José María Faquineto y Cantos
De Faquineto no se conoce ningún retrato, ni la fecha de su nacimiento, ni la de su muerte. Lo que sí se conoce es su casa editorial: los anuncios que puso en la prensa durante veinticinco años, sus cambios de dirección, y el balance que presentó al juez cuando suspendió pagos. Con eso se puede contar casi todo.
Quién era
Se llamaba José María Faquineto y Cantos, o «de Cantos». Con los dos apellidos firma como editor en 1870 y así sale en 1883, en 1889 y en su quiebra de 1894-1895 [BNE, catálogo; Gaceta universal, 14/8/1883, p. 2; Boletín oficial de la propiedad intelectual e industrial, 16/4/1889, p. 2; Diario oficial de avisos de Madrid, 5/11/1894, p. 2]. La Biblioteca Nacional lo tiene por «periodista» [BNE, catálogo], y en 1888 dirigía un periódico, El Movimiento Literario [Anuario del comercio (Bailly-Baillière), 1888, p. 133].
Manuel Alvar Ezquerra lo llama sobrino de Barcia [Alvar Ezquerra 2019: 18]. La mujer de Barcia se llamaba Ana Cantos [RAH], y Cantos era el segundo apellido de Faquineto: sería sobrino de ella, hijo de una hermana suya interpretación nuestra. Ningún documento que hayamos visto lo dice con esas palabras. Cuando Barcia murió, en 1885, la casa mortuoria fue Atocha, 135, que era la casa editorial de Faquineto, y la esquela la firmaban «su viuda, su hijo y sus sobrinos» [El Imparcial (Madrid. 1867), 1/7/1885, p. 3].
Era muy joven, y pobre. En septiembre de 1871 el Ayuntamiento de Madrid publicó la lista de mozos que pedían que les pagara la redención del servicio militar porque sabían leer y escribir «y no puedan eximirse á causa de su pobreza»; el número 69 es «José María Faquineto de Cantos, Velas, 4, principal» [Diario oficial de avisos de Madrid, 9/9/1871, p. 1]. Si era mozo de las quintas de 1870 o 1871, tenía unos veinte años interpretación nuestra: cuando firmaba como editor de Barcia en 1869, era casi un chico, y sin dinero.
No hay que confundirlo con otro José María Faquineto, ingeniero de Caminos, que ya era ingeniero jefe en 1863 [Guía de forasteros en Madrid, 1863, p. 598]: en el anuario de comercio de 1888 salen los dos en la misma página, el editor en Olivar, 6, y el ingeniero en Recoletos [Anuario del comercio (Bailly-Baillière), 1888, p. 133]. Si eran parientes, no lo sabemos.
Treinta años de catálogo
Empezó como editor de los folletos republicanos de Barcia: la Cartilla política de 1869, a un real [El Amigo de los trabajadores, 1/8/1869, p. 4]; El Papado ante Jesucristo, las Cartas á Pío IX y otros, a 4 reales, con un 25 % para los corresponsales [La República federal, 10/6/1870, p. 4]; La revolución por dentro [Pérez Alonso 2026: n. 38] y el Manifiesto a la nación, «suplemento a La Federación Española», con la firma «Editor, José María Faquineto y Cantos» [BNE, catálogo]. Los imprimía la familia Álvarez, en la calle de San Pedro (ver los Álvarez).
Luego, por cuadernos semanales:
| Años | Qué | Fuente |
|---|---|---|
| 1880-1892 | Barcia, Primer diccionario general etimológico, 5 tomos: lo administra | [La Raza latina (Madrid. 1874), 15/10/1880, p. 1; Gazeta de Puerto-Rico, 21/7/1881, p. 2; Gaceta universal, 14/8/1883, p. 2] |
| 1882 | El gran Galeoto, novela sobre el drama de José Echegaray, con carta-prólogo de este | [Gaceta universal, 21/10/1882, p. 3] |
| 1882-1886 | Ramón de la Cruz, Teatro selecto; Pérez Escrich, La hermosura del alma | [El Pabellón nacional (Madrid), 16/12/1882, p. 4; RAH] |
| 1886-1889 | Emilio Castelar, Galería histórica de mujeres célebres, 8 tomos, a 20 reales | [El Campo (Madrid. 1876), 1/10/1886, p. 10; Boletín oficial de la propiedad intelectual e industrial, 16/4/1889, p. 2] |
| 1887-1889 | Eduardo de Echegaray, Diccionario general etimológico, 5 tomos | [Nuestra comparación de las ediciones; El Diario español, 17/4/1887, p. 3] |
| 1890 | Barcia, Sinónimos castellanos, edición póstuma | [Alvar Ezquerra 2019: 21] |
| 1891 | Su propio Vocabulario de la lengua española, 730 páginas en 16.º, 4 pesetas | [BNE, catálogo; Madrid cómico, 21/11/1891, p. 7] |
| 1892 | Ángel Muro, Diccionario general de cocina | [El Eco de Filipinas, 21/4/1892, p. 3; El Resumen (Madrid), 6/6/1892, p. 4] |
Y cambió de casa cuatro veces: plazuela de San Millán, 11 (1869-1870); Mesón de Paredes, 26 (1880-1881); Atocha, 135, entresuelo (1881-1885), donde murió Barcia; Olivar, 6, principal (de 1885 a 1893); y en la quiebra, Magdalena, 34 [La República federal, 10/6/1870, p. 4; La Raza latina (Madrid. 1874), 15/10/1880, p. 1; Gaceta universal, 21/10/1882, p. 3; El Campo (Madrid. 1876), 1/10/1886, p. 10; Diario oficial de avisos de Madrid, 24/8/1894, p. 2].
El Echegaray, la edición económica del administrador
Barcia murió el 2 de julio de 1885. En abril de 1887 la casa de Faquineto empezó a repartir, a 2 reales el cuaderno, un Diccionario general etimológico «arreglado del Diccionario etimológico de D. Roque Barcia» por Eduardo de Echegaray [El Diario español, 17/4/1887, p. 3]. El prospecto lo decía claro: el de Barcia, «siendo demasiado voluminoso, y, por consecuencia, caro, no es libro manejable» [El Imparcial (Madrid. 1867), 19/4/1887, p. 4]. Lo imprimió el mismo taller que el Barcia [Nuestra comparación de las ediciones]. Cómo se hizo y qué recortó lo contamos en la historia del Barcia. Y se puede leer entero, palabra por palabra, en esta biblioteca.
Comparado con lo que hizo Mellado con Domínguez, la jugada es otra interpretación nuestra. Mellado compró la propiedad a la viuda y reimprimió el libro a mitad de precio (Mellado). Faquineto no compró nada: la propiedad del Primer diccionario seguía siendo de la viuda, y él sacó otra obra, con otro nombre en la portada, sobre el mismo texto de definición. Que el nombre fuera el de un Echegaray, el apellido más sonado del momento, encaja con una casa que vendía nombres (Castelar, Echegaray, Ramón de la Cruz).
El Echegaray se vendió también en Ultramar: en Manila, en 1896, a 24,50 pesos, frente a los 52,50 del Barcia [La Oceanía española, 9/10/1896, p. 1]; y en La Habana, en 1901, en la librería El Pensamiento Libre, cinco tomos en pasta española por unos ocho pesos y medio en oro [La Lucha, 5-IX-1901]. Para entonces la casa que lo había hecho ya no existía.
1892: la viuda se va, y la casa cae
Febrero. «Para la venta de las obras dejadas por el ilustre escritor D. Roque Barcia, acaba de abrirse en esta corte, calle de las Huertas, núm. 21, una librería […]. La señora viuda de Barcia ha querido tomar á su propio cargo la administración de las obras de su marido, que hasta aquí corría al de la casa editorial de D. José María Faquineto, establecida en la calle del Olivar, núm. 6» [La Opinión (Madrid. 1890), 16/2/1892, p. 2].
Septiembre. Faquineto suspende pagos. La Crónica publica su balance: 933.461 pesetas en existencias de almacén y 49.341 en créditos a su favor, contra un pasivo de 250.477,54 pesetas con once acreedores. El convenio, aprobado por ocho de ellos, es pagar el 40 % en cinco años; y el periodista comenta: «El negocio ha sido redondo» [La Crónica (Madrid. 1879), 29/9/1892, p. 5]. Casi un millón en cuadernos y libros en rama, que valían lo que se pudiera vender, contra un cuarto de millón de deudas en dinero: el retrato de una casa de cuadernos con el almacén lleno y la caja vacía interpretación nuestra.
1894. Tres acreedores impugnaron el convenio (Rodolfo de León, el Banco General de Madrid y el Crédit Lyonnais), la Audiencia lo anuló y el juzgado declaró la quiebra de «D. José María Faquineto, editor de obras literarias» [Diario oficial de avisos de Madrid, 24/8/1894, p. 2; La Crónica (Madrid. 1879), 28/11/1894, p. 4]. Uno de los tres síndicos fue Ricardo Álvarez y Pascual, su impresor [Diario oficial de avisos de Madrid, 5/11/1894, p. 2].
1895. Los edictos ya lo llaman «editor que fué de obras literarias» [Diario oficial de avisos de Madrid, 12/3/1895, p. 2], y él se anuncia como gerente de una «Administración de obras literarias»: «Se administran toda clase de obras» [La Correspondencia de España, 11/3/1895, p. 4]. Volvía a lo que había hecho con Barcia: administrar libros de otros.
La venta del Barcia a la casa Seix, en noviembre de 1893, cae justo entre la suspensión de pagos y la quiebra. La viuda, que era la dueña, había separado el diccionario de la casa de Faquineto antes de que se hundiera, y lo vendió a una casa de Barcelona que compraba catálogos enteros (ver Seix) interpretación nuestra. El Echegaray, que sí era de Faquineto, quedaría en la quiebra; en 1898 lo reimprimieron los hijos de Ricardo Álvarez [Puche Lorenzo 2000: n. 16]. Para quién, no lo sabemos.
Después
Después de 1895 no vuelve a aparecer como editor. En 1901, alguien que conoció a Barcia lo recordaba así: «Le conocí en casa del editor Faquineto» [Alrededor del mundo (Madrid), 29/8/1901, p. 8].
Lo que no sabemos
- Cuándo nació y cuándo murió, y si existe algún retrato suyo (no hemos encontrado ninguno).
- Si era sobrino de Ana Cantos, y si tenía algo que ver con el ingeniero del mismo nombre.
- Qué se hizo con su fondo en la quiebra: el expediente estaría en el juzgado de Buenavista (1892-1895).
- Cuántos ejemplares se tiraron del Barcia y del Echegaray.
- Una nota que nos llegó le atribuía La cárcel o el manicomio de Garrido Escuín (1888): no lo hemos encontrado en ninguna fuente, y por eso no lo contamos.