Los editores · un capítulo del libro
La Academia: quién imprimió su diccionario y a cuánto
Los otros diccionarios de estas páginas tuvieron dueños que los compraban, los reimprimían y los vendían. El de la Academia no: desde el primer tomo, de 1726, se imprimió «á cuya costa», a costa de ella, que tenía el privilegio y elegía impresor [Privilegio, 1724]. En siglo y medio pasó por la imprenta de su impresor, Francisco del Hierro, por la de Ibarra, impresor de Cámara, por las imprentas del Estado y, desde 1843, por otras tres casas. Y cambió de forma para costar menos: de seis tomos en folio a uno solo.
Karb and Sil · 15 de octubre de 2026, 08:05 · CC BY 4.0

Los impresores, edición por edición
La tabla sale de las portadas, cuando las hemos visto en un escaneo, y si no, de la Biblioteca histórica de la filología castellana del conde de la Viñaza (1893), que copia las portadas de 1783 y 1791 y resume las demás [Viñaza 1893: cols. 1507-1510]. La numeración de las ediciones es la de la Academia, y empieza a contar en 1780: el Prólogo de 1817 dice que la edición en un tomo de 1780 es la que «ahora repite por quinta vez» [Prólogo, 1817]. Los seis tomos de 1726-1739 y el tomo de 1770 son otra serie, la grande.
| Edición | Año | Impresor | Fuente |
|---|---|---|---|
| Seis tomos (A-Z) | 1726-1739 | Francisco del Hierro, «Impressor de la Real Académia Española» (tomos I y II), su viuda (III) y sus herederos (IV a VI) | portada del tomo I [Portada, 1726]; [Los seis tomos, 1726-1739] |
| Segunda impresión, tomo I (A-B) | 1770 | «D. Joachin Ibarra, Impresor de Cámara de S. M.» | portada [Portada, 1770] |
| 1.ª en un tomo | 1780 | «D. Joaquín Ibarra» | [Viñaza 1893: col. 1507; Gaceta, 15-VIII-1780] |
| 2.ª | 1783 | «D. Joaquín Ibarra, Impresor de Cámara de S. M. y de la Real Academia» | [Viñaza 1893: col. 1507] |
| 3.ª | 1791 | «la viuda de D. Joaquín Ibarra, impresora de la Real Academia» | [Viñaza 1893: col. 1507; Gaceta, 2-IX-1791] |
| 4.ª | 1803 | «Viuda de Don Joaquín Ibarra» | [Viñaza 1893: col. 1508] |
| 5.ª | 1817 | Imprenta Real | portada [Portada, 1817] |
| 6.ª | 1822 | Imprenta Nacional | portada [Portada, 1822] |
| 7.ª | 1832 | Imprenta Real, según Viñaza; la portada no la hemos visto | [Viñaza 1893: col. 1508] |
| 8.ª | 1837 | Imprenta Real, según Viñaza; ese mismo año la Imprenta Nacional decía en la Gaceta que el diccionario «se imprime en esta imprenta» | [Viñaza 1893: col. 1509; Gaceta, 23-VII-1837] |
| 9.ª | 1843 | «Imprenta de D. Francisco María Fernández» | portada [Portada, 1843] |
| 10.ª | 1852 | «Imprenta Nacional» | portada [Portada, 1852] |
| 11.ª | 1869 | «Imprenta de Don Manuel Rivadeneyra» | portada [Portada, 1869] |
| 12.ª | 1884 | «Imprenta de D. Gregorio Hernando» | portada [Portada, 1884] |
| 13.ª | 1899 | «Imprenta de los Sres. Hernando y Compañía» | portada [Portada, 1899] |
Del Hierro firmaba en 1726 como impresor de la Academia [Portada, 1726]; Ibarra se llamaba en 1783 impresor «de la Real Academia», y su viuda, «impresora de la Academia», vendía el diccionario en la misma imprenta, en la calle de la Gorguera [Viñaza 1893: col. 1507; Gaceta, 2-IX-1791]. Entre 1817 y 1852 imprimió casi siempre una imprenta del Estado, con la excepción de 1843; desde 1869, imprentas particulares sin título de la Academia en la portada interpretación nuestra. Por qué la Academia se fue a Fernández en 1843 no lo hemos leído en ninguna parte.
Una séptima que no cuadra. Hay en Internet Archive un ejemplar de la biblioteca jesuita de Chantilly cuya portada grabada dice «Séptima edición. Madrid en la Imprenta Nacional», con un año que leemos «1823», y que lleva el Prólogo de la sexta [La séptima de Chantilly]. Viñaza cuenta que en 1824 apareció en Versalles un diccionario en cuarto «con el título de séptima edición», que creía una «suplantación» no autorizada y copia exacta de la sexta, y que la séptima de verdad salió en Madrid en 1832 [Viñaza 1893: col. 1508]. Si el ejemplar de Chantilly es ese u otro, no lo sabemos: no hemos medido su tamaño ni comparado su texto.
El privilegio: quién podía imprimirlo
La cédula de Felipe V que va al frente del tomo I, firmada en San Ildefonso el 12 de octubre de 1724, da a la Academia licencia por veinte años para que ella, «ò la Persona que vuestro poder huviere, y no otra alguna», imprima el diccionario, y dice que se imprime a su costa. Quien lo imprimiera sin su licencia perdería los ejemplares, «moldes y aparéjos» y pagaría cincuenta mil maravedís [Privilegio, 1724]. El Consejo le puso precio, la tasa: diez maravedís cada pliego, el 1 de abril de 1726 [Tasa, 1726].
Para la segunda impresión, la Academia pidió licencia otra vez, y el rey se la dio el 26 de marzo de 1769 «para reimprimir y vender libremente» el diccionario corregido y aumentado; el certificado va al frente del tomo de 1770 [Licencia, 1769].
En 1837 la Imprenta Nacional explicó en la Gaceta cómo funcionaba: el diccionario se imprimía allí «de cuenta de la Academia española, que lo vende despues en el lugar, al precio y en la forma que le parecen convenientes», y lo reimprimía cuando lo juzgaba necesario «ó puede». Contestaba a un librero de Zaragoza que se quejaba en el Eco del Comercio de que no le hacían rebaja por docena y de que llevaba dos años sin ejemplares [Gaceta, 23-VII-1837].
En 1842, con el Panléxico de Peñalver en la calle, un escrito en la Gaceta admitía que «se acabó el tiempo de los privilegios exclusivos»: cualquiera podía publicar un diccionario sin que la Academia pudiera impedirlo; pero «de componer á copiar hay gran distancia» [Gaceta, 18-IX-1842]. Y en 1884 el diccionario lleva una nota nueva: es «propiedad exclusiva» de la Academia, que se reserva sus derechos según la ley de propiedad intelectual de 10 de enero de 1879 y «perseguirá á quien le usurpare» cualquiera de ellos [Propiedad, 1884].
El dinero
Quién pagaba. El primer diccionario se pagó con dinero del rey: un decreto dio a la Academia sesenta mil reales al año, sacados de dos maravedís más por libra de tabaco [Historia de la Academia, 1726: XXXIV], y el papel, que escaseaba, se acabó comprando en las fábricas de Capellada, en Cataluña [Continuación de la Historia, 1739]. Para la quinta edición la Academia no tenía fondos, y el rey mandó que la Imprenta Real «anticipase los caudales» [Prólogo, 1817].
Por qué un tomo. La reducción de 1780 se hizo para que el público aprovechara el trabajo de la Academia «con mas facilidad y á menos costa»: se quitaron las autoridades y las etimologías, pero ningún artículo [Prólogo, 1817]. Viñaza añade que se quitaron también «las anomalías de los verbos» y que se compuso en letra pequeña a tres columnas [Viñaza 1893: col. 1507]. Los que ya tenían una edición podían comprar aparte el suplemento de la siguiente: así se anunció en 1784 y en 1791 [Gaceta, 17-II-1784; Gaceta, 2-IX-1791].
Cuántos. De la quinta, la de 1817, se tiraron seis mil ejemplares, y se despacharon tan pronto que la Academia preparó enseguida la sexta [Prólogo, 1822; Viñaza 1893: col. 1508]. Antes, la de 1803 se había agotado durante la guerra, y sus ejemplares llegaron a tener «en el comercio un valor exorbitante» [Prólogo, 1822]. De ninguna otra edición hemos visto la tirada.

Dónde se vendía y a cuánto
Los precios que publicó la Gaceta, encontrados por programa y leídos en la imagen de cada página [Nuestra búsqueda en la Gaceta]. «En papel» es sin encuadernar; «en pasta», encuadernado.
| Fecha del anuncio | Edición | Precio | En reales (papel / pasta) | Dónde | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| 14-V-1726 | Tomo I de los seis | — | — | casa de Juan Pérez, «Librero de la misma Academia» | [Gaceta, 14-V-1726] |
| 1-I-1771 | Tomo I de 1770 | — | — | librería de Ángel Corradi, calle de las Carretas | [Gaceta, 1-I-1771] |
| 15-VIII-1780 | 1.ª en un tomo | 75 reales en papel | 75 / — | casa de Joaquín Ibarra, calle de la Gorguera | [Gaceta, 15-VIII-1780] |
| 2-IX-1791 | 3.ª | 80 reales en papel | 80 / — | imprenta de la viuda de Ibarra | [Gaceta, 2-IX-1791] |
| 25-II-1817 | 5.ª | 106 en papel, 126 en pasta | 106 / 126 | despacho de la Academia, calle de Valverde | [Gaceta, 25-II-1817] |
| 29-III-1823 | 6.ª | 110 en papel, 140 en pasta | 110 / 140 | almacén de papel de Serra, calle de Majaderitos | [Gaceta, 29-III-1823] |
| 11-IX-1837 | 8.ª | 72 en papel, 84 en pasta | 72 / 84 | despacho de la Academia | [Gaceta, 11-IX-1837] |
| 4-XII-1844 | 9.ª | 73 en papel, 85 en pasta | 73 / 85 | despacho de la Academia, calle de Valverde | [Gaceta, 4-XII-1844] |
| 19-X-1849 | 9.ª, «novena y última» | 60 en papel, 72 en pasta | 60 / 72 | despacho de la Academia y librería de González, calle de Preciados | [Gaceta, 19-X-1849] |
| 4-X-1853 | 10.ª | 76 en papel, 88 en pasta; el 5 % menos de 12 a 50 ejemplares, el 10 % desde 50 | 76 / 88 | despacho de la Academia, calle de Valverde | [Gaceta, 4-X-1853] |
| 9-III-1907 | 13.ª (1899) | 29 pesetas, en folio, pasta | — / 116 | catálogo de El Fomento industrial y mercantil | [El Fomento industrial y mercantil, 9-III-1907, p. 19] |
En reales. Una sola unidad: 1 peseta son 4 reales, la equivalencia con que el decreto de Hacienda de 1869 puso en circulación la peseta, «á razon de 4 rs. … por peseta» [Gaceta, 26-III-1869]. Las 29 pesetas de 1907 son 116 reales, y en pasta: más que los 88 de 1853, no menos. Los mismos precios, en reales de 1790-1799 y por cada mil páginas, en Dos maravedís por libra de tabaco [Nuestras cuentas].
De la 7.ª (1832), la 11.ª (1869) y la 12.ª (1884) no hemos encontrado precio: la Gaceta de 1869 a 1873 cita la undécima muchas veces, pero en listas de libros para bibliotecas, sin precio [Nuestra búsqueda en la Gaceta].
Al lado de Domínguez y de los demás. En 1844 la novena costaba 73 reales en papel; en 1846 el Diccionario nacional de Domínguez pedía 200 reales por los dos tomos a quien se suscribiera y anunciaba 320 para cuando estuviera acabado [Gaceta, 4-XII-1844; El Heraldo, 19-II-1846, p. 4]. En 1852-1853, la décima a 76 reales en papel y 88 en pasta, y el Domínguez a 120 en Madrid por suscripción [Gaceta, 4-X-1853; El Heraldo, 19-XI-1852, p. 4]. En el catálogo de 1907, la Academia de 1899 a 29 pesetas, el Marty Caballero en dos tomos a 41 y, a 21, el Diccionario de la lengua española de Viada, que se vendía porque traía «todas las voces» de la decimotercera de la Academia [El Fomento industrial y mercantil, 9-III-1907, p. 19]. El tomo único era el diccionario barato de su tiempo, y sus competidores se anunciaban por lo que le añadían o por lo que le copiaban interpretación nuestra.
Una corrección a lo que creíamos: el anuncio de Manila de 1896 que pone el Barcia a 52,50 pesos no trae a la Academia; los 12,50 pesos son del Domínguez [Diario de Manila, 5-V-1896, p. 1].
Lo que falta
- Las portadas de 1780, 1783, 1791, 1803, 1832 y 1837. No hemos encontrado escaneos libres que podamos abrir (HathiTrust pide una verificación que no pasa un programa); lo que sabemos de ellas es lo que copia Viñaza y lo que dicen los anuncios.
- El Prólogo de 1780, donde la Academia explicaría la reducción con sus palabras: solo tenemos lo que cuenta el de 1817.
- Por qué cambió de impresor: a Fernández en 1843, a Rivadeneyra en 1869, a Hernando en 1884. Ni los prólogos ni la Gaceta que hemos leído lo dicen; estará en las actas de la Academia, que no hemos visto.
- Las tiradas y lo que cobraba cada impresor. Solo conocemos los seis mil ejemplares de 1817.
- La séptima de Chantilly (arriba): qué es.
- Los precios de 1869 y 1884.
Este capítulo dejaba abierta otra página, que ya está en parte en Dos maravedís por libra de tabaco (quién pagaba y a cuánto): la que ponga juntos a todos los editores de estas historias —la Academia y sus impresores, Mellado y Guijarro, Faquineto, los Álvarez, Seix, Rivadeneyra, que imprimió a la Academia en 1869 y a Monlau en 1856— y cuente qué se pasaban de una casa a otra.
Para seguir
- La Academia que citó a sus autores · Los seis tomos de 1726-1739: cómo se hicieron y quién los imprimió.
- Los editores de los diccionarios · Faquineto, los Álvarez, Seix, Mellado y Guijarro.
- Dos maravedís por libra de tabaco · Quién pagó cada diccionario y a cuánto se vendió, en reales corrientes y constantes.
- Fuentes · Las portadas, los prólogos y los anuncios de la Gaceta citados aquí, enlazados a su original.