Gramáticas y ortografías · una historia transversal
Escribir como se habla
«Assi tenemos de escrevir como hablamos, i hablar como escrevimos.» Lo pidió Nebrija en 1517, y desde entonces no ha faltado quien quisiera una letra para cada sonido y un sonido para cada letra: jente, rei, qeso, ombre, rrazón.
Aquí van las propuestas, en orden: quién las hizo, cuándo y dónde; qué pedían, regla a regla, con ejemplos escritos a su manera; qué pasó con ellas; si tenemos su texto; y de dónde lo sabemos. Al final, un cuadro las cruza con los rasgos. Lo que es lectura nuestra va marcado como interpretación nuestra; lo que no hemos leído, lo decimos.

- Nebrija, 1517 · Una letra para cada sonido; la ç, la j larga y la ch con tilde.
- Fernando de Herrera, 1580 · Sin h que no suena, sin consonantes mudas y con apóstrofos: ombre, dotrina, l’arte.
- Mateo Alemán, 1609 · Treinta letras, dos erres y Migel, gitarra, dije.
- Gonzalo Correas, 1630 · Veinticinco letras: Kastellana, ke, Prinzipe.
- Bordazar, 1728-1730 · Sin letras nuevas: la regla de la pronunciación con el abecé de siempre.
- La propia Academia, 1726-1959 · Lo que la Academia simplificó, edición a edición.
- Bello y García del Río, 1823 · Un plan en dos épocas para toda América.
- Sarmiento, 1843 · Fuera la h, la v, la z y la x.
- La ortografía chilena, 1844-1927 · La única que fue ley.
- El siglo XX · Juan Ramón Jiménez y su jota; García Márquez en Zacatecas.
- El cuadro · Las propuestas y los rasgos.
Nebrija, 1517
Quién, cuándo y dónde. Antonio de Nebrija, en las Reglas de orthographía en la lengua castellana, impresas en Alcalá de Henares por Arnao Guillén de Brocar en 1517 [Nebrija, 1517]. Las leímos en la reimpresión que hizo Gregorio Mayans en Madrid en 1735, porque la de 1517 está en letra gótica y su lectura de máquina no se entiende [Nebrija, 1735].
Qué proponía. El castellano tiene veintiséis «boces» y escribe con veintitrés letras prestadas del latín: unas sobran, otras faltan y a otras se les da un sonido que no tienen. La K y la Q sobran, porque la C hace su oficio; a la Y griega no le ve uso; a la C, la G, la I, la L, la N y la U se les dan dos o tres oficios [Nebrija, 1735: cap. I]. El remedio, regla a regla [Nebrija, 1735: cap. II]:
| rasgo | lo que proponía | aplicado a una palabra interpretación nuestra |
|---|---|---|
| la c, la k y la q | la C para el sonido de casa, corazón, cuero, y la ç (la C con cedilla) para el de çarça; ni K ni Q | ceso por queso, çiudad |
| la g y la i consonante | la G solo para el sonido de gato; para el de gente, una letra nueva, la J larga | jente, jirón |
| la u y la v | la v siempre consonante, la u siempre vocal | uno, vino |
| la ch, la ll y la ñ | la ch con una tilde encima, hasta que haya una figura nueva; a la segunda l de la ll, quitarle el pie para que se vea que es una letra; la ñ, con su tilde | — |
| la x | con una tilde, para el sonido de xabón | — |
| la r | la r del principio de palabra ya suena fuerte: es «error» escribir Rrei o Enrrique | Rei, Enrique (sus ejemplos) |
Qué pasó. La imprenta no le siguió: la Ortografía de la Academia de 1815, casi tres siglos después, aún lo cuenta como un intento que no prosperó, el de dejar «á la c privativamente el sonido y oficio de la k y de la q» [Ortografía de 1815: XVI-XVII]. Correas, en 1630, le despide así: «Kitó algo superfluo, i no axabó» [Correas, 1630: 5]. Pero su principio es el de todos los que vinieron detrás: Bello y García del Río lo ponen el primero en 1823 [Bello y García del Río, 1823: 51], y Sarmiento, en 1843, dice que su reforma es «la acertada indicación de Nebrija» [Sarmiento, 1843: 2].
Su texto. En el taller: la primera edición, de 1517, y las reimpresiones de 1735 (con las reflexiones de Mayans) y de 1765. Su Gramática de 1492, también. Lo de la b y la v lo deja como estaba: son dos letras distintas, aunque «algunos de los nuestros apenas las pueden distinguir» [Nebrija, 1735: cap. III].
Fernando de Herrera, 1580
Quién, cuándo y dónde. Fernando de Herrera, el poeta sevillano al que llamaron «el Divino» [Controversia, 1870: XIV], en las Obras de Garci Lasso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera, impresas en Sevilla por Alonso de la Barrera en 1580 [Herrera, 1580]. No escribió un tratado de ortografía: la puso en práctica en su libro, y la defendió el que le escribió el prólogo.
Qué proponía. Lo dice Francisco de Medina en ese prólogo, «a los letores»: Herrera «à reduzido a concordia las vozes de nuestra pronunciacion con las figuras de las letras, que hasta aora andavan desacordadas; inventando una manera de escrevir mas facil i cierta, que las usadas» [Herrera, 1580: Medina 10]. Y el propio Herrera, en la dedicatoria, reconoce que ha elegido su tema «con tanta novedad i estrañeza» en tratar las cosas «como en escrevir las palabras» [Herrera, 1580: dedicatoria]. Lo que se ve en sus páginas, rasgo a rasgo:
| rasgo | lo que hacía | sus ejemplos, a su manera |
|---|---|---|
| la h que no suena | fuera: «nosotros Ercules», escribe, «no pronunciando la aspiracion» [Herrera, 1580: 332] | ombres, onra, onestos, umanas, istorias, à (ha), an (han) [Herrera, 1580: dedicatoria, Medina 3, 4, 9] |
| la y vocal y la conjunción | la i | i, estoi, mui, ái [Herrera, 1580: dedicatoria, Medina 3, 4] |
| las consonantes que no suenan | fuera | perfeta, defetos, dotrina, letores, Ecelencia, dino, dinidad, inorancia, sinifica [Herrera, 1580: dedicatoria, Medina 3, 4, y pág. 332] |
| la ph y la th griegas | fuera | filosofia, Filotetes, Eródoto [Herrera, 1580: 332] |
| la qu ante a y o | cu, como suena | cual, cuando, cuanto [Herrera, 1580: Medina 3, 9, y pág. 65] |
| la u y la v | la u para la vocal y la v para la consonante, como pedía Nebrija | uno, uvieren, vida [Herrera, 1580: Medina 3, 9] |
| las vocales que se pierden | el apóstrofo, como en italiano | l’Andaluzia, l’arte, m’ à traido, qu’ a mayor mal [Herrera, 1580: Medina 3, 4, y pág. 65] |
| el acento | grave en la sílaba final y en los verbos de una sílaba; agudo en la penúltima de algunos verbos; circunflejo en vêr | à, è, sè, estò, acabarè, enamorò; páro, hállo, nómbro, háblo; vêr, vê [Herrera, 1580: Medina 3, 4, 9, y pág. 65] |
Lo del acento es lectura nuestra: el agudo cae en verbos en primera persona del presente, como para no confundirlos con el pasado (hallo, halló), y el circunflejo, en palabras que antes se escribían con dos vocales (veer) interpretación nuestra. Lo que dejó como estaba: la ç (esperança, fuerças), la x con sonido de jota (dexaron, alexaron), la g ante e (agenos, sugeto), la ss (passos) y la u muda de que y quien [Herrera, 1580: dedicatoria, Medina 3, 4, y pág. 65].
En la lectura de máquina de todo el libro, las proporciones son claras: ombre y ombres salen 87 veces y hombre y hombres, 2; onra, 11, y honra, ninguna; efeto, 18, y efecto, ninguna; cual, 171, y qual, 9; cuando, 188, y quando, 5 [Nuestra cuenta en los dos libros de Herrera].

Qué pasó. La usó su círculo sevillano. Los Versos de 1619, que salvó y juntó Francisco Pacheco cuando sus demás obras se habían perdido [Herrera, 1619: Rioja], la llevan más lejos: escriben d’el para el del de siempre, con apóstrofo (d’el mal, D’el golpe), y qu’al, m’inflamo, m’incendio [Herrera, 1619: 6, Rioja]. En su lectura de máquina, d’el sale 481 veces y del, 89; en la de 1580, del sale 1.116 veces y d’el, ninguna [Nuestra cuenta en los dos libros de Herrera]. Francisco de Rioja escribe así hasta la dedicatoria del libro: onrar otro nonbre, tanbien, Istoria, umildad, oras [Herrera, 1619: Rioja]. La portada misma pone Gentilombre [Herrera, 1619: portada]. Las Anotaciones tuvieron un enemigo, el que firmó Prete Jacopín, y en lo que hemos buscado en la Controversia no le echa en cara la ortografía; se burla, eso sí, de los caracteres griegos de su libro: «hazer letras que no se conocen, pintar es, que no escrebir» [Controversia, 1870: 61]. Fuera de Sevilla no sabemos de nadie que la siguiera: no lo hemos leído. Lo que hoy se escribe sin ph ni th lo trajo la Academia en 1754, y el cual y el cuando con c, en 1815; la h que no suena y el dotrina sin c no han entrado nunca interpretación nuestra.
Su texto. En el taller, los dos libros: las Anotaciones de 1580 y los Versos de 1619.
Mateo Alemán, 1609
Quién, cuándo y dónde. El autor del Guzmán de Alfarache, en su Ortografía castellana, impresa en México por Jerónimo Balli en 1609 [Alemán, 1609].
Qué proponía. Escribir «imitando al hablar» [Alemán, 1609: cap. de la ç], con un abecé de treinta letras, según lo cuenta Correas [Correas, 1630: 5]. Lo leímos en una lectura de máquina mala de un escaneo de 1609; damos solo lo que se entiende sin dudas:
| rasgo | lo que proponía | sus ejemplos, a su manera |
|---|---|---|
| la g | siempre con el sonido de gato, delante de cualquier vocal y sin u muda | Migel, Ageda, gitarra, gerra, ginda [Alemán, 1609: cap. de la g] |
| la j | para el sonido fuerte delante de todas las vocales, y no la x | jitano, jigante, dije, dijeron [Alemán, 1609: caps. de la g y de la j] |
| la ç y la c | la ç es una letra aparte, con su nombre; la c solo para ca, co, cu; la k, «inútil», fuera | braça (la medida) frente a braza (la ascua) [Alemán, 1609: caps. de la ç y de la c] |
| la r | dos letras: una para el sonido fuerte, al principio y en medio, y otra para el suave; nada de rr | — [Alemán, 1609: cap. de la r] |
| la y | solo consonante, ya; la vocal y la conjunción, con i | rei, i [Alemán, 1609: cap. de la y y dedicatoria] |
| la ph | fuera: que los gramáticos no obliguen a escribir philosopho | — [Alemán, 1609: cap. de la p] |
Su libro está impreso a su manera: la dedicatoria a don Juan de Villela, «del consejo del rei», le llama «visitador jeneral de la Nueva España», la aprobación está firmada en «san Agustín de Méjico», y el texto escribe ombres y umildes, sin h [Alemán, 1609]. La b y la v las dejó como estaban: su confusión le parecía ya sin remedio [Alemán, 1609: cap. de la v].
Qué pasó. No sabemos de nadie que la usara después. Correas la leyó y le reconoce un paso: que «partió la r en dos» [Correas, 1630: 5-7]; Bello y García del Río le citan como el que siguió a Nebrija «adoptando por única regla la pronunciación» [Bello y García del Río, 1823: 51].
Su texto. En el taller.
Gonzalo Correas, 1630
Quién, cuándo y dónde. El catedrático de griego de Salamanca, en su Ortografía kastellana nueva i perfeta, impresa en Salamanca por Jacinto Tabernier en 1630, con su traducción de Epicteto y de la Tabla de Cebes [Correas, 1630].
Qué proponía. Veinticinco letras, «sonando kada letra un sonido no mas, kon ke eskrivamos pura i linpiamente, komo se pronunzia» [Correas, 1630: 51-52]. Quita las que sobran y deja una para cada sonido [Correas, 1630: 5-6, 51-57]:
| rasgo | lo que proponía | sus ejemplos, a su manera |
|---|---|---|
| la c, la q y la k | la k para el sonido de casa y queso; fuera la c y la q | Kastellana, ke, Konde Duke |
| la c suave | la z | Prinzipe, nazion, felizidad |
| la g | solo para ga, gue, gui: se le «prohibe sonar» como jota | — |
| el sonido de la jota | la x | Maxestad, dirixida, Nebrixa |
| la h | se queda como letra, pero «no se á de eskrivir donde no suena» | onra, umilde |
| la y y la i | la i para la vocal y la conjunción | mui, i |
| la r | partida en dos, como Alemán | — |
| las consonantes que no suenan | fuera | perfeta, letura, dotrina |
| la m delante de b y p | n | nonbre, tienpo, inpreso |
Qué pasó. La portada dice que el libro es «lo primero ke se a inpreso kon perfeta ortografía», y la dedicatoria pide al rey que mande poner sus letras en la cartilla y en las imprentas [Correas, 1630]. No lo mandó nadie. Un siglo después, Mayans alaba a Bordazar precisamente porque no «introduce letras nuevas, como Matheo Alemán i Gonzalo Correas» [Azorín 1987: 113-114]. Lo que queda del intento son los libros que él imprimió así. Su Arte grande de la lengua castellana, compuesto en 1626, se imprimió en Madrid en 1903 [Correas, *Arte grande].
Su texto. En el taller: la Ortografía de 1630 y el Arte grande (1626, impreso en 1903).
Bordazar, 1728-1730
Quién, cuándo y dónde. Antonio Bordazar de Artazu, impresor de Valencia, en su Ortografía española, fijamente ajustada a la naturaleza invariable de cada una de las letras, impresa por él mismo en Valencia en 1728; la segunda impresión, de 1730, añade una Apología [Bordazar, 1730; Azorín 1987: 113].
Qué proponía. Lo contrario de Correas en el método y lo mismo en el fin. Los que quisieron una letra nueva para la ch, otra para la ll y otra para la rr, o cambiar la c por la k, tenían razón, dice, pero chocaban con la costumbre [Bordazar, 1730: cap. I, § 6-7]. Él no introduce letras ni deletreo nuevo: toma las de la cartilla y le da a cada una un solo oficio, con una regla:
«La Lengua Española no deve usar en la escritura de otras letras que las que pronuncia, ni por imitacion, origen, o etimologia.» [Bordazar, 1730: cap. I, § 9]
Su abecé tiene treinta elementos, entre ellos ch, ll, rr, qu y la v consonante; la x, que llama exis, solo cierra sílaba: ax, ex, ix [Bordazar, 1730: cap. II, § 11-12]. Se ve en su propio texto: Rei, mui, cuando, cual, la conjunción i, Letor, dotrina, egemplo [Bordazar, 1730].
Qué pasó. El libro llevó al frente la aprobación de Feijoo: «Yo siempre fui de sentir, que la Ortografía se deve arreglar a la pronunciacion» (Oviedo, 10 de julio de 1728) [Bordazar, 1730]; y la de Mayans [Azorín 1987: 113-114]. Lo atacó Mañer en sus Reglas de orthographía española (Madrid, 1730), y Bordazar le contestó con la Apología de la segunda impresión [Azorín 1987: 113]. La Academia, en 1741, eligió otro camino: tres principios, «la pronunciacion, el origen y el uso» [Azorín 1987: 110].
Su texto. En el taller (la segunda impresión, de 1730).
La propia Academia, 1726-1959
La Academia nació etimologista, pero simplificó más que nadie, edición a edición. Lo contamos entero, con sus páginas, en Las reformas; aquí va lo que tiene que ver con escribir como se habla:
| año | qué simplificó | antes → después |
|---|---|---|
| 1726 | fuera la ç; la u y la v según suenen; fuera las dobles que no suenan | fuerça → fuerza; vso → uso; Abbad → Abad [Discurso proemial, 1726: LXIX, LXXI, LXXIII, LXXVIII] |
| 1741 | un solo acento, el agudo | à quien → á Juan [Discurso proemial, 1726: LXXXIV; Ortografía de 1741: 246, 258] |
| 1754 | fuera la ph, la h de th y rh y la y de las voces griegas | Philósopho → filósofo; theatro → teatro; lyra → lira [Ortografía de 1754: 47-49, 63] |
| 1763 | fuera la ss | passar → pasar; esso → eso [Ortografía de 1763: XIX, 98] |
| 1803 | fuera la ch de Christo y la k; substancia → sustancia (lo cuenta la de 1815) | Christo → Cristo [Ortografía de 1815: XII-XIII] |
| 1815 | la x que suena jota pasa a j; qua y quo pasan a cua y cuo; la i para la vocal | dixo → dijo; quando → cuando; ayre → aire [Ortografía de 1815: XIV-XVI] |
| 1844 | la g que no viene del origen pasa a j | muger → mujer [Peñalver 2015] interpretación nuestra |
| 1959 | fuera la tilde de los monosílabos | fué → fue; dió → dio [Nuevas normas, 1958] |
Hay una que pensó y no hizo. En 1815 escribió que le habían propuesto dar a la g siempre el sonido suave y llevar a la j toda la gutural fuerte, lo que acabaría con la u muda de guerra; pero, «pesando las ventajas é inconvenientes de una reforma de tanta trascendencia, ha preferido dejar que el uso de los doctos abra camino para autorizarla» [Ortografía de 1815: XVII]. Es lo que pedían Nebrija y Alemán, y lo que pedirán Bello y García del Río interpretación nuestra.
Y una que atajó. En 1843, los maestros de la Academia de Profesores de Instrucción Primaria de Madrid enseñaban con una ortografía de la pronunciación; la Real Orden de 25 de abril de 1844 mandó enseñar con la de la Academia «sin hacer variacion alguna, bajo la pena de suspension del magisterio» [Gaviño 2020]. Que su reforma suprimía la h, la v y la q lo trae un resumen, no lo hemos leído en su texto.
Su texto. En la biblioteca, las ediciones del diccionario oficial de 1726, 1770, 1817, 1822 y 1843, entre otras, cada una con la ortografía de su año. Las ortografías de 1741, 1754, 1763 y 1815, en el taller.
Dos que fueron por libre. Terreros, en su diccionario de 1786-1793, escribe a la manera de los reformistas: en el texto que publicamos, jente sale 382 veces y gente 18; rei, 738, y rey, 123; mui, 2.776, y muy, 171 [Nuestra cuenta en Terreros y Domínguez]. Su artículo GENTE remite a Jente, y REY, a Rei. Y Domínguez, en 1846, con la Academia ya obligatoria en la escuela, escribe estremo 551 veces y extremo 2; estraño, 119, y extraño, 0; vejetal, 111, y vegetal, 17 [Nuestra cuenta en Terreros y Domínguez]: véanse ESTRAÑO y VEJETAL. Sus fichas: Terreros y Domínguez.
Bello y García del Río, 1823
Quién, cuándo y dónde. Andrés Bello y Juan García del Río, en Londres, en el primer tomo de su revista La Biblioteca Americana, de 1823: «Indicaciones sobre la conveniencia de simplificar i uniformar la ortografía en América», que en sus páginas lleva el título de «Nuevo sistema de ortografía» [Bello y García del Río, 1823].
Qué proponían. Que «a cada sonido elemental corresponda invariablemente una letra, i a cada letra corresponda con la misma invariabilidad un sonido» [Bello y García del Río, 1823: 56]; y contra la etimología, que escribir por el origen es hacerlo «como si la escritura tratase de representar los sonidos que fueron, i no únicamente los sonidos que son» [Bello y García del Río, 1823: 57]. Lo plantearon en dos épocas [Bello y García del Río, 1823: 59-60]:
| época | regla | escrito a su manera |
|---|---|---|
| primera | 1. la j por la x y por la g cuando suenan como jota | jerga, jícara (sus ejemplos) |
| primera | 2. la i por la y cuando es vocal | rei, i interpretación nuestra |
| primera | 3. fuera la h | ombre interpretación nuestra |
| primera | 4. la rr en toda sílaba con la r fuerte | rrazón interpretación nuestra |
| primera | 5. la z por la c suave | zielo interpretación nuestra |
| primera | 6. fuera la u muda que acompaña a la q | qe, qiero interpretación nuestra |
| segunda | 7. la q por la c fuerte | qasa, qosa interpretación nuestra |
| segunda | 8. fuera la u muda de la g | gerra, gía interpretación nuestra |
La x la dejaban: no estaban seguros de que sonara de verdad cs [Bello y García del Río, 1823: 60]. Y querían reducir el alfabeto a veintiséis letras, con nombres nuevos [Bello y García del Río, 1823: 60].
Qué pasó. La propia revista se atrevió solo con cuatro cosas: la j por la g áspera, la i por la y vocal, la z en lugar de la c en las voces cuya raíz la lleva y una regla para cortar las palabras a final de línea [Bello y García del Río, 1823: 61]; por eso escribe jeneral e imajen. Lo demás esperó veinte años, hasta Chile.
Su texto. En el taller (el tomo I de la Biblioteca Americana; en nuestro escaneo faltan las págs. 48-50, y la 50 es la primera del artículo).
Sarmiento, 1843
Quién, cuándo y dónde. Domingo Faustino Sarmiento, en Santiago de Chile, en la Memoria sobre ortografía americana que leyó a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile el 17 de octubre de 1843 [Sarmiento, 1843: 1-5].
Qué proponía. Escribir como se pronuncia en América, donde «se ha perdido el sonido representado por la z de los españoles» y el de la v, y donde la h no suena [Sarmiento, 1843: 2]. Su regla, para el que quiera «lavarse de la mancha de ignorante» [Sarmiento, 1843: 29-30]:
«Olvídese de que hai en el alfabeto estas cuatro letras h, v, z, x. No use la c sino unida a las vocales a, o, u. No use la y sino en las sílabas ya, ye, yi, yo, yu; en los demás casos ponga i.»
Es decir: ombre, bino, sielo, ecsamen interpretación nuestra. Que, qui, gue, gui, que se quedaran «por algún tiempo», para no ofender a los literatos [Sarmiento, 1843: 30]. Y si no se podía con todos, que hubiera dos ortografías: una «de parada», la de los sabios, y otra «americana», para que los niños aprendieran a leer en cuatro días [Sarmiento, 1843: 30-31].
Qué pasó. La Facultad no la adoptó entera: el 25 de abril de 1844 la Universidad aprobó una reforma que no recogía todas las propuestas de Bello ni de Sarmiento [Memoria Chilena]. El editor de sus Obras, en 1886, cuenta que la Universidad y el país «acabaron por adoptar la nueva ortografía», y que, cuando los impresores empezaron a abandonarla, Sarmiento estaba en Europa [Sarmiento, 1843: advertencia].
Su texto. En el taller (el tomo IV de sus Obras, que trae la Memoria y toda la polémica de la prensa de 1843 y 1844).
La ortografía chilena, 1844-1927
Qué se adoptó. El 25 de abril de 1844, la Universidad de Chile aprobó la reforma [Memoria Chilena], y el gobierno la hizo la de la enseñanza y los documentos oficiales. Tenía cinco reglas: la j por la g suave (jeneral, jente), la i por la y vocal (rei, mui, la conjunción i), la s por la x ante consonante (testo, esplicar), la rr para toda r fuerte y fuera la h y la u mudas; solo las tres primeras quedaron en uso [Wikipedia, «Bello orthography»]. Barra, que la vivió, lo cuenta igual: «Solo pasaron los dos primeros números», y se escribió jeneral, rei, convoi, estinguir, testo, setiembre, suscricion, trasportar; la supresión de la h y de la u muda «no pasó» [Barra, 1897: 29-34]. Bello, rector de la Universidad, la usa en su Gramática de 1847: nuestra medida le da la j por la g en todos los casos [El rasgómetro en las gramáticas].
Qué pasó. La Facultad dejó de insistir en ella en 1851 [Memoria Chilena]. Barra cuenta que un ministro mandó por decreto volver a la ortografía de la Academia y no lo consiguió (en una página dice que fue en 1850; en otra, en 1857), que en 1888, el año en que murió Sarmiento, la Universidad misma empezó a dar marcha atrás y el Ministerio del Interior la mandó para sus empleados, y que en 1897 «reina la anarquía» [Barra, 1897: 29-37, 58-61]. En los noventa, un grupo de jóvenes, los «neógrafos» (Karlos Kabezón, Karlos Newman y otros), llevaba publicadas una veintena de obras con k y z: un libro escrito para ellos empieza «El prinzipio a ke se ajusta la ortografía…» [Barra, 1897: 23-28], y Barra propuso seguir por pasos: onrra, umo, ermoso; gerra, ginda; Zezilia; yerba [Barra, 1897: 58-61]. Se usó también en Argentina, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, según la Wikipedia, que no lo detalla [Wikipedia, «Bello orthography»].
Cuándo acabó. Con el decreto 3876 de 1927, que volvió a la Academia. La fecha no cuadra entre fuentes: el 6 de agosto de 1927 según Memoria Chilena [Memoria Chilena], y el 12 de octubre de 1927 según la Wikipedia en inglés [Wikipedia, «Bello orthography»]. La Wikipedia da el 12 de octubre como el día desde el que rige, y en su bibliografía cita el decreto con fecha de 6 de agosto: puede que sean la fecha del decreto y la de su entrada en vigor, pero no lo hemos leído en el decreto interpretación nuestra.
Su texto. En el taller: la Gramática de Bello (1847, 1851 y otras), sus Principios de la ortolojía i métrica (1884), y los dos libros de Barra de 1897, La reforma ortográfica y el Tratado de ortografía reformada.
El siglo XX
Juan Ramón Jiménez. Escribió con j las sílabas ge y gi (su Segunda antolojía poética), con s la x ante consonante (esplique, esclamación), sin la b y la p que no suenan (oscuro, setiembre) y sin la h de Oh. Lo explicó en «Mis ideas ortográficas», publicado en Puerto Rico en 1953: por amor a la sencillez, por antipatía a lo pedante, y «porque creo que se debe escribir como se habla» [Sánchez García y Jiménez Ariza 2012: 199-200]. Lo hizo en sus libros desde mucho antes: el estudio que lo cuenta lo encuentra ya en los de 1900, frente a quien lo databa en 1916 [Sánchez García y Jiménez Ariza 2012: 200-201]. Fue una ortografía suya, de autor, y así se reedita [Sánchez García y Jiménez Ariza 2012: 200-201]. Su texto no es de dominio público.
García Márquez, Zacatecas, 1997. En la inauguración del I Congreso Internacional de la Lengua Española, en Zacatecas (México), el 7 de abril de 1997, pidió: «Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna» [García Márquez, 1997]. Lo concretó en cuatro cosas: enterrar las haches que no suenan, poner límites entre la ge y la jota, usar con más razón las tildes y quedarse con una sola de la b y la v [García Márquez, 1997]. No propuso un sistema: eran preguntas «como botellas arrojadas a la mar» [García Márquez, 1997]. El estudio sobre Juan Ramón abre con él su repaso de la polémica [Sánchez García y Jiménez Ariza 2012: 197]. Su texto no es de dominio público.
En el taller hay más del siglo XX que aún no hemos leído: la Nueva ortografía del idioma castellano de Onofre Peligro (Badajoz, 1905) y el estudio de Escudero de Juana sobre la Ortografía de Nebrija (1923). Cuando los leamos, entrarán aquí.
El cuadro
Las propuestas y los rasgos. sí: lo propone (o lo hizo, en el caso de la Academia); en parte: solo en algunos casos; no: lo deja como estaba; —: no lo dice, o no lo hemos leído. Cada casilla sale de lo contado arriba, con su fuente.
| propuesta | j por g suave (jente) | i por y vocal (rei) | sin x (testo, dijo) | sin h muda (ombre) | una letra para ca, que | una sola r fuerte (rrazón) | sin c suave (zielo) | b o v | sin u muda (gerra) | sin ph, th |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Nebrija, 1517 | sí (j larga) | sí | no (x con tilde) | — | sí (c) | no | sí (ç) | no | sí interpretación nuestra | — |
| Herrera, 1580 | no (agenos) | sí | no (dexaron) | sí | en parte (cual, cuando) | — | no (ç) | — | no | sí (filosofia) |
| Alemán, 1609 | sí | sí | sí, la de dixe | en su texto | no | sí (dos r) | sí (ç) | no | sí | sí |
| Correas, 1630 | sí, con x (Maxestad) | sí | — | sí | sí (k) | sí (dos r) | sí (z) | — | sí | — |
| Bordazar, 1728 | no | sí | sí, la de dixo interpretación nuestra | no | no | no | no | no | no | sí |
| la Academia, 1726-1959 | en parte (1815, 1844) | en parte (1815) | en parte (1815) | no | en parte (1815) | no | no | no | no | sí (1754, 1803) |
| Bello y García del Río, 1823 | sí | sí | no | sí | sí (q) | sí | sí (z) | — | sí | — |
| Sarmiento, 1843 | — | sí | sí | sí | más adelante | — | sí (s) | sí (b) | más adelante | — |
| Chile, 1844-1927 | sí | sí | sí, ante consonante | se aprobó y cayó | no | se aprobó y cayó | no | no | se aprobó y cayó | — |
| Juan Ramón Jiménez | sí | — | sí, ante consonante | en parte (Oh) | — | — | — | — | — | — |
| García Márquez, 1997 | sí, sin precisar | — | — | sí | — | — | — | una sola | — | — |
Lo que todos piden es lo mismo que Nebrija: la jota para la jota y la i para la i. Lo que nadie ha conseguido es quitar la h muda o la u de que ni elegir entre dos que suenan igual (la b y la v, la c y la z en América). Lo que entró en la norma entró por la Academia, poco a poco: la x de dixo, la q de quando, la ss, la ph interpretación nuestra.
Cómo está hecha esta página. Leímos los textos de cada propuesta en sus copias escaneadas, casi siempre en su lectura de máquina, que en los libros viejos tiene errores; por eso las citas son cortas y los ejemplos son los que se leen sin duda. La historia de la Academia sale de Los momentos ortográficos, donde se leyeron sus ortografías en la imagen. Las cifras de Terreros y Domínguez las cuenta un programa en el texto que publicamos, cada vez que se genera la página. No se ha usado ningún modelo de lenguaje para decidir un dato. Lo de autores del siglo XX lo resumimos con nuestras palabras: no es de dominio público.
Para seguir. Los momentos ortográficos y las reformas, rasgo a rasgo; la colección Gramáticas y ortografías; y las épocas de Nebrija a Correas, de Bordazar, de Bello y de Sarmiento y Chile.