Diccionarios de dominio público · el autor y la obra
Pedro Felipe Monlau y su Diccionario etimológico
Pedro Felipe Monlau fue médico, periodista deportado a Canarias, el higienista que pidió derribar las murallas de Barcelona, catedrático de lógica y académico de la Española. En 1856 publicó, «en calidad de ensayo», un diccionario etimológico de un tomo y 32 reales que los estudiosos de hoy tienen por el primero moderno del castellano. Un catedrático de hebreo lo atacó en cuanto salió; la Academia lo eligió dos años después. Aquí está su historia, contada con las fuentes a la vista.
Su diccionario se puede leer entero en esta biblioteca, con el prólogo y los Rudimentos: empieza, por ejemplo, por abad, por la larga familia de parte o por la higiene del médico; y, para ver qué le reprochaban en 1856, por Eva, Satán y alma.

Qué hay aquí
- El hombre · De Barcelona a Madrid: el médico del cólera, el periodista progresista deportado en 1837, el higienista, el catedrático y el académico del sillón D.
- La obra · El prólogo y los Rudimentos, cómo es un artículo, lo que cita de verdad (Covarrubias y Rosal, no Diez), la reimpresión de México y la 2.ª edición de 1881.
- La polémica de 1856 · García Blanco, catedrático de hebreo, contra el diccionario; la prensa, la defensa de Monlau y la Academia tres años después.
- El ciclo · Lo que había en 1856, la cumbre medida en la prensa, los precios, una curva de tres años y el Barcia detrás.
- Línea del tiempo · De 1808 a 1881, y un epílogo hasta 1944, cada hito con su fuente.
- Fuentes · La prensa de la época enlazada a su original, la biografía de 1859, los estudios y lo que no pudimos leer.

Cómo están hechas estas páginas. Salen de dos notas de estudio que escribimos en octubre de 2026 leyendo a quienes lo han estudiado (Castillo Carballo, Calero Vaquera), la ficha de la Real Academia de la Historia, la biografía que publicó Ovilo y Otero en 1859, en vida de Monlau, casi sesenta páginas de prensa de 1856 a 1935, el propio diccionario y lo que medimos nosotros con programas: la prensa y los autores que cita en sus artículos. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra va marcado como interpretación nuestra; y lo que no sabemos, lo decimos. Si encuentras un error o sabes algo que aquí falta, nos alegrará saberlo.
Sus hermanos en esta biblioteca: Domínguez y su Diccionario nacional (1846), el diccionario general que se vendía cuando salió el de Monlau, y Roque Barcia y su Primer diccionario etimológico (1880-1883), el gran etimológico que lo dejó atrás y que lo cita entre sus fuentes. Quienes vendían los diccionarios del siglo XIX tienen su página en Los editores. ¿Hay otro libro que quieras ver así? Lo hacemos gratis si se publica en abierto: resucita un libro.