Roque Barcia · 1880-1883
Expiación
tomo 2 · página 632 · ver la página del original
Expiación. Femenino. La acción y efecto de expiar.
ETIMOLOGÍA. Latín expiãtto, forma sustantiva abstracta de expnutus, expiado: catalán, expiació; francés, expiation; italiano, espiazione. Reseña histórica.—1. Historia antiqua.—Ceremonia religiosa, destinada á expiar un crimen, ó á aplacar á la divinidad, que fué de dos clases entre los paganos: particular, ó general. Los que habían cometido un crimen grande, como el homicidio, el adulterio, el incesto, se presentaban ante los sacerdotes, quienes les obligaban á muchas ceremonias supersticiosas, como las aspersiones de sangre y otras varias: esto, en cuanto á la EXPIACIÓN particular. En cuanto á la general, el sacerdote, antes del sacrificio, mojaba una rama de laurel, ó tallos de verbena, en el agua lustral, y daba vueltas tres veces al rededor del pueblo haciendo aspersiones. El agua del mar era preferida; pero se usaba, si no la había, la de fuentes y ríos, á que se mezclaba sal, y á veces, azufre. En tiempo de peste, hambre ó alguna otra calamidad pública, la EXPIACIÓN era cruel: se escogía alguna persona deforme, se le inmolaba, se quemaba el cadáver, y las cenizas se arrojaban al mar. Unas veces se pretendía aplacar al cielo con la muerte de una virgen, como en el sacrificio de Ifigenia: otras, la sangre de los malhechores, de los esclavos y de los prisioneros era lo que se ofrecía en los altares. Todo sacrificio, toda ofrenda era una EXPIACIÓN, y hubo ciudadanos que se prestaron á morir para salvar al pueblo entero. 2. En el cristianismo, la EXPIACIÓN se verificó por medio del bautismo, de la penitencia, de los actos satisfactorios, etc.
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