Diccionarios de dominio público · un capítulo del libro
Ovilo y Otero, el que contaba a los demás
En esta biblioteca hay un libro que cuenta quién era Monlau, quién Salvá, quién Ochoa o Mesonero Romanos: el Manual de biografía y de bibliografía de los escritores españoles del siglo XIX, impreso en París en 1859. Su autor, Manuel Ovilo y Otero, escribió la vida de 313 escritores [Nuestra cuenta del Manual] y nadie escribió la suya con detalle. Esto es lo que se puede decir de él con fuentes, y lo que no.
Karb and Sil · 13 de octubre de 2026, 11:47 · CC BY 4.0

El hombre
Nació en Madrid hacia 1826 y murió en Madrid el 11 de enero de 1885 [Academia de la Historia; Ossorio 1903: 321; BNE, catálogo]. De su infancia y sus estudios no se sabe casi nada: la biografía de la Real Academia de la Historia empieza por ahí, por la escasez de noticias [Academia de la Historia].
Empezó muy pronto. En 1844 sacó un estudio sobre don Carlos María Isidro de Borbón [Academia de la Historia], y en 1845 la Vida política de D. Manuel Godoy, príncipe de la Paz, con su retrato y su firma al frente y una dedicatoria en verso al duque de Castroterreño [Vida política de Godoy (1845)]. Si nació hacia 1826, tenía dieciocho o diecinueve años; el muchacho del retrato no aparenta más interpretación nuestra.
Luego vino lo que haría toda la vida: biografías, sobre todo de nobles y eclesiásticos [Academia de la Historia]. Fundó en 1846 El Trono y la Nobleza, que desde 1853 siguió en Segovia [Ossorio 1903: 321]; publicó una Historia de las Cortes de España (desde 1847), unas Memorias para formar un catálogo alfabético de españoles célebres (Segovia, 1854) y guías del viajero español en Londres (1862) y en París (1863) [Academia de la Historia; BNE, catálogo]. Y desde julio de 1856 hasta 1884, su obra de cabecera: las Escenas contemporáneas, una revista de entregas irregulares, casi toda escrita por él, con biografías y necrológicas de políticos, escritores y gente notable [Escenas contemporáneas, ficha].
De qué vivía. De las bibliotecas. En 1859 firmaba como «empleado en la Biblioteca Nacional» [Portada del tomo I]; perteneció al Cuerpo de Archiveros, fue auxiliar de la Nacional seis años, jefe de la biblioteca de la Universidad de Santiago, adonde se fue por la salud de su mujer, Amalia, y bibliotecario de la Nacional desde 1882 [Academia de la Historia]. Hay cartas suyas escritas desde Santiago entre 1869 y 1872 [BNE, catálogo]. En agosto de 1881 recibió allí a los reyes y le leyó a la reina un romance sobre las joyas de la biblioteca [La Correspondencia de España, 21/8/1881, p. 2]; en 1882 pasó a la Nacional [Boletín histórico (Madrid), 6/1882, p. 16]. En la portada del Manual se presenta además como secretario honorario de Su Majestad y miembro de varias academias, entre ellas el Ateneo Mejicano [Portada del tomo I].
Su política. La ficha de las Escenas en la Hemeroteca Digital lo da como amigo de Antonio Alcalá Galiano «y de ideología conservadora» [Escenas contemporáneas, ficha]; escribió unos apuntes para la biografía de Alcalá Galiano (1865) [Academia de la Historia]. Eso no le libró de la censura, como se verá.
La familia. De su mujer, Amalia, habla la Academia de la Historia [Academia de la Historia]. Dos hijos aparecen en el catálogo de periodistas de Ossorio: Felipe Ovilo y Canales, médico militar y escritor, y Luis, doctor en Derecho, que en 1889 fundó en Madrid una revista llamada Sucesos Contemporáneos [Ossorio 1903: 320-321], un título que suena a las Escenas del padre interpretación nuestra. Las primeras entregas de las Escenas las codirigió Justo Canales Gómez [Escenas contemporáneas, ficha]; por el apellido de los hijos, quizá de la familia de su mujer interpretación nuestra.
Las circunstancias: un español en París, 1859
El Manual lo dice en el prólogo, firmado en París el 31 de agosto de 1859: el autor ha «aprovechado nuestra residencia en la capital de Francia» para reunir, «en un corto período», las biografías de los escritores españoles del siglo, con dos fines: dar a conocer la literatura española contemporánea en el extranjero, donde se tenía de ella una idea «muy inexacta», y hacerla popular en los países americanos de lengua española [Prólogo del Manual: V-VI]. Por qué estaba en París, el libro no lo cuenta. Mientras tanto, las Escenas seguían saliendo en Madrid «bajo la dirección de D. Manuel Ovilo y Otero» [Escenas contemporáneas, n.º 4, 10-12/1859, p. 1].
La casa era la Librería de Rosa y Bouret, y la colección, la «Enciclopedia Hispano-Americana»: manuales en español hechos en París, de uno o dos tomos, que en 1859 se vendían en Madrid a 16 reales el tomo encuadernado en tela, 20 en provincias [Las Novedades (Madrid), 27/4/1859, p. 4]. El anuncio de ese año dice lo que había: historia de la Iglesia, abogados, química, telegrafía, el sastre, el confitero… y un bloque mexicano: geografía, agricultura, historia y una Biografía mejicana de Marcos Arróniz [Las Novedades (Madrid), 27/4/1859, p. 4]. La lista que trae el propio tomo I promete historias de Bolivia, Chile, Méjico, Perú y la República Argentina y manuales «del viajero» para esos países [La lista de la colección]. Era una colección para España y, sobre todo, para América interpretación nuestra.
Ovilo entra en esa serie como el biógrafo de los españoles, igual que Arróniz lo había sido de los mexicanos, y en el prólogo anuncia un tomo más, «exclusivamente dedicado á la Biografía americana» [Prólogo del Manual: VII]. Y mete en su libro a otros autores de la colección, con sus manuales: a Juan Martín Carramolino, con el Manual de la Historia de la Iglesia («Paris, Sres. Rosa y Bouret, 1857»); a Florencio Janer, con sus efemérides, «publicado en Paris, en 1858, por los Sres. Rosa y Bouret»; a Francisco de Paula Madrazo, con su tratado de administración, «que forma parte de la Enciclopedia hispano-americana» [El Manual de 1859]. La casa se anunciaba dentro de su propio diccionario interpretación nuestra.
El libro
Dos tomos pequeños, en 16.º: 288 y 252 páginas, cada uno con su propio orden alfabético (el I va de Afán de Rivera a Jove y Hevia; el II, de Escosura a Zuaznavar) y su índice [El Manual de 1859]. Como si el segundo fuera una segunda tanda reunida después de la primera interpretación nuestra.
De dónde sacó las noticias, lo dice él: de «los apuntes que algunos de ellos nos han facilitado» —los propios biografiados— y de las obras de Ochoa, Corminas, Ferrer del Río, Castellanos e Hidalgo; y un amigo, José Sánchez de Biedma, le mandaba desde Madrid lo que le pedía de «nuestros manuscritos» [Prólogo del Manual: VI].
Salen 313 biografías: vivos y muertos (Larra, Espronceda, Salvá), trece mujeres (Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado…) y, en cada una, la lista de obras [Nuestra cuenta del Manual]. Monlau tiene cinco páginas y su Diccionario etimológico cabe en una línea: «Diccionario etimológico. Un tomo.» Lo que no sale también cuenta: ni Ramón Joaquín Domínguez, ni Roque Barcia, ni el editor Guijarro tienen entrada, ni se les nombra; Mellado no tiene entrada, pero sale como editor en seis biografías; y tampoco la tiene Cayetano Alberto de la Barrera, el bibliógrafo que ese mismo año ganó el premio de la Biblioteca Nacional [Nuestra cuenta del Manual; Las Letras y las artes, 9/1/1860, p. 6].
No todos se lo tomaron en serio. En febrero de 1860, un gacetillero de El Reino se burlaba de sí mismo diciendo que no tenía «más defecto que haber sido biografiado por el Sr. Ovilo y Otero» [El Reino (Madrid. 1859), 6/2/1860, p. 3]. Y los tribunales de la Biblioteca Nacional, a los que Ovilo presentó repertorios entre 1857 y 1879, nunca lo premiaron: le reprochaban biografías «breves» y «divulgativas» y falta de criterio para elegir a quién meter [Academia de la Historia]. Él mismo admitía que el Manual se había escrito «en breve tiempo» [El Clamor público, 16/2/1862, p. 2].
Lo que fue de él y del libro
El diccionario grande. El Manual era el extracto de algo mayor. En diciembre de 1859 se dijo que una de las cuatro obras presentadas al premio de bibliografía de la Biblioteca Nacional era suya [Las Letras y las artes, 9/12/1859, p. 6]; en enero de 1860, que no había llegado a presentarla «por falta de unos dias de trabajo», con «algunos millares de biografías» ya escritas [Las Letras y las artes, 9/1/1860, p. 6]. Un año después, una real orden premió la Biblioteca catalana de Mariano Aguiló y autorizó a la Biblioteca a adquirir, si lo veía oportuno, el manuscrito de Ovilo, un Diccionario bibliográfico del siglo XIX [La España (Madrid. 1848), 10/1/1861, p. 2]. Ossorio cuenta tres obras suyas de ese tipo entre los manuscritos de la Nacional [Ossorio 1903: 321].
La reimpresión prohibida. En octubre de 1861 empezó a reimprimir el libro en Madrid, por pliegos dentro de las Escenas, ahora como manual de los escritores «españoles y americanos» [El Reino (Madrid. 1859), 18/10/1861, p. 3]. En febrero de 1862 tuvo que avisar a sus suscriptores de que no podía repartir más pliegos: el fiscal de imprenta, «obligado á obrar de éste modo de orden superior», lo impedía, aunque se trataba de «una obra puramente bibliográfica y literaria» [El Clamor público, 16/2/1862, p. 2]. Las Novedades lo achacó al «lujo de prohibir» [Las Novedades (Madrid), 20/2/1862, p. 3]. Un año después Ovilo seguía dolido: culpaba a Posada Herrera y llamaba al fiscal Bugallal «el monstruo de la censura» [Escenas contemporáneas, n.º 1, 1863, p. 70]. El Clamor público copió su aviso entero para preguntar quién se atrevía aún a decir que había libertad de imprenta [El Clamor público, 16/2/1862, p. 2]: el conservador amigo de Alcalá Galiano acabó de ejemplo en la prensa contraria al gobierno interpretación nuestra.
Los últimos años. En Santiago siguió escribiendo: en 1880 ganó una «lira de oro y plata» en el certamen de la Gaceta de Galicia por un opúsculo sobre Pastor Díaz [La Época (Madrid. 1849), 31/7/1880, p. 1]. Las Escenas duraron hasta 1884 [Escenas contemporáneas, ficha]. Murió en enero de 1885 [Academia de la Historia; Ossorio 1903: 321]; en abril, la Asociación de Escritores y Artistas, en cuya exposición había presentado volúmenes y legajos para la historia literaria [Ossorio 1903: 321], le dio una medalla de bronce [El Día (Madrid. 1881), 22/4/1885, p. 1]. Ossorio, que había empezado a su lado en las Escenas en 1862, le guardó «grato recuerdo» en su catálogo de periodistas [Ossorio 1903: 321].
El libro se reimprimió en facsímil en Hildesheim en 1976 [El Manual de 1859] y hoy se puede leer aquí entero, biografía a biografía, con la página del original al lado [El Manual de 1859].
Lo que no sabemos
- Por qué estaba en París en 1859, desde cuándo y hasta cuándo. El prólogo solo dice «nuestra residencia en la capital de Francia».
- La fecha exacta de nacimiento. La Academia de la Historia dice «hacia 1826»; la BNE y Ossorio, 1826 [Academia de la Historia; BNE, catálogo; Ossorio 1903: 321].
- Si salió el tomo de «Biografía americana» que promete el prólogo. No lo hemos encontrado.
- Qué manuscrito de la Nacional es el diccionario que una real orden mandó adquirir en 1861. La Wikipedia da una signatura; no la hemos visto en el catálogo.
- Su necrológica. Hemos buscado en la Hemeroteca Digital y no ha salido; el OCR puede romper el apellido.
- Sus padres. La Wikipedia dice que era hijo de un sillero de Madrid; no lo hemos visto en ninguna fuente. La BNE guarda cartas suyas y de su padre (1849-1858) [BNE, catálogo] que no hemos leído.
- Si presentó o no el diccionario en 1859. Las Letras y las artes dijo que sí en diciembre y que no en enero.
- El año del libro. La portada dice 1859 [Portada del tomo I]; el propio Ovilo escribió en 1863 que se imprimió «por primera vez en Paris el año de 1860» [Escenas contemporáneas, n.º 1, 1863, p. 70].
- Qué dijo de él Martínez Villergas en sus Políticos en camisa (1847), que la Academia de la Historia cita [Academia de la Historia]. No lo hemos leído.
Para seguir
- El Manual de 1859, por autor · Las 313 biografías, con la página del original.
- Los editores de los diccionarios · Rosa y Bouret entre ellos.
- Monlau y su Diccionario etimológico · Uno de los biografiados, en vida.
- Quién copia a quién · Otro capítulo del libro.
- Fuentes · Todo lo citado, enlazado a su original.