La obra

Diccionario nacional ó Gran diccionario clásico de la lengua española: dos tomos en folio, a cuatro columnas, 1.793 páginas. Un diccionario de la lengua con una enciclopedia dentro, escrito deprisa, vendido por entregas y reimpreso medio siglo.

Lo que prometía

En 1846 el diccionario de referencia era el de la Real Academia Española, en su 9.ª edición (1843) [Wikipedia, DLE]. La Academia no quería llenarlo de tecnicismos: los autores de esa edición temían que el diccionario se volviera una «semienciclopedia» [Iglesia, tesis: 558]. Ese era el hueco.

El primer anuncio de Domínguez, en El Heraldo del 19 de febrero de 1846, promete, «además de las voces del Diccionario de la Academia, todas las que la prensa ha puesto en circulación y que el uso ha sancionado», y «la tecnología de ciencias y artes»: «con razón puede llamarse Diccionario de los Diccionarios» [El Heraldo, 19-II-1846, p. 4]. En mayo pone cifras: 4.000 voces del lenguaje usual y 86.000 de ciencias y artes que no están en la Academia, más sectas, pueblos de España, ciudades del mundo y hombres célebres [El Boletín del ejército, 6-V-1846, p. 8]. En noviembre cuenta las voces de dos pliegos, de ancusa a ángulo: 672 frente a 140 de la Academia en el mismo tramo [La Esperanza, 16-XI-1846, p. 4]. Puedes comprobarlo empezando por ancusa y avanzando hasta ángulo.

El prólogo lo resume a su manera: «El taller del artesano fué examinado con la misma escrupulosidad que el gabinete del literato y del hombre científico» [Prólogo].

¿Cuántas voces tiene de verdad? Las cifras de portada crecen de edición en edición (4.000 + 86.000 en la primera; «más de 4.600 usuales y 100.500 técnicas» en la segunda), y Álvarez de Miranda avisa de que en esas cuentas se solían contar las acepciones como «voces» [Álvarez de Miranda 2024; Wikimedia Commons]. La cifra de 145.000 entradas que circula no sabemos de dónde sale [BVFE; Wikipedia]. Nuestro troceado del texto separa unos 126.000 artículos en los dos tomos, y el programa todavía se deja algunos pegados a su vecino (más abajo verás tres) [Diccionario nacional].

Una enciclopedia dentro de un diccionario

Mete, además de la lengua, nombres propios (geografía, biografía, mitología, sectas) y muchísimo tecnicismo; por eso los estudiosos lo llaman diccionario enciclopédico [Álvarez de Miranda 2024; Villa 2018]. Siguió de cerca un modelo francés, el Dictionnaire national de Louis-Nicolas Bescherelle (1843), del que copió hasta el título y el grabado de la portada (un libro abierto entre nubes, con un sol detrás); para las voces técnicas, el precedente español era el diccionario de Terreros [RAH; Álvarez de Miranda 2024; Esparza 1999: 51-52]. Casi todo lo que añade (un 95 %, según Esparza) es léxico técnico y científico [Esparza 1999: 52]: de las 2.528 acepciones de química que estudió Sandra Iglesia, dos de cada tres vienen de diccionarios anteriores, sobre todo de Bescherelle, a menudo muy reformadas [Iglesia, tesis: 487].

¿Fue el primer diccionario enciclopédico del español? Lo dicen Laura Villa, Sandra Iglesia y Pedro Álvarez de Miranda [Villa 2018; Iglesia 2023: 319; Álvarez de Miranda 2024]. Pero otros ponen antes, entre los enciclopédicos del siglo XIX, a Núñez de Taboada (1825), el Panléxico de Peñalver (1842) y Labernia (1844) [García Aranda 2014: 35]. Depende de lo que se entienda por «enciclopédico».

Cómo es un artículo

Tomemos libertad, en el tomo II. Empieza como cualquier diccionario: la palabra, su categoría (s. f., sustantivo femenino) y las acepciones separadas por dos rayas «‖». Las primeras son las de la Academia, y lo dice: tras ellas pone «(Acad.)». Después vienen las suyas: «la facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas, de hacer y decir cuanto no se oponga á las leyes»; la libertad del que no quiere casarse; la que se goza en el campo… [Diccionario nacional].

Y al final, dentro del mismo artículo, la enciclopedia: la Libertad de la mitología romana, que se representaba «llevando en la cabeza un gorro frigio» y con «un yugo quebrantado, emblema de revolucion victoriosamente emancipadora» [Diccionario nacional]. En nuestra web, ese trozo enciclopédico sale aparte, como un segundo artículo libertad.

Así son casi todos: lo de la Academia, marcado; lo nuevo, añadido; y lo enciclopédico, dentro. Lo que lo hace distinto es lo que viene ahora.

La pelea con la Academia

Manuel Seco clasificó sus definiciones «subjetivas» en tres grupos: humorísticas, ideológicas y filológicas, y estas últimas son las que van contra la Academia [Seco 1987; Álvarez de Miranda 2024]. Ya en 1847 la prensa copiaba sus artículos aplebeyar y aviado como muestra [Eco del comercio, 9-I-1847, p. 4; Iglesia 2023: 332]. Unos cuantos, tal como están en el texto:

Las ideas políticas, también en el texto. república: «Estado en que gobierna el pueblo, ó mejor dicho la ley, sin sujecion á reyes ni tiranos» [Diccionario nacional]. Y moderantismo, palabra que, según Álvarez de Miranda, registra él antes que nadie: «Sus sectarios constituyen una asociacion parásita, que solamente puede existir entre azares» [Diccionario nacional; Álvarez de Miranda 2024]. (En nuestro texto va dentro de moderante.) Álvarez de Miranda lo resume así: «esto […] no es un diccionario, es un panfleto o un mitin» [Álvarez de Miranda 2024].

Y el humor sin más: lee rayo («emanaciones ígnicas y súbitas, siniestramente desalumbradoras, estridorosamente subseguidas») o cráter («especie de boca ignívoma […] por la cual respiran los volcanes»), con una retórica exagerada a propósito [Diccionario nacional; Álvarez de Miranda 2024].

El prólogo, en cambio, no ataca a la Academia: solo la nombra para decir que el diccionario trae 4.500 voces usuales que ella no tiene [Prólogo]. La guerra está dentro, artículo a artículo.

Hecho deprisa y acabado por otros

La primera edición salió por entregas de cuarenta páginas desde agosto de 1846 [El Popular, 5-VIII-1846, p. 4; Iglesia 2023: 331-333]. Seco ya sospechaba que la redacción tuvo que ser muy rápida, hecha sobre la Academia de 1843, de donde salen sus citas «(Acad.)» [Seco 1987; Iglesia 2023: 337]. En agosto de 1847, cuando los suscriptores iban por la entrega 25, se anunció ya la segunda edición [Eco del comercio, 25-VIII-1847, p. 4].

El autor murió el 7 de mayo de 1848 con la obra sin acabar. Nueve días después, seis colaboradores firmaron un comunicado: la obra, «póstuma ya», se acabaría en menos de cinco meses [El Observador, 19-V-1848, p. 4; Iglesia 2023: 335-336]. Lo cumplieron: el 21 de octubre de 1848 la prensa anunciaba que «ha terminado la publicación» [El Heraldo, 21-X-1848, p. 4]. Así que, aunque la portada diga 1846-1847, la primera edición no se acabó hasta octubre de 1848, cinco meses después de la muerte de su autor [Iglesia 2023: 342-343].

Sandra Iglesia cree ver la mano de los continuadores en las últimas letras, más prudentes: en la P aparecen notas que cortan la lista de compuestos químicos, al contrario que en letras anteriores [Iglesia 2023: 339-341]. Es una hipótesis suya.

Las ediciones

Seco contó diecisiete ediciones «en poco más de cuarenta años», la última de 1889 [Seco 1987; Iglesia 2023: 320-321]. Álvarez de Miranda da otra: «la última parece ser la 18.ª, de 1895» [Álvarez de Miranda 2024], y de esa tenemos un ejemplar en papel [Ejemplar de 1895]. Las que hemos podido fechar:

Ed.AñoEditorFuente
1.ª1846-1847 en portada; acabada en octubre de 1848El propio Domínguez, Hortaleza 67[Iglesia 2023; BNE]
2.ª1847Domínguez[Eco del comercio, 25-VIII-1847, p. 4; BNE]
3.ª1848-1849Mellado, Santa Teresa 8[BNE; Diccionario nacional]
4.ª1850-1851Mellado[BNE; La Época, 7-III-1851, p. 4]
5.ª1853Mellado, Madrid-París[Diccionario nacional; El Heraldo, 19-XI-1852, p. 4]
6.ª1856-1857Mellado[BNE]
7.ª y 8.ªno sabemos el año—[Iglesia 2023: 320]
9.ª1861 (reedición en 1863)—[Esparza y Niederehe 2015; Iglesia 2023: 320]
10.ª1864 o 1866 (las fuentes no coinciden)—[Iglesia 2023: 320; BNE; Almanaque de la risa, 1867, p. 165]
11.ª1869Crespo, Martín y Cía. (distribución)[BNE; El Imparcial, 5-VI-1869, p. 4]
12.ªno sabemos el año——
13.ª1875Miguel Guijarro, Preciados 5[Iglesia, tesis]
14.ª1878Miguel Guijarro[BNE; Diccionario nacional]
16.ª1886 o antesGuijarro[El Comercio (Manila), 11-XII-1886, p. 4]
«Madrid, 1890»1890Guijarro[Anuario literario y artístico, 1892, p. 170]
18.ª1895Librería de Miguel Guijarro[Ejemplar de 1895; Álvarez de Miranda 2024]

Faltan los años de la 7.ª, la 8.ª, la 12.ª, la 15.ª y la 17.ª. Además hubo un Compendio en dos tomos pequeños (1852, y otros en 1881, 1882 y 1887) [BVFE; BNE; Iglesia 2023: 320; Anuario literario y artístico, 1892, p. 170].

Las mismas planchas, y un suplemento detrás

Lo más llamativo de esa lista es que el texto no cambió. Seco lo dijo: todas las ediciones que vio «reproducen en estereotipia el texto de la primera», y lo que crece de una a otra es el suplemento que los editores añadieron tras la muerte del autor [Seco 1987; Iglesia 2023: 334]. Nosotros lo hemos visto en la imagen: en la 3.ª (1849), la 5.ª (1853) y la 14.ª (1878) las columnas, las líneas y los cortes de palabra son los mismos, y una marca de la plancha sigue en el mismo sitio treinta años después [Nuestra comparación de las planchas]. Lo contamos en Historia de unos tipos.

Lo nuevo iba detrás:

Desde muy pronto, el suplemento miraba a América: era también su mercado, como se verá en El ciclo.

Un plagio

La 14.ª edición (1878) trae una «Advertencia del editor» que acusa a un diccionario publicado en París por los señores Rosa y Bouret de ser «copia servil y enteramente literal, pero informe, del de Dominguez» [Diccionario nacional]. Es el Nuevo diccionario de la lengua castellana «por una Sociedad literaria», con prólogo del 1 de julio de 1853 y reediciones de 1860 y 1864. Su prólogo dice tomar como base el de la Academia, «ilustrado y enriquecido por otro», sin nombrarlo, y deja intactas definiciones de Domínguez como pudor: «el honor de la mujer, por cierto colocado en muy resbaladizo y vidrioso declive». Tan intactas que, un siglo después, Julio Casares las usó como ejemplo de lo que un lexicógrafo no debe hacer sin saber que eran de Domínguez [Esparza 1999: 48-49; Wikipedia]. Y no fue el único que se sirvió de su texto: lo verás en El ciclo.

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. Los textos de Domínguez, la prensa de 1842-1907 y las imágenes antiguas son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 08/10/2026 10:08.