Diccionarios de dominio público · un capítulo del libro

Covarrubias y su Tesoro

Antes de todos los diccionarios del siglo XIX de esta biblioteca hubo uno que se tiene por el primer diccionario monolingüe del español: el Tesoro de la lengua castellana o española, impreso en Madrid en 1611. Lo escribió Sebastián de Covarrubias, canónigo de Cuenca [BVFE; Academia de la Historia], que explicó cada palabra con un pequeño discurso, no con una definición corta (véase CAVALLO). Esto es lo que se sabe de él y del libro, con su fuente, y lo que no.

Karb and Sil · 14 de octubre de 2026, 10:07 · CC BY 4.0

Portada del Tesoro de la lengua castellana o española, Madrid, Luis Sánchez, 1611, con el escudo de Felipe III
Portada de la primera edición (Madrid, Luis Sánchez, 1611). Ejemplar de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, en Internet Archive.

El hombre

Nació en Toledo el 7 de enero de 1539 y murió en Cuenca el 8 de octubre de 1613 [BVFE]. Era hijo del licenciado Sebastián de Horozco, jurista, poeta, autor de teatro y recopilador de refranes, y de María Valero de Covarrubias, de la familia de los arquitectos y juristas Covarrubias; su hermano Juan de Horozco y Covarrubias fue obispo de Agrigento y de Guadix [Academia de la Historia]. El hermano aparece en el propio Tesoro: en carmen lo llama «el Obispo don Iuan Orozco de Couarruuias mi hermano» [Artículo carmen], y en *Valera nombra a su cuñado Diego Fernando de Alarcón y a su hermana Catalina [Artículo *Valera].

Estudió en Salamanca, donde se graduó en Cánones y Teología, y en 1567 lo ordenó sacerdote en Pedraza su tío segundo Diego de Covarrubias, que luego presidió el Consejo de Castilla [Academia de la Historia]. Muerto Diego en 1577, fue capellán del rey; en Roma consiguió de Gregorio XIII un canonicato en Cuenca, y desde 1579 vivió allí [Academia de la Historia]. En 1596 recibió el encargo de organizar las parroquias de los moriscos del arzobispado de Valencia, y pasó cuatro años en esa ciudad; por ese servicio, Clemente VIII, a petición de Felipe III, le dio la dignidad de maestrescuela de la catedral de Cuenca, de la que tomó posesión el 3 de marzo de 1602 [Academia de la Historia]. Así se presenta en la portada del libro: «Capellan de su Magestad, Mastrescuela y Canonigo de la santa Iglesia de Cuenca, y Consultor del santo Oficio de la Inquisicion» [Portada].

Según la Academia de la Historia, el rey Felipe II pensó en él como maestro del príncipe Fernando y él lo rehusó, como otros ascensos; lo cuenta una biografía manuscrita de la catedral de Cuenca escrita por su sobrino Francisco de Alarcón [Academia de la Historia]. Su obra impresa son dos libros, los Emblemas morales (1610) y el Tesoro (1611); según él mismo, había escrito además un tratado de cifras y traducido las Sátiras de Horacio, y ambos se han perdido [Academia de la Historia; BVFE].

Cómo se hizo el Tesoro

Cuándo. No hay una fecha de arranque. La Biblioteca Virtual de la Filología Española cree que se redactó entre 1606 y 1610 [BVFE]; la Academia de la Historia recuerda que el libro tuvo un largo proceso, y que el propio texto prueba que el artículo Catalina se escribía en Valencia un 25 de noviembre, el de 1606 [Academia de la Historia; Artículo *Catalina]. Un amigo suyo, en una carta de agosto de 1611, habla de «la primera parte del libro que v. m. ha tantos años que trabaja» [Carta de Arroyta].

El papeleo. El contrato con el impresor Luis Sánchez es del 16 de agosto de 1610, y fijó una tirada de mil ejemplares [Academia de la Historia; BVFE]. Los preliminares de la edición cuentan el resto [Los preliminares, en conjunto]:

Para quién. Va dirigido «a la Magestad Catolica del Rey Don Felipe III» [Portada]. La dedicatoria cuenta la idea: Felipe II había mandado corregir las obras de san Isidoro, y Covarrubias sospecha que, si hubiera podido, habría querido hacer lo mismo para la lengua castellana; como nadie se había atrevido, «por la mezcla de tantas lenguas», él lo había intentado «a costa de mi salud y sosiego». Pide licencia para llamarla Tesoro, «por conformarme con las demás naciones que han hecho Diccionarios copiosos de sus lenguas» [Dedicatoria a Felipe III].

Qué es. Es sobre todo un diccionario etimológico. En el prólogo cuenta que, para buscar el origen de las voces, tuvo que lidiar con las lenguas latina, griega, hebrea y árabe, y con la francesa y la toscana [Al lector]; y la Academia de la Historia señala su prejuicio a favor del hebreo [Academia de la Historia]. Pide que se le perdone que las palabras vayan escritas «como suena», sin la ortografía propia (Filipo se busca en la F, no en la PH), y dice que el castellano es «muy parecida a la Hebrea en sus frasis, y modos de hablar» [Al lector; Dedicatoria a Felipe III]. La BVFE resume sus rasgos: más de quinientas fuentes, mezcla de información de la lengua y de enciclopedia, ortografía sin unificar, orden alfabético solo por la primera letra a veces, y letras que se acortan hacia el final, como si el autor hubiera acelerado para verlo publicado [BVFE]. Dentro caben refranes, anécdotas, recuerdos personales y las citas de «autoridades» que la Academia de la Historia señala: las Partidas, Garcilaso, romances y cantarcillos, que él defiende alegar «con tanta autoridad y gravedad» como a Virgilio [Academia de la Historia; Artículo *cerca]. A mitad de camino confiesa que temía no llegar: «la obra es muy larga y la vida corta» [Artículo *catarro].

Cuántas palabras trae es cuestión de cómo se cuente: 16.929 términos según el recuento de Manuel Seco que recoge la BVFE [BVFE]; «unos 18.000» según la Academia de la Historia [Academia de la Historia]; y 10.369 artículos en nuestra edición, troceada por programa sobre una lectura de OCR [Nuestros 10.369 artículos]. Se puede leer entero aquí, con la imagen del escaneo, y buscar por la palabra de hoy: caballo encuentra CAVALLO y zurdo, ÇVRDO.

El Suplemento que no se imprimió

Pasada la impresión, Covarrubias empezó un Suplemento que no terminó: llega solo hasta la M, y es sobre todo nombres propios [BVFE; Academia de la Historia]. Se conserva manuscrito en la Biblioteca Nacional (signatura MSS/6159, 318 hojas) y no se imprimió hasta 2001, en la edición de Georgina Dopico y Jacques Lezra [El Suplemento manuscrito; BVFE; Academia de la Historia]. La nota de la portada de otra mano cuenta que el manuscrito apareció entre los papeles del comisario general de Cruzada Gonzalo Fernández de Córdoba, pasó a un oficial mayor del Consejo y de ahí a un académico y secretario de la Academia de entonces; el bibliófilo Francisco Pérez Bayer anotó que lo compró en 1749 a un librero [El Suplemento manuscrito]. El título del manuscrito dice que lo compuso él mismo, «como lo refiere en la voz Covarrubias» [BVFE].

Qué fue del libro

Una tirada que duró más de sesenta años. Los mil ejemplares bastaron, y no hubo otra edición hasta la de 1673-1674, en Madrid, por Melchor Sánchez, «añadido por el Padre Benito Remigio Noydens», de los Clérigos Regulares Menores [Academia de la Historia; BVFE; La edición de Noydens]. Sus papeles son de 1672 (la licencia de la orden, del 2 de octubre, y el privilegio, del 6 de julio, que dice que el libro de 1611 «no se hallaba al presente») y de 1674 (la fe de erratas del primer tomo, del 6 de marzo) [La edición de Noydens]. En la tasa, el título que se cita es Origen y Tesoro de la lengua castellana, y el tomo I se cataloga junto con el Origen y principio de la lengua castellana de Aldrete [La edición de Noydens]. La BVFE opina que las adiciones de Noydens «no son de un gran valor» [BVFE].

Los que lo criticaron y los que lo usaron. Quevedo calificó de «desaliñada erudición» el cúmulo de citas latinas [Academia de la Historia]. Fuera de España, lo aprovecharon César Oudin y Lorenzo Franciosini para sus diccionarios [BVFE].

La Academia de 1726. Lo reconoció, y mucho. El prólogo del Diccionario de la lengua castellana (el de Autoridades) dice que Covarrubias fue «el primero que se dedicó a este nobilísimo estudio», que «ha servido a la Académia de clara luz», aunque su obra quedó «defectuosa» por falta de palabras; la Academia decide seguirlo «en las voces en que halló proporción y verisimilitud» [Prólogo del Diccionario de 1726: I-II]. En la historia de la Academia, el primer acuerdo fue hacer un diccionario «que supliesse lo que en Covarrubias faltasse», porque «Covarrubias fue solo, no tuvo quien le dirigiesse, ó ayudasse» [Historia de la Academia: XI-XII]. Y lo cita de verdad: en los cinco tomos de A a R, que tenemos en texto, 1.893 de los 32.136 artículos mencionan «Covarr.» o «Covarrubias», la mayoría para decir «trahe esta voz Covarr.», «Covarr. dice…» o «Covarr. quiere» [Nuestra cuenta de Covarrubias en Autoridades]. La reedición de Noydens la Academia la fecha en 1672 [Prólogo del Diccionario de 1726: I-II], el año de las licencias; los tomos llevan 1673 y 1674 [BVFE; La edición de Noydens].

Por qué importa

Porque lo que hoy damos por hecho, un diccionario del castellano escrito en castellano, lo hizo antes que nadie un canónigo de Cuenca, en un libro en folio lleno de latín, hebreo y refranes [El Tesoro de 1611; BVFE]. La Academia de la Historia lo resume diciendo que es el primer diccionario monolingüe de envergadura de una lengua moderna [Academia de la Historia]. Y para el que lea los diccionarios de esta biblioteca de atrás adelante, es el primero de la fila, y la Academia de 1726 lo tomó de punto de partida [Prólogo del Diccionario de 1726: I-II].

Lo que no sabemos

  • Cuándo empezó el Tesoro. Ni la BVFE (1606-1610) ni la Academia de la Historia dan una fecha de inicio; la carta de Arroyta dice «tantos años» [BVFE; Academia de la Historia; Carta de Arroyta].
  • Si hay un retrato suyo libre. No hemos encontrado ninguno de época; por eso la página lleva la portada del libro.
  • Cuántos ejemplares de 1611 quedan. Solo hemos visto el de Sevilla, que está entero [El Tesoro de 1611].
  • Cuándo y cómo llegó el Suplemento a la Academia de entonces. La nota de la portada cuenta la cadena de dueños, sin fechas salvo la compra de 1749 [El Suplemento manuscrito].
  • Qué dijo de él la prensa. La Hemeroteca Digital de la BNE no deja consultarla desde nuestros programas y no hemos leído periódicos para esta página.
  • Cómo se escribía su apellido. El libro lo escribe de varios modos: Cobarruuias Orozco en la portada, Couarruuias y Horozco en el privilegio [Portada; Privilegio].
  • La edición de Riquer. La Academia de la Historia y la BVFE no dan el mismo año [Academia de la Historia; BVFE]; no la citamos con año.
  • Cuántas palabras tiene el Tesoro: según quién cuente, de 10.000 a 18.000 [BVFE; Academia de la Historia].

Para seguir

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. El Tesoro de 1611, la edición de 1673-1674, el prólogo de 1726 y la portada son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 14/10/2026 10:30.