Rufino José Cuervo · 1886-1893
Ay
tomo 1 · página 819 · ver la página en el escaneo
AY. interj. Expresa el dolor fisico lo mismo que el moral, y de ahi ha pasado á denotar otros movimientos vivos y repentinos del ánimo. a) Como expresión de dolor físico. « ¡ Confesión!¡ Ay, que me muero!! —¿Qué es eso? — El dolor de ijada — » Mto. El defensor de su agravio, 1. 3 (R. 39. 4941). «¡ Ay! ¡ay ! suéltame. - No suelto.!Que me ahoga! —;V mi pescuezo! » Bretón, El ingenuo, 5.5 (1. 183). — 2) Como expresion de dolor moral. Se usa sola, ó al principio de una frase ó intercalada en ella. » ¿ De qué muerte dices ?! — De la muerte de Aminta. — ¡ Ay! ¿ cómo es muerto? » Jáur. Aminta, 4' (R. 42. 1442). « Traigo la nueva triste! De la muerte de Aminta.! — ¡ Ay, lo que dice! » Id. ib. (R. 42. 1464). «¡ Ay! vuestro verde vástago se trunca Para que no dé flor, ni brote nunca.» Hartz. La infanticida (413). « Mas ¡ay! la ausencia ¿qué dolor no agrava?» Lista, Poes. amor. 15 (R. 67. 3264). «¡ Ay ! dijo á este punto la sobrina, que me maten si no quiere mi señor volver á á ser caballero andante. » Cerv. Quij. 2. 1 (R. 1. 4061). «¡ Ay! esa tu alegría ! Qué llantos acarrea, y esa hermosa! (Que vio el sol en mal dia) A España ¡ay! cuán llorosa,! Y al cetro de los godos cuán costosa! — ! El furibundo Marte! Cinco luces las haces desordena lgual á cada parte;! La sexta ¡ ay! te condena, Oh cara patria, a bárbara cadena. » León, Poes. 1, Prof. del Tajo (R. 37. 52). « En mí la culpa ajena se castiga, Y soy del malhechor¡ ay! prisionero. » Id. ib. 1, terc. Huid, contentos (R. 37. 101). — «) Júntase con un vocativo, y luégo con otras palabras formando frases interjectivas. « Quiero, con todo, que lo sepa, y trate! De buscar las reliquias miserables,! Si algunas han quedado. ¡Ay Silvia! ¡ ay Silvia!!¡ Ay, cómo fue tu suerte desdichada! » Jaur. Amintu, 3 (R. 42. 113-). « El siente de tu deshonra! ;Av Dios! la mortal herida. » Rojas, Obligados y ofendidos, 1 (R. 51.632). « Si es tan grande su justicia, ; ay dolor!; ay dolor! ¿ qué será de los que hayan merecido que se ejecute y resplandezca en ellos? » Sta. Ter. Exclam. (R. 53. 4971). « Pero ¡ay dolor! que la hacienda consumen en vicios, y la honra pierden por ser viciosos. » Guev. (Capm. Teatro, 2. 99). — 8) Antepónese á frases exclamatorias para determinarlas como expresiones de dolor. «¡ Ay cuánto de fatiga! ¡Ay, cuánto de sudor está presente! Al que viste loriga,! Al infante valiente, A hombres y á caballos juntamente !» León, Poes. 1, Prof. del Tajo (R. 37. 52). «¡ Ay cuánto me engañaba!! Ay cuán diferente era! Y cuán de otra manera! Lo que en tu falso pecho se escondía.
» Garcil. égt. 1 (R. 32. 44). — y) Otras veces la oración siguiente expresa, por su construcción, la causa del dolor. « ; Ay, que ya presurosos! Suben las largas naves! ¡ ay. que tienden! Los brazos vigorosos! A los remos, y encienden! Las mares espumosas por do hienden!» León, Poes. 1, Prof. del Tajo (R. 37. 52). « ¡Ay, si los ojos miran! La tirana beldad que antes ansiaron! » Quint. Poes. A Fileno (R. 19. 162). —d) Con de, para expresar el objeto que inspira lástima ó compasión por su infelicidad actual ó por la que le espera. «¡ Ay de mí, si no llorare mis pecados! ¡ay de mi, si no me levantare á la media noche á confesar, Señor, tu santo nombre! » tiran Guia, 1. 8 (R. 6. 372). « ¡ Ay de nos, que tales fuimos, que asi afeamos con nuestras culpas al hermosísimo en su inocencia, y metimos por lanzas y fuegos al merecedor de todo descanso!» Id. Adic. al Mem. med. 16,§ 4 (R. 8. 5571). « Porque ¡ ay del solo! que si cayere en la tristeza espiritual, ó en la desconfianza, no tienc entre los hombres quien lo levante. » Id. Esc. espir. 1 (R. 30 291f). « ¡ Ay de Leonora triste, Si te partes y la dejas! » Tirso, Amar por razon de estado, 3. 8 (R. 5. 1802) «¡ Ay mil veces de ti ! Precipitada,! Mas república al fin prudente. » Góng. Paneg. at D. de Lerma (R. 32. 4811). «¡ Ay de vos, ay! De la paz de vuestro reino, Si á Rodrigo no domáis ! » Hartz. La jura en Santa Gadea, 3. 2 (179). «; Av del amante que suspira en vano!!¿Ay del que busca amor y halla desvio !» Id. El amante desdenado (397). — x3) Cuando la exclamación se refiere á la primera persona, interviniendo un modificativo, se hallan usadas estas tres fórmulas : ¡ Ay triste! ¡Ay yo triste! ¡Ay de mi triste! En la otra ¡Ay, triste de mi ! figuran sin duda dos exclamaciones. «¡ Ay, amarilla selva, que desnuda ! Yaces, y en cano y yerto humor cubierta! —- Siéntome ; ay triste! arder cuando se muda! Tu frente, y se descubre blanca y verta. » Rioja, sou. amor. 13 (R. 32. 3762). « Con voz debilitada y flaca, el lastimado huésped primero decia : ¡ Ay sin ventura! ¿adonde me lleva la fuerza incontrastable de mis hados? —-; Ay pocos y mal experimentados años, incapaces de toda buena consideración y consejo ! —- ¡Ay honra menospreciada, ay amor mal agradecido! »Cerv. Nov.
9 (R. 1. 2001). « ¡ Ay misero de mi!¡Ay infelice! » Cald. El monstruo de los jardines, 1.
2 (R. 14. 2132). —« Ya me arrebata el ponto furioso,! Y miro el leño en piezas desatado Entre la espuma errar,; ay yo cuitado!! Y no el cielo á mis lágrimas piadoso. » Rioja, son. amor. 16 (R. 32. 3771). «¿ Te falta ahora! Resolución?.. ¡ay yo desventurado! » A. Saav. D.
Alvaro, 1. 7 (4. 126). — «¡ Que me ahogo! Ay de mi triste ! » Rojas, Progne y Filomena, 2 (R. .4. ANI). — 27) Maanimes rlésrctos dhnoron también; ay me! (que también se escribe en una sola palabra : avmé !). Hoy apenas se usa en estilo burlesco; en composiciones serias se puede mirar como una extravagancia. « A la parte del llano; ay me! se mete! Zapardiel, famoso por su pesca,! Sin que un pequeño instante se quiete. » Cerv. Viaje, 7 (R. 1. 6971). « Huye presurosa! La hora que declina; ! ¿ Y duermo sola yo? ¡ ay me mezquina! » Herr, trad. de Safo (Fern. 5. 231). «¡ Ay me! que mi destierro! Se alarga cada punto.» M. de Chaide, Magd. 2. 4 (R. 27. 2991).« Estos, Fabio,¡ oh dolor! que ves ahora! Rasgos
de fealdad, mustio semblante, ¡ Fueron un tiempo, ay me ! Tomasa hermosa. » M. de lo Smtos Ilvarez, Maria (20b). « Yo, no culpablle, Yo sólo, en juventud ; ay me! perdida, Entre tanto contento Mi soledad y desamon lamento. » Cienf. Poes. La primavera (R. 67. 16-). 2 Se usa igualmente con de para denotar que alguna persona ó cosa está expuesta á inminente peligro. « Alégrese V. R. que la Compañia procede con los mismos términos por donde procedio la primita lglesit :y ¡ay de Roma cuando le faltare Cartago! » Gran. carta en Muñoz, Vida, 3. 4 (186). «¡ Ay de la religión cuando la manera de vivir es ancha y larga! porque asi andará el hombre la petrina floja, y vivirá vida larga y regalada, y una largueza pedirà otra largneza, y un regalnotro regalo.
»Id. Doctr, espir. 35, s/2 (R. 11. 2672). « Cuando una mujerllora y suspira, !¡ Ay de la libertad de quien la mira ! Lope, D. Juan de Castro, 12 pte.1. 9 (R. 52. 3772). « ¡Ay del verde laurel de tu corona Entre vesugios de cenita helados!! ¡Ay Mantua la vecina de Cremona!» Id. Rim. de Burg. son. 57 (Obr. suett. 19. 57). «¡ Ay de honor puesto en mup r! » Mlarcón. Los favores del mundo, 2.12 (R. 20. 122). — 7 De aqui proviene que exte mmdo de haldar se cmplea en són de amcuara. « Par ultuna vez Mi voz te avisa y advierte. ¿ay de ti si xe comtierte El padre en smrèro juez' Núñez de Arce, El haz de leña, 1. 9 (409). « lle de molerte los hucsus.¿ Histrion ? ¡Ay del que me toque! » Id. ib./3. I (7. «¡ Atras! ay del que se atreva A pisar estos umbrale- » Id. ab. 3. 11 (471. 771 No obstante. «e emplea también la interj. sola en este sentido. « Dejad ya, don Félix, delirios mundanos. llola, me conoce! —; A! temblad por vo-! Espronc. Estud. de Sulam. i (20b). «» Entri los varios afectos que suele denotar, fuera de los dichos, son de mencionarse los siguientes; 4) Enfado, desprecio, mofa. « ¿Qué va que es esta dicha! Del polido forastero?—¡A pimna! uo me le nombres. ¿ Le aborreces? — Le aborrezco. »Tirso, La gattega Mari-Hernander. 2. 10 (H. 5. 11NI). Sorprexa « ¿ Quién da voces? Mas ¡ ay cielo!! ¿ Quién vio sumbro xemejante ! » Cald. El maustruo de los jardines, I'. I1 (R. 14. 2171). « Deteute; huyes en vamo. y auui tú. Macias" Laira, Mauuis, 3. B (i. S83 "e) Guzu, admmraton.
« Mas, ay suerte du hosa! Este es cl conde. » Ropis, Hel rey abayo nanguno. 3 (H 54. 11e) « ¿Ay (amiga de mi alma — V qué ventura tan grande nos ha sucedido! » Cerv.
Quip. 2. 58 R. 1. 5261e « W qué clor ha venido A rosas finas!N seri un morcuu Quie estâ en la esquina” Cautus pop. espnum 1340. a» Ihesca tervente. Hipo, lo dice la Virgen, ! ¿ Ay si pudiera exeusarse Et Hornsa partid. Que las cuttants mn parte! » Lope, Rimas sacras (Obr. suett. 13. 27bii Ay bura cchstal, ay hora hermusa Quuen tuera alwqa de tan dulecrasa! Id dti, 1611 vutt. 1.. 270 « Cuaudo se toma camo exclamación de dolor, se puede usar como sust me Latensivmmente se toma por Quejido (Ileaatiee le lectrate. Ton detcrido y tan mustio. » Quev. Musa 5, baile 5 (R. 69. 1202). « Arrojando de lo intimo de sus entrañas un luenga y tristisimo av, se dejó caer de espaldas desmavada. » Cerv. Quij. 1. 36 (R. 1. 55-. « Con un at. arrancada al parecer de 1 mntimo de su corazón. dia lin a su cante el aballero del Bosque. » Id. ib. 2. 12 dt 1. 1281 . « Mltisidora es la doncella más sata de toda esta casa. y vo nunca la he sentido un ay en cuanto ha que la conorco. » Id. ab. 2. 44i R. 1. 1991. « No pudo proseguir las justaquejas Que del inpusto y fiero amor formaha El desdichado Tirsi desamado,! Por llegar rexonando á sus oreja- In ay de rato en rato que arrancaba! El corazon más libre de cuidada.
» F. de la Turre. 3. cul 4111. luégo en abatida Voz prorrumpió, lanzando un ay profundo. » A. Saav. Moro expos. 6 (187). — « Viendo que la musica ve habla vuelte en sollozos y en lastimeros aves, ácordaron de saber quién era el triste tan extremado en la voz. » Cerv. Quij. 1. 27 (R. 1.3202). « De cuando eu cuundo daha Sancha unos aves protuudi simos y unos gemidos dolorosos. » Id. ib. 2. 28 di. I. 4614. « Oyere dentro un mnida Camo crujir de cadenas,Yunos aves luengos, tristes, Envueltos entristes quejas.» Id. Poes, suett. Lis celus R. I. 71 1. « No hay dra sin ayms. no hay dia alegre. Ste. Vita de S. Jer. t. preumh enth « La vivas de los que tri mfaban, los ayes de los que morian, todo formaba una constante lástima de sus malogrados años y esperanzis. » Melo, tinepra de Catal.
» R. 21.5.4. « Aqui se resulvio la dulee lra. Yen dos lascivos ayes, ! Andolas, guirigaves, Y otras tiles bajezas, ! Cautaron pues labárharas pracras V hazanas de rutinues. » Lope, tiutom. a (titir. surtt. 1. 20Wb.; Quen logra una vejez sin ayes? » Jovell. Corresp. can Posada (R. 50, 2151). » Sevcra para *i cuanto cra blauda y benigua para las demas. paria mn ayes ni gemidos. »Clem. Elay de Ie. tu Cat. (Mem. Acad. Hast. H. Am. No can mt blanda lra Notan en aves trictes l laradlas fortunas ! De teyes mntelices. » Mel. A mus lectores (R. 63. 934). « Tus aves, tus sollozos, Tus miseros gemidos! Son musica agradable a sux ofdas.— Arnara. (Mas. 2 di GZ. GE « Aun en nu oido Nuen n los tristes dalaro, aves Que al partirsetu luen al vento dubus.
» Quint. A filann (i. I° Ia. El —a. hincte de Versalles -e mustro soi da vesus ]amores, vomo se habta mostrado antos a loaves de un pucble desvalido. » M. de la Rona.
Esp. det suto, M. 6 ta. fNN. 4n Mis rara » sulo prepio del lenguag testuo "s el plural de la "Aclamamôn, nu de mi" Vux apurtes eu dun, en terceto á en vara. V Iquella de mnterrumpar una Fare verta von mediy dovena de au-de-mics. de cirtas' ,que pont', que edtun"« lbart. di. 7 Num. « Quien emuilx à una quernda Con tan erca ripulmr. Min dus «rentus ay-de-mie-" » Id. I mot Menond. 2. » Chn. Per nntcel. SUIto NI. « Uue ve me di gades de qual parle vien Doan suuprr, au e ula uon duele. » Canc. de liarna. p "" — 8nto AII . « A. del vea Lamex, meer-
redme agora. » Danza de la muerte (R. 57. 3811). « Mesquino. por qué so biuo? Ay rey triste sin ventura,! Ay rrey bil, ay rrey captino, ! Ay rrey lleno de amargura! Ay qué bentura tan fuerte, Qué quebranto e qué cayda!! Ay Dios, pidote la muerte, Mejor me es que la vida. » Alf. XI, 1864-5 (R. 57. 5334). « Ay Ihos y quan fermosa viene donna Endrina por la plaza! » Arc. de llita, 627 (H. 57. 246e). Nivto XIII : « Av me » — vae mihi. Muc.
L. 2.7 (Ncio). « ¿Ay alma! non te fies en las riquezas. » Cal. é Dymna (R. 51. 154). « Ay madre de Alexandre, gradesce al sennor de todo el mundo. » Buenos proverbios (Knust, 56). « Dixo : ay rey sennor! se tan grant es tu poder — Non te podrien los mares nin las tierras caber. »Alex. 1756 (R. 57. 201e. « El rey Alexandre daua-les grant conuerto,! Diziendo : ay amigos, tenedes-me grant tuerto. » Ib. 231 (R. 57. 1542). « A entrar de la fazienda muestra grant alegria : Di : yo, ay amigos ! siempre esperé este dia.» Ib. 57 (R. 57.1491). « Entró al cuerpo sancto, e dixo a Samillan: Ay padre de muchos que comen el tu pan! » Berc. S. Dom. 158 (R. 57. 442). « Vio el omne sancto demonio muy rabioso, ! Tornó en Dios, e disso: ayrey glorioso!» Id. s. Mitt. 159 (R. 57. 701). « Mesquino, ay mi! nasqui en ora dura,! Matéme con mis manos, matóme mi locura.» Id. Mil. 753 (R. 57. 1262). « Dicien ¡ ai romeos! vos fuestes venturados! Que ia sodes per ignem e per aquam passados. » Id. ib. 602 (R. 57. 1221).
Etim. Son semejantes : port. ai: prov. di, hai; fr., it. ahi; lat. ai; gr. 2°. Lo mismo que uy me! se dice en it. ahime, fr. ant. hat mi, como en el lugar de Berceo citado arriba.
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