 826 | 825 | 615 | — | [El Imparcial (Madrid. 1867), 7/11/1884, p. 4] |
| 1891 | Echegaray | 75 pesetas al contado | 300 | 317 | 223 | — | [El Heraldo de Madrid, 9/6/1891, p. 4] |
| 1892 | Domínguez, «Madrid, 1890» | 33 pesetas | 132 | 141 | 98 | — | [Anuario literario y artístico, 1892, p. 170] |
| 1896 | Domínguez, en Manila | 12,50 pesos | — | — | — | — | [Diario de Manila, 5-V-1896, p. 1] |
| 1896 | Primer diccionario (Barcia), en Manila | 52,50 pesos | — | — | — | — | [Diario de Manila, 5-V-1896, p. 1] |
| 1907 | Primer diccionario (Barcia) | 127 pesetas en rústica | 508 | 485 | 308 | — | [El Fomento industrial y mercantil, 20/3/1907, p. 19] |
| 1907 | Viada, Diccionario de la lengua española | 21 pesetas | 84 | 80 | 51 | — | [El Fomento industrial y mercantil, 9-III-1907, p. 19] |
Las sumas de cuadernos y entregas son nuestras; la de Gaspar y Roig pone el punto medio de lo que calculaba el editor. Del Salvá (1846) y del Núñez de Taboada (1825) no hemos encontrado un precio en la Gaceta: los anuncios de Taboada que salen son de su diccionario francés-español, que es otro libro [Nuestras cuentas].
¿Por qué bajó? La respuesta
La pregunta fue de Eduardo, mirando la tabla de la Academia: si con el coste de la vida el precio debería subir, ¿por qué baja tanto? En corto: la bajada de 1907 no existe, y la de 1823-1849 se explica solo en parte.
1907. Son 29 pesetas, 116 reales, y encuadernado: más que los 88 de 1853 en pasta [El Fomento industrial y mercantil, 9-III-1907, p. 19; Gaceta, 4-X-1853]. La tabla vieja mezclaba las dos monedas.
1823-1849. En reales corrientes, de 110 a 60. En reales de 1790-1799, el diccionario costó casi siempre lo mismo, entre 86 y 95, en 1780, 1791, 1817, 1844 y 1853; los puntos que se salen son 1823, por arriba (120), y 1837 y 1849, por abajo (69 y 70) [Nuestras cuentas]. Lo que hay que explicar no es una caída de cien años, sino tres anuncios: por qué en 1823 se pedía tanto y por qué en 1837 y 1849 tan poco. Medido en jornales, en cambio, sí hay una bajada que se queda: de 71-81 hasta 1823 a unos 54 desde 1837, porque los jornales nominales subieron con la guerra (un 50 % entre 1799 y 1812) y el libro no [Reher y Ballesteros 1993: apéndice 1, tabla 1].
Las cinco explicaciones que Silicio le dio a Eduardo, una por una:
- Que no fuera el mismo libro. En parte. De la 6.ª a la 8.ª se perdieron 78 páginas, de 870 a 792 [Viñaza 1893: cols. 1508-1509]: por cada mil páginas, la bajada de 1823 a 1837 se queda en un 28 % en corrientes, no un 35 %. Y la Academia había ido quitando voces: la séptima suprimió «una porción de voces, principalmente arcaicas» [Viñaza 1893: cols. 1508-1509]. Pero de 1844 a 1849 el libro es el mismo, la novena de 1843, y bajó de 73 a 60 [Gaceta, 4-XII-1844; Gaceta, 19-X-1849].
- Que lo vendiera otro. No. En 1823 lo vendía un almacén de papel, el de Serra, a 110; pero en 1817 la propia Academia lo vendía en su despacho a 106 [Gaceta, 29-III-1823; Gaceta, 25-II-1817]. El vendedor cambia cuatro reales, no cuarenta.
- Que «novena y última» fuera una liquidación. No, por lo que dice el anuncio. Leído en la imagen, es un aviso corto, sin «rebaja» ni «liquidación»: «novena y última edicion» es la novena y la más reciente; el despacho de la Academia la vende con la librería de González, y debajo anuncia otras obras suyas, el Fuero Juzgo entre ellas [Gaceta, 19-X-1849]. Que fuera para quitarse ejemplares antes de la décima, que salió en 1852, es posible, pero ninguna fuente lo dice interpretación nuestra.
- La competencia y el fin del privilegio. No explica 1837; puede pesar después. Por las fechas: la bajada a 72 es de 1837, y el Panléxico empieza en 1842 y Domínguez en 1846 [Gaceta, 11-IX-1837; Gaceta, 22-VIII-1842; El Heraldo, 19-II-1846, p. 4]. Y por los precios: los rivales eran más caros. Peñalver se medía con la Academia, a la que prometía ganar por tomo, pero la obra entera, 156 reales por cuadernos o 200 en pasta; un defensor de la Academia le echó la cuenta en la Gaceta, 264 contra 80 [Gaceta, 22-VIII-1842; Gaceta, 27-X-1845; Gaceta, 10-IX-1842]. Domínguez pedía 200 a los suscriptores [El Heraldo, 19-II-1846, p. 4]. La Academia era el diccionario barato y no tenía que bajar para quedar por debajo interpretación nuestra. Que se acabara el privilegio, «se acabó el tiempo de los privilegios exclusivos», es de 1842 [Gaceta, 18-IX-1842], cinco años después de la bajada.
- Que se abaratara el papel. No en 1837; puede que en 1849. En 1845 la Gaceta dice que, con el papel continuo, «han bajado de una manera asombrosa los precios del papel», pero cuenta que la primera máquina la trajo un almacenista de papel e impresor, Tomás Jordán, y que los productos de las fábricas de Tolosa, Villarluengo, Candelario y Burgos se empezaron a conocer en 1842 [Gaceta, 5-IV-1845]. El primer privilegio para una máquina así es de 1836 [Privilegio de 1836]. El papel barato llega después de 1837; para 1849 pudo contar, pero no sabemos en qué papel se imprimió la novena interpretación nuestra.
Lo que queda sin explicar. Por qué la Academia puso la octava a 72 reales en 1837 y la novena a 60 en 1849. En 1837 llevaba dos años sin ejemplares en las librerías, según un librero de Zaragoza [Gaceta, 23-VII-1837], y fijaba el precio ella sola [Gaceta, 23-VII-1837]; sus cuentas (lo que pagaba a la imprenta, cuántos tiraba) estarán en sus actas, que no hemos visto.


Lo que falta
- Los precios de 1832, 1869 y 1884 de la Academia, y los del Salvá y el Núñez de Taboada.
- Las actas de la Academia de 1835-1853: el precio de cada edición, la tirada y lo que pagaba a la imprenta.
- El precio del papel en Madrid año por año: tenemos la frase de 1845 y la subasta de 1850 de la página del Domínguez, no una serie.
- Un jornal en reales que permita decir «tantos días de peón»: la serie de Reher y Ballesteros da índices.
- Un cambio de la época para los pesos de Manila.
- La de 1780 por páginas: Viñaza dice 160, que es un error; hay que ver el libro.
Para seguir
- La Academia · Quién imprimió su diccionario, el privilegio, el tomo único y los precios de la Gaceta.
- Mellado, Guijarro y los demás · Los dueños del Diccionario nacional.
- Faquineto · El que vendió el Barcia por cuadernos y sacó el Echegaray.
- El ciclo del Barcia · Los precios del Barcia y del Echegaray, y el Estado como cliente.
- Fuentes · La Gaceta, la serie de Reher y Ballesteros y nuestras cuentas.