Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana

Rufino José Cuervo · 1886-1893

De

tomo 2 · página 759 · ver la página en el escaneo

DE. prep. que comprende el valor de las latinas ab, de, ex, y de los casos ablativo y genitivo de la misma lengua. Entre sus aplicaciones se distinguen con claridad unas en que prevalece el sigpificado de separación, evtracción, punto de partida, y otras en que, desvanecido el valor local, desempeña la particula los oficios que corresponden en latin y griego á la desinencia del genitivo, formando complementos de carácter puramente determinativo. El orden en que van clasificadas unas y otras es el siguiente : I, I, a) denota separación, alejamiento (de... en, 3), b, en lo inmaterial y moral, cy con verhos formados con des, d cesación, terminación, e) privación. crención, f, defensa, resguardo; — 2, a) denota extracción, b, toma ó empleo de una parte ó del todo para cierto lin, cy adquisición ó reciho, d, adquisición de conocimiento ó noticia, e) deducción, iferencia, f, condición; — 3, a en frases partitivas, b, superlativas, c) distributivas; — 4. a) señala la materia de que se saca algo, h) denota transformación, e) señala la materia del discurso, di la materia ú ohjeto en que se ejercen cierlas accionos; — 5, a) denota origen, procedencia, b, procedencia gencalógica, ci procedencia ó fuente de lo inmaterial, d) señala et móvil que impulsa á obrac (de su natural, de mio), e) la causa inmediata (de miedo, de coburde, de puro bueno), f, ocasión de una manera de ser (cojo de un pie, bueno de comer); — 6, a) denota distancia, b) diferencia, distinción; — 7, a) señala el punto desde el cual se obra, b) el punto en que comienza una extensión, c) la parte en que está una cosa, d) la parte adonde se va; — 8, a) señala la época en que algo comienza á durar, b) la época en que sucede algo; — 9, a señala la linea ó término que se excede ó traspasa, b, c, d) en frases comparativas ; — 10, a) señala el sostén de algo suspenso, b) met., c) la parte que se ase ó por donde se tira; — I1, a) señala el agente en la voz pasiva, b) el origen del afecto con los verbos rellejos; — 12, a) señala el instrumento ó medio material, b) el modo ó manera en general, c) en especial, la manera ó color del vestido, d, el cargo ú oficio, e) la disposición de cuerpo ó de ánimo; — Il, 13, carâcter del genitivo; — 14, a) denota posesión, b) pertenencia (de et — su; su Santitad del Papa), c pertenencia moral, d) parentesco, conexión moral, e) origen, procedencia, f, situación en el espacio y en el tiempo, g) materia, h) señala las partes ó individuos de un conjunto, i) el contenido, j) denota cualidad fisica ó moral (enjuto de rostro, cosa de ver), k) dimensión, I duración, edad, m) señala las circunstancias determinativas, la forma, n) el valor ó precio, n) denota destino, o ocupación, profesión, p) efecto, resultado; — 15, a) con frases adverbiales y con adverbios (vacilación entre el uso preposicional y el adverbial), bi con verbos que incluven la idea de un sust. como graduar, notar, c) pleonástica antes de un infin., d) con nombres apósitos; — 16, a) reemplazada por otras particulas en lo moderno, b) genitivo sujetivo y objetivo con nombres de acción, c) obictivo con nombres de agente y con adjetivos, d) con interjecciones y con nombres significativos de ciertos afectos. 1. (1) a) Itenota alejamiento, separación, y señala el lugar en que principia el movimiento de que se trata, en cualquiera dirección que sea. Rajar del monte. Levantarse del suclo. Salir de casa. Entrar de la calle. « Abenhut —- echó de España los Almoliades.» Mend. Guerra de Gran. 1 (h. 21, 691). « El fruto va maduro y con sazón se cayó del arbol que lo traia. » tiran. Mem. rida crist. 6. 5, s 3 (R. 8. 3391). « Por solo venirles à socorrer y animar habia salido de Coustantinopla. » Moncada, Erped. 21 (R. 21. 216). « Lijo D. Juan á Lorenzo que se desviase del camino. » Cerv.

Nor. 10 (R. 1. 2181). « ¿ Tanto le cansaba ya su hijo, que asi le arrojó de sus brazos ? » Id. ib. (B. 1. 2211). « Apeándose de su cahallo, fue á apear á li. Quijote. » Iu. Quij. 2. 30(li. 1. 1681). « Andaba recogiendo de nnos rastrojos ana manada de puercos. » Id. ib. 1.

2 G. 1. 2592.. — 2) Precede á adverhios. Quitese de abl. Salió de allá. « Apartémonos algo de aquí, y contaréle á vuestra excelencia

grandes cosas. » Cerr. Nov. 10 di. 1. 218t). « El diablo juega con él de acá para allá. » Venegas, Agonia, 3. 13 (Mist. 3. 79). — E) Preceile à compls, formados con otras preps. 22) De anlp. » Cuando de aute mi faz avergonzados! Los mozos se escondian. » León, Epos. de Job, 29 (2. 99). « No me llames padre, ! Vil, enemigo me llama --! Quitate de ante mis ojos. » Marcón, La rerdad sospechosa, 3. 9 (R. 20. 3382). — 88) De cabe (ant.). « llabia una vez estado ausi más de una hora, mostrándome el Señor cosas admirables, que no me parece se quitaba de cabe mi. » Sta. Ter. Vida, 38 (B. 32. 1162). « Estotros son hijos regalados; no los querría quitar de cahe si. » Ead. Cum, perf. 16 (R. 53. 3384). « Mostrándole el Señor cosas admirables, sin quitarse en todo este tiempo de cabe ella. » Vepes, Vida de Sla. Ter. 1. 18 (Mist. 1. 82). — 77) De con (hoy se usa poco). « Que después que me parti ! De contigo el otro dia, ! Tenga tanta mejoria,) Que --- » Castillejo, 3, Diil, entre l'erdad y Lisonja (h. 32. 2113). « Era extremo el amor que me tenia, y à su querer, no saliera yo de con ella, » Sta. Ter. l’ida, 3 (lt. 53. 271). « Su Majestad no parece se quiere quitar de con ellas. » Ead. Fund. 4 (R. 53. 1862). « Nunca se quita de con él este verdadero amador, acomuañandole, dándole vida y sér. » Ead.

Mor. 2. 1 (R. 53. 440l). « llarta miserieordia la hace en nunca se ir de con ella. » bad. (b. 7. 1 (R. 53. 1822). « Y pues la muerte impia Te quitó de conmigo, ! Reciheme contigo. » F. de Torre, 3, cat. 2 (101). « Se aparta ahora de contigo ! Margarita. » Mto. Et poder de tu amistad, 2. 10 (R. 39. 312). «¿ Te sales de con ellos, y en palacio ! Te entras á llorar penas tan de espacio? » Rojas, Casurse por vengarse, 1 (H. 54. 1052). « Y salieron Moisès y Aarón de con Faraón. » Scio, Exodo, 8. 12. — 35) De en fant.). « Acuerdáseme á todo mi parecer, y con verdad, que cuando salí de en casa de mi padre, no creo será más el sentimiento cuando muera. » Sta. Ter. Yida, 1 R. 33. 272). « Supieron que Luseinda habia faltado de en casa de su padre y de la ciudad. » Cerv. Quij. 1. 28 (R. 1. 228e). « Me parto ! Para siempre de en casa de doña Ana. » Lope, Quien ama no haga fieros, 2. 1 (. 24. 1403). — 26) De entre. « Yo saqué toda la cabeza y cuello de entre los tapices. » Cerv. Quij. 1. 27 (R. L. 3231). « Al pie de las peñas estaban unas casas mal heclas — de entre las cuales advirtieron que salia el ruido y estruendo de aquel golpear. » Id. ib. 1. 20 (R. 1. 2982). « ¿ Cuál habrá escapado una oveja de entre tantos lobos, y una criatura tan flaca de entre tantos y tan poderosos enemigos? » Ron, l’ida de De. Sancha Carritlo, 1. 9 61). — 72, De hacin. « l’n viento grande vino de hacia el desierto. » Leún, trpos. de Job. 2 (. 16). « Vio un hulto que venia de hacia la mar. » Espinel, Escud. 2. 13 (B. I8. 4439). « Venia (’De hacia el campo español. » Valb. Bern. 21 R. 17. 3911). « Emparejó con él un hombre que venia de hacia Ochamdiano. » Trucba, Cuentos de viros y muertos, Lus changus (43). — 77) De sobre : « lluzo que se descuhriese y quitase el manto de sobre la faz llorosa. » Cerv. Quij. 2. 52 (R. 1. 5132). « Levantó su real de sabre Valeucia, y retirôse á Monviedro. » Mar. Hist.

Esp. 17. 6 (R. 20. 5061). « Fue mâs lesta jornada] por divertir al enemigo de sobre Santa Gertruden, que no porque el trato ó iuteligencia de Ostende estuviese tan bien fundado como se creyó al principin. » Coloma, Guerras de los Est. Bajos, 2 (R. 28. 18t). « Tomada la mano de su padre, intentó alzarla de sobre la eabeza de Efraim y trasladarla sobre la cabeza de Manasés. » Scia, Cién. 18. 17. — 7) La palabra que significa el movimiento de separación puede ser un sust. y aun un adj. « Iheron orden en que los tres compañeros nuestros se Tresvactsea"pvnr facilitar la salida del haño. » Cerv. Quij. 1. 40 (H. 1. 3684). « Llegóse el tiempo de la partida de Grecia para proseguir la guerra. » Moncada, E.rped. 26 (H. 21. 242). » Ahora las horrendas armas canto! Del fiero Marte, y el varón primero! Que, fugitivo del confin troyano ! Por fuerza del destino, vino á Italia ! Y á las costas lavinas. » T. Iriarte, Eueida, 1 (3. 2). — 3) La combinación de... en con un nouibre repetido tiene estos usos : 42) Denota que se pasa por varios objetos sncesivamente, ya en el sentido natural, va idealmente. « Saltando aprisa va de barca en barca, ! De batel en batel, de fusta en fusta. » Villav. Mosq. 5 (R. 17. 5892). « De monte en monte va, de llano en llano. » Quev. Nec. de Ort. 2 (R. 69. 2911). « l’asahan de mano en mano las faginas para cegar el foso. » Solis, conq. de d? (H 28. 3772). « Iba saltando un hombre de risco en risca y de mata en mata con extraña ligereza. » Cerv. Ouij. 1. 23 (R. 1. 3072). « Audaba de una parte en otra buscándole. » ld. ib. 1. 7 1t. 1. 2681). « Andaban con sus azotes y palafrenes - de monte en monte v de valle en valle. » Id. ib. 1. 9 (R. 1. 2712). « Dejándonos de andar de ceca en meca y de zoca en colodra. » Id. ib. 1. 18 (L. 1. 2902). « Yan subienda de grado en grado hasta llegar á ser graudes señores. » Id. ib. L. 21 (H. 1. 2021). « Que meudigaba el pan de puerta en puerta! Es cosa inverosimil, pero cierta. » Mora, Ley. esp. Et halcon (391). « Comenzó de pasatiempo en pasatiempo, de vanidad en vanidad, de ocasión en ocasión, á meterse en muy grandes ocasiones. » Yepes, Vida de Sta. Ter. 1. 7 (Mist. 1. 26). « Frocuro que de una persona en otra se divulgase que la hienaventurada madre habia tenido alguna revelación en este negocio. » Id. ib. 2. 3 (Mist. 1. 11ti). « Andaba este clérigo de unos religiosos en otros, y —- infamaba la virtud de la santa madre y de sus monjas. » Id. ib. 2. 27 (Misl. I. 230). « Se fue de monja en monja consolándolas. » Roa. Vida de Da. Ana Ponce de Leon, 4. 4 (173). « Corre, rudo pastor desacordado,! Y algún charco, y alli de rana en rana) Aprende canto y són más entonado. » Valh. Siglo de oro, 4 (94). « Camo no han sido eseritas Jaquellos vocablos! de personas dotas y curiosas en lo que habían de

decir, sino de mano en mano, ó por mejor decir, de hoca en hoca, poco á poco se han ido corrompiendo. » Valdés, Diat. (Mayans, 140). « besde entonees de mano en mano fuc aquella orden de cahalleria extendiéndose y dilatáudosc por muchas y diversas partes del mundo. » Cerv. Quij. 1. 13 (. 1. 2782). « ltando [mi voz) noticia della eternamente ! Corca de lengna en lengua y gente en gente. » Erc. Arauc. 21 (R. 17. 762). — 33) Denota sucesión en periodos iguales. » Mira la diferencia que hay deste siglo, en que agora vivimos, donde los hombres comulgan de año en año, á aquel en que comulgaban cada dia. » Gran. Mem. rida crist. 3. 10 (R. 8. 2604). « De rato en rato se renueva y crece! El llanto, la aflicción y el alarido. » Erc Arauc. 7 (. 17. 281). « Ocupáhase en escribir en un cartapacio, y de cuando en cuando se daba palmadas en la frente. » Cerv. Col. (R. !. 2122). « De dos en dos años vienen doce diputados de los cantones á tomar residencia al capitán. » Mor. Obr. post 1, p. 306. « Apenas de mes en mes! Se encontraba una pendencia.

» A. L.. de Avala, Los dos Guzmanes, 1. 1 1. 227). — yy) lenota distribinción por grupos iguales. « Sólo sé que el ciego dios! Da, señora, á mi fortuna! Las dichas de una en una, ! Las penas de dos en dos. » Tirso, Amar por razon de estado, 2. 14 (l. 5. 1771). « No soy yo ahora el que ensarta refranes, que también á vuesa merced se le caen de la boca de dos en dos mejor que á mi. » Cerv.

Quij. 2. 68 (R. L. 5171. « Envió á sus apóstoles y discipulos de dos en dos á predicar por la tierra de Israel. » Fuente, Med. 3. 15 (2. 115). « Acordó el rey fortifiealla (á Valencia] de nuevos muros — con docc puertas que de tres en tres miran á las cuatro partes del cielo. » Mar. Hist. Esp. 12. 19 (R. 30. 3700). « Las dóricas columnas levantadas ! lle lustroso cristal y jaspe oscuro. ! he cuatro en enatro en propocción sentadas, ! Cien arcos forman en lugar de muro. » Valh. Bern. 17 (R. 17. 3192.. « [Iban! procediendo en buen orden y manera ! lle trece en trece iguales por hilera.

» Erc. Arauc. 21 (R. 17. 811). « Por aqui los sucle ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte v de treinta en treinta. » Cerv. Quij. 2. 60 (R. 1.530-). « Siempre Me dabas de ciento en ciento! Los escudos. » Rojas, Sin honra no hay amistad. ! (R. 51. 2081). — Son ponderativas las frases de par en par, de todo en todo. « Vienen de gran tropel hacia las puertas, ! Todas de pac en pac franeas y abiertas.» Erc. Arauc. 7 (R. 17. 292). « De nuevo se admiraron padre y hijo de las entremetidas razones de li. Quijote, va discretas v ya disparatadas, y del tema y tesón que llevala de acudir de todo en todo á la busca de sus desventuradas aventuras. » Cerv. Quij. 2. 18 (R. 1. 1122). — 22, En el habla popular suele agregarse otro en para ignalar los dos miembros; cosa que no se adnute hoy en el lenguaje literario, aunque no faltan ejemplos en los dramâticos antiguos: » lte en cuando eu cuando ha de dar Algunas señales de hombre.a Love, Mtirad a quien atabais, 2. 6 (R. 52.4612). « Entrando de eu uno en uno. No vieron salir ninguno. » Tirso, El pretendiente al reres, 1. 12 (l. 5. 283). — 52) De bien en mejor, de mat en peor siguifican mejoria ó empeoramienta progresivo. » Viéndome ir de mal en peor. » Lazar. 2 (R. 3. 820). « La suerte —- de bien en mejor encaminaba los negocios de Loaisa. » Cerv. Nov.

7 (R. 1. 1781). — 2) Met. Aplicada à lo inmaterial y á lo moral. « Ni quieres ojear de tu ánima las moscas importunas de los vanos pensamientos y euidados, seas hombre de oración. » Gran. Orac. y consid. 3. 1. 1, S t (R. 8. 1632). « ¿ Qué maravilla es que no alcancemos estos secretos del Neñor, pues se nos van de vista las cosas menudas y minimas que tenemos delante de los ojos? » Rivad.

Frib. 2. 2 (R. G0. 1152). « Venga la muerte v lléveme de esta cansada vida. » Cerv. Col.

(R. L. 2372). « Basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad. » Id. Quij. 1.1 (R. 1. 2574). « Ni las honras ni los cargos no le pudieron apartar de lo justo. » Moncada, Exped. 22 (h. 21. 231). « Con la furia de los turcos, los fieles de las provincias de la Asia, huyendo de tan cruel servidumbre, se recogian á Constantinopla. » Id. ib. 22 (R. 21. 221). « De arados salieron para consulados, volviendo de las monarquias á los arados.

» S. de Figucroa, Amarilis, 3 (222). — c) Por la idea de separación que lleva consigo el pretijo des, forma nuestra preposición el régimen natural de los verbos compuestos de él. « Descabalga de una mula! Ven un caballo cabalga. » Romanc. (R. 16. 902. « Tenia ya el medio cuerpo en et rio y la cabeza debajo del agua, forcejando con los pies por desasirse de los pastores que su desesperado intento estorbaban. » Cerv. Gial. 6 (. 1. 950). « El mismo dia que pareció Lcandca, la desapareció su padre de nuestcos ojos. » Id. Quij. 1. 51 (h. 1. 3972). « Se despidió del, y —- se salió de la ciudad aquel mismo dia. » Id. ib. 2. b5 (R. 1. 5122). « Lleguemos á mi aldea y casa, donde descansará vuesa merced del pasado trabajo. » Id. ib. 2. 17 (R. 1. 1104). « Conservó el sosiego de mansedumbre, desechando la culpa, y no desdiciendo de su gravedad afable y dulce. » Lcón, Nomb. 3. Cordero (3. 39ti). « De esta manera pasamos sin ver sol ni luna, ni abrimos los ajos, ni nos desnudamos de cómo entramos, ni mudamos lugar hasta el tercero dia. » E. de Salazar, Cartas, 3 (R. 62. 2921). — a) Denota cesación, terminación, en el concepto de separación de un acto. » Venia de las Italias y de otras diversas partes de ser soldado. » Cerv. Quij.

L. 51 (L. 1. 3962). « Se acabó de apear en brazos de h. luan. » ld. Nor, 10dt. 1. 2180. « No açalié del todo de determinarnie. » Nta.

Ter. Fund. 30 d. 53. 2371). « Ilabiendo dejado de ser malo, no soy bueno. » Quer. Carta de las calid. de un casam. (Nancha, 2. 75. « Cesa de dar alahanzas A mi honor con dulces voces. » Cald. Jndas Macabeo, ! 1 (R. 7. 3112). — e) Denota privación, evención. Exouerar del empleo. Eximir de contribuciones. « No por haber vencido á los turcos

quedaba el imperio libre de servidumbre, si se esperaba más insufrible y cruel de los catalanes. » Moncada, Erped. 21 (h. 21. 212). « Los catalants se vieron señores de todas las provincias de Asia, asi por dárselas el emperador en paga de sus servicios, como porqne las ganarou cou las armas y lihraran de la servidumbre de los turcos. » Id. ib. 23 (ti. 21. 232). « Bastan los milagros que ha hecho el cielo con vuestra merced en librarle de ser manteado, como vo lo fui, y en sacarle vencedor, libre y salvo de entre tantos enemigos como acompañaban al difunto. » Cerv. Quij. 1.

20 R. 1. 256?). « Ali quien quisiere acertar ha de ser retrato de un muerto : desuudo de afectos, privado de los sentidos, apartado de los parientes y encercado en la sepultura. » N. de Figueroa, Amartlis, 3 (214). « Pnes caso que don Juan te haya faltado, ! Casarte con un hombre tan privado! be razón y de gusto ¿es huen remedio?» Mto. El lindo don Diego, 3. 6 (R. 39. 3672). « Sufre Granada el dilatado cerco,! De fuerzas y poder desutuida.

» Mor. Toma de tiran. (ll. 2. 5742). « Se hallaba enllaquerido de más de cuatro mil infantes y seiscientos caballos, por haherse vuelto muchos á sus casas. » Coloma, Guerras de los Est. Bajos, 5 (. 28. 552). « Viose Mondragón imposibilitado de poder cobrar la plaza. » Id. ib. 4 (h. 28. 50/2). — 1) Denota defensa, resguardo, en el concento de separación de lo que daña ú ofende. Abrigar del viento. Preservar de la corrupción. « Entre ellos venia mna mujer sobre una pia — el rostro cubierto con una mascarilla, ó por mejor encubrirse, ó por guardarse del sol y del aire. » Cerv. Nov. 10 (R. L. 2180). «Je ha llevado lo que yo tenía guardado más de veinte y tres años ha, defeudiéndolo de moros y cristianos. » Id. Quij. 2. 15 (R. 1. 1982). « También dehes guardar los oidos de oir cosas deshonestas — Guarda también tu lengua de cualquier palabra torpe. » Gran. Guta, 2. 6. s 1 mh. 6. 1302). 2. a) Denota extracción, señalando el objeto en cuyo interior está lo que se saca. « Ni queremos conservar hien los zumos, los cuales se deben exprimir de las hierbas cuando están muy tiernos los tallos, debemos primeramente clariticarlos cociéndoles. » Laguna, Diosc, proemio (t. 15). « lloy en aquel pueblo no hay fuentes; todos heben de poz0s.

« Iba, señor, respondió el mozo, á hacer una sangria por duan de Vergara, mi amo, à cierta señora, del tobillo. » Espinel, Eseud. L. 3(ll. 18. 3835). — 2) En sentido análogo decimos « Copiar del original », « Traducir del inglés ». « Poco importa que el metro y la estructura del Poema del Cid estén imitados de las canciones de gesta. » Valera, Disert. p. 20. — L) Seuala el objete à que se quita una parte para llevar à cfecto una cosa; el objeto que proporciona ó suministra los medios para hacer algo. Empléase lo mismo hablando de lo fisico que de lo moral. « Muy mat parece, hijas, de la hacienda de los pobrecitos se hagan grandes casas. » Sta. Ter. Cam. perf.

2 (R. 53. 3202). « ¿ Será hien que pague yo ! De mi dote estas locuras ?» Lope, Las flores de tl. Juan, 2. I (lt. 21. 1171). a Lo hizo ella de muy buena gana, y lo pagó de su mismo dinero. » Cerv. Quij. L. 17 (R. 1. 290t). « Solos quedamos Zoraida y yo con sólo los eseudos que la cortesia del fraucés le dio á Zoraida, de los cuales compré este animal eu que ella vienc. » Id. ib. f. 41 (R. 1. 3740). « Ilmorzaron de las sobras del real que del acémila despojaron. » Id. ib. 1. 21 (R. 1. 3002). « Yo le segui, con determinación de tenerle por amo si él quisiese, imaginando que de las sobras de su castillo se podia mantener mi real. » Id. Col. (R. 1. 12431). « O labran la tierra, ó se mantienen de algún trato y oficio, ó arriendan sus hacieudas á otros y viviar orisus ula! funtr ate allas a llut́mn Renf. cas. 5 (3. 115). « De donde san l’ablo y otros santos tomaron ejemplo de trahajar para comer de su propio trahajo. » Pueute, Med. 2 31 (. 113). « Aqui finalmente se mantiene y come de Cristo, que es su propio pasto, y el mayor bien que en esta vida puede recibir. » Gran. Mtem, rida crist. 7. 2. 1, 88 (R. 8. 3981). « Próculo que se viste, y calza, y come! De calumuiar v de mentir, publica! Centones de moral. » Mor, epist. 9 (R. 2. 5862). — c) Señala la persona que estaba en posesión de lo que uno por cualquier titulo adquiere, y extensivamente el objeto que da ó comunica algo. « Gauó de Moros la villa de Alcalá.» Mar.

Hist. Esp. 10. 14 (R. 30. 2971). « De unos rristianos ya libres que venian de Berbería compró aquel mono. » Cerr. Quij. 2. 27 (R. 1. 1621). « Nò ne aqqumiuò ¡’ilè vos mas-quee esta pluma. » Tirso, Patubras y plumas, 3. 12 (R. 5. 182). « No alcanzará de lios perdón para si el que no perdonare las ofensas que recibió de su hermano. » tiran. Doctr, crist. 2. 6, S 1 (R. 11. 105t). « Espero ---! En el aliento último que envío,! Perdón humilde habier de quien me ha muerto. » llerr. I, son.

90 G. 32. 2764). « Cobra mi fe su esplendor De vuestra porfia ingrata,! Pues cuando con más rigor! La persigue y la maltrata,) llace su causa mejor. » B. Argens. glosa Señora del atuta mìa (B. 12. 2/3t). « Estaba apovada [su autoridad) en la opinión que se habían granjeado de los puchlos, salvándolos tan gloriosamente de la opresion y tirania. » ovell. Hef. de la Janta Centrat, f. 1 (R. 46. 5171). 2) A veces el reciho ó adquisición se considera como meramente posifife. « Tu fo has hecho, Lotario, como yo esperaha de tu amistad. » Cerv. Qui. I. 34 (R. L. 3499). « Ilan entrado en ese lugar cuatro personas disfrazadas para quitaros la vida, porque se temen de vuestro ingenio. » Id. ib. 2. 17 (R. 1. 5019. « Los del pueblo de Israel confiaban mucho del mucho número y valor de su ejército.

» Rivad. Trib. 2. 1f (R. 60. 1281). — 4) Señala la persona ó cosa que comuniea ó da una noticia ó informe. » Procuré saber é informarme más de personas de su casa. » Sta. Ter. Vida, 5 (R. 53. 302). « Informada de con quien me canfesaba y de otras personas, en muchas cosas me decian no iha contra

Dios. » Ead. ib. 2 (R. 53. 262). « Cuando fue por Cornelia, encontró con Sulpicia su doncella —- de quien supo que Cornelia no habia una hora que habia parido. » Cerv. Nor. 10 (R. 1. 2182). « Tenia determinado de no salir de estas sierras hasta hallaros y saber de vos si al dolor que en la extrañeza de vuestra vida mostráis, se podia hallar algún género de remedio. » Id. Quij. 1. 24 (R. 1. 309t). « Llegòse en eso el tiempo de la partida de mi padre, la cual él supo, y no de mi, pues nunca pude decirselo. » Id. ib. 1. 43 (R. 1. 3771). « Me pesaba de oir aquellas alabanzas de su boca. » Id. ib. 1. 24 (R. I. 3112). « Ni procuréis que os responda, si no queréis oir alguna mentira de su boca. » Id. ib. 1. 36 (R. 1. 3551). « Sin duda es hombre de real linaje, Su hermosura á decillo me provoca, ! Y lo confirma el extranjero traje, 1 No porque yo lo sepa de su boca. » Lopc, Anget. 11 (Obr. suelt. 2. 207). « Iloy me quiero partir á Calatrava, l Donde noticia de un soldado tengo Que Benzaille su ejército aprestaba. » Id. Querer la propia desdicha, 3. 13 (R. 34. 2851). — e) Señala la premisa ó fundamento que autoriza para sacar una consecuencia. « Por falta de entendimiento se ciega para inferir de una verdad clara una blasfemia tan manifiesta. » León, Expos. de Job, 22 (2. 3). « A lo que he colegido de sus respuestas, él no sabe nada de lo porvenir ciertamente, sino por conjeturas. » Cerv. Cot. (R. 1. 2382). « No es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aqui se sigue que habieudo durado mucho el mal, el bien está va cerca.» Id.

Quij. 1. 18 (R. 1. 2922). « Me acuerdo yo que me decía una mi agüela de partes de mi padre, cuando veia alguna dueña con tocas reverendas : Aquella, nieto se parece á la dueña Quintañona; de donde arguyo yo que la debió de conocer ella, ó por lo menos debió de aleanzar à ver algún retrato suyo. » Id. ib. 1. 49 hi. 1. 3932). — 1i Señala la condición ó suposición que, realizada, da cierto resultado. « Y de no tratarlo ansí, se queja Dios que le han ensuciado su nombre. » Avila, Eucar. 13 (3. 338). « lle nuevo pidió á la reina le cumpliese la palabra que le había dado de dárscla Ipor esposal, si es que acaso la merccia, y de no merecerla, le suplicaba desde luégo le mandase ocupar en cosas que le hiciesen digno de alcanzar lo que deseaba. » Cerv. Nor. 4 (4t. 1. 1521). « No soy tan soberbio que me precie de tener envidiosos; pues de tenerlos, tuviera por gloriosa recompensa el merccerlos tener. » Quev. Zahurdas, dedic. (R. 23. 308). « Ilasta mañana á estas horas! Te doy para que lo pienses,! Porque, de no te casar, Quiero que en tu vida entres ! l’or las puertas de esta casa! Que tan enfadada ticnes. » Lope, La dama boba, 3. 21 (R. 24. 3152).

« Acaba, esconde el manto, ! Date prisa : que de ballarle ! Me pierdo : llévale. » Tirso, Los balcones de Madrid, 3. 14 dlt. 5. 5691). « Y de no querer casarse ! Ni obedecer sus preceptos.

1 Manda, que este reino pase Al segundo hermano vuestro. » Rojas, Casarse por renparse, 1 (li. 5t. 1062). « Mi hermano Apolo quiere que dejéis las armas — de no hacerlo asi, por el alma de mi madre os juro que vo os daré á conocer del modo con que se debe tratar á los dioses. » Mor. Derr, de tos pedantes (R. 2. 5622). « Sabian que el rey de Aragón habia intimado públicamente á lloger que entregase al rey Carlos el castillo de Girachi; y que de no hacerlo, procederia contra él y sus hienes como señor contra vasallo. » Quint. R. de Lauria (R. 19. 2294). « Le envió á decir — que dc no hacerlo asi, le quitaria el gohierno del reino de Aragón. » Id. Princ. de l’iana (R. 10. 2392). « llizôse en seguida al adelantado la intimación de estilo, para que -- se saliese de lo poblado y conquistado por el gobernador; y de no hacerlo, fuesen de su cuenta los daños y males que se siguiesen de su resistencia. » Id. Pizarra (R. 19. 3572). « Vedóselo el rey, enviándole á decir —- que de no obedecer, se exponia á alguna resolución que no se hallaría bien de ella. » Id. D. Allr. de Luna (R. 19. 3860). « Adrede dejaron pasar á los que se retiraban, sabiendo que de no hacerlo asi, seria horrorosamente ensapgrentada la victoria. » A.

Galiano, Recuerdos, p. 542. « lle haber acometido aquella empresa, hubiera salido airoso, y otra fuera su fama. » Gil y Zárate, Resum. histor. p. 26. « Los qne en él [en Calderónl nos parecen aliora detectos, no lo eran entonces; y de no tenerlos, careceria de aquel sello de verdad que el poeta dramâtico debe imprimir á todas sus composiciones. » Id. ib. p. 415. « El hilo de la horrible trama fue cogido; y fortuna, porque de no, al cabo de poco el mundo hubiera sufrido un cataclismo espantoso. » Balmes, Prolest. 56 (4. 57). 3. a) Señala el conjunto, el todo, con respecto á un individuo, á una parte que tomamos ó scparamos real ó idealmente. 2) Dos de ellos murieron. l’n poco de pan. « Una parte guardé de tus cabellos, ! Elisa, envueltos en un blanco paño. » Garcil. egt. 1 (R. 32. 52). « Eligió para su persona el torrcón de en medio, donde se retiró con algunos capitanes y hasta cien homhres de su confidencia, y repartió en los otros dos el resto de la gente. » Solis, Cong. de Mej. 4. 9 (h. 28. 3174). « Se dio tan buena maña con gente que tenia de pie y de caballo, que mató diez mil destos. » Gran. Simb. 4. 14, 8 1 (t. 6. 513t). — 8) Expresándose la parte por medio de un adjetivo con que se subentiende el sustantivo que denota el conjunto. « Antojósele en esto á uno de los arrieros que estaban en la venta, ir à dar agua á su recua. » Cerv. Quij. 1. 3 (R. 1. 2611). « Vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerias que leer, y asi llevó á su casa todos cuantos puda haber dellos, y de todos ningunos le parecían tan hien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva. » Id. ib. 1. 1 t. 1. 2571). « Yo me llamo la Canizares, si va no ian sabia como las dos, á lo menos de tan buenos deseos comn cualquiera dellas. » Id.

Cot. G. 1. 2381). « No tuvo ánimo ninguno de sus criados de llevarla de la mano al cadalso. » llivad. Cisma, 2. 40 (R. 60. 2912). « AA nin

guno de sus criados y ministros - descubrió el secreto de su opresión. » Solis, Conq. de Mej. J. 19 (Rt. 28. 2072). — y) Cou una voz interrogativa, ya sea que signifique objeto determinado, va el concepto general de cosa é cantidad. » ¿ Quién no habia de reir de los circunstantes, viendo la locura del amo y la simplieidad del criado ? » Cerr. Quij, 1. 30 (. 1. 3311). « ¿ Cuâl te parcce mejor, ! lle Lauro ó Ricardo? » Lope, La hermosa fea, 3. 12 (l. 34. 3612). « Suspensos aguardaban todos la declaracion que habta de hacer Clarisio sobre cuäl de los sonetos tenia mas artificio y gala. » S. de F’igueroa, Amaritis, 3 (229). — «¡ Ay! cuauto de fatiga.) Ly cuánto de sudor está presenteAl que viste loriga.! Al infante valiente, ! A hombres y á caballos juntamente ! » Leon, Poes. l. Prof. del Tajo (4. 313). «¡ Oh qué vi de calvinistas arañando á Calvino! » Quev. Zahurdas (R. 23. 3231). «; Qué pasarian de dolores Ilos ermitaños!, y qué á solas. y qué de frios, y hambre, y sol, y calor, sin tener á quien se quejar sino á Dios ! » Sta. Ter. Cam, perf. 1l (. 53. 3322; variado). « Porque ¿qué hace, Señor mio, quien no se deshace toda por vos ? Y qué dello, qué dello, qué dello, y otras mil veces lo puedo decir, me falta para esto!» Ead. Vida, 39 (R. 53. 121t). « ¡Misero yo! ¡ Qué de cosas! Una tras otra persiguen ! Mi vida!» Lope, El duque de Jiseo, 3. 21 (Rt. 41. 4403). « Mas la mujer, si es leona, ¿qué le queda de mujer?» León, Perf, cas. 16 (3. 196). — 2) Con voces neutras que signilican cantidad. « Ni ellos saben tanto de la lengna! latina, que no sepan más de la suya, por poco que de ella sepan, como de herho saben de ella poquisimo muchos. » León, Nomb. 3, introd. (3. 276). « Mirá si la cumplió bien en él, en lo que le dio de trabajos, dolores, injurias y persecuciones. » Sta. Ter. Cam, perf. 32 (hi. 53. 3592). « Para comprar sitio para un mouasterio va se ve lo que es menester de tiempo. » Ead. Fund. 31 G. 52. 2164). « Tiene grande autoridad ! Su opinión. — Con todo, es poca] Para lo que es de valiente) Con la lanza y con la espada. » G. de Castro, Las mocedades del Cid, 22. pte. 3 (. 43. 2761). « Si algo tirne de bueno el valimiento, es la gloria de haber merecido la estimacion del principe. » Saav. Emp. 50 (R. 25. 1342). « Considere siempre el siglo en que florecieron sus personajes, alabe lo que halle de laudable en ellos, y no omita lo que merezca una justa desaprobación. » Mor. Obr. post. 3, p. 119. « llay algo en ellas [en los antiguos hérges españoles! de macizo, de verdaderamente humano, de real, que no hay en los hèroes de las leyendas del resto de Europa. » Valera, Disert. p. 20. — 22) En el siguiente pasaje va asi como voz de cantidad. » Preguntóle que cómo venia asi de alegre en tiempo tan riguroso. » J. de los Angeles, Coug det reino de Dios. 3. 11 (121). e) Cuando el nombre signilicativo del conjunto va seguido de una frace relativa, el verbo de ésta no se rige, para el efecto de la concordancia, por el nomhre que denota la parte sino por el que designa el conjunto : « Fue una de las personas que más perdieron, » y no « Fue una de las personas que más perdió ». « Sed pues una de las que han pasado por esta vida como de camino, y han alcanzado la vida del cielo en que viven. » Avila, Epist. 2. 10 (R. 13. 348e). « Como yo era uno de los que en este tiempo estaban en Roma, podré hablar como testigo de vista. » Rivad. Vida de s. lun. 3. 1 (R. 60. 511). « Fue uno de los señalados para apoderarse de la puerta del Lurgaraute y de los que mejor hicieron su deber. » Coloma, Guerras de los Est. Bajos, 9 (. 28. 1441). « Acertó Jel caballo! á̀ ser del capitán Salvatierra, uno de los que mas irritaban á Narváez contra llernán Cortés. » Solis, Cong. de Méj. 1. 8 (1t. 28. 3151). « No sontos nosatros de los que creen que la noesia consiste unicamente en la forma con que se expresa el pensamiento. » A. Saav. Rom. hist. prol. (3. XII). — 42) L.o dicho se entiende en cuanto á la concordancia en numero; por lo que hace á la persona, hay la limitacion que nos ofrece el siguiente lugar : « Cuando en enero de este año se trató del nombramiento de la Regencia, fui yo uno de los que más insistieron en que previamente se acordase, como se acordó, no incluir en ella á ninguno de los que componiamos la Junta. » Jovell. Def. de la Junta Centrat, 2. 2 (R. 4ti. 5412). — 28) En el lenguaje familiar con frecuencia y tal cual vez en lo escrito se contraviene á estos principios, fundados en una análisis incontestablemente exacta. » Yo soy de los que sostienen eso » no es otra cosa que « Yo suy ute iles sujiate que ssuionar aso.», y nr tanto seria desacordado decir sostengo. « Una de las principales causas que mueve y fuerza á perdonar las ofensas, es ver el ofendido arrepentimiento en el que ofende. » Cerv. Gal. 5 (R. 1. 812). « l’na de las cosas - que má̂s debe de dar conteuto á un hombre virtuoso y eminente es verse, viviendo, andar con buen nombre por las lenguas de las gentes. » Id.

Quij. 2. 3 (R. 1. 1101). « Mirémosla como una de las causas que inlluvendo en la mejora do la lengua, debió tantbién influir en el adelantamiento de nuestra poesia. » Quint. Introd. al Parn. esp. 1 (ll. 19. 1271). « En contiendas Cual la presente, que cedamos justo! Es uno de los dos. »llermosilla, lt. 4 (. 101). — En latin ocurren también ejemplos parecidos, que se explican por la importancia que tiene en la frasc el sufeta de la propusimon priir pal : « llic ille est de illis, maxime qui irridere atque obiurgare me solitus est. » Cic. Fam. 13. 15 (« Este es nno de los que más se solian burlar y mofar de mi. » P. S. de Abril). Véase kuhner, Ausf. Gramm. 2, § 18. 3. — yy) Las frases partitivas en que ligura ninguno, se miran á veces como expresión de una proposictón universal negativa, y llevan su verho en plural. « Ningnno de los criados que vienen conmigo saben mi necesidad y desgracia.» Cerv. Nor. 8 W. 1. 1951). « De tal manera y por tan buenos términos iha prosigniendo en su plática 1t. Quijote, que obligó à que por entonces ninguno de los que escuchándole

estaban, le tuviesen por loco. » Id. Quij. 1. 37 (R. 1. 3602). « Ninguna de ellas consiguen lo que pretenden. » León, Perf. cas. 20 (3. 516; * ningunas). — *) Cállase á menudo el nombre de que depende la prep., por denotar en general el concepto de persona ó de cosa : « Es de los que lloran» — « Es uno de los que lloran; » « Tiene de todo » = « Tiene algo, un poco de todo. » « Por no parecer de aquellos poetas que cuando les ruegan digan sus versos los niegan, y cuando no se los piden los vomitan, vo diré mi glosa. » Cerv. Quij. 2. 18 (R. T. 4412). « Todos los amparan, avudan y estiman (á los farsantes), y más siendo de aquellos de las compañias reales y de titulo. » Id. ib. 2. 11 (l. L. 4264). — « A esto le dije yo que advirtiese que en la corte habia de todo, y que estimaban mucho á cualquier hombre de suertc. » Quev. Gran Tac. 10 (. 23. 50.t). « Los extremeños tienen de todo como boticarios. » Cerv. Tia finq. (R. 1. 2480. « No todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni dehen ser caballeros audantes : de todos ha de haber en el mundo. » Id. Quij. 2. 6 (R. 1. 4152). « Le rogó preguntase luégo á su mono le dijese si ciertas cosas que habia pasado en la cueva de Montesinos habian sido soñadas ó verdaderas, porque á él le parecia que tenian de todo.» Id. ib. 2. 25 (R. 1. 4591). « La mejor voz del mundo pierde de sus quilates cuando no se acompaña con el instrumento.» Cerv. Nor. 7 R. 1. 1752). « Iejando al jumento y á Rocinante á sus anchuras pacer de la mucha hierba que alli habia, dieron saco á las alforjas. » Id. Quij. 1. 15 (h. 1. 2830). « lla saludo al camino unas [vecesl á pedir á los pastores le den de lo que llevan para comer, y otras á quitárselo por fuerza. » Id. ib. 1. 23 (. 1. 3091). « Buscaba de todas hierbas para hacer ensalada.» Id. ib. 1. 41 (. 1. 3691). « Reparto con otros liberalmente de mis bienes. » Puente, Med. 1. 14 (1. 129). « Pónese en los peligros, y comieuza con buen celo á dar de la frata sin tasa, crevendo que ya no hay que temer de si. » Sta. Ter. l’ida, 19 G. 53. 632). « Unos le cortaban del hábito, otros de la capa. » Ead. Fund. 28 (R. 53. 2351). — 7) Con un adjetivo en sentido general decimos : « Eso nada tienc de bueno. » En lo antigno se usaban varios giros omiticudo el sust. denotativo de la parte ; 221 Con el adi. solo. « El vigitar [por risitar] tiene á mi ver de villanesco. » Valdés, Diat. Mayans, 61). — 88) Cou el adj. precedido del articulo neutro. « Iteja à veces vencer la voluntad, ! Mezclando de lo dulce con lo amargo. » Mend. carta Et no marariltarse (R. 32. 56t). « l’auto más agrada la mentira, cuanto tiene mas de lo dudoso y posible. » Cerv. Quij. 1. 47 (R. 1. 3891). « En las (desgracias! que à nosotros nos han sucedido, nos hemos ensavado y dispuesto á creer cuantas nos contaren, puesto que tengan mâs de lo imposible que de lo verdadero, » ld. Pers. L. 7 R. 1.5712). « Los hechos de los principes tienen antes otro cualquier semblante que el verdadero; el contarlos como parecen tienc de lo épico; como son, de lo satirico. » Quev. Romuto (R. 23. 112). « Como el fortificar la cara del castillo tenía de lo gencroso, vinieron en ello los capitanes. » Coloma, Guerras de tos Est.

Bajos, 8 (h. 28 1082). — y7) Con el adj, precedido del articulo masculino. Clemencin, Coment., 2, p. 304, reputa esta construcción como italianismo. » Todas son pronunciaciones que tienen del arabigo. » Valdés, Diat.

(Mayans, 34). « Irriscar como apriscar, que tamtién me contenta, creo habemos desechado porque tienen del pastoril. » Id. ib. (Mayans, 82). « Usaron de uu ardid que a mi parecer tiene del agudo y del discreto. » Cerv. Cot.

(R. 1. 2352). « Mis calabazadas lan de ser verdaderas, firmes y valederas, sin que lleven nada del sofistico ni del fantástico. » Id. Quij. 1. 25 (R. 1. 3151). — 6) Otro modo de decir. usado en lo antiguo, y que aun se conserva en algunas comarcas, es una poca de rirtud, que resulta de la fusión de estos dos : un poco de rirtud y poca virtud. Puede mirarse también como un mero caso de atraccion; cp. « Ella nada tiene de honita. » Cp. ALGo, 1, c.

Y, 88. « No sera dilicultoso echar de toda la provincia unos pocos de ladrones, si los que en número, esfuerzo y causa les hacemos ventaja, juntamos con esto la coucordia de los ánimos.

» Mar. Hist. Esp. 1. 18 (R. 30. 221). « Esos pocos de sermones que oyó, más los oyó por curiosidad —- que por devoción. » Venegas, Agonia, 3. 14 Cist. 3. 84). « Ilabia dado en melancolizarse unos pocos de dias antes.» Alemán, Guzman, 2.3. 1 (R. 3.3591). « Siempre en estos trabajos grandes me enviaba el Señor, como me lo mostró, una persona de su parte, que me diese la mano, como me lo había mostrado en esta visión, sin ir asida á nada más de contentar al Señor, que ha sido para sustentar esa poquita de virtud que yo tenia en desearos servir. » Sta. Ter. l’ida, 39 (R. 53. 1231). « Muchas de cortesias y ofrecimientos pasaron entre don Alvaro y don Quijote.

» Cerv. Quij. 2. 72 (R. 1. 5542). « ) luégo la sierpe se volvió en un viejo anciano, que le dijo tantas de cosas que no hay más que oir. » Id. ib. 1. 22 (R. 1. 3392). — « Nadic habrá que lo sepa que no diga que hizo demasiado de bien. » Cerv. Quij. 1. 25 (R 1. 3152). — 22) En el lugar siguiente no hay sino una desviación innecesaria de nuestra sintaxis : sobra el de. » De cuanta gloria v bienaventuranza ! El mundo puede darme, toda es viento.

» Quev. Musa 9, satmo 17 (R. 69. 3332). — Véase adelante, 14, h. — n) Entre las frases partitivas son notables las superlativas, que presentan un individuo como el más eminente entre los que poseen cierta cualidad ó como puesto en el último grado entre los de su escala; el compl. con de siguifica la clase ó conjunto de que se toma el inlividuo. 21 La voz que denota la cualidad ó moditicacion extrema puede ser de suvo superlativa : « No soy digno de ser el minimo de sus esclavos.

» Puente, Med. 3. 1 (2. 25). « Lope, si las hubiera sabido Ilas reglasl como deben saberse do que vo no creo, por mâs que él diga que, al escribir, las encerraba con cien lla

Nes), y las hubiera observado fielmente, sería el primer poeta del mundo. » llermosilla, Arte de habtar, p. 11. « Sus naves las últimas de todas ! Y alejadas están. » Id. It. 1 (1.286). 2) Ordinariamente son frases comparativas precedidas del articulo las que se emplean como superlativas. « Me conozco por el menor de todas los que en esto que digo pueden servir à la lglesia. » León, Nomb, introd. (J. 5).

« Ovidio, el más rico y duido de los vates latinos. » Lista, Ensayos, 2, p. 11. « Las vidas de los houbres célebres sou, de todos los géneros de historia, el más agradalile de lerse, » Quint, Vidas, prot. (. 19. 199). « Se cousidera (la batalla de Constantino y Majencio en las estancias de ltafael! como la mejor obra al fresco de cuantas existen. » Mor. Obr. post. 1, p. 121. — « Dche ser muy hermosa si se parece á mi hija, que es la más hermosa de todo este reino. » Cerv. Quij. 1. 11 (R. L. 3692). « La iglesia de San Pedro es, sin duda, la mayor, la más hella y mâs rica de la cristiandad. » Mor. Obr. post. L, p. 119. — 42) Cuando se dice « La rosa es la más hella de las llores, » hay una elipsis que se lIcuaria asi : « La rosa es la flor más hermosa de las dlores » ; de suerte que el artieulo se reliere siempre al compl. partitivo y concuerda con él : « El jazmin es la más olorosa de las flores, » y no et mas otoroso. No es pues de imitarse este lugar calcado literalmente sobre la Vulgata (Pror. 30. 3)) : « El león, que es el mas tuerte de las bestias, no teme el encuentro de nadie, s tiran. Simb. 1. 14, § 2 (R. 6. 2181). — 7) Solian nuestros clásicos expresar el superlativo empleando el adjetivo enfâticamente en toda la extensión de su significado, sin la intervención de mas, y agregando como en el caso antcrior el compl. partitivo. Trata atinadamente este punto A. Tobler, Zeitschrift fur romanische Phitotogie, 11, p. 441. « En lo que agora se ve, parece hien haber sido este puerto uno de los soberbios edilicios que se pueden imaginar. » A. Mor.

Ant. Itipu (I. 325). « Filón, uno de los elocuentes y graves filósofos del mundo. » Gran.

Suub. 3, diat. 3, § 2 (t. 6. 4662). « Era uno de los valientes soldados y capitanes que habia en toda la infanteria española. » Cerv.

Quij. 1. 42 (11. 1. 3752). « Sevilla es en nucstros tiempos de las célchres, ricas y populosas ciudades del mundo. » Mend. Guerra de Gran. 1 (t. 21. 1162). 8) Analogas à la autcrior, aunque no propias de nuestra lengua sino tomadas de la Nagrada Escritura, son las expresiones et santo de los santos, et señor de tos señores, et cantar de los cantares, que valen ; » el verdaderamente santo eutre los santos, el más santo de los santes »; « ol verdadero señor entre los señores, el señor por cAcclencia ». Sobre construcciones iguales en árabe (« la preciosa de las picdras », « el sultán de los sultanes »), véase l’ricoecliea, Gramm. arabe de Caspari, § 431. « El Santo de los santos hacia tamhién esto, no por su uecesidad sino por nuestro ejemplo. » Gran.

Grac, n consid. 3, prot. (lt. S. 1590. « Yos, Rey de los reyes y Señor de los señores, habéis querido hoy visitar mi ánima y entrar en mi pobre casa. » Id. Mem. rida crist. 3. 10 (R. 8. 2632). « En el sepulero de Ciro, rey de los l'ersas, estaba escrito este petalio : Yo en otro tiempo rey de los reyes estó aqui sepultado. » Comend. Griego, Lab. 271 (UIt). « ¡ Oli Maestro de los maestros, ahrid vuestra boca y habladme !» l’uente, Med. 3. 11 (2. 80). « Os han llamado el sabio de los sabios. » Lope, epist. 2 (Obr. suett. I. 298). « ¿ No es elogio exagerado de Moratin — pintarle siempre como el poeta de los poetas y el modelo de los modelos? » Gallego, Diât, crit. (H. 67. 42t2). — « No se puede callar aquella gracia de gracias y sacramento de sacramentos, por el cual quiso Dios morar en la tierra con los hombres, y dárseles cada día en manteniamineto, ven remedio. » Gran. Guia, 1. 5, § 2 (R. 6. 292). « Este poes con mucha razón puede llamarse bencficio de beneficios y gracia de gracias. » Id. ib. I. 6 (R. 6. 302). « Este es el sacramento de sacramentos, el misterio de misterios, el beneficio de heneficios, y el memorial de todas las maravillas de Dios. » lu. Mem. vid. crist. 7. 2. 1, 88 (R. 8. 398t). « Es Ila virtud] arte de las artes y ciencia de las ciencias. » Id. Orac. y consid. 3. 1. 3, 5 4 (R. 8. 1772). « Sufrir con humildad todas las cosas adversas que Dios quisiero enviarte, es arte de artes y ciencia de ciencias. » J. de los Angeles, Conq. det reino de Dios, 4. 6 (131). « Toda soy confusión de confusiones. » Cald. secreto agravio secreta venganza, 2. 16 (R. 7. 604t). — c) El uso de complenentos partitivos para denotar distribución, circunscriib vut-crtles dle etlas .ha llesaparecido de la lengua usnal. « Callo otras muchas excelencias desta virtud, dellas proprias y dellas comunes con las otras virtudes. » tirau. Grac. y consid. 3. l. I, § 4 (R. 8. 1701). « Y otras innumerables diferencias de flores, de que están lleuos los jardines, los montes y los campos y los prados, dellas blancas, dellas coloradas, dellas amarillas, dellas moradas, y de otras muchas colores. » Id. Simb. I. 10, §1 (. 6. 2062). « Los apostoles, á quien tan pequeña parte cupo de los dolores de Cristo, en comparación de la Virgen (porque dellos huyeron, dellos le negaron), fueron convidados á esta fiesta. » Id. A dic. at Mlem, med. 1. a. Señala la materia que se emplea para hacer una cosa, y de la cual en cierto modo se saca ésta. » 1’Amaruls ut mbres y dlemhiqdra Una guirnalda le teja entretauto. » L.Argens. son. Esta cuera que reis (R. 12. 2642). « A mi una pohrecilla ! Mesa, de amable paz bien abastada ! Me baste, y la vajilla ! De oro lino labrada ! Sea de quien la mar no teme airada.

» Leóa, Poes. I, ¿ Qué descansada vida (1. 295). « De cartones hizo un modo de medía celada. » Cerv. Quij. 1. 1 (R. l. 2581). « Quedábase Sancho en pie para servirle la copa, que era hecha de cuerno. » Id. ib. 1.1I (R. 1. 2742). « No es maravilla labrar de mármoles hermosas fuentes, ni esculpir de marlil preciosas imagenes, ni esmaltar de oro ricos joyeles. » Nioremb. Hermos. de Dios,

2. 1. 6 (219). « Láminas de oro á su funesta pira ! Construye el llebro de su rica arena. » Jaur. Orfeo, 5 (Fern. 8. 312). « Crisóstomo dice que de su toca hizo la Virgeu pañal. » J. de los Angeles, Cong. del reino de Dios, 5. D (190). « Convirtió el lienzo en delgado panel, y de las pieles del ganado hizo el raso pergamino, y con las agallas del roble y goma del ciruelo y la carcoma del pino hizo la tinta. » G. de Montalvo, Pastor de Fitida, 6 (294). « Sobre la puerta ! Su escudo de armas ticne llecho de piedra. » T. Iriarte, Fab. 10 (1. 60). « El supo formar de muchas partes hermosas un todo perfecto. » Mor. Obr. post. 1, p. 334. — « También resucitaremos; porque lo que fue de nuestra Cabeza será de sus miembros. » Rivad. Flos SS. Resurr. (Vida de Cristo, 249). « ¿ Qué será de mi, si á mi amo le da antojo de ser arzobispo y no emperador? » Cerv. Quij. 1. 26 (R. 1. 3191). — ") Met. Denota transformación, transición de un estado á otro : el primero aparece como materia con que se fabrica el subsigniente. « ¡ Qué regocijo suele tener el alma cuando de soberbia se ha vuelto humilde; cuando de ciega, ve; cuando de desobediente se ve ya obedecer á̀ Dios! » Avila, Nacim. de Ntra. Sra. (5. 96). « ILa humildad] de los enemigos hace amigos. » Cerv. Cot. (R. 1. 2301). « De señor quedó hecho siervo, y de libre, esclavo. » Id. Gal. 1 (. 1. 582). « De flojos y desmayados se vuelven agudos y gustosos.» Id. Nov. 12 (R. 1. 2281). « Fuc ocasión para contar el caer, como caen de su estado los malos, el haber contado la mudanza que el campo hace, de verde á seco, y de llorido á marchito. » León. Erpos. de Job, 38 (2. 264). « Opúsose — al rey don laime, que de hermano se le declaró enemigo. » Moncada, Erped. 1 (R. 21. 41), «¡ Bien me agradeces el verte,! De un humilde y pobre preso, Principe ya ! » Cald. La rida es sueno, 2.6 (R. 7. 91). — c) Señala la materia que da asunto al discurso; correspoude en el sentido á teerça de, sobre. » De la santidad que hubo en ella Jen Jerusalén! escrihe san Lucas diciendo que todos los fieles tenian un corazón y un ánina en el Señor — Y de los mismos dice san l’ablo que con grande alegría sufrian ser robados y maltratados por la confesión de la fe. » Gran. Simb. 4, diat. 11 (R. 6. 5942). « Trataremos aqui, no de todas las figuras de Cristo, norque esto seria cosa infinita, nues todo el Testamento Viejo es figura del Nuevo, sino de algunas más principales. » Id. ib. 3. 27 (R. 6. 116b. « Hlay alguaa diferencia en los autores que de este caso escriben. » Cerv.

Quij. 1. 1 (. 1. 2571). « Tornó á jurar el mozo que no sabia della. » Id. Nop. 3 (R. 1. 1393). « lle preguntado (á la mujer] si sabe algo de los padres de esta criatura y responde que no sabe palabra. » Id. Nov. 10 (R. 1. 2211). « Pasaron por la calle de la pendencia y por la casa de donde habia salido Cornclia por ver si era ya pública su falla, ó si hacian corrillos de ella. » Id. Nov. 10 G. 1. 2152). « Dél se dice que no puede estar sin cclos. » Id. Pers. 2. 7 (R. 1. 600t). « No hay pocta que no sea arrogante, y piense de si que es el mayor poeta del mundo. » Id. Quij. 2. 18 (. 1. 4414). « Este animal no responde ni da noticia de las cosas que están por venir. » Id. ib. 2. 25 (R. 1. 4580). « Lo sienten las almas por grande mal, tanto mayor, cuanto mas conocen de Dios. » Nieremb. fiermos. de Dios, 2. 1 1. 3 (115). « Ilable más de tu olor y de tu fuego! Aquel à quien envidias de favores ! No alteran el sosiego. » Rioja, At clarel (R. 32. 282t). « Del mauritano Atlante ! La antigüedad ercia! Que, sustentando el cielo con su cumbre, ! Demâs de aquel constante ! Trabajo, despedia ! De rios à la tierra muchedumbre. » L. Argens, canc. Divino patriarca (R. 42. 2821). « Atirman dél [de D). Jaime de Aragón! edificó dos mil iglesias. » Mar. Hist. Esp. 14. 2 (R. 30. 4031). « Puedo. aseguraros de mi que me basta el ánimo á conquistar un mundo entero. » Solis, Cong. de Mej. 1.11 (h. 28. 2221). « El dinero que pagó á la puerta, aunque le dio el derecho de sentarse en primera fila y usar del anteojo, no se le dio para juzgar decisivamente del mérito de la comedia. » Mor. Obr. post. 1, p. 157. « Aqui tamhién se disputa de sangre en el ojo. » Id. ib. 1, p. 185. «¡ Lo que él entenderá de comedias, cuando dice que la conclusion del segundo acto es mala ! » Id. La comedia nueva, 1. 5 (R. 2. 3641). « Cantar de los Atridas,¡ Cantar de Cadmo quiero. » Castillo y Ayensa, Anacr. 1 (3). « Faltar cada hora, mentie cada rato, ! Burlar de los justos se llama deporte, » T. Naharro, Propal. 1. p. 29. — d) En general señala la materia en une se ciercita, la ageión, de algunas verbas.. « Riose I). Quijote de las rústicas alabanzas de Sancho. » Cerv. Quij. 2. 21 (R. l. 1472). « Volveos á vuestra casa y criad vuestros hijos, si los tenéis, y curad de vuestra hacienda.

» Id. ib. 2. 31 (R. 1. 4711), « Aqui está mi honra y mi voluntad; todo os lo he dado, vuestra soy, disponed de mí conforme á la vuestra. » Sta. Ter, l’ida, 21 (h. 53.682). « Comencé à —-aficionarme á más penitencia, de que yo estaba descuidada, por ser tan grandes mis enfermedades. » Ead. ib. 24 (R. 53. 761). « Vamos ahora á los accesorios de nuestra obra, dejando á un lado las de madera y fierro, de que no me curé, pues que conducen poco para la historia de las artes. » Jovell.

Mem. del cast. de Bellver (R. 46. 41 11). « Este doctor no vio el original de lluete. turndto liese lrirtro -Vrsco, sm tutarr dre su huena fe, querriamos todavía verle nosotros. » Id. carta at Dr. San Miguet (R. 50. 1522) « Vosotros hariades mejor en no usar de ninguna manera ni destos [vocablos! ni de otros que hay scmejantes à ellos. » Valdés, Dial.

(Mayans, 133). 5. a) Denota origen, procedencia, señalando el punto en que algo empieza á tener sér. « Cercada de frescura, [ Más clara que el cristal hallé una fuente. ! En un lugar secreto y deleitoso,! De entre una peña dura! Nacia.

» Laón, Poes. 1, Mi trabajoso dia (I. 314). « Cantaba — 1 De dó la ticrra, el aire, el encendido ! Fuego, las aguas dulces y sa

ladas ! Narian de principio. » Id. Poes, 2, égl. 64. 318). « Los más celebrados rios tienen su origen y nacimiento de arroyos. » Saav.

Emp. 17 di. 25. 171). — ») Aplicase en especial para denotar el origen ó proredencia genealógica. » Aunque vengamos por linea recta de varón en varon del mismo lléctor el trovano, no dejaran de echarnos un vos nuestras señoras si pensasen por ello ser reinas. » Cerv. Quij. 2. 40 di. 1. 1881). « Dejó el Cid de su esposa doña Jimena dos hijas. » Quint. Cid (. 19. 210t). — c) Met. Denota el origen, fuente ó procedencia de las cosas inmateriales. « Cualquiera cosa que nos vinirre de tan amoroso y celestial Padre, ésa será la que más eonviene para su gloria y nucstro bien. » Rivad. Flos SS. (’ida de Cristo, 61). « llien entendia yo no venia aquello de mi ni lo hahia ganado con mi diligencia. » Sta. Ter. V’ida, 21 (t. 53. 692). « Ninguna acción recihe hicu el pueblo] ni aprueba de un ministro malo. » Saav. Emp. 52 (R. 25. 1394). « Peligro -¬tanto mas temible, cuanto venia de enemigo también doméstico, pero más poderoso. » dovell. Mem, det cast. de Betlrer (R. 46. 1201). « ¿Cuantas amenazas, robos, injurias, beridas, muertes, deshonras, cautiverios padecen çada dia unos hombres de otros hombres? » tiran, Gruc. y cousid. I, martes en la noche (R. S. 321). « Quede honrada delante de todo el mundo por las humillaciones que sutrió en esta vida de aquellos que no la conoricron. » Puente, Med. L. 141. 127). « De las bestias han recebido muchos advertimientos los houbres.» Cerv. Ouij. 2. 12 (R. L. 1272). — « Deste munda grande salió este pequeño, hermoso de hermoso, rico de rico, y perfecto de perfecto; aunque visible de invisible, y de eterno temporal. » Gran. Mem. rida crist. 7. 2.1,§11, orac. I (R. S. I11). « Vos salistes del corazóu altisimo de Dios, v de auel abismo impenctrable de su eternidad; vida de vida, lumbre de lumbre, eterno de eterno, innienso de inmenso, y en todo igual á él. » Id. Adic. Al Mem. med. 16, 56 (R. 8. 5601). — a) Señala, bajo et conccpto de origen, el movil que impulsa á un acto, la cireunstancia que conduce á tal ó cual resultado. « Estos siempre pecan de malicia, y teniendo la luz delante de si, no quieren abrir los ojos para ver y conocer mi voluntad. » Scio, S. Pabto, Hebr. 3. 10, notu. — « Ya sé de experiencia que los montes crian letrados. » Lerv. Quij. 1.50 (R. 1. 3961). « Bion lo sabéis de experiencia. » Lope, La discretu venganza, 2. 7 (R. Al. 3123). « Fue declarada y jurada por heredera del reino de cousentimiento de tollos los estados. » Mar.

Hist. Esp. 14. 8 (R. 30. 1130. « Acudieron al embajador del emperador, para que lo estorbase, y de su consejo salieron de Londres y se ausentaron por algunos dias. » Rivad.

Cisma, 1. 25 (li. 6b. 21tbe). « Cuando ! Supieras el imposible ! Dijeras que soy de mármol, Pues no me matan mnis penas, ! O que vivo de milagro. » Lope, El castigo sin venganza, 2 (. 24. 5762). « Siendo mi padre vivo, á él tocaba de justo derecho hacer aquella demanda. » Cerv. Quij. 1. 24 (R. 1. 3102). « En tu verdad me humillaste, porque de justicia merería por mis culpas esta humillación. » Pueute, Mled. 2. 30 (. 10/2). « De necesidad se pierden llos sabios), si confían en si. » León, Nomb. 1, Camino (3. 57). « Permitió que me dejasen todos, porque de necesidad, cuando no de virtud, ne volviese á él. » Duev. Job (R. 48. 2282). « Y de mi parecer, mejor seria Duerellarse del robo y castigalle ! Por términos juridicos. » Lope, Gatom. ( (Obr. suelt. 19. 247). « Ordenó de propio dictamen que fuesen restituidos en su libertad. » Solis, Cong. de Mej. 5. 3 (R. 28. 3461). « De mi voto, ! No pudiste imaginar ! Más invención para hacer ! Prucba de uno y otro amante. » Lope, El quunte de dona Blanca, 2. 1 (R. 4l. 22!). « Le miraban con poca alición, y de aqui echaban sus razones á lo peor. » León, Erpos. de Job. 22 (2. 3). — « Ilijas ue Jerusarcu--no me lloréis à mi, que muero de mi voluntad; llorad vuestra desgracia y perdición, que lo merece. » Marquez (Capm. Teatro, 4. 146). « Ellos mismos se cogaron y se enredaron de su voluntad. » León, Nomb. 2. Brazo (3. 145). « Aunque de mi voluntad quisiera satisfacer á la vuestra, fuera imposible. » Cerv. Quij. 1. 16 (. 1. 287/). « Heliéndete, cautiva criatura, ó entrégame de tu voluntad lo que con tanta razón se me debe. » Id. ib. 1. 21 (R. 1. 3001). « A tantos peligros, por sólo servirte, de su voluntad ha querido ponerse. » Id. ib. 1. 43 (R. 1. 3781). « Aun si fuere mencster que avnde á guisallo, lo haré de muy huena voluntad. » Id. Nor. 3 (R. 1. 136t). — 2) De aquí su empleo para señalar, también bajo el coueento de origen ó fuente, la disposición natural ú ocasional que determina un acto o cualidad. « El hombre de su natural es movedizo y liviano, y sin constancia en un sér. » León, Nomb. 3, Jesus (3. 362). « lob, que cra de su natural recto y sencillo, es agora por don de la gracia temeroso de Dios. » Id. Eapos. de Jab, 1 (l. 5). « Dios á los ángeles ni los crió de su naturaleza impecables, ni menos luégo que los crió lus conlirmó en su gracia y justicia. » Id. ib. 4 (1. 68). « De su natural es [Dios! la misma sencillez y verdad. » Id. ib. 16 (2. 301). « Con ser yo de mi condirión tan agradecida que —- » Sta. Ter. l’idu, 35 (R. 53. 1081). « No todas las imaginaciones son háhiles de su natural para esto. » Ead.

Funtt, 5 1R. 53. 1871). « Somos algunas tan regaladas de nuestro natural, que no hay poeu quenalmranamni .Ead. Cam, nerf. 10 (1i. 53. 3212). « De su natural condición era el mas celoso hombre del mundo. » Cerv. Nor.

7 (R. 1. 1731). « (Las mujeres) de su uaturaleza son tiernas y compasivas. » Id. Quii. 1. 37 (t. 1. 3601). « Doncellas de poca edad, acostumbradas á estar todo el dia asentadas en sus estrados, acostadas en sus camillas blandas, por ser ellas de su complexión natural delicadas. » Gran. Simb. 5. 2. 16, 8 4 (R. 6. 6361). « De mi naturaleza corrupta soy tierra y polvo, porque soy inclinado á cosas terrenas. » Puentr, Med. 1. 11 (1. 112) « Otros hay que de su natural complexión son quietos y sosegados. » Id. ib. 3, introd

§1 (2. 11). « Mira las fuerzas naturales y la disposición del hombre, asi la que tiene de su complexion, como la que granjea de su industria mediante la divina inspiración. » Id. ib. 3. 58 (2. 338). « Todos los demas, de su naturaleza son ignorantes, y no tienen ciencia si no la reciben de llios. » Id. ib. 6.

15 G3. 310). « Fáeilmente se inclinaba el conde, piadoso él de su natural, á usar de clemencia con el culpado.» Rtoa, l’ida de De. Ann Ponce de Leon, 2. 8 (91). — « Aborrecia de corazón à los cristianos. » Mar. Hist. Esp.

L. 18 (R. 30. 1!11). « No puedo sufrir que usted hable de esa manera de un hombre á quien ahorrezco de todo corazón. » Mor. La escuela de tos maridos, 2. 8 (h. 2. 4512). — 22) Denota la misma relación con respecto á las cosas. » Este pecado [la envidia! de su género es mortal. » tiran. Guia, 2. 7 (. 6. 1321). « lle su naturaleza es dificil una buena introduccion. » Jovell. Iuman. castelt. Retor. (. 16. 1351). — 2) El mismo valor ticne en los compls. de mi, de si, de nosotros, de mo, de suyo. « Verán lo que tengn de mi, cuando su Majestad no me avuda. » Sta. Ter.

Cam, perf. prol. (R. 53. 3172). « Sin esto no se puede nada, ni podemos de nosotros tener un buen pensamiento. » Ead. ib. 29 (1. 521). « Conozcamos que ningùn bien tencmos de nosotros. » Ead. l’ida, 15 dt. 53. 552). « Los humildes, cuando se publican los doues que tenen de Dlios, desean con grandes ansias que se sepan las miserias que tienen de si mismos.

» Puente, Mled. 2. 8 (1. 295). « Pues vo no las pude inventar de mio, á mi pesar y contra mi opinión vengo á crecr que no soñaba.

» Cerv. Nor. 11 (h. 1. 2261). « Vo de mío me soy pacitico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias. » Id. Quij. 1. 8 (Ii. 1. 2701). « El houbre es de suyo perezoso y descuidado. » Jovell. Trat. de ensen. 2.. cueston (R. 46. 2331). « Siento que usted me haya prevenido sobre que vea á su tio, porque quisiera tener el mérito de hacerlo de mio, como lo huhiera hecho. » Id. Corresp. con Posadu (H. 50. 1691). — 22) Con respeetn á̀ cosas. « El bien que hacen ellos, lo hacc El cou ellos; y por esta parte, lo que de si era de poco valor, es preciosisimo y meritorio de vida eterna. » Avila, Encar. 25 (L. 37ti). « No hay en el cielo ni en la tierra dignidad ni méritos que de si para ello basten. » tiran.

Mem. vida crist. 3. 10 (t. 8. 2631). « Iquellos actos naturales de si no son malos » llivad.

Trib. 1. 4 (. t0. 3652). — 22) Mlgunas veces denotan estos compls, que una cosa se verilica sin que intervenga impulso ó acción del hombre. « l'na parte de un monte cercano, con todos los que en él estahan, de si mismo se cavó en el rio. » Mar. Hist. Esp. 7. 2 (li.

M. 192b. « Encendióse de si mismo uno de sus templos. » Sotis. Conq. de Mej. 2. 1 (1i. 28. 2361. — c Denota en general la causa inmediata, va fisica, ya moral. 2) Con un sust. « Falleció de los dolores de la gota, que mucho tiempo le trahajaron. » Mar. Ilist. Esp. 8. 0 (. 30. 2370. « Yo hay que temer á la muerte( con el bálsamo de Ficrabrás!, ni hay pensar morir de ferida alguua. » Cerv. Quij. 1. 10 (R. 1. 2732). « Este murió de veneno. » Quint. Pronc. de l’iana (H. 19. 2191). « Falleció (Vespasiano) en lloma de su enfermedad à 21 dias dal mes de junio, año de nuestra salvacion de 80. » Mar. Ilist. Esp. 1.4 (l. 30. 931. « Alorirá de su muerte, y sin violencia, v después que la vida llegue à su madurez. » L.cón. Erpos. de Job, 5 (1. 12). « Estoy de sueño sin mi. » Rojas, Et mas impropio verdngo, ! (R. 54. 1721). « Llegué à Padua tiritando de frío, à las tres. » Mor. Obr. post. 1, p. 159. « Descójolos [tus cabellos), y de un dolor tamaño ! Enternccerme siento, que sobre ellos ! Nunca mis ojos de llorar se hartan. » Garcil. egl. 1 (H. 32. 61). « Itabia venido corriendo, y estaba de la priesa sin fuerza y sin aiento. » Lemm, Cantures, 6. 10 14. 1r8). « ¿ llay corazón tan duro en sí, que baste! no romperse dentro en nuestro seno De pena el mio, de lástima el ajeno?» Id. Poes. 1. En el profundo (1. 361). « De pesar de la muerte de tan buena mujer, murió su marido Guillermio. » Cerv. Quij. 1. 12 (u. 1. 2774). « De curiosidad y de lástima dejamos nuestro derceho viaje, y arordamos de venir á̀ ver con los ojos lo que tanto nos habia lastimada en oillo. » Id. ib. 1. 13 (R. 1. 28112). « Apenas se habrá vuestra merced apartado de aqui, cuando yo de miedo dé mi anima á quien quisiere llevarla. » Id. ib. 1. 2u (H. j. 2961). « No puede dormir del dolor de la partida.» Id. ib. 1. 21 (4. 1. 3012). « V los que sabien mi afrenta ] llan de pensar que le dejo De matar de cobardia, ! Y no de agradecimiento." Marcón, La culpa busca la pena, 2. 17 (R. 20. 205 ). « Y viendo que ninguno podia responder de lágrimas, no se enterneció. » l’alma. l’ida de G. de la Palma, p. 9. » lle dolor mas que de furor bramacon. » Jáur. Orfeo, a (Fern. 8. 311). « Publicó en todas partes que Jueef no osaba salir de Africa de miedo. » Quint. Cid (t. 19. 2082). « ¿Oh ! no, no : mu corazón Palpitar de odio no sabe. » llartz. Los amantes de Teruet, 3. 2115). — 2) Con uu inlin. « Enfermaba y moria mucha gente de heber las aguas salitrosas de los pozos. » Solis.

Conq. de Mej. 5. 23 (B. 28. 383t). « Ile no miraros, señora. ! Siento un fuega que nie abrasa. » Mto. [?1 La fuerza det naturat, 1.

5 R. 39. 2122). « Aunque os de pesadumbre de oirlos laquellos versos! -- os los habré de de eir.» Lerv. Gal. 1 (. 1.161). — y) Con un pred. « La ninfa que la habita, de gozosa La arena vuelve en perlas de Cuhagua. » Lope, Anget. 13 0bbr. suett. 2. 189. « Ya canta de contento, va publica sus quejas. » Lcón, Cantares, prol. (4. 2. « No queria entrar en casa de euojado. » Puente, Med. 2. 4a (2. 214). " lle miedo estoy sin color, !Y piensa que de valiente. » Marcón, Todo es rentura. 1. 13 (L. 20. 123). « El comenzôme á animar mucho. y dijome que de vieja tenía va esta cobardia.

» Sta. Ter, Fund. 20 L. 53. 2375. « Nu Majestad los da los trabajos] aun medidos con nuestras fuerzas, que de miscrables v pusilánimes los tememos tanto. » Ead. Conc.

este fuego, y de criados en él, ya no lo sienten.

» Ead. Exclam. 9 (H. 53. 1952). « Mtrâs un largo trecho habia quedado, Màs por autoridad que de medroso, » Ere. Arauc. 7 (. 17. 211t). » Si entonces no dormia por pobre, ahora no podia sosegar de rico. » Cerv. Nor. 7(. 1. 1722). « Los pastores de comedidos e querian ir à otra parte. » Id. Giat. 1 (L. 1. 522). « Si acaso los que le escuchan, de socarroues ó de ignorantes no se lo alaban, dice : ó vuesas mercedes no han entendido el soneto, ó ya no le he sabido decir. » Id. Nop. 5 (H. (. 1621). « Forque castigo su descuido ó bellaqueria, dice que lo hago de miserable, por no pagarle la soldada que le debo. » Id. Quij. 1.

4 G. 1. 2622). « Donde se prosignen las huezas que de enamorado hizo D. Quijote en Sierra Morena. » Id. ib. 1. 26 (R. L. 3171). « Ile dejado el mal de cansado, y no de arrepentido.» Ouev. Carta de las catid. de un casamiento (Sancha, 2. 75). « No os retiréis : agnardad, Y de cortés escuchad. » Alarcón, ba amistad castigada, 2. 5 (R. 20. 2914). « No es de crcer callen ahora de satisfechos, sino de respetosos.

» Melo, Guerra de Catat. 3 (h. 21. 411). « Teudonia, más de honrado y comedido 1Que gustoso de hablar. asi responde. » Valh. Bern. 1 (. 17. 1472). « Reinaldo de cobarde se ccultaba.» Lista, Poes, amor. 25 (Il. 67. 3321). « Si aun suspiro, ! No es de amante, es de cansada. » Id. idit. 24 (R. 67. 3620). « Pues cuando al crislal me veo, ! Ni soy Tersites de feo, ! Ni como Narciso hermoso. » Lope, La obediencia laureada, 2. 1 (. 52. 172.). « Está que no hay más que ver de bonita y gorda. » sta. Ter. Cartas, 3. 11 (H. 55. 762). — « Al punto gima el bucy con el arado! llincándolo, y la reja de gastada Con el arar relumbre como espada. » León, Poes. 2, Geurg. 1 (Asi Fern. 10. 205, y R. 37. 101; Merino, 6. 1841 : degastada). » lle no esperado, parccia laquel agasajo! poco seguro. » Solis, Cong. de Mtej. 2. 8 (R. 28. 2121). — « Fueron (autas las hatallas, ! Que dejo de prolijas de contallas.

» Erc. Arauc. I (R. 17. 74). — 3) Este giro es en ocasiones muy enfático, porque sugiere que una cualidad ó estado causa cierto efecto por haber llegado à su extremo. « La gente se caia de sedienta. » M. de Chaide, Magd. 2. 3 (R. 27. 292.). « De turbada no pudo huir con la demâs gente. » Espinet, Escud. 2. 13 (R. 18. 1431). « De cansados, ó por mejor decir, de gastados, ya no le movian pleito sus adversarios. » Venegas, Agonia. 3. 14 (Mist. 3. 81). « Al fin, de pocos y cansados Dieron la vida al lilo de la espada.

» Cerv. Quij. 1. 40 (R. 1. 2642). « Hlay ratos que de cansados de andar los pone el Señor en un sosiego de las potencias y quietud del alma, que coma por seûas les da claro á entender à qué sabe lo que se da á los que el Señor lleva á su reino. » Sta. Ter. Cam, perf.

30 RR. 53. 3560). « Et, de reudido, ! Solire la hierba se quedó dormido. » Valb. Bern. 7 (li. 17. 2111). « l'n dia á Olimpo vi desesperado, 1 otro dia, pensando que era muerto, va no le conocia de trocado. » Valb. Sigto de oro, 11 (224). « Se retiraron al castillo, donde no podian mover las armas de apretados.

» Solis. Conq. de Mlej. 5. 20 (R. 28. 2771). « lero rotas las cinchas de apretados, Buscaron modo y nuevas invenciones ! De libertad. » Erc. Aranc. 3 (L. L7. 122). — « Cosas he visto aqui, que de admirables ! Pueden al mas gallardo entendimiento ! Suspender. » Gerv, ba gran sultana, I (Com. 2. 59). « Tuve deseo de hablar para decir cosas que depositaba en la memoria, y alli, de antiguas y muchas, ó se enmohecian, ó se me olvidahan.

» Id. Cot. (R. 1. 2271). — 22) Algunas veces se denota con otro predicado la situación à que pasa la persona por haber llegado á su eMrenio el estado anteriar. » Tanta era la desesperación, que daban en temerarios de medrosos.

» Märquez, tiob. crist. 1. 22 (128 : Pamplona, 1615). « Necio estás de confiado. » Alarcon, La manganitla de Metitta, z’uil. 2M. 214). « Ciego está de caamorado, ¡ Y yo loça de ofendida. » Id. La industria y ta fuerza, 2. 8 (L. 20. 331). « Vi salir del mar hinchado Vna hestia — ! Era admirable de horrible.» 1d. Et Anticristo, 1 (R. 20. 3594). « La carta puedes lecr.! — Bien dices, si puedo ver, Que de turbada voy ciega. » G. de Castro, Las mocedades det Cid, La. pte. 3 (R. 43. 256b). « Procede tan henigna de severa, ! Que su caricia luera cautiverio ! Tuyo, y será su indiguación tu imperio. » Jáur. Fars. 1 (Fern. 7. 20). « La fiesta, respondí yo, es milagrosa de buena.» Espinel, Escud. 2. 11 (R. 18. 43/2). gg) Itefuérzase á menudo el pred. con un adv. y en especial con puro. » Las tiestas de la ciudad, ! lle muy huenas no me agradan. » Lanc Lo que ha de ser, I. 14 (R. 34. 5112). « Antonio de llerrera dice que salieron de Tlascala con el maderamen de los bergantines ciento y ochenta mil hombres de guerra, nûmero que de muy inverisimil se pudiera huscar entre las erratas de la impresión. » Solis, Conq. de Mej. 5. 1 4 (H. 28. 3611). « Se dicrou á entender que estaba en éxtasis y arrobada de puro buena. » Cerv. Cot. (R. L. 2102). « la está negra de puro marchita. » Id. Tia fing.

(R. 1. 2491). « De puro cansada y no hecha à semejantes niñerias, no podía dar paso. » Id. ouij. 1. 8 (h. 1. 2715. « Le hacen creer [sus celosl, sirviendo de espuelas á la voluntad, que de puro confiada se entibia, ó á lo menos, parece que se desmava.» Id. Pers. 2. 7 (1i. 1. 6001). — 1 Señala la cosa ó la circunstancia que determina una cualidad ó manera de sis e dir giertos adictivos señala la parte cuyas cirennstancias ocasionan la denominacion de que se trata. Cojo de la pierna izquierda. Sordo de un oido. « Non pues estas damas mal sacadas de cuerpo, levantadas de hombros, cortas de cnello, grandes de cabeza, angostas de frente, cenudas de cejas, hendidas [hundidas ?1 de ojos, anchas de narices, largas de boça, copiosisimas de tetas, abundantísimas de nalgas, levantadas de barriga, espaciosas de cintura, gruesas de pelo, toscas de manos y abiertas de pata. » E. de Salazar, Carlas, 5 (R. 62. 304t). « Es opinión que muchos años fue enfermo de los riñones. » Cerv. Quij. 2. 18 (H. 1. 4402). — 8) Con ciertos adjetivos se

ñala la acción en que se deja ver la manera de ser de que se trata. « Fruta huena de comer » es la que al ser comida aparece buena. » Cosa es lastimosa de contar, y no menos es monstruosa de ver, ver el cuidado que tienen los padres en allegar lacienda, y la solicitud y priesa que tienen los hijos en desperdiciarla. » Guev. (Capm. Teutro, 2.115). « Espantable cosa es de oir, lastimera de ver, y que con muy justa cansa dehe causar amargo sentimiento en el carazón de quien bien os quierc. » Avila, Eucar. 13 (3. 403). « Cuando los árboles florecen y cuando madura la fruta, están más hermosos de mirar. » Gran. Guia, 1. 16, s 2 (lt. 6. 612). « Esto — parccerá á los hombres carnales escuro de entender ó dilicultoso de creer. » Id. ib. 1. 15, s) (i. G. 5tt). « Comienza luégo à poner por obra lo que te será tanto mas facil de obrar, cuanto mâs presto lo comenzares. » Id. ib. 1. 25,sa (R. 6. 152). « ¿ Qné hará quien no puede vivir sin amaros, y no puede amaros sin conoceros, pues tan alto sois de conocer?» Id. Simb. 1. 2 (H. 6. 1852). « Cosa digna de imitar de todos los padres que á sus hijos quieren poner en estado.» Cerv. Quij. 1. 51 (lt. 1. 3962). — 22) Como se ve por los ejemplos preccdentes. aunque el intin, va en activa puede enteuderse en sentido pasivo : « hermoso de ver» — « hermoso al ser visto ó al verlo»; pero también puede usarse en pasiva. « Injusta cosa, y de sufrirse dura. » Lope, Angel. 15 (br. suett. 2. 232j. « Por el alacena! llasta su cuarto pasastes,! Que es tan dificil de verse Como fue de abrirse fácil. » Cald. La damu duende, 2. 1 (R. 7. 1742). — 83) En ocasiones el intin. es netamente activo. » Pide ser rociado con la carne de Jesucristo, atado con cuerdas v lazos de amor en la cruz, confesando que su fealdad sea mucha é imposible á él de quitarla, que será emblanquecido más que la nieve, con la sangre que de la cruz cac. » Avila. .Iudi. 109 12. 1113). « Y sobre bisoña de pedir, diestra de guardar decoro. » Lope, Doroleu, 5. 2 10br. suell. 7. 376). — y) Los siguientes ejemplos ofreceu otros casos de esta significación. » llahréis pasado muy mal! De aposento y de comida. » Lope, El premio det bien hablar, 1. 11 (H. 24. 1963)). « Cuando salia de rasa, no se podia valer de gente, esto en todas las partes que fue. » Sta. Ter. Fund. 28 ¡. 53. 2359). « Neguia á los tres un personaje de cuerpo agigantado, amantado, no que vestido, con una negrisima loba, cuva falda era asimismo desaforada de graude. » Cerv. tuij. 2. 36 mh. 1. 4822). « Me va mejor de salud.

» Nta. Ter. Cartas, 1. 10 (. 55. Nt). « Escriname V. N. cómo le va de salud. » Ead. ib. « llizo hacer un gracioso vestido à Xancho --- con que parccia extremadamente de bien. » Avell. Ouu. 34 d. 18. 1052). « llallándome desairado ! De votos en la asamhlea. Dije : A la menos que sea! Hiey mi futuro cuñado. » Harti. Itfonso el Caxto, 1. 12 (61.. — 4) Allégase a estos usos el que se hace del compl. de nacion, que se agrega á los nombres gentilicios. « ltio à Fetala seis cristianos, los cuatro para el remo, y dos muchachos hermosisimos, de nación corsos. » Cerv. Nor. 2 (R. 1. 1222). « ¿ Eres turco de nación, ó moro, ó rencgado?» Id. Ouij. 2. 63 (R. L. 539-). « Soy extranjero y de nación polaco. » Id. Pers. 3. 6 (h. 1. 6342). « Don Pedro de Santa Cilia y Paz, caballero de nación mallorquin. » Melo, Guerra de Catul. 1 (h. 21. 1611). « Era este un bizarro manccho, flamenco de nación. » Césp. y Men.

Sold. Pind. I, introd. (R. 18. 2761). « No se debe cnufundir este Munuza cou otro del mismo nombre, árabe de nación, que fue gobernador de Celtiberia. » Jovell. Pelayo, nota 5 (R. 16. 71t). « Por aquel tiempo se mostró eu Castilla ! l’n extraño y famoso personaje, ! Dalmata de nación, de noble asnecto, lAstrólogo sublime y nigromante. » A. Saav. Moro erpos. 9 (2. 324). — e) También se allegan "mtno tr vfi, de profesion, que acompañan á nombres de este significado. « Fue el tal, como todos dicen, de oficio harbero.

» Quev. Gran Tac. 1 (. 23. 185b). « Cuno la dichosa suerte á José, de la tribu de udá, natural de Belén, de oficio carpintero.» Rivad. l’ida de la Virgen, p. 7. « A mis manos ha llegado un libro del doctor Nicolás Saudern, varón excclente, inglés de nación, de profesión teólogo, y de vida ejemplar.» Id.

Cisma, advert. (H. t0. 182). 4. a) Denota distancia, señalando el punto eutre el cual y el objeto de que se trata media cierto espacio. » Distaba de allí poco mâs de media legua la ciudad de Tacuba. » Solis, Conq. de Méj. 5. 15 (H. 28. 3662). « La cara se lavaba y componia! Nn lejos del tejado en que vivía ! Marramaquiz. » Lope, Gatom. 2 (Obr. sueli. 19. 194). « Lleguè à las nueve à Mastrick, distante veinte y una leguas de Bruselas.

» Mor. Obr. post. 1, p. 279. — 2) Sc tija la distancia tomando por base un punto que se señala por medio de a. Véase la prep.

L. 13, c. « A cuatro millas de Turin, pasamos por Moncaglieri. » Mor. obr. post. 1, p. 522. « A cosa de un cuarto de legua del palacio hay un grande edificio para las caballerizas y cria de caballos. » Id. ib. I, p. 531. « A las cuatro postas de Bolonia se entra en la Toscana. » Id. ib. 1, p. 330. « A un tiro de fusil de este paraje están las estufas de San Germân. » Id. ib. 1, p. 405. « Los Franceses, por su parte, avanzaron más allá del puente que hay á media legua de Bailén.» Toreno, Hist. 4 (R. 61. 1042). — 22) Con mucha frecuencia se calla la prep. a. « Estaba alojado dos leguas de Granada. » Mend. Gucrra de Gran. 2 1h. 21. 811). « Estaha Sagunto asentada cuatro millas del mar. » Mar. Ilist.

Esp. 2. 9 (H. 30. 392). « Diéronse vista los unos á los otros como cuatro leguas de la ciudad de Burgos, cerca de un pueblo que se llama Manuerca. » Id. ib. 9. 4 (R. 30. 2501). « Siete leguas de Penco justamente! Es esta delcitosa y fértil tierra. » Erc. Arauc. 12 (. 17. 49t). « Se retiró primero á un monte como una legna de la ciudad de Carfarnaúm. » Rivad. Flos SS. Vida de Cristo (38). « Ouince dias se detuvo el conde ca Lucheu, hurgajc una legua de Dorlán. » Coloma, Guerras de los Est. Bayos, 8 (1i. 28. 116.). « Dos leguas

pt. de mi lugar está otro de lus mas ricus y nobles de la Andalucia. » Cerv. Noc. D dli. 1. 2041).

« Va, señora, he servido - á un cura --- de una aldea que está dos millas de Ferrara. » L. Lor, 10 (. 1. 2172). « Le hemos de llevar á la villa de Almodóvar, que está de aqui ocho leguas. » ld. Ouii, 1. 23 (L. 1. 30bi0. « Amancce otro dia mâs de mil legnas de donde anocheció. » Id. ib. L. 31 (h. t. 33te). « Apeuas treinta millas de Novara! Está Mautredo, duque de Rosena. » Id. Et laberinto de amor, 1 (Cum. 2. 115). « Me dicen no dos dedos del aido el nombre de las fiestas.

» Id. Col. 12 (R. 1. 231)2). « ¿ Cuanto eslá Madrid de aqui?— Dos leguas. » Tirso, El reu D. Pedro en Madrid, I. 2 (h. 5. 592t). « Cuatro jornadas de aqui --hay unos indios muy hrayos con quienes yo no puedo. » (Juiut. Pizarro (i. 19. 3232). « Por la noche llegó á̀ las Cabrillas, ocho leguas de Valencia. » Toreno, Ilist. 1 1li, 61. 960). « Avauzó entonces Moncey hasta el huerto de Juliá, media legua de Valencia. » Id. ib. (R. 64. 962). — ») Met. Denota diferencia, distinción, señalando el objeto que no es ignal á otro. « Tal cra la moderación de aquellos tiempos, bien diferentes de los que hoy tenemos. » Moncada, Exped. G (H. 21. 81). « Maravillábales verle en tan poco espacio de tiempo tan mudado y tan otro del que solia. » Cerv. Gat. 5 (. 1. 782). « Todos los que lo oyen se miran unos á otros, pasmados de que fueses tan otca de lo que de ti pensaban. » M. de Chaide, Magd. 1, 10 (t. 27. 312t). « No sabrá distinguir ! bel amatista el diamante. » Marcóa, Los empeños de un engaño. 1. 2 (R. 20. 2502). 2. 2) Neñala el lugar donde se ejecuta una acrión cayo objeto se halla à cierta distancia. En este sentido se dice con mâs precisión desde. » También decimos de la ventana, por desde la rentana, y esto asi en prosa como en verso, porque se dice bien. » Valdes, Diail.

(Mayaus, 92). « Vndrónico, de las ventanas de su palacio, atento y con gusto miraba la pendencia.

» Moncada, Exped. 8 (R. 21. 92). « Miran de la ribera Seguras muchas gentes mi caida. » Lcón, Poes. I, l’irgen que el sol mais pura (4. 237). « Seguras, de la opnesta orilla! Vierou ellas !las tribus de larael] hundirse sus jineles,! Velmos, banderas, carros y caballos. » Jovell. l'aruiso perd. (R. 16. 291). « Asi la gente bárbara arancana lel muro amenazaba á la cristiana. » Erc. Arauc. 11 (. 17. 152). « Serau tales Ilos bramidos del marl, que de muchas leguas se otrán. » tiran. Orac. y consid. I, jueres en ta noche W» 141). « De hacia el Mediodia ! Ove que ya la voz amarga suena, ) La mar de Berberia 1 De llotas veo llena. » León, Poes. I, il Santiago (4. 327). 2) Con un adv. « Dle lejos ven los campos deleitosos. » L. Argens, canc. En tanto que gozaban (H. 42. 2591). « Venian hablando entre si cosas que no podian ser entendidas de cerca, cuanto más de lejos. » bery, Dun. 1. 23 B. L. 300e). « Serà menes 1er — que nos llegnemos por entre estas ramas, de modo que sin ser vistos del, de más cerca le escuchemos. » Id. Gal. 2. (li l. 222). « Mucha tierra se descubre ! De cucima desta montaña : ! De aquesta parte es campaña, I De estotra el bosque la cubre. » Id. Lu rasu de los celos, 1 (Com. 1. 761. — 2) Tonderatrvamente. » Està tan en vela de le que desca, que de mil pasos, como dicen, lo siente. » León. Cantares, 2. 9 14. 37). « lle una legua se cchaba de ver que estaba triste. » Cerv. Nor. 10 (i. 1. 2202). « Para mi tengo que me han de venir à ver de cien leguas. » Id. Onij. 1. 21 (R. 1. 3022). — L1 Señala el punto en que comienza una extensiòn; el otro extrenio lo tija a ó husta. » lle Gante á Lruselas hay diez leguas. » Mor. Obr. post. 1, p. 274. « Bramanle, que también con aluia avara ! De Tolede usurpó à Ciuadalajara.

» Valb. Bern. 5 (R. 17. 1944). « Vestida de los piès a id emrura; hDela ciutura á la cabeza armada De una escamosa y lúcida armadara. » Erc. Aranc. 17 (h. 17. 681). « No hay media legua ! Desta quinta hasta la corte, » Rojas, Casarse por vengarse, 2 (II. 51. 1113). — 2) El segundo extremo puede fijarlo uno de los adverbios que incluyen la prep. a. » Que son, navegando á veces, ! Del cristal adentro, peces, ! Det cristal afuera, aves. » Rojas, Progne y Filomena, 1 (H. 54 4 11). « No tuvo otre remedio para poder guardarse del golpe de la lanza, sino fue el dejarse caer del asno abajo. » Cerv. Quij. 1. 21 (R. 1. 3001). « Comenzó à mirar de arriba abajo al bueno del musico. » Id. Nor. 7 (H. 1. 1792). 8) Con la misma combinación de... a indicamos los puntos que determinan una dirección ó los extremos à que puede sabir ó bajar una cosa reduciblè a miero ¡Hl,upllose extiende de oriente á poniente. El aderezo valdria de cnatro á cinco mil pesos. « Era Guatimozin mozo de veinte y tres á veinte y cuatro años. » Solis, Conq. de Mej. 5. 25 (R. 2N. 3870. « El trigo comprado en el mercado de León tiene en la capital y puertos de Asturias de veinte á veinte y cuatro reales de sobreprecio en fanega. » Jovell. Ley ayrariu, 3a, cluse (R. 50. 1282). « Una colina que corre de norte à sur. » Mar, Obr. póst. 1, p. 522. « El termómetro se mantiene de cuatro á seis grados sobre cero. » ld. ib. 2, p. 392. — 7) Met. « Del bieu al mal no hay uu canto de real. » Refr. « Del dicho al hecho hay gran trecho. » Refr. Cerv. Cot. (R. 1. 2230. « Válate el diahlo por hombre, replicó D. Quijote :¿ qué va de velmo á batanes ? » Cerv. Quij. I. 21 (B. 1. 2mbe). « Ya ve usted lo que va uèt prrienneral consegnir. » Mar. Obr. puist. 2, p. 250). — 8) La combinaciòn de... a con un noubre repetido tiene estas aplicaciones : 4x) llenota aecion completa en el concepto que determina el nombre. « A todo correr de Rocinante, le curistró con el lauzón hajo, llevando inteución de pasarle de parte à parte. » Cerv. oug. 1. 21 (R. L. 366t). « Se le echó á los pies, tendida de largo á largo. » Id. ib. 2. 52 (R. 1. 5132). — 88) Presenta en pie de igualdad las personas que se las han en un asunto. « De ruin á ruin, quien acomcte vence »; « lle cosario á cosario, no se pierden sino los harriles »; « De compadre à compadre, chinte

en el ojo: » Refrs, en Santill. « Yo tengo determinado de —- desafiarle sobre el caso --- de persona á persona. » Cerv. Nor. 10 (h. 1. 21tit). « Ne hizo la guerra de rey à rey. » Coloma, Guerras de los Est. Bajos, dedic.

(R. 28. 1). « Se lidiaba de hombre á hombre y cuerpo à cuerpo. » Jovell. Mem. sobre espect. 1 (R. 16. 4864). « En los combates de á pie v de persona á persona era donde se conocían mejor sus ventajas. » Clem. Coment. 6, p. 224. « .si á ninguno es dado con Aquiles! Lidiar de solo á solo. » llermosilla, It. 20 (2. 261). « Todas las cosas te enseñará; unas veces de ti á él solo; otra veces por boca de otro hombre te avisa, te enseña, te consucla » Avila, Ven. Esp. Santo, 4 (2. 341). « Solos estamos; Sacad la espada; que quiero! Saber de mi á vos, estando ! En vuestra casa y los dos En este cuarto encerrados ! Quién en Castilla merece, ! Por et valor heredado, ! Ser rey. » Lope, Los novios de ltornachuelos, 2 (. 11. 37e). — y7) Denota distrihución por espacios iguales. « Se puso en camno del llano, esparciendo de trecho á trecho los ramos de la retama, como su amo se lo habia aconsejado.

» Cerv. Quij. 1. 25 (R. 1. 317t). « El me hizo, como creo he dicho, comulgar de quince á quince dias. » Sta. Ter. Vida, 19 (R. 53. 63t). " Le habían mandado que no comnlgara sino de año á año. » Ead. Cartas, 1. 33 (. 55. 130t). « Por tener por costumbre comulgar de tantos á tantos dias, sin tener ni prrocurar aquella devoción que debrian, se allegan á este misterio. » tran. Mem, vida crist. 3. 3 (H. 8. 2451). « El ama confesaba y comulgaba de ocho á ocho dias. » Quev. fran Tac. 6 (. 23. 49tit). — c) Empléase para designar la situación, denotando primariamente la extensión que comienza en cierta linea. « De la otra parte del rio está un llano, » da á entender con propiedad que el llano comienza en la orilla del rio. Extensivamente se dice : « Tiene su casa de la otra parte del rin, » es decir, en la comarca que comienza pasado el rio. « Con diestra mano! Tenía tigurada la ribera! De Estrimón, de una parte el verde llano, Y de otra el monte de aspereza tiera. » tiarcil. egl. 3 (1. 32. 212). « Senda llamo yo, y ruin senda y angosto camino el que de una parte está un valle muy hondo adonde caer, y de la otra un despeñadero.» Sta. Ter. Vida. 35 (. 53. 1082). « Todo lo que está desta parte de Ebro hacia poniente se llamó algún tiempo España ! lterior, y Citertor lo que cac de la otra parte. » Mar.

Htist. Esp. 1. 4 (R. 30. 12). « Moraban [los Lusitanos! de la una y de la otra parte de Guadana. » Id. ib. 2. 1 (R. 30. 29t). « Corria un rio en medio de los dos campos : pasóle don Enrique, y en un llano que esta de la otra parte, ordenó sus haces. » Id. ib. 17. 10 (. 3ti. 5132). « Tenian su morada de la otra parte del Hauubio. » Moncada. Lrped. » (. 21. 71). « Los españoles se hallaran á orillas de un caudaloso rio, muv poblado de la ntra parte.» tuint. Pizarro (i, 12. 3214,. »Esta asentada (Tripoli] de la otra parte de la Sirte Menor.» (Mar, itist. Esp. 4. 7 L. "30, 87.) « De la una parte de Tajo está Lisbona, de la otra Ebora. » Id. ib. 10. 13 (R. 30. 2961). « Está [Basän) de la otra parte del Jordán, en la suerte que cupo à los de Gad y Rubéu, y á la mitad de la tribu de Manasé. » León, Nomb. 1. Monte (3. N4). « Por estar faquellas villasl desotra parte del Vaal. siniestro brazo del Rin, falsamente las computamos entre las de llolanda. » Coloma, Guerras de tos Est. Bajos, I (t. 28. 54). « Estaba de la otra parte del Vaal, procurando defender el paso á los españoles. » Id. ib. 2 (R. 28. 191). « llabian descubierto grandes tropas de caballos desotra parte de IIumala. » Id. ib. 5 (R. 28. 532). « Vino cerrando contra un escuadrón de infauteria que estaha de la otra parte de los campos empantanados. » Moncada, Erped. tia (R. Pl. 512). r Deturg algunos anos el cumplimiento de sus deseos la falta de navios con que pasar los que estaban de la otra parte del estrecho de Galipoli. » Id. ib. 45 (H. 21. 122). « Qne desa parte del rio ! Ya con su campo te aguarda. » Lope, El uran duque de Moscovia, 3. 14 (i. 52. 2761). « Juan estaba de una parte; ! De la otra Isabel la hermosa.» Id. ib. 3. 19 (R. 52. 2771). « El coche ha pasado el rio,! Y desotra parte está. » Id. Santiago et Verde, 2. 5 (h. 34. 21122). « Las dagas ! Que estaban de esotra parte ! Te hirieron al dar el golpe. » Id. Lo que ha de ser, 3. 10 (h. 31. 5211). « Maestro, el que estaba contigo de esotra parte del Jordán, de quien tú testificaste, ves aqui que bautiza, y todos vienen á él. » Quev. Palit. de Dios, 2. 18 (1t. 23. 812). « Mandaba en él que - les repartiesen los huertos, granjas y heredades que tenia de la otra parte del Tibre. » Id.

M. Bruto (R. 23. 1561). « Todos los defensores estaban de la parte de adentro, y los acusadores de la de afuera. » Id. Sueño (I. 23. 2102). « De esotra parte de la muerte dura Vivirán en mi sombra mis cuidados, ! Y más allá del Lete mi memoria.» Id. Musa 4, son. 19 (R. 69. 761). « Fuese à Cnanieanico, población situada de la otra parte del cabo de San Antón. » Solis, Conq. de Mej. 1. 13 (i. 28. 220t). « Tenian su alojamiento los mejicanos de la otra parte de la ciudad.» Id. ib. 5. 4 (R. 28. 3472). « Le espera un hombre De la otra parte del rio! De Alcantara sobre el puente. » Rojas, Ubligudos y ofendidos, 3 (. 51. 781). « Sirvió sin dudalaquella arquitectural para todas las poblaciones y establecimientos hechos por los reves de Asturias de la parte de aca de los montes, » Jovell.

Etoy. de ". Rodr, nota ! (R. 16. 3792). « Pisa el immenso y cristalino cielo, ! Teniendo puestos de una y otra mano! El claro padre y el sublime abuelo. » Garcil, eteg. ot duque de Alba (L. 32. 25-). « V la entrada deste palacio está un pequeño patio con una pila baja á la usanza africana ---y de un cabo y de otro estún dos saletas labradas de diversos matices y oro. » Mármol, Rebetion, l. 7 ¡R. 21. 1321). « Ie nn lado y de otro sóln quedaban tres largas naves. » Valera, Poes. u arte de los arabes, 3, p. 29. 2) En este sentido precede á los auverbios dentroy fuerd.

La Arad, escrihe defuera y de deutro, caliticando de ant. la ultima combinación. Algunos editores escriben en amhos casos separada la prep. « Verde está de dentro el alma ] Aunque la corteza seca. » Lope, Et maestra de danzur, 1. 2 (t. 34. 721). « Estaha pintado muy al vivo un asno como un pequeño sardesco, la cabeza levantada, la boca abierta y la lengua de fuera, en acto y postura como si estnviera rebuznaudo. » Cerv. Quij. 2. 27 (h. 1. 462s). — 22) Tomada la combinación como si fuese ya una sola palabra, se le antepone por. « Un bodocazo vino — ! Que dándole á la mona en la almohada, ! Por de dentro morada, Por defuera pelosa, ! Dejó caer la carga. » lope, Galom. 1 (Obr. suett. 19. 177). « La tornó á hacer de nuevo (la celada), poniéndole unas harras de hierro por de dentro.

» Cerv. Quij. 1. I (R. l. 2581). « ¡ Oh qué contento y alegria recibió con aquella primera vista, no parando en la hermosura quo miraba por defuera en el cuerpo, sino pasando á la helleza del alma y de la divinidad! » Puente, Med. 2. 17 (. 341). « ¡ Ay de vosotros, hipócritas, que limpiáis por defuera el vaso y el plato, y de dentro estáis llenos de inmundicias ! » Id. ib. 3. 1 (2. 29). « Ninguno querria beber en vaso que está muy sucio por de deutro, aunque esté limpio por defuera. » Id. ib. 3. 11 (2. 90). « Esperauza tardia, ! l’or defuera tan verde, y dentro seca. » F. Argens. (2) canc. que eu pieza asi (Fern. 3. 160). 88) Defuerà y de dentro son completamente anátogos á debajo, detras, donde; en de dentro se duplica la prep. como en el prov, ins, dins, dedins, fr. ant. eus. dlens, dledeus. — g) Mel. « Ni me parece, comto es ausi, hago nada casi de mi parte, sino que entiendo claro el Señor es el que obra. » Sta.

Ter. Vidu, 21 (h. 53. Gtka). « Estamos obligadas á procurarle el consuelo que de nuestra parte fuere posible. » Cerv. Gal. 1 (. I. 130). « Le ahrió Dios los ojos y vio cuánto mavor poder habia de su parte que de la de los contrarios.

» Gran. Gala. 1. 28, s ! (h. 6. 1052). « Ilas de saber que eu los remnos y provincias nuevamente conquistados, nunca están tan quietos los ánimos de sus naturales, ni tan de parte del nuevo señor, que no se tenga temor de que han de hacer alguna novedad. » Cerv.

Quij. 1. 15 (R. 1. 2817). « Y fue rara providencia del sabio que es de mi parte hacer que parezca bacia á todos lo que real y verdaderamente es velmo de Mamhrino. » Id. ib. 1. 25 G. 1. 314f). « El esperaba en el suceso mostrase á los venideros de qué parte estaba la razón. » Melo, Guerra de Calal. 2 (h. 21 4832). « Guffou quedó por filésofo en concepto de los que estaban interesados en que no dejase de serlo, y por buen cristiano en concepto de los devotos, no menos interesados en tenerle de su partido. » A. Galiana, Hist. lil. p. 158. — 2) Arraigada la aplicación de la particula para señalar el lugar donde está algo, ha pasado á emplearse para señalar aquel adonde se dirige el movimiento. « Ilecha por vos y los vuestros otra puente, pasastes de la otra parte del vio. » llocum. de 1507 (B. 19. 1861). « Y si acaso le despierto, ! Vuélvese del otro lado. » Castillejo, 3, Cousol. (t. 32. 2122). « A grandes jornadas se volvieron de la otra purte del rio Ebro.» Mar. Ilist. Esp. 2. 19 (R. 30. 192) « A su hijo don Sancho envió de la otra parte de Tajo para que tuviese cuidado de la frontera. » Id. ib. 11. 16 (R. 30. 3262). « Pasé de la otra parte del rio. » Espinel, Escud. 3. 5 (l1. 18. 4521). « No habia barca ni barco, ni quieu le pasase à él ni á su ganado de la otra parte. » Cerv. Quij. 1. 20 (li. l. 2974). « Véndose hacia la ribera — pasaron de la otra parte del rio. » Rivad. Cisma, 3. 11 (R. 60. 3132). « La Jorden] secreta le apretaba más, mandándole que - por to menos los desalojase de Siquem echándolos de la otra parte de la ribera. » pordnras vfaprragsada dos Est..ajos. 7 (R. 28. 992). « Fuese (Jesús) de la otra parte del arroyo de Cedrón, al monte de las Olivas. » Puente, Med. 4. 20 (2. 461). « Y con él pude atreverme(A pasar de la otra parte. » Cald. El purgatorio de s. Patricio, 3. 16 (R. 7. 165). « Se arrojaron por las paredes, sirviéndosc de su ligereza y de sus mismas lanzas para saltar de la otra parte. » Solis, Coug. de Mej. 3. 7 (R. 28. 2712). « lluyeron rotos y deshechos de la otra parte de los montes. » Id. ib. 5. 4 1l. 28. 3462.) « lle la otra parte se lanzan! De la alta cima mis ojos. » Mel. rom. 14 (R. 63. 138-). 4) Lo mismo sucede con los adverbios compuestos dentro, defuera. « Porque et amor verdadero! Al temor lauza defuera. » Castillejo, 1 (R. 32. 1162). — 6)

Met. « De esotra parte de la muerte alcauza Lo que er gran succsoreude, Padnoden?.» Quey. Mtusa 8, sitra 1 (R. 69. 205t). s. a) Aplicada á la designación del tiempo. denota la misuia relación que con respecto al lugar, ó sea, señala el punto ó la época en que algo empieza á durar. Esta relación se expresa con mas precisión por medio de desde. « Profesó la guerra de su juventud, y en la de San Quintin era ya capitán de infanteria walona. » Colama, Guerras de los Est. Bajos, 8 (R. 28. 1124). « Fortilicaron para refugio y seguridad de sus personas un monte llamado Fresiliana la Vieja, á diferencia de la nueva, cerca dél, deshabitado de muchos tiempos. » Mend. Guerra de Grau. 2 G. 21. 93t). « También sufre esta falta con menos detrimenta el varón perfecto y de dias fundado en la virtud. » Gran. Orac, y cousid. 2. 5, 8 2 (R. 8. 1134). « Ahorreciá dè ouros tfémpusst ohispo. » Mela, tiuerra de Catat. 3 (R. 21. 1891). « Imá̂genes de los que ya no viven, que altí envueltas en podrido cieno de mil siglos atrás estaban olvidadas. » Valb. Stylo de oro, 6 (137). e Le tuvo nn buen espacio estrechamente entre sus brazos, como si de luengas tiempos lo hubiera conacido. » terv. Ouij. 1.

23 R. L. 3141t). « No le hubiera ciertauiente embarazado á Lope el tener que marcharse á la guerra al otro día de empezada una comedia, para darla ya terminada. » tiil y Zärate, Resum. histor. p. 419. — 2) Con una pron. indic. (para lo pasado ó lo presente) ó suhj. (para lo futuro) de que siguifica llesde el punto

en que, luègo que. Cp. lat. ex quo, gr. 6z 6c. « Esperâdote he á comer, y de que vi que no veniste, comi. » Lazar. 3 (R. 3. 852). « De que vi que era imposible ir adonde me matasen por Rios, ordenamos ser ermitaños. » Sta.

Ter, l’ida, 1 mH. 53. 241). « De que vio que no se satisfacia con nada, levantóse y dejóle. » Ead. Fund. 11 (R. 53. 1/91). « Yo de que vi tanta tardanza, escribi al ohispo de Palencia. » Ead. ib. 31 (. 53. 2182). « De que vieron A dos hatallones juntos ! Abandonaron el campo. » Bretón, Pascual y Carranza, 11 (4. 133). « El cual temor (servil] para añadido al temor filial es bueno, mas para caudal no es bastante. Antes de que va solo es malo, y de aquesta manera amaran á Dios los más de los hombres, si el dia de la muerte fuera ciertamente sabido. » Venegas, Agonia, 2. ti Cist. 3. 20). « L’na mouja he tomado sin nada, que aun la cama la queria yo dar — Ilartas tomo ausi, de que son espirituales. » Sta. Ter.

Cartas, 1. 30 (l. 55. 171). — « Suplico á vuestra merced diga. de que las vea, me encomienden á Dios. » Ead. ib. 2. 56 (li. 55. 92 « Imite á la Madalena, que de que estuviere fuerte, ltios la llevará al desierto. » Ead. l’ida, 22 R. 53. 721). « Madre, estoy pensando, si ahora me muriese yo aqui, ¿qué hariades sola? —- Yo la dije : llermana, de que eso sca. pensaré lo que he de hacer; ahora déjeme dormir. » Ead. Fund. 19 (R. 53. 2122). « Y sabre todo de que ¡vieren que de su salud desconfian los médicos, le quiten la esperanza de la vida corporal. » Venegas, Agonia, 2. 19 (Mist. 3. 11).— 22) l.a Acad. escribe deque, en una sola palabra y con el calificativo de adv. fam. — 2) De precede á adverbios de tiempo, ó de lugar empleados como de tiempo. « Este deseo cxistia en la lglesia de mucho antes. » Balmes, Protest. 37 (2. 209). « ¡Ol si, de hoy mas siqniera, lo cumpliese! » Lcón.

Poes. 1, En et profundo (L. 363). — y) Señalado el principio de la duración con de, se emplea a, hasta para indicar el otro extremo. « De aqui á cien años todos scremos calvos. » Refr. en Iriarte. « Dle alli á dos dias se levantó D. Quijote. » Cerv. Quij. 1. 7 (R. 1. 2681. « De alli à poco descubrió I1. Quijote un hombre á cahallo. » Id. ib. 1. 21 (H. 1. 2bb). « Asno se es de la cuna à la mortaja. » Id. ib. I, son ¿Como estais (R. 1. 2552). » Los quince últimos dias de diciembre ha habido un temporal tan deshecho, que de más de treinta años á esta parte, no se la visto otro que se le pueda comparar. » Mor. obr. post. 2, p. 291. a La biblioteca pública establecida de pocos años á esta parte, es pequeña, pero bastante celecla. » Id. ib. 1. p. 301. — « No está aun comctido el pecado, y podria ser que deste hasta el tiempo de ponerle por obra se mudase el de Camila. » Uerv. Quij. I. ?4 W. 1. 3490. — « le hara à hora. Dios mejora.

» Refr. en Santill. « De un instante! otro la señal esperan. » Mor. Et riejo y lu ninu. 3. 3 d. 2. 3502). — 77) Ptara señalar el término à que se extiende la duración se usan adverbios que incluven la prep. a. « Pide que se haga nu decrelri en que se declaren por licitos de alli adelante los casamientos entre tio y sobrina. » Coloma. Tac. An. 12. 7 (2. 38). « Pues la hacienda que esperaba! De anoche acá la he perdido. » Cald. ¿Cuat es mayor perfeccion ? 2.5 (R. 7. 77-). — 3) Se usa no sólo para señalar el principio de la duración, sino el primero de varios actos que se repiten, y aun un acto unico cuyo efecto sigue durando. « Ninguna cosa grande se hace bien de la primera vez. » Gran. Grac. y consid. I, mièrc. en la noche (R. 8. 361). «Y siendo de ayer venido, ! Afirmó que ha un año entero! Que está en la corte. » Alarcón, La verdad sospechosu, 2. 16 (R. 20. 3332). « De pocos días llegado á Aleañiz, el marqués recibió aviso y despachos reales. » Melo, Guerra de Catat. 3 (h. 21. 1982). « Era de pocos dias antes entrado en el gobierno de aquellas armas el diputado militar Tamarit. » Id. ib. 5 (i. 21. 5221). « De pocos dias hahia muerto. » Id. ib. 5 (H. 21. 5292). — 2) Precediendo á cada denota progreso constante y uniforme, tal que se nota en cada periodo lo mismo que si comenzara de nuevo. l’or esto es más enfático de cadu dia que cada dia. « Recogian graude ganancia los ministros, y el dicho templo se ennoblecia de cada dia más. » Mar. Hlist. Esp. 1. 9 (H. 30. 110). « Con las minas de oro y plata que en ella poseian [los romanos en Españal, crecian de cada dia mâs en poder y en grandeza. » Id. ib. 2. 26 (R. 30. 582). « La religión cristiana de cada dia florecia mâs y se adelantaba. » Id. ib. 4. 16 (R. 30. 1081). « Nosegar á don uan de Lara era muy dificultoso, que de cada día se mostraba más obstinado. » Id. ib. 15.

8 (H. 30. 1101). « Esta salud si dura en nosotros haciéndose de cada dia mas poderosa y mavor, nos hace sanos del todo. » León, Nomb. 1, Pudre (3. 123). « Crece en la voluntad mavor amor para el bien, y disminúvese de cada dia mâs la contradicción que el sentido le hace. » Id. ib. 2, Rey (3. I87). « Hesta manera la hallará Jesta oración! de cada vez más nueva. » Gran. Mem, rida crist. 5. 6, orac. 7 (R. 8. 3182). « Y mira cómo el primer dia de su nacimiento derramó lágrimas, y el octavo sangre; para que veas cóma no se cansa la caridad de Cristo, y cómo le va costando el hombre de cada vez más. » Id. ib. 6. 5. 8 4 (. 8. 331-). « Con cada cosa destas se encendia de cada vez más en su santo corazón la llama deste divino amor. » Id. Adic. at Mem, med. 20, s 1 di. 8. 5742). « Cada dia iba en disminución fel reino de Isboscth), v el de David en crecimiento. haciendose de cada vez mas fuerte con el favor de Dios. » Id. Sumb. 2. 12 (R. 6. 3110). « Ni dejaron de vivir llenos de recclos, acrecentando de cada dia más el aborrecimiento, y cerrada de todo punto la puerta á tratos de coucordia. » Monrada, Erped. 48 (h. 21. 432). « Entretanto el diablo de Cangas, á quien el vicario seguia preguntando de cada vez más, llegá à decirle que no se cansara en repetir conjuros, porque no responderia. » Mor. Tato de fe (R. 2. 6272). « Manifestó los defectos de que abundaban las piezas antizuas, igual

hf. mente que las modernas, con que los poetas chabaranas enriquerian á los cómiros, autorizando de cada vez más la irregularidad y la ignorancia. » Id. Vida de N. Moratun (R. 2. IX). » Los espectáeulos de cazas y gladiadores eran de cada vez más concurridos. » Catalina, Roma, p. 361. — ». Olvidado el significado de principio ó arranque denota sencillamente una época mas ó menus larga. 4) Con un sust. De tarde. De madrugada. « No tuvo (César! por cosa contraria á ella là su profesión! con la pluma en la mano escribir de noche lo que con la lanza hacia de dia. » Valdés, Dial.

(Mayans, 14). « Porque tomar yo libertad ni hacer cosa siu licencia, digo por agujeros ó paredes, ó de noche, nunca me parere lo pudiera acahar conmigo -- » Sta. Ter. Vida, 7 (R. 53. 342). « Esta es cosa que se podrá cumplir de noche y de dia, huyendo ó reposando. » Cerv. Quij. 1. 22 (R. 1. 3052). « De noche me podréis sacar sin miedo. » Id. ib. 1. 40 th. 1. 3672. « Yo volveré de dia, y no dejaré ostugo en todo este lugar donde no busque la casa, aleázar ó palacio de mi senora. » I. ib. 2. 9 (. 1. 122t). « Llegamos, pues, alegres y joviales! De mañana. » B.

Argens, epist. Para ver acosar (R. 12. 301t). « De nocle estan Ilas calles! muy iluminadas, con las muchas luces de las tiendas. » Mor.

Obr. post. 1, p. 468. « En este cuarto están los aposentos, alcobas y salas reales, donde los reyes moraban de invierno. » Mármol, Rebetion, 1. 7 (t. 2l. 1322). — 8) Con un adv. « Siempre me parece te queda et cuerpo mas sin fuerza que de antes. » Nta. Ter. Mor. 6. 11 (R. 53. 480t). « Pensaha que estaba ya mortilicada mi voluntad, y agora hallola tan rebelde y tan dura como de antes. » Gran.

Adie. al Mem. 1. 5 (i. 8. 1352). « Abrazó al lirenciado, y quedaron más amigos que de antes. » Cerv. Quij. 2. 19 (H. l. 4112). « Pues luégo que se limpia lel cristal] ---! Tan claro queda como estaba de antes. » Lope, Et custigo sin renganza, 2 (R. 24. 5744). « Eu ella se ve que à los concilios de esta prinera época de la restauración asistian, como de antes, los prelados y los grandes del reino. » Jovell. Def. de la tunta Centrat, apena. 12 (h. 1. 5981). « Tornó à su llanto como de primero. » Cerv, Quij. 1. 22 G. 1. 3017). — 42) I semejanza de algunas frases adverbiales que nos han venido del latin, como de repente, de improviso, de presente dat. bajo de praesenti), lemos formado otras como de presto, de pronto. « llabrá sido conto un poeta que andaba los años pasados en la corte --- el cual respondia de repente á cuanto le preguntaban. » Cerv. Quij. 2. 71 GR. L. 553.). « Ciando los del lugar vieron tan de improviso vestidos de pastores á los dos escolares, quedaron admirados. » Id. ib. I. 12 (. 1. 2762). . Y después desto [declare) — cuantos hienes nos tiene aparejados para adelante, cuantos nos hace de presente. » Gran. Orac. y consid. 1. 1, s 3 R. 8. 51). « Quedarâse mi puchero para la noche, que en verdad que no le había echado garbanzos, por ir de presto à misa. » Lope, Dorotea, 2. 6 1111. « Crece de presto, poderosa hierba, ! Que medras en la injuria. » 6. Argens. son, que principia nsi (L. 42. 3192. « Es mâs verisimil que temtiendo la muerte de su marido ó de su hijo, y salendo la causa que habia para temerla, echó mann del primer pedernal que le ocurrió de pronto, y circuncidó á su hijo. » Scio, Crodo, 1. 25, nota. — 82) Algunos de éstos pueden ir preredidos de otras preps. « Para de presto ¿qué arma se puede hallar mas á la mano que oración y consideración? » Gran. Orac. y consid. J. 1. S6 R. 8. 8t). « l’or de pronto, y antes de todo, ocupáronse los centrales eu honores y condecoraciones. » Toreno, Hist. ti (B. 64. 135t). « Por de pronto formó una vanguardia de 4.000 hombres de infanteria y caballeria. » Id. ib. (R. 64. 1384). — 7) Con un preo Ssda cxeerse, que esta construcción debe su origen á los complementos determinativos que denotan la edad : » Dle catorce años pasó á Flandes » — « lle muy joven pasó á Flandes. » Cp. además el pasaje citado arriba : « Profesó la guerra de su juventod. » « Somos de grandes lo que hemos sido de niños. » Salvá, Gram. » Si, que asi lo atirmaron ! Con acento bonigno, Cuando á las dos deidades ! Me consagré de niño.» Mel. Anacr. 51 (R. 63. 1092). « Al travès se reconoce ! De sus clericales ropas! Que fue guerrero de joven. » A. Saav. Et conde de Viltamedtianu, 5 (3.252). « De muy joven pasó á Flandes. » Gil y Zárate, Resum. histor. p. 196. « Le aborreci de querida, ! Le quiero de despreciada. » Mto. Et poder de la amistad, 3. 6 (R. 39. o. a) bićhota catest,es amnalamle. el. término. limite ó regla que se traspasa y queda atrás. « En la arena deténte : ! De ella no pasarás : yo te lo impido. » Carvajal, Job, 38 (116). « Cada columna su largora empina! A quince codos, y de quince pasa Con hasa y capitel. » Villav. Mosq. 9 di. 17. 6011). « Pasan de veinte las gacetas que salen cada dia en Londres. » Mor. Obr. post. 1, p. 230. « Seis mil subditos éste administraha; ! Pasados de seis mil Lincoya tiene. » Erc. Arauc. 2 (R. 17. 82). « Estoy confuso y corrido ! De ver que hayas excedido! De tu obligación asi. » Alarcón, La industria y ta suerte, 1. 10 (. 20. 261). — "1 Se usa después de muis y menos para señalar el número que se excede en escala asceudente ó descendente. Mós de un millón. Menos del doble. « Estas palabras y el grande afeeto con que la mora ids urjo, memrca"dersamar mâs de una lágrima. » Cerv. Quij. 1. 37 (R. 1.3601). « La lanza que te nia arrimada á un arhol era grandisima y gruesa, y de un hierro acerado de más de un palmo. » Id. ib. 2.14 (R. 1. 1221). « Las mujeres eran mâs de dos mil. » Moncada. Exped. 13 (R. 21. 292). « Comulguen de ocho á ocho dins, como aconsejó san Igustin. Y más frecuencia de esto no haya. »Avila, Andi, dedic. Clhist. 3. 124). « Si nna persona socorrida en el monte con trescientos reales al plazo de seis meses deja graciosamente al tiempo de su pago veinte reales, retribuye con mâs de un seis por ciento al medio año, y más de trece anualmente.

Jovell. Inf. sobre un montepo en Sevilla (. 50. 41). « Estábase à menos de legua del río, y valia un escudo un azumbre de agua. » Coloma, fuerras de los Est. Bajos, 5 (. 28. 591. « Fueron quemadas y derribadas poco menos de doscientas casas. » Melo, Guerra de Calat. 1 (R. 21. 1612). — a) El uso actual no admite de sino cuando se excede el número; asi es que en las frases negativas se distingue muy bien entre » No se gastaron más de cien reales » — « El gasto no pasó de cien reales; » y « No se gastarou más que cien reales » — « El gasto no fue sino de cien reales.» Pero en épocas anteriores no se observaba esta diferencia; asi, en los pasajes siguientes diríamos hoy que. » Y si lo miras, no tiene Más de un ojo como yo. » Castillejo, 1, Polif. (t. 32. 1212). « Estos sou más de veinte, y nosatros no más de dos. » Cerv. Quij. 1. 15 11. L. 2832). « Como veu que no es mâs de un bacin de barbero, no se curan de procuralle. » Id. ib. 1.25 R. 1. 3115). c) Se usa tamhién con el sentido de exceso en las combinaciones más, menos de to que. No seria mal dicho mus que lu que, pero la cufouia hace prefcrible lo otro. « Con facilidad te podria dar aun mâs de lo que te prometo. » Cerv. Quij. 1.7 (R. 1. 2682). « Ilizolo mejor la suerte de lo que él pensaba ni esperaba. » Id. ib. 1. 23 (H. 1. 3091). » Fue mucho menos el nûniero de la gente de lo que se erevó. » Moncada, Erped. G (. 21. 72). — 4) Nuestros antiguos usaban de en otras fcases comparativas para las cnales hoy prefeririamos que. « Se le dio gracia infinita --- no solamente por ser mavor de todos, sino por ser santiticador de todos. » Avila, Eucar. 1 (J. 7). « Cuando se dañan llas personas eclesiásticas [vienen á ser peores de todos los otros hombres. » Gran. Mem. rida crist. G. 6, 86 (. 8. 3602). « Yo pensaba que si, y que no era obligada á máx de creerlos. » Sta Ter. Vida, 5 (R. 53. 301. « No somos para más los baldios de para anmentar el número de los hombres y comer pan de balde. » Venegas. Agonia. 3. 16 (hist. 3. 14). « Ni ellos pueden aprovecharme, ni vo satisfacerlos mâs de con el deseo. » Cerv. Gut. 2 (R. 1. 252). « No se quière mâs de por ser burno lo que se ama. » Id. ib. 3 (R. 1. 40b). « Menos por esta que por los versos se puede sacar mâs de que quien la escrihió es algún desdeñado amante.» Id. Qnij. 1. 23 (B. 1.307. « Esto Ihacia ell por tau poca ocasión, y tan sin ella, que los turcos conovian que lo hacia no mâs de por hacerlo » Id. mb. 1. 10 h. 1. 3652). « No tuvo caballero anlante en el mundo escudero más hablador ni más gracioso del que yo tengo. » Id. ib. 2. 30 L. 1. 468-b. « Yo ha de durar este alzamiento más de en cuanto anduvièremos por estas sivrras. » Id. ib. 1. 25 Gt. 1. 3122) « Mi musa no se emplee Mas de en la ilustre Nise, eu su hermosura, Uue el sol igual no vec. » Lcón, Poes. 1. Al’vnnto y tiva min (1. 317). to. a Señala el punte que sirve de sostén "una cosa suspensa, como si fuera el principio de la fuerza que la mantienc. « Visitaba mur i menudo el segunda zaque, que, porque se enfriase el vino, le tenian colgado de un alcornoque. » Cerv, Gij. 1. 11 (. 1. 2722). « Más perlas pendian de su hermosisimocuello, orejas y cabellos, que cabellos tenia eu la cabeza. » Id. tb. L. 11 (i. L. 369/. « Cuentan que un desdén fue parte! Cuando de un balcón se aharcó ! lfis. » Lope, com. La Arcudia, 3. 9 (. 41. 1713). « Por la costa vecina á él andaban muchos indios con banderas blancas pendientes de sus astas. » Solis.

Conq. de Mej. 1.7 (. 28. 214°.. » Era el robusto escudo que pendía! lle sus robustos hombros, semejante! En su cireunferencia al orbe lleno ! De la luna, mirado por la tarde ! A través de algûn óptico instrumento. » Jovell. Paraiso perd. (. 16. 287). — 2) Met. « Luis el negro, poniendo los oidos por entre las puertas, estaba colgado de la mûsica del virote. » Cerv. Nor. 7 (R. 1. 1751). « l'or muchos negocios que despidiese el padre Francisco, eran tantos los que en la corte cargaban dél, que le laltaba tiempo para el reposo necesario del verpo. » Hivad. Vida de S. Borja. 2. 15 (Garcès, 2. 182). « Acá era forzoso derramarse à un grau tropel de negocios que colgaban de su despacho. » Sig. l’ida de S.

Jer. 1. 6 (291). « Los que están en los olicios publieos á esto se obligan cuando se atreven á entrar en ellos : velar cuando duermen los que penden de su cuidado. » Id. ib. 4. 6 (21412). « Al fin dependes de mi cortesia, ! l’ues me puedo vengar, y no lo hago. » B. Argeus. son. Filis, no le aborrezco (. 12. 21:12). — c) Señala el punto ó la parte que se ase ó por donde se tira un objeto. » Encontráronle á la safida de Lanjarón, à pie, el cahaflo del diestro.

» Mend. Guerra de Gran. 1 (R. 21. 772). « Diciendo asi, con paso tardo y lento, ! Por la pequeña puerta cavernosa, Me metiú de la mano á otro aposento. » Erc. Aranc. 23 h. 17. 882). « En una huerta algo desviada hallaron dos muy buenos caballos, con dos mozos que del diestro los tenian. » Cerv. Nor. I1l (R. 1. 2171). « Tiré de un cabo de la sábana, y descubrió una mujer moza, y no de mal parerer. » Id. Nor. 10 (L. L. 220t). » De la mano la arrebate El que llaman Barrabás. » Id. Nov. 8 (. 1. 190t). » Ile la mano izquierda la traía un escudero de los del tiempo de Fernán fionzález. » Id. Tia fing. (R. 1. 216f). « Ne levantó y tomó de la otra mano á su senora.

» Id. Guij. 1. 29 (R. 1. 3319). « Tomó. fá Rocinante] de la rienda, y del cabestro al asno. » Id. ib. 1. 5 R. 1. 2112). « Tuve à nuis pies postrada la fortuna, ! Y trajo del copete mi cordura! A la calva ocasion al estricote. » Id. ib. 1, son 1. Romm, rurte (. 1. 2511). « Dos corredoras y valientes mulas, Que á Priamo otro tiempo regalaran Los misios, de las riendas condujeron. » llermosilla, it. 24 11. a! Señala el agente de la voz pasiva. como punto de donde procede la acción. » Ul rey doña Juana quiere, ! O por pasiva. es querido le doña Juana el rev. » Lope, Lo cierto por lo dudoso, 2. 17 (t. 21. 165. « No fue el troyano principe llorado ! Stempre del vieja padre dolorido. ! Ni siempre de

la madre lamentado. » Garcil, eteg. 1 (R. 32. 250. « El álamo de Aleides es querido. » l.eón, Poes. 2, egl. 7 (4. 125). « Ilijo mio, no tengas en poco la disciplina y castigo del Señor, ni desmayes cuando fucres de él castigado.

» Rivad. Trib. I. 13 (. 60. 4842). « Ituego vo á los altos ciclos, si dellos las juistas plegarias son oidas, que no admitan la disculpa, si alguna dicres de la traición que me hieiste. » Cerv. Giul. 1 (R. I. 61). « Fui socorrido de algún ángel. » Id. Nor. 10 (R. 1. 2160. « La virtud mas es perseguida de los malos que amada de lus buenos. » Id. Quij. 1. 47 (. 1. 3881). « Fueron del muy hien recebidos.

» Id. ib. 2. 1 (t. L. 1051). « Nicéforo dice que Ilos turcos! fueron llamados de los catalanes antes de la batalla de Aprus. » Moncada, Exped. 45 (R. 21. 43t). « Aun los (bienes! que llaman estables, como ciudades, castillos, torres, palacios y tierras, no les compete tal nombre, por ser muchas veces derribados de vientos, abrasados de rayos, asolados de avenidas, hundidos de terremotos, ocupados de enentigos, y por otras vias aparejados á perderse,» S. de Figueroa, Amarilis, 3 (217). » El que á muchos teme, de muchos es temido. » Saav. Emp. 38 (R. 25. 971). — 2) No es frecuente con la cons. trucción refleja ea sentido pasivo. » En la región del aire trasparente -- Ilay un lugar supremo y precminente!Que nunca de los hombres se visita. » Villav. Mosq. 3 (R. 17. 5801). — 2) Por el contrario, asi en la antiguo como en lo moderno, era y es comunisino su emnleo cou los participios. « Cuya bella corona sacudida Mansamente del aire regalado, ! Va se mira en el agua y se retira, (V luego vuelve, y otra vez se mira. » F. de la Torre, 3, egl. f (87). « La libertad [es) la cosa más amada, na sólo de la gente de razón, mas aun de los animales que carccen de ella. » Cerv. Nor. 4 (R. 1. 1512). « Iloy están hollados y abatidos á lus pies de la desgracia y tenidos eu poco de aquellos que más los estimaban. »Id. Col. (R. 1. 2380). « Lo mismo hizo Sancho Panza, incitado y movido del ejemplo de su amo. » Id. Cuij. 1. 15 (R. 1. 2832). « Ilallaron en un arroyo, caida, muerta, y medio comida de perros y picada de grajos, una mula ensillada y enfrenada. » Id. ib. 1. 23 (. 1. 3081). « ¡Oh Rey de reyes y Señor de señores, gózome de veros tan reverenciado y adorado de estus reves y sahios de la tierra !» Puente, Med. 2. 23 (t. 36b. « Ilerido gravemente de un loco en Barcelona, no se alteró. » Saar. Emp. "3 (h. 25. 862). « Dejando mi ganado! Del Tormes argentado en la rihera, ! De el dulce bien llevado, ! P’or doqniera que fuera,! Como la sombra al cuerpo, la siguiera. » D. tionz. Liseno (li. 6l. L5b). « Ne viu Castilla agitada de parcialidades y discordias. » Mor. Grig. disc. Aist.

«R. 2. 154). « Carlos V, llamenco, y rodeado de llamencos, » Id. ib. (R. 2. 159). « La puesia - acompañada algunas veces de la música y otras sin ella, sirvió para celebrar las alegrias privadas y públicas. » H. ib. (H. 2. 150). « bespreciado de sus vasaltos —- Movido de la ambición — Sevilla agitada habia largos tiempos de disturbios domésticos. » Clem. Et. de ls. la Cal. (llem. Acad. Hist. 6. 5, 7, 9). « Estáanimado del espiritu cahatlerescu. » Valera, Disert. p. 26. — 7) De los ejemplos citadus aparere que en épocas antoriures era mâs romún que ahora de con la pasiva; hoy ha ganado terrena por, y puede decirse que se usa exelusivamente cuando se trata de casos particulares y determinados; asi que acaso no se escrihiria : « El rey fue saludado de doña Juana, » « Fue castigado de Dios, » « llerido de un loco; » al paso que á cada instante se oye ; « Amado y estimado de todos, » « El que á muchos teme, de muchos es temidu. » — 22) Se emplea de con oportunidad para evitar la concurrencia de dos couplementos semejántes. « La anunuaucraué ils vesns-, ue se reproducen por el arte ó por la naturaleza auxiliada del arte. » Ulem. Et. de Is. la Cat. ilustr. I1 (lem. Acad. Ilist. 6. 282). « Don Alvaro de Luna — temido de sus émulos por su extremo poderio. » Mor. Orig. disc. hist. (R. 2. 156). — 8) Es sobre manera raro que un adj. en -bte se construya con de, como si se resolviese en una Irase pasiva. « L.o inlinitu incomprehensilile es de la cosa linita. » Avila, Audi, 39 (Mist. 3. 202). « La Divinidad, comu incumprensible de nuestra razón, no se proporciona tampoco con ella nuestro caudal y discurso. » Nicremb. Ilermos. de Dios, dedic. (3). — R) Forma el régimen natural de muchos verbos reflejos significativos de afectos. ay Al decir : « Tu desgracia me aflige » y « Me aflijo de tu desgracia, » la tiltina frase es en cierto modó là pasiva de ia primera, y la prep. de señala el agente, como origen del afecto; sólo que figurando como sujeto el mismo que lo padece, sugiere este giro que interviene la voluntad del paciente, á lo menos aceptando la operación de las causas externas. En este caso se hallan verhos como entristecerse, alegrarse, espantarse, etc. « Desto ni vo me debo maravillar, ni tú te debes escandalizar. » Guev. (Capm. Teatro, 2. 88). « Tomaré mi arpa, y regocijaréme de verme perdonado. » Marquez, Gob. crist. !. 23 (135 : Pamplona, 1615). « Alégranse los buenos De los bienes ajenos. » Lope, Laurel de Apoto, 1 (Obr. suett. 1. 12). « Entristecióse mucho Saucho deste suceso. » Cerv.

Quij. 1. 22 (. 1. 3052). « Ni se espantaba de .inenrrir en el odio de sus ciudadanos. » León, Epos. de Job, 31 (2. 134). « Soy ! Tu amiga. y de tu pesar Me lastimo. » Atarcón, Laat culpa busca la pena, 3. 2 (i. 20. 206. « l’ara hacer lo que yo debo ¡ Sólo á lo que debo miro: ! Ni á otros efetos aspiro, ! Ni de otras causas me muevo. » Id. Los pechos priritegiados, I. 3 (. 20. 4162). « ¿Quién no lamenta su vencimiento en la playa de Barcelona? ¿Uuiéu despuès no se allige de su melancolia? » Valera, Disert. p. 25. — 8r Otros verbos come aduirarse, compadecerse, gozarse, juetarse, no pueden explicarse de igual manera, por lo cual es de creer que en construcción se debe á la analogía de los precedentes. « Mira cóma se goza de sus bienes. »

Gran, Guia, 2. 16, § 1 (ll. G. 152t). « Ni hizo los ademanes que otras mujeres suelen hacer, jactándose de tales hijos, sino admirándose de verle alli, vencró lo que veia. » Puente. Med. 2. 30 (1. 4014). — x) Acompaña al part, de estos verbos en igual sentido. Admirado de oirte. Compadeeido de tu suerte. » No les fue posible, ó no pensaron que les podria ser, embestir á Tortosa, espantados de su gran presidio.» Melo, Guerra de Calal. 3 (R. 21. 4971). « Irritados de que hubiese pasado el tiempo del poder de los validos y del pupilaje de los principes, se disponian á favorecer el partido portuguès. » Clem. El. de Is. la Cat. em.

Acad. Hist. 6. 7). 12. a) Señala el instrumento ó el medio material que se emplea para llevar á efeeto una acción. « Destos árboles intento Cubrir el eadáver. » llojas, El Cain de Calaluña, 2 (R. 5t. 2861). « Vieron cuhierto de flores un cuerpo muerto.» Cerv. Quij. 1. 13 (. 1. 2804). 1 Ya en dragón vuelto, muerde de su cola. » Valb. Bern. 2 mh. 17. 2380). « La eabeza me duele, no ovo, ni veo de mis ojos. » Villalobos, Anfitrion G. 36. 1832). « No habia tomado tal bolsa ni vistola de sus ojos. » Cerv. Nor. 3 (H. 1. 1392). « Coge nfano La pera engerta de su propria maup. » L. Argens. Dichoso et que apartado (. 42. 2872). « En hallando resisteucia, con la acostumbrada licencia militar maltratahan de manos y de lengua á quien se les oponia. » Moneada, Frped. 22 (R. 21. 22). « Nunca me parece lo pudiera acabar coumigo en monasterio hablar desta suerte, ni lo hice, porque me tuvo el Señor de su mano. » Sta. Ter. Vida, 7 1R. 33. 312). « Aqui me tuvo Dios de su mano. » Cerv. Nor. Il (R. 1. 2254). « A mi me dio por diciembre, Estando al sol en el cerro, Seis bellotas de su mano, ! Y me dijo : toma, puerco. » Lope, El rillano en su rincon. 2. 7 (R. 34. 1412). « Como los veian pobres, todos les daban de mano, sin haber quien los acogiese ui se compadeciese. » Rivad. Flus SS. Natir. de N. N. 1. (Vidu de Cristo, 153). « Dispénseme usted que no escriba de mi puño. » Jovell.

Corresp. con Posada (H. 50. 169t). « Vas -- Del é-pacioso mar las bravas ondas Que crecen de mis lagrimas, miran lo. » Figueroa. egt. past. (Fern. p. 61; R. 12. 5072 ; « cou mis lágrimas »). « No se proponga jamäs el autur dramatico ahastecer de composiciones nuevas un teatro. » Mor. Obr, post. 1, p. 98. « Dibujó de tinta de China algunos pensamientos sacados de la historia sagrada y profana.

» Id. ib. 1. p. 527. » Mi rostro tiñes de melancolia. » Gôpg son ti3 (h. 32. 7342). — * Es Ila buena elccción! la que hinche nuestra voluntad de buenos deseos. » teran. Mem. ridu crist. 4. 1, s a G. 8. 2722). « Nupea mis oju, de llorar se hartan. » bareil, egt.

FH. 32. tit). « l'orque quiero hartarme de Levantarme à mediodia. » Mto. I"] La fuerza del naturat. !. 10 L. 39. 211°).«E. gigante bolias ó Goliat, fue un filistro á quien el pastor Havid mató de una gran pedrada en el valle de Terebinto. » Cerv. Quij. 1, prot.

Alt. 1. 2573). « Guitámlole la visera, quie yá estaba hecha pedazos de los palos, le limpió el rostro. » Id. ib. 1. 5 (. 1. 2612). « En una fiesta militar le mataron á traieión de nn llechazo. » Moncada, Erped. 13 G. 21. 13°). « Levantando luégo el alfanje le cortó de nua cuchillada la eaheza. » Id. ib. 13 (R. 21. 4112). « Del primer golpe derribó un guerrero, Y del segundo al que tras dél venia. » Valb.

Bern. 10 (R. 17. 2172). — 5 Denota en general modo ó manera. Caer de cabeza. Estar de pie, de rodillas ó hinojos. Hlablar de broma, de hurlas, de veras. Hlabló conmigo de ida, de venida, de pasada. « Conocian de vista á Isabela. » Cerv. Nor. 4 (R. 1. 15tit). « Se arrojó en la eama de golpe. » Id. Nor. 9 (l1. 1. 2001). « Sin duda este pecador está herido de muerte. » Id. Quij. i. 18 (R. 1. 2922). « llará poco al caso que vaya ¡la carta] de mano ajena, porque à lo que yo me sé acordar, Dulcinea no sabe escribuir ni leer. » Id. ib. 1. 25 (R. 1. 3151). « Dijo el cura —- que él la trasladaria [la carta] de muy huena letra. » Id. ib. 1. 20 (. 1. 3182). « Tú tendrás cuidada de haecrla trasladar en papel de buena letra. » Id. ib. 1. 25 (R. 1. 3151). « La vi junto á la dehesa, de pecho sobre su cayado, y de esta manera estuvo gran pieza antes que me viese. » Montem. Diana, ! (22). « De pechos sohre un estanque ! llace que à ratos estén Bebiendo sus dulces ojos Su hermoso parecer. » Gong. rom. 2 (l. 32. 506 . « Asi se torna el miserable otra vez á poner de pies en la mesma cadena. » tiran.

Guia, 1. 19,s 2 (. 6. 722). « Si se quebrantan eu su servicio, y si pasan sin sueño las noches, y si están ante ellas de rodillas los dias, todo les parece que es poeo y nada para lo que se les debe. » León, Perf, cas. 11 (3. 468). « Púsose Sancho de rodillas. » Cerv.

Quy. 2. 29 (Rr. 1. 467t). « Ne arrojó de eabeza en la mar. » Id. ib. 1. il dt. L. 372t). » Enderècese un poco, que parece que va de utedio lado. » Id. ib. f. 8 m. 1. 2692). « Velaban cuidadosos ! En tan funesta noche, y siempre estaban ! lle cara á la llanura. » llermosilla, I1. 10 (1. 289). « L.os moros se aprovechau menos [de las espadas) que nosotros, por tener las suyas un filo y no herir ellos de punta. » Mend. Guerra de Gran. 3 (R. 21. 952). « Las vigas que arrojaban de lo alto atravesadas, en euvo golpe consistia su mavor defensa, se ohservó que hajaron de punta. » Solis, Conq. de Mej. 4. 16 (R. 28. 3312). « Las cosas de Alhania, luégo que Seanderberquio murió, fueron de caida. » Mar. Ilist.

Esp. 23. 2 (R. 3l. 152b). » ¿ Por qué peusáis vos que España Va, señor, tan de caida? ] Porque el vestido y comida Su gente empobrece y daña. » Tirso, La huerta de Juau Fernandez, 1. 1 (R. » 633t). » llabita deste monte cavernoso L'ua silvestre gruta retirado, Sin salir della más que lo forzoso ! A pedir de limosna el alimento. » Mto.

S. Franco de Sena. 3. 1 (H. 34. 1352). » Daré de albricias cuanto me ha valido el ir v venir en casa de Dorotea. » Lope, Dorotea, 5. 1 Wbr. suell. 7. 366). « ¿Queréis ver vómu se ha con los que de veras le dicen este ?» Sta

Ter. Cum, perf. 32 (H. 53. 3592). « Aun puesta de burlas en la frente del vasallo la diadema real, le ensoberbece. » Saav. Emp. 51 (t. 25. 1132). « De gana queremos hacer á los otros perfectos, y no enmendamos nuestros defectos proprios. » tiran. Imit. I. 16 (R. 11. 3862). « No debiera yo volver, ! Ni aun siquiera de secreto, A esta casa en que me ultrajan. » T. Iriarte, Et señorito mimado, 3. 1 (4. 255). « Los enjugo del llanto, y de consuno! Casi los paso y cuento uno á uno. » Garcil, egt. ! (R. 32. 61). « Mas ya que el destruirme le es sabroso, Acáheme de una, y no haga juego Del mal de quien jamás le fue enojose. » León, Erpos. de Job, 9 (1. 171). « ¿Qoien le mató? preguntó D. Quijote. — Iios, por medio de unas calenturas pestilentes que le dieron, respondió el bachiller. — De esa manera, dijo D. Quijote, quitado me la nues1ro Señor del trahajo que hahía de tomar en vengar su muerte. » Cerv. Quij. 1. 19 (R. 1. 2142). « Comenzó à hacer et mâs triste y doloroso llanto del mundo, y fue de manera que D. Quijote despertó à las voces. » Id. ib. 1. 23 (R. 1. 3062). « La manera de que alancealia los toros la describe don Luis Zapata. » Clemi.

Coment. 4, p. 310. — 3) Tan genial es del castellano este uso, que en el lenguaje familiar y vulgar se autepone de á complementos y adverbios que de suyo tienen signiticación modal. « Si se compraha aceite de por junto, carbón ó toeino, escondiamos la mitad. » Quey. tran Tac. 6 (R. 23. 1952). « Es gente que por sus delitos va condenada á servir al rey en las galeras de por fuerza — Van de por fuerza y no de su voluntad. » Cerv. Quij. 1. 22 (i. L. 3031). « Pero! Si no ha vuelto, de por fuerza! El... » Mor. El baron, 1. 11 (R. 2. 3813). — 22) Modos adverbiales como de vacio, de recio, de tigero pueden tener igual origen. « Anduve hasta alcanzar un carro, que por ir de vacio me acogió en sus espaldas. » Césp. y Men. Sold. Pend. 1. 5 (R. 18. 2832). « ¿Pues agora qué aguardáis, (S se ha desaparecido! El carro ? — Que la de pasar ! Cuando vuelva de vacio. » Rojas, Abre et ojo, 1 (R. 54. 1259). « Siempre leo! La gacetilla. — Y los crimenes.! — ¡Qué gusto! ---1 Pues lee de recio. » A. L.. de Ayala, Et tanto por ciento, l. 8 (5. 52). « No procedas de ligero. » Nub̃ez de Arce, Quien debe, paya, 3. 1 (190). — 22) En casos como el siguiente es necesario el empleo de nuestra particula : « No me parecia sino que poscia toda la riqueza del mundo, en determinaudome á vivir de por amor de Dios. » Sta, Ter.

Vida, 35 (. 53. 1072). — 2) Sou particularmente enfaticos los compls. en que ligura el numeral uno. « De un traga se hobió la tisana. » Acad. Dicc. » lle una carrera se suhió al tejado. » Lope, Catom. 4 (Ubr, suett. 19. 2211). « Como tenia el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de un sueño se la llevo toda la noche). » Cerv, Quif. 1. 8 G. L. 2701). — « Henota la manera ó el color de que uno va vestido. Parcce que en » Iba de negro» ha de entenderse vestido de negro: si asi fuere, el valor modal de la prep. ha franquendo el camino à la elipsis. « Celauro por veucer al scita y franço,! Al campo sale de leonado y blanco. » Lope, Angét. 17 (Obr. suett. 2. 263). « Con licencia! De mi hermano he de salir De disfraz, por convenir A hacer una diligencia. » Mto. Trampa adetante, 2. 5 (R. 39. 152t). — 4) Acompaña à predieados designativos de cargos, empleos ú oficios. » En dos filas delante se compougan ! Y otros, fingiendo voces lastimeras ! Sigan de planideras. » b. Gonz. El murcielago aleroso (R. 61. 187t). « Es probable que la suerte del inca no hubiera sido otra de la que fue, aunque el mismo Bartolomé de las Casas fuera de capellan en la expedición. » Quint. Pizarro (li. 19. 3251). « Ilahia servido en las guerras de Italia, y se halló de alfèrez en el saco de Baraa.- ld. h. -R. 1). 3592). « Enviaron los jefes á Tideo! De embajador á Tebas. » llermosilla, lt. 4 (1. 117). « Ahora de las naves á este campo ! Yengo de explorador. » Id. ib. 24 (2. 110). « Llega de embajador el noble Lara A esta insigne ciudad. » A. Saav. Moro erpos. 1 (2. 123). « A los limites del Ebro Marcha de adelantado Rui Velázquez. » Id. ib. 9 (2. 317). e) Denota disposición material ó moral para emprender ó hacer algo. « Se está previniendo ] l’ara partirse mañana —-! —Si ella está tan de camino, l Due es justa la causa creo. » Alarcón, Las paredes oyen, f. 3 (R. 20. 44t). « l’n minuto está! su hermanal de risa,! Y otro minuto de Ilanto. » T. Iriarte, El filósofo casado, l. 2 (5. 9). — « Aquel refràn que dicen : Al que es de vida el agua le es medicina, se ha de entenucb ucbta'tmine;amre pqnel Me rida es participio, de mauera que, al que es dehida el agua — à éste es medicina. » Espinel, Escud. 1. 9 (R. 18. 402t). 14. (11) Llamaron los griegos vzouí (grṏgis) caso geuéral (que los latinos malamente tradojeron por genitivo) aquel euyo oficio primario es particularizar un término general. Es en efecto el caso determinativo por excclencia, comparable y en este concepto equivalente al adjeiivo, pues olvidado el valor local ó concreto que en un priucipio pudo corresponder á la desinencia en las lenguas que tienen declinación, así como el de la preposición que la reemplaza en las analitieas, viene á usarse tan sólo para redueir á eierta espeeie ó individuo el nombre genérico; en cousecuencia expresa las relaciones mas varias y aun opuestas, tal que a veces soid pioeretsantesJa pueden determinarse; asi, en « el libro de lovellanos », no se sabe si se trata del dueño ó del autor, y e el temor de los griegos » siguilica tanto el temor que tienen los griegos como aquel de que son objeto. Por aquí se ve que en estos complementos lleva de un valor puramente lógico semejante al de la desinencia genitiva, y que por esta parte no audau errados los gramáticos que los equiparan á este caso. Antes de enumerar las principales aplicaciones de que en este concepto es susceptible nuestra partieula, conviene advertir : 2) Que estos complementos se igualan al adjetivo, pudiendo intercalarse en una serio

de éstos ó uuirseles por medio de una cont.

« Infame, Bajo, vil, de humtilde pecho, Mi respeto justo ha hecho! Que tu sangre no derrame. » G. de Castro, Las mocedates del Cid, 22, pte. ! (. 13. 263.). « Unos feaminost son llanos y abiertos. y otros estrechos y de cuesta. » Leon, Nomb. 1. Camino (3. 53). « Naturalmente era (Sanchol medroso y de poco ánimo. » Cerv. Quij. 1. 20 (R. 1. 2952). — 2) Pueden sustantivarse : decimos « los de tiacta, los de l’aris, » como « los romanos », ó expresando el sustantivo, « los ciudadanos de Burgos. » Téase abajo, 14. — 7) Se usan como predicados : 22) llefiriéndose al suj. « La que es noble, y la que es de adversa suerte, ! La vida ha de temer, y no la muerte.» liojas, Casarse por cengorse, 3 (R. 54. 1162). « Los napolitanos son de más que mediana estatura: » Mor. Obr. post. 1, p. 415. » Acuérdome que cuando murió mi madre, quedé vo de edad de doce años, noco menos. » Nta. Ter. Vida, 1 (R. 53. 212). — 22) Reliriéndose al acus. « Aunque quisiera casarla luégo, asi como la vio de edad, no quiso hacerlo sin su consentimiento. » Cerv. Quij. 1. 12 (R. 1. 2771). « Como la Junta pudiera tener otras ideas acerca de este trabajo, creo de mi obligación enterarla de las razones que me movieron. » Jovell. Disert. sobre las leyes risig. (. 1G. 4551). — En pasiva : « Se halló de otro género la dificultad. » Solis, Conq. de Mej. 5. 22 (h. 28. 3811). — En constr. rell. « Tun ésas Ilas piedras), dice, se mostrarán de tu hando. » León. Expos. de Job, 5 d. D0). « Conviene mostrarse de pecho animoso en las mayoces dilicultades. » S. de F’igueroa, Amaribs, 3 (201). — yy) Precedidos de prep. « Confirmaron à dan Fernaudo par de poco conocimiento, pues tanta helleza descchaba.» Cerv. Quij. 1. 29 (h. 1. 330t). « Pasaha la vida eu aquel baño con otros muchos caballeros y gente principal, señalados y tenidos por de rescate. » Id. ib. 1. 10 (. 1. 2652). 12. Entre las muchas aplicaciones de de en complementos deterounativos merecen enumerarse las siguientes : a) Denota posesión, soñalando la particula va el posecdor (« la casa del alcalde »), va lo poscido (« dueño de la casa ». « lhome una gran enfermedad, que huhe de tornar en casa de mi padre. » Sta.

Ter. Uuda, 3 dl. 53. 262). « Fue luégo à ver á su rocin, y aunque tenia más cuartos que un real y mas tachas que el caballo de (ionela — le pareció que ni el Bucefalo de Alejandra ni Itabieca el del Cid con él se igualaban. » Cerv. (uij. 1. 1 dt. 1. 2581). « Lo primero que hizo fue limpiar unas armas que hahian sido de sus bisabuelos. » Id. ib. 1. f (R. 1. 2581). « Si los reves fueran señores de tado, no fuera tan reprehendida lesabel ni tan castigada porque tomo la viña de Nabot. » Mar. Mon. de rellon, 1 G. 31. 5781). « El señor del castillo era un follón y mal nacido caballero. » Cerv. Quij. 1. 31. 1. 2612). « Yo. señor, soy el gigante Caraculiambro, señor de la insula Malindrania.

» Id. ib. 1. 1 (R. 1. 2582). « Fue ¡Garcilaso! principe de la lirica. » Saav. Rep (li. 25. -7165). — h) benota pertenencia, señalando el objeto que forma parte de otro, ó que por cualquier titulo le corresponde ó depende de él. » Asiendo cou su mano la derccha de don Lorenzo, dijo : Viven los cielos donde mas altos están, maucebo generoso, que sois el mejor poeta del arbe. » Cerv. Quij. 2. 18 (R. 1. 1121). » Encerrada Leandra, quedaron los ojos de Anselmo ciegos. » Id. ib. 1. 51 (H. 1. 3972). « Si él rompió el cuero de los zapatos que vos pagastes, vos le hahéis rompido el de su cuerpo. » Id. ib. 1. 4 (R. 1. 2622). « Esta noche en la capilla deste vuestro castillo velaré las armas. » Id. ib. 1. 3 (1. 1. 2602). « Jamás atravcsé los umbrales de su palacio. » Id. ib. 2. 9 (R. 1. 1202). « Parcce que este sitio se ha convertida en la pastoral Arcadia — y no hay parte en él donde no se oiga el nombre de la hermosa Leandra. » Id. ib. 1. 51 (H. 1. 3972). « Eso que à ti te parece bacia de barbero, me parece á mi el velmo de Mambrino. » Id. ib. 1. 25 (t. 1. 3141). « Tú no has cumplido el concierto : ! Fulgencia es de barcerán. » Lope, El bobo del cotegio, 2. 21 (. 21. 2011). « Nilencio y soledad, ministros puros! Ite alta contemplación, tened el velo! A profanos sentidos inferiores.» R.

Argens. son. Ta tu piedad (L. 42. 3261). « Menester es el freno de la razón, las riendas de la politica, la vara de la justicia, y la espuela del valor, fijo siempre el principe sobre los estribos de la prudencia. » Saav.

Emp. 20 (R. 25. 552). « lla pan con mano Ilena! A los necesitados,! Es fiel justicia de los agraviados. » León, Poes. 3, salmo 145 (4. 626). « Vuestra soberbia y condicion esquiva ] Acabe ya, pues es tan acabada ! La fuerza de en quien ha de ejecutarse. » Garcil. canc. 1 (R. 32. 28t). « Y tú ¿quién eres?---] — Criada de las criadas ! lle las criadas de Aurora. » Mto. !?] La fuerza det naturat, 2.8 (R. 39. 2208). « Conde, decid, que doblones ! En mangas deben de ser ! Granos, por San Juan, de helecho, ! Pues desde que los toqué, Os quiero mâs que à mi vida. » Tirso, Los balcones de Madrid, 2 1 (h. 5. 5613). —2) Asi en el sentido de pertenencia como en el de posesión, por plconasmo se halla usada la particula conjuntamente con los pronombres posesivos; hoy se mira esta práctica como desaliñada, y sólo se admite en el lenguaje familiar en expresiones como su casa de usted. « Quiero en todo seguir su consejo de Areúsa.» Celest. 17 (R. 3. h42). « Su cuerpo de este santo está en tviedo. » 4. Mor. Viaje, p. 5ti. « Dice que es su nombre ltios de hrahan, por razón de lo que hasta agora ha hecho y harà siempre por sus hijos de Ibraliam, que son todos los que tienen su fe. » Leán, Nombi. 3. Jesus (3. 3ti7). « Su huena dicha de lob en los hijos no era tanto en tener muchos, coma en ser ellos perfectos y huenos.» Id. Epos. de Job, 1 (1. 7). « Volvi á la corte y à su casa de una señora deuda mia. » Lope, Porotea. t. 1 (0btir. suett. 7. 269). « El servir à Laisena. su vecina de Borotea, los hizo iguales. » Id. ib. 1. 7 (obr, suelt. 7. 351)). « Su afecto de nsted le engaña. » T. Iriarte, La señorita matcriada, 1. 10 (7. 174). « ¡Oh! señor vecino

¿qué novedad le trae á usted á mis puertas? Sus cAtravagancias de usted. » Mor. Let excuela de los maridus, 2. 9 (. 2. 4522). — 22) Y veces se ve que se ha agregado el compl, en obsequio de la claridad. « La fama de las cuales [de las doncellas) es muy delicada, según san Ambrosio dice, y tanto que tener confesor à quien falte alguna calidad de las dichas, pone una maucha en su fama de ellas. » Vvila, Audi, 8 (llist. 3. 112). « Escogió tres de sus discipulos para su compañia y conhorte, y consintió que se venciesen del sueño, para que con ver su descuido de ellos, su cuidado y su pena de él creciese más. » L.cón, Nomb. 2, Rey (3. 171). « Y dice esto ausi para derlarar todas las dilicultades y trabajos nucvos que se le recrecieron con los de Egipto y cou sus principes de ellos. » Id. ib. Esposo (3. 261). « Quedó admirado y como atónito de la honestidad maravillosa de su hija, que era igual á la brutal torpeza suva dél. » Rivad.

Cismu, 2. 20 (R. 60. 251t). « En lugar de los criados que tenía la reina, le puso sus guardas y espías para que le avisasen los que eutraban en su casa della. » Id. ib. 1. 25 (R. 60. 2t0t). « No les venia tan á pelo como el ir recihiendo intereses de intereses, con daño inestimahle de su Majestad y provecho suyo dellos. » Coloma, Gnerras de los Est. Bajos, 10 (Ii. 28. 1104).« Le hice mirar fal poetal al fin de las comedias por la honra de las infantas, porque las llevaba de volco, y era compasión. No me pagarán esto sus padres dellas en su vida. » Quev. Vistta (R. 23. 3161). — Iloy sería preferible el uso del articulo en lugar del pron. pos.— 2) Estos complementos se emplean eu reemplazo de los pronombres posesivos : 22) Cuando se quicre señalar con precisión el poscedor mediante la indicación del género y número. « Viendo cuán mal se aprovecharon los hombres de su razón, y que el mundo, como dice san l’ablo, no conoció á Dios por sabiduria, no quiso dejar en manos de ella el conocimiento de el y salvación de ellos. » Avila, Audi, 15 (Mist. 3. 215). « Estando el hijo enfermo no se apartan de la cama de cl. » Id. Eucar. 14 (t. 3tb). «¡Cosa mucha, cosa no oida, que el llijo unigénito del Padre aude él mismo buscando y trayendo á sus propios esclavos, para que el Padre de él los tome por hijos adoptivos! » Id. ib. 20 (1. 276). « Ufrece á su Padre los buenos cristianos y sus buenas obras, juntando sus merecimientos, que son sus santas obras, con las obras de ellos. » Id. ib. 25 (4. 371). « l’areciale que acoger y regafar, enseñar y esforzar á los que á ella venimn, era recoger la sangre de su Ilijo beudito, que delante los ojos de ella se había derramado por ellos. » Id. Asunc. de la Virgen, 2 (5. 334). « Entre los acaccimientos que prometi contar dél (de Moisés! en lo que queda de su vida, echaré mano en este capitulo de uno que la Escritura deja algo atrâs. aunque no se puede colegir de las palabras de ella por cuâl de estos tiempos suce lió. » Márquez, Gob, crist, 1. 25 (1’13 : Pamplona, 1615). « El temor no abre el cuerpo ni llama afuera la sangre, aptes la recoge adentro, y la pone á la redonda del corazón, y deja frio lo exterior de la carne, y por la misma razón aurieta los poros de ella. » León, Nomb. 2, Rey (3. 172). « Le dia un verdadero y perfecto ranocimiento de todas las cosas y de todas las obras de ellas. » Id. ib. (3. 177). « En estoparó el amor tan velicmente y desatinado que el rey tuva á Mna bolena. Este fue el remale de la deshonestidad y soberbia della. » Rivad.

Gisma, 1. 34 (R. 60. 21412). « Ahorcaron una espía de muchas de todas naciones que el almirante tenia dentro de la villa; á las voces del cual, en que declaraba cómo moria católica, se tocó una arma muy viva en el campo.» Coloma, Guerras de los Est. Bajos, 12 (. 28. 1932). — 33) Cuando el poscedor no es sujeto de la frase ó bien no ocupa eu ella un lagardan, prominente que pueda con aportunidad usarse su. « En la vieja ley mandabia Dios — que el sacerdote pusiese sus manos debajo de las del homlre lego, y jantándolas con las de él, le alzase las manos hacia arriba. » Avila, Eucar. 25 (4. 373). « Miró y codició lo que no dehia eu la tierra, matando su ámmna por el pecado, y la vida que el Señor tenia en el corazón de él. » Id. ib. 13 (3. 396i). « Chando acepté el leer el libro que se me envió, no fue tanto por pensar que vo cra suficiente para juzgar las cosas de él, como por pensar que podría yo, con el favor de nuestro Señor, aproverharme algo de la doctrina de él. » 1d. Epist. 2. 1 (6. 216). « Don Luis, que tenia á su cargo acometer el rebellin de mano derecha, hizo arremeter por la cortina siniestra dél á los capitanes Mercado, Baltasar López v uon"adroóraro de, Mieses » Coloma. Guerras de los Est. Bajos, 9 (R. 28. 144t). « Pues cuando el rey Josafat quiso reducir su reino al enlto y obediencia de Dios, ¿ qué otro medio tomó para esto, sino enviar sarerdotes y levitas por todas las ciudades de su reino, llevando el libro de la ley de Dios cousigo, y leyéndolo al pueblo y declarando la doctrina de él? » tiran. Prot, quleato (R. G. 3). « Duerer que no haya libros en esta común lengna, que nos ensenen á vivir conforme á̀ la religion cristiana que en el santo baptismo profesamos, téngolo por tan grande incouveniente como obligar á un lombre á̀ la vida monástica y no querer que lea y sepa las constituciones y estatutos della.» Id. ib. s 3 (R. 6. 6). « No se contentó Dios con que el rey tuviese este libro escrito por mano ajena, sino quiso que él mismo lo escriblese por la suyir pruprrr, pana que cau esto que dasen más impresas eu la memoria las sentencias de ćl. » Id. ib. (R. 6. 2). « El sol es entre las criaturas corporales la mâs comunicativa de su luz y de su calor, tanto, que si le cerráis la puerta para defenderos dél, él se os entra por los resquicios della á comunicaros el beneficio de su luz. » Id. Simb. I. 5,S1 (R. 6. 1982). « Si tú no sientes amor, ! ¿Quién te dio las armas de él? » S. de l’igueroa, Al marilis, 11232). — yv) A las circunstancias dichas suele agregarse que la construcción armónica del periodo pide que aparezcan en forma de complemento dos miembros que expresan la idea de pertenencia con respecto á un misnto

poscedor; asi en el primero de los ejemplos siguientes hacen juego la letra de la ley y el espritu de ella. « Ni el servicio del templo se juzgó por obra servil, conforme á lo que dire el Evangelio que los sacerdotes degollaban las reses dentro del templo y hacian contra la letra de la ley, pero no iban contra el espiritu de ella, porque lo hacian nor hourar á llios. » Mârquez, tiob. crist. 1. 25 (143 : Pamplona, 115). « Y asi no es el corazón del padre sino un recelo continuo y una atalaya desde alto, que de si lo ticnen sacado, y una continua aración cocomendando al verdadero padre la salud de sus hijos teniendo colgada la vida de el de la vida de ellos. » Avila, Andi, dedic.

Wist. 3. 123). « Cuauto fue la grandeza del desen, tanto es el gazo causado por el cumplimiento de él. » Id: Festir. de Ntra. Sra. 10 (5. 204.. « Si por nuestra imperfección no qudiéremos sacar tan al vivo y tan al proprio el retrato de sus muchas y excelentes virtudes, á lo menos imitemos la sombra y rastro dellas. » ltivad. l’ida de S. Iya. prot. (R. 60. 10). « Es imagen del número de las divinas personas y de la igualdad de ellas. » León, Nomb. 1, lntrod. § 2 (3. 15). — 38) Pero no ha de aeudirse á tales recursos sino cuando no hay otros modos de dar claridad à la frase; asi en este pasaje : «¿Qué pastor hubo que apacentase sus ovejas con la propia sangre de él? » Avila, Eucar. 6 (3. 165), seria preferible : «¿ tJué pastor hubo que con su propia sangre---?» Fin este otro : « Aun no sé si los mismos que le atormentaban, viendo su mansedumbre eu el sufrir y la crueldad de ellos en el herir, algún rato se compadecian de quien tanto adecia por ellos, » Avila, Audi, 68 (Mist. 1. 212), pudo haberse dicho : « Viendo la mansedamlire de él en el sufrir y su propia rrueldad ---» reservando el posesivo para el sujeto de la frase. En el que sigue es del todo noportuno el compl. : « Te dicen, señor, ansi, ¡Que nada les ha pesado! Sino el tiempo que nan aejada ! lle ser vasallos de ti. » T. Naharro, Com. Trofea, 3 (ropal. 1.21!). — 52) El relativo cuyo se recmplaza muchas veces sin ucouveniente con del cuat, v. gr. « Vio la tudad grande, por la plaza de la cual corria nu rio de agua resplandeciente como el tristal. » Avila. Eucar. 4 (3. 124). « ¿Quién no aagaria por loco á un hombre que fnese por n camino á la orilla del cual poc una parte y or otra estuviesen unos hondisimos valles--» l. ib. 11 3. 222). « Nos amonesta que---corra 1os con ligereza à la celestial jova, para posión de la cual Dios ha llamado á los cristianos or su misericordia. » Id. ib. 9 (3. 227). « Esta ues es la causa de nuestros regocijos y de sta santisima fiesta : la institución de la cual. mportancia, se supo por revelación muchos nas antes que fuese in-tituida. » Id. ib. 18 4 112). P'ero el giro que presentan los lguieut es pasajes es galicismo repugnante : Megando una vaua excusa, de la que él asmo conoce la inutilidad, está viendo entre Antu si le ocurre otra cosa ron que poder frle algún aire de legitima. » Scio. Erodo, 32. 21, nola. « El comercio de los demás puertos del reinn yace en una estancación completa, de que nadie prevé el término. » J. Bargos (Gchoa, Apuntes, 1. 198.. » Al lado del insigne orador y politico de quien acabo de celebrar el mérito á mi auditorio —» 4. Galiano, llist. tit. p. 311. — Véase Bello, Gram. cap. 39, c. — lla tratado estos puntos con particular acierto D. M. F. Suárez en el Repertorio Cotombiano, núm. de Oetubre de 1887. — 7) Con respecto á algunos tratamientos en que figuran ciertas cualidades de la persona es de advertirse : 22) Se dice la Santidad del Papa, atribuvendo en un todo los actos á la cualidad del sujelo. « Se tuvo nueva de la liga que la Santidad del papa Pio V de Ielice recordación habia liecho con Veneria v con. Esnaña.. ». (lorr.. (hili.. L..:4.

(R. 1. 363t). « Publicó á todo el campo el jubileo plenisimo que la Santidad del papa Julio II les enviaba para aquella santa empresa.

» Rivad. l’ida det P. Lainez, 1. ti (R. 60. 1292). « La Santidad del papa l’io IV. » Id. ib. 2. 9 (h. 60. 1471). « La Santidad del papa Paulo III. » Id. ib. 3. 6 G. 60. 1611). « Fue promovido por la Santidad de Paulo III á la iglesia de Legi. » Uuev. l’ida de S. Tomiis de l’illan. 3 (R. 48. 622. « Necesitaron las inquietudes de Europa á la Majestad de dou Felipe IV el Grande — á buscar persona de calidad, letras, inteligencia y virtud que en la corte romana asistiese. » Id. Y’ida de S. Pablo, dedic. (R. 48. 4). « La Majestad Católica de don Felipe IV. » Id. Carta à Luis VIII (R. 23. 260-). « Confieso que por la voz del metla sιrω d rte n s ntrenst asio forzoso de vuestra más próxima parentela fugitiva, y ser retraimiento de los temores de la Majestad de vuestra madre y de la Alteza de vuestro hermano. » Id. ib. m. 23. 2ti11). « cardenal Baronio compelió la Santidad de Clemente VIII á que aceptase el capelo, poniémlole pena de excomunión. » Navarr.

Conserr. de mon. 28 (R. 25. 508-). « Sus virtudes fucron aprobadas en grado heroico por la Santidad de Clemepte XIII. » Jovell. Mem. del. cast. de Bellver R. 16. 120e). « A su nuerte, y por bula de la Santidad de Calixto III, se dio la administración de este maestrazgo á su hijo. » Id. Jurisd, del Cons, de las ord. (1. 16i. 1592). « La Santidad de Clemente VIII expidió na breve. » Id. ib. (R. 16. 1672. — 22) Dicese su Majestad del Rey, repitiendo Ia Mdea de posesion, acaso a consecuencia de que hablando en absoluto, se nsa su Majestud: siendo esto así, habria aqui fusión de este modo de hablar con el anteriar. Ilot parcccria desaliñado. » El rev dan Felipe nuestro sonar — alcanzó de su Santidad del Papa que fuese catedral la iglesia de Orthuela. » . Mor. nt. Cartagena (1. 28i). » l’arcció à su ilustrisima Señoria de nuestro buen arzobispo — no le notificasen nada, hasta saber del ilu tri-imo nuncio lo que manda. » Sta. Ter Cartus, 1. 33 (h. 55. G1b). « Su Majestad del rev de Alejandria ofrece á cualquier persona que matare algún león, doscientos escudos. » Lope, Lo que ha de ser, 1. 11 (R. 34. 5102)

nE. «Con que me dujera vuestra merced —-- que su merced de la señora Luscinda era alicionada á libros de caballerias, no fuera menester otra "Nageracion para darme á entender la alteza de su entendimiento. » Cery, Quij. 1. 24 (R. 1.3112). « Señor, lo que en ello hay es que no tengo camas; si es que su merced del señor oidor la trae, que si debe de traer, éntre en buen hora. : Id. ib. 1. 12 (. 1. 3742). — 7y) El tratamiento comnn su Santidad, sa Señoria se usa en aposición con et nombre de la persona ó del titulo. Asi es como se d.ce lioy mas rominmente. El primero de los pasajes siguientes comprurba la explicacion que hemos dado. » Su Santidad, que entonces cra el papa Sixto V, mandó á los padres descalzos que luégo volviesen el cuerpo adonde le habian sacado, » Yepes, Tida de Sta. Ter. 2. 11 (Atist. 1. 297). « Llegamos à Avila vispera de año nueva, habiendo pedido primero liceucia al padre fray Nicolas de Jesús Maria — para ver el santo cuerpo, cou lin de hacer relarion á su Majestad el rey don Felipe Il. » Id. 4h. 2. 41 Olist. 1. 297). « No reparando en las cAcomuniones que para impedir esto habia de su Sautidad el papa Sixto V. » Id. ib. 2. 11 (Mist. J. 298). « Quebró la silla del embajador de aquel rey delante de su Santidad el Papa. » Cerv. Quij. 1. 19 (R. 1 2951). « Concordato celcbrado entre Su Santidad el sumo Pontifice Pio IX, y S. M. Católica doña Isabel II, Reina de las Españas. » (V. de la Fuente, Iist. ecles. de Esp. 3. 510). — «) Denota pertenencia moral, inenmbencia. « Del teólogo y del filósofo es decir à cada estado de personas las obligaciones que tienen. » León, Nomb. 3, introd. (3. 277). « No es de los sabios muravillarse.

» Gran. Orac, y consid. I, mierc. en la noche (R. 8. 371). « )o os haré conocer ser de cobardes lo que estais haciendo. » Cerr. Quij. I. 1 (H. 1.a 2622). « Es muy de caballeros andantes el dormir en los páramos y desiertos. » Id. ib. l. 15 (L. 1. 2851). « Es de pechos nobles y gencrosos no hacer caso de niñerias. » ld. ib. L. 21 (R. 1. 3002). « Debe de estar dentro alguna compania de representantes, de los cuales es tener à menudo esas coronas y retros que decis.» Id. ib. 1. 4 R. 1. 379t). « Errar es de hombre mortal. » Lape, ta buena quarda, 3 (R. 41. 3383. « Bien veo que él resiste al lavor tuyo; Mas perdonar à la cerviz sujeta. ! Eso, Nenor, es de animos humanos. » Ii. Argeus, son. «En qué veré (. 12. 32tif). « El mudar los pareceres ! Con cansa, de sabios es. » Alarcón, Mtudarse por mejorarse, 1. 1 (R. 20. 1012). « El encuhrir la afrenta es de hombre sabio Euando no es el vengarla de provecho. » Valb. Bern. 18 (h. 17. 3323). « Creyôme, l’orque es muy de la hermosura ! bar crédito à las pasiones. » Rojas, La traicion busca el castigo, ! (R. 54. 2342. « No era de su genio la destemplanza que se le atribuye como efecto de la prosperidad. » Solis, Cong. de Mej. 1. 11 (R. 28. 322.. a) Denota parcotesco, y metafóricamente conexión moral. El padre del niño. El hijo de la ciega. Los amigos de Antonio. I’n discipulo de llatón. « Se ofreció tratar de Dinarda, de quien Rosanio era fid.» S. de Figueroa, Amaritis, 2 (138). « Si alguno se le podia comparar cra don Galaor, hermano de Antdis de Caula. » Cerv. Quij. 1. 1 tli. 1. 2572). « ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la seb̃ora Duleinea del Toboso ?» Id. ib. I. 25 (h. 1. 3152). « El que mâs se holgó con mi ida, fue un hijo segundo del duque, llamado Ferpando. » Id. ib. L. 24 (R. 1. 3102). « Venía à ver y á feriar unos muy huenos caballos que en mi ciudad habia, que es madre de los auejores del mundo. » ld. ib. l. 21 (R. 1. 3115. « Llegáhame de todos à los hijos de caballeros, y partieularmente à un hijo de don lonso Coropel de Zubiga. » Ouev, Giran Tac. 2 (R. 23. 4862). « llablaré en particular de algunos de los padres que fueron hijos de lgnacio y »9s acimeros compañeros. » llivad. Vida de s. tgn. dedic. (H. G0. 11. « llermaua dé la retórica es la poesia. » Saav. Rep. (R. 25. 1061). « La venida de los bárbaros tan improvisa atemorizó à los del maestre. » Mar. tfist.

Esp. 21. 8 (R. 31. 1031). « Reforzados de gente los del rey, se pusicrou en orden de pelea.» t. ib. 22. 2 R. 31. 1222). « Fray Alouso de Oropesa, general que era de los jcrónimos. » Id. ib. 23. 7 (R. 31. 159t). 4x) Cabe suponer que de decirse en una disputa ó contienda « El es de mi parte, de mi partido », nació la Apresión « El es de mi parecer »; y de ahí, en general, « lo soy de parecer, de seutir. » « la fe, señor, yo soy de parecer que el pobre debe de contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo. » Cerv. Quij. 2. 20 (R. 1. 1451). « Era siempre de opinión que o ulenoaas. monasterios fuesen sin renta, ó bien si los fundasen en pueblos pequeños, Iuviesen la necesaria. » Yepes, Vida de Sta.

Ter. 2. 24 (Mist. L. 208). « Muchos eran de opinión se disimulase aquella vez la nueva elección. » Melo, Guerra de Catal. 4 (t. 2l. 5011). « Muchos son de sentir que los Macabcos tomaron estas palabras por su divisa. » Scio, Exodo, 15. I1, nota. — c) Origen. procedencia, patria ó donicilio. » Deslizase corriendo ! Por los liermosos marmoles de Paro, ! Las alturas huyendo, ! l'n arroyuclo claro. » F. de la forre, 2, oda ! (36). « Su madre fue una mujer del mismo Trujillo, que se decia Francisca González, de padres conocuos y de Trujillo tamhién. » Quint. Pizarra (R. 19. 3015). « Los ciudadanos de Burgos acometieron y apretaron con cerco á Iñigo de iuiga. » Mlar-PtiSrt Rpe 24 S(B. at.1891) « Los de l’aris, despertados con la uueva desta alianza, tomaron las armas contra los ingleses. » Id. ib. 21.8 (l. 31. 1032). « Los de Ginela con una salida que hicicron gana ron los reales de los aragoncses. » Id. ibi 21. 9 (R. 31. 105t). » bon Fernando vencidos y desbaratados sus cuemigos, asi lo de dentro como los de fuera, alirmaba si imperio en Italia. » Id. ib. 23. 8 (R. 31 1602). « Por ser del Tohoso le renovarot [las tinajas! las memorias de sa encantadr y trasformada Dulcinea. » Cerv. Quij. 2. 1 (h. 1. 1101). « l’asó á examen particular de ul tal Espinosa, que es de hacia mmas partes.

Jovell. Corresp. con Triqueros (R. 50. 1632). — 2) Denota el lugar donde se ejerce cargo ó jurisdicción, y que por lo mismo determina el titulo. Rey de España. Alcalde de Móstoles. Los condes de Castilla. Arcipreste de Talavera. « El que dio este consejo fue Caracciolo, senescal de Nápoles. » Mar. Hist. Esp. 21. 5 (R. 31. 972). « t'or el mismo tiempo falleció don Lope de Mendoza, arzobispo de Santiago, en cuyo lugar fuc puesto don (lvaro de Isorna, à la sazón obispo de Cuenca. » Id. ib. 22, 2 (. 31. 1221). — « Fundó la naturaleza esta república de las cosas, este imperio de los mixtos, de quien tiene el cetro. » Saav. Emp. 38 (R. 25. 964). — 8) Se usa antepucsta à nombires de lugar tomados como apellidos. En este caso denota mera procedencia, y jamás ha sido en castellano siguo de nobleza, como vulgarmente lo creen algunos dejándose llevar por lo que sucede en Francia. Véasc Godoy Alcantara, Ensayo historico, ctimologico, filotogico sobre los apetlidos castellanos, p. 1Mi. « Yo he visto á muchos tomar el apellido y alcurnia del lugar donde nacicron, llamándose Pedro de Alcalá, Juan do l'beda y Diego de Valencia, y esto mesmo se debe de usar allá en buinea tomar las reinas los nombres de sos reinos. » Cerv. Quij. 1.29 (R. 1. 3302). — 22) En algunos apellidos se ha incorporado la particula con el nonibre de lugar : Davita, Davalos, Dosma, Doñate. — 62) « Va hoy además la preposición de entre el apellido de las mujeres casadas y el de sus maridos, como Doña Itosalia tómez de Portocarrero.

» Salvà, Gram. sint. cap. 7. — f)

Situación. Alba de Tormes. Miranda de Ehro. La casa de la esquina. « Di á la Argüello que lleve á estos dos galancs al aposento del rincón. » Cerv. Nor. 8 (h. 1. 186t). « En este tiempo vo estaha en el monesterin de Toledo. » Sta. Ter. Fund. 31 (R. 33. 2192). « Los reyes de Navarra, por via de dote, poscyeron á Tudela de Navarra. » Mar. Hist. Esp. 1. (1. 30. 51). « Perdida la esperanza de reducir al pontifice Benedicto, los principes todavía acordaron celchrar el concilio general. Señalaron para ello de común acuerdo á Constancia, ciudad de Alemaña. » Id. ib. 20. 6 GR. 31. 692). « Se dirigió á los estados del coudestable, situados al lado de allá de los puertos. » Quint. D. Atr. de Luna (R. 19. 110e). — 2) lleuota una relación análoga con respecto al tiempo. Los sucesos de 1808. La filosafia del siglo NIII. La pragmática de 28 de Enero de 1480. « Caliticaron los españoles el acontecimiento del 2 de Mayo de trama urdida por los franceses. » Toreno, Ifist. 2 b. 64. 452). - 41 Denota la materia. Estatua de mâcmol. Agua de azahar. Sopa de almendras. « Está á la entrada della [de Salamança] un animal de piedra, que casi tiene forma de toro.» Lazar. 1 (t. 1. 782). « Cubriôse un herreruelo de buen paño pardo. » Cerv. Quij. 2. 18 (H. 1. 411). « No medre yo si no son anillos de oro y muy de oro. » Id. ib. 2. 21 (R. 1. 1472), « Y no mostrar que cran de lana por algunas roturas, al tiento en la dureza semejaban de guincre. » lu. ib. 1. 16 (H. 1. 2852). « Viéndola de oro purisimo, debió de fundir la otra mitad. » Id. ib. 1. 21 (h. 1. 300t). «AAcullá de improviso se le desculre un fuerte castillo ó vistoso alcázar, cuyas murallas son de macizo oro, las almenas de diamantes, las puertas de jacinto.» Id. ib. 1. 50 (Hl. 1. 3942). — 2) Señala en general la materia ó asunto de un escrito. Tratado de la tribulación. « Estos [librasl, dijo el cura, no deben de ser de caballevia, sino de poesia. » Cerv. Quij. 1. 6 (h. 1. 266i2). « Acerquéme á un censor, y vi que recibia los libros de jurisprudencia. » Saav. Rep. (R. 25. 3851). — R) Señala las partes ó individuos que componen un conjunto. » Llegó en esto la cadena de los galcoles. » Cerv. Quii. 1. 22 (R. 1. 3031). « Llegó el tropel de los lanceros.

» Id. ib. 2. 58 (H. 1. 5272). » La suerte - ordenó que de alli á poro se descubriese por el camino muchedumbre de hombres de à cahallo. » Id. ib. « Lo que yo sé que ha de comer el señor gobernador ahora para conservar su salud y corrohorarla, es un ciento de cañutillos de suplicaciones. » Id. ib. 2. 47 (h. 1. 5011). « Creció tanto en breve ticmno el nûmero de los rendidos, que fuc necesario dividirlos y asegurarlos con guardia susiciente.

» Solis. Conq. de Mej. 4. 10 (R. 28. 3192). « El sc halló en breves horas — çon nna armada de once navíos v sicte bergantines á su disposición. » Id. ib. (R. 28. 320-). « Traian de vanguardia tropas de llecheros. » Id. ib. 4. 13 (R. 28. 3242). « Ya puede venir ! Esa cuadrilla de majos. » T. Iriarte, La señorita malcriadu, 2. 3 (7. 296). « Esta enorme masa de metales preciosos puestos en tráfico de repente en un solo punto — hizo su efccto natural, que fue el de envilecerlos. » Quint. Pizarro (L. 19. 3332). — 2) A cada paso se ve concertado el verbo en plural, cuando el suj. gramatical en singular va acompañado de un compl. de esta especie. » A la salida de Perpiñán dieron con él nna cantidad de bandoleros. » Cerv. Gal. 2 (. 1. 271).« A esta sazon pasaron acaso por el camino una tropa de caminautes á caballo. » Id. Nor. 3 (R. 1. 1352). « Andaban por aquel valle paciendo una manada de hacas galicianas. » Id. Quij. 1. 15 (R. 1. 2832). « Venian hacia ellos gran multitud de lumbres. » Id. ib. 1. 19 (R. 1. 2932). « A su siniestra mano parccicron una huena cantidad de cabras. » Id. ib. 1. 23 d1. 1. 3081). « Andan entre nosotros siempre una caterva de encantadores. » Id. ib. 1. 25 (. t. 31 11). « Estaban jugando hasta una docena de diablos á la pelota. » Id. ib. 2. 70 (R. 1. 5511). « Veniau sobre ellos una gran muchedumbire de enemigos. » Quint. Pizarro (R. 19. 334-). « El parque sc defendió valerosamente, menudearon las descargas, v allí quedaron tendidos número rrecido de encmigos. » Toreno, Hist. 2 (. 61. 411). — :) Señala el contenido. « Se le dieron treinta y tres mil escudos y cien mil madios de trigo. » Moncada, Errped. 23 (li. 21. 24-). « Ucbiase luégo nu gran jarro de agua fria, y quedaba sano y sosegado. » Cerv.

Quij. 1. 5 (t. 1. 245b). « Dos barriles de agua. » Id. ib. 1. t1 (. 1. 3731). « Con cinco calderos ó seis de agua --- se lavó la cabeza

pt. y rostro. » Id. ib. 2. 18 (R. 1. 1402). « Acudiól al bagaje, y sacó una caja de conserva. » Id.

Pers. S. 1f (H. 1. 6112). « Me echó encima, Viéndome con tanto hielo, ! l’na artesa de lejia. » Lope, El villano en su rincon, 2. 7 (L. 31. 111b). « Se halló en sus inmediaciones una tinajilla de monedas casi todas romanas.

» Llem. (Mtem. Acat. Ifist. 6. LXIY). — « De aqui pasa á denotar abundancia. « Es costumhre [de lus arricros vangueses! sestcar con su recua eu lugares y sitios de hierba y agua. » Cerv. Quij. 1. 15 (li. 1. 2832). « Año de ovejas, año de abejas (Que cuando es año de mucha carne, hay también mucha niie!.» Refr, en el Comend. Griego. « Año de nieves, año de bienes. » Refr. en el mismo. — 1 Denota cualidad fisica ó moral. « Le estaha dando con una pretina muchos azotes un labrador de buen talle. » Cerv. Quij. 1. 4 (Ii. 1. 2622). « Aqui están -- los partos, los medos, que pelean huyendo, los arabes de mudables casas, los citas tan crucles como blaucos, los ctiopes de horadados labios. »Id. ib. 1. 18 (R. 1.72912). « Era un hombre de venerable rostro. » Id. ib. 1. 22 (R. 1. 303e). « No me puedo persuadir en ninguna mancra, á que —-- hayan sido (los caballeros andantes real y verdaderamente personas de carnc y hueso en el mundo. » Id. ib. 2. 1 (R. 1. 4072). « Las tristes iras ! Yo sin ventura lloro! De Amarilis cruel, de linda hoca, Ojos vivaces y cabella de oro. » Mel. égt. 3 (h. 6J. 1804). — « Pusieron por alcaide y capitán general á don Iñigo López de Mendaza, conde de l’endilla, hontbre de prudencia en negocios graves, de auimo firme, asogurado con luenga experiencia — » Meud. Guerra de Gran. 1 (h. 21. 69e). « Era este prelado persona de ingenio y natural muy vivo y de mucha nobleza. » Mar.

Hist. Esp. 22. 2 (h. 31. 122t). « Aunque diéramas en la corriente con alguno de los barcos, con la mucha atención que todos los marineros de conocimiento llevahan, no se recibicra daño, que no fuera facil de reparar. » Espinel, Escud. 3. 20 (R. 18. 1722). « Personaje lle alto nombre, de sangre tan cxcelsa, De tan grande importancia, destinado! De moustruos á purgar la esclava tierra. » A.

Saar. Moro expos. 4 (2. 112). — « No sabian qué decir, sino derramar lágrimas de piedad. » Montem. Diana, 3 (99). « Pasó adelante con su ejército, llegando á los términos de Tlascala sin accidente de consideración. » Solis, Conq. de Mej. 5. 14 (H. 28. 365t). « Latir Jamás con tierno desvelo ! Sintió su pecho de hiclo. » llartz. Doña Mencia, l. 3 (28). « Te puede ser de algún provecho mi amistad. » Cerv. Nor. 2 R. 1. 120t). « ¡Bendito sca todo el cielo, que nos ha deparado una aventura que sea de provecho !» Il. Quij. I. 23 (h. 1. 3071). « Aun hasta los vestidos de rantivos nos quitaran, si de algún provecho les fueran.

» Id. ib. 1. 11 (ti. 1.372t). — 2) Estos compls. se igual in à veces de tal manera á los adis., que admiten el mismo régimen de aquellos á que se allegan en cuanto al sentido. Véase la prep. A, 1, a, t. « De mármol cmpero á sus ruegos, y de bronce à sus persuasiones, respondió — » Roa, Vida de tra. Sancha Carritto, 1. 4 (27). — 2) Cnaudo el nomhre de que nos valemos para indicar la cualidad va acompañado de un adietivo, se verilica con frecuencia una inversión que iguala esta construccion à las que dejamos expuestas arriha en 5. 1; asi en lugar de decir que uno es de rostro enjato, se ponc enjuto de rostro; modo de hablar que ofrece la ventaja de referir directamente la cualidad al iudividua, dejando como accesoria la parte en que ella aparece. De los pasajes que copiamos en seguida, los primeros presentan mezeladas las dos construccioncs. » Era de complexión delicada, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. » Cerv. Quij. !. 1 (R. 1. 237t). « Era !Amadis] un hombre alto de cuerpo, blanco de rostro, bien puesto de barba, aunque negra, de vista entre blandà y rigurosa.

» Id. ib. 2. 1 (R. 1. 4072). « Fue (Holdán! de mediana estatura, ancho de espaldas, algo estevado, moreno de rostro, y barbitaheño.

» Id. ib. 2. 1 (R. L. 4081). « Aqui de un pic descalzo, otro calzado, Sus privilegios jura y ratifica. » Valb. Bern. 16 (R. 17. 3012). «¿Es hermeja de cejas ? Encubrelas con hollin. » Lcón, Perf, cas. 12 (3. 481). « Entró. cierto galancete —- trigueño de rostro, ceja arqueada. » Espinel, Escud. 1.8 (R. 18.3942). « Tan liermoso de rostro que forzaba y movia á todos que le mirasen. » Cerv. Nor. 9 (L. 1. 2031j. « Coutrecho sov de un lado. » Id. Nov. 11 (h. 1. 225t). « I no de los sastres, pequeño de cuerpo, redondo de cara, malas harbas y peores liechos, no hacia sino decir —-» Quey. Sueno (R. 23. 294e). « Tlepólemo el valiente, alto de talla — ] Traido à Troya hahia los valientes ! Rodios. » llermosilla, ll. 2 (1. G3). « Quien supiere, señores, de un pasante, Que de Juana á esta parte anda perdido, buro de cama y roto de vestido —-] Vuélvale al dueño, y el hallazgo espere. » Lope, Rim. de Burg. son. 17 (Obr. suelt. 19. 17). « Pasan su vida en el campo, subiendo y bajando, descalzas de pie y pierna, por la aspereza de sus peñascos. » Mor. (br. post. 1, p. 178. « Mas osado de manos que de lengua, les acometió con la espada y trabó la pendencia.» Moncada, Exped. 8 (h. 21. 9t). — « Aqueste, vencrable de persona,! Del famoso linaje de Alhenzaide. » Lope, Angel. 5 (Obr. suell. 2. 70). « Fue valentisimo de su persona. » Clem.

Coment. 1, p. 259). « El (César Horgial de sumasirr vcrgil asfavaado diestrísinto en el manejo de todas armas. » Quint. Gran Capitan (H. 19. 2721). « Solo fue cruel de su condieión y áspero no más con los españoles que con los moros. » Mar. Ilist. Esp. 7. 3 (1. 30. 1941). « Eran crucles de su condición. » Puente, Meu. 4. 35 (2. 535). « Campuesto de ánimo, ni mudó de logar ni de semblante. » Saav. Emp. 37 (. 25. 151). — y) Con un inlin. forma frases que correspouden á los adis. en -able,-ible que signifiran merecimiento, como si se empleara digno: « cosa de envidiar » — « cosa envidiable ó digna de ser envidiada. » 42) Modifican directamente al sust. « Tuvistes mujer sin madre :! Grande

suerte, y de invidiar !» Quev. Musa 6, rom. 14 (. 69. 1675). « Mañana le vienen á enterrar con gran pompa adonde tengo dicho; y tengo para mi que ha de ser cosa muy de ver. » Cerv. Quij. 1. 12 (h. 1. 2762). « Es una de las cosas mâs de ver que hoy tiene el mundo. » Id. ib. 2. 25 G. I. 1590). « En materia de vicios no hay pequeñez de menospreciar. » Roa. Vida de Da. Sancha Carritto, 1. 9 (62). 88) Se refieren al sust. mediando el verho ser. « Lo malo no es de imitar. » Lope, La pobreza estimada, 1. 1 R. 52. 1111). « Os aconsejo, señor, que no dejéis de hallaros mañana á su entierro, que serâ muy de ver. » Cerv. Quij. 1. 12 (t. l. 2784). « Fue, pues, de ver un poeta que, acabando de componer un epigrama, aun antes de haber enjugado la tinta, partia furioso de su casa á mostrarle à sus amigos. » Saav. Rep. (R. 25. 1082). « Es de creer se quedaría alli de noche, tomando por cama el suclo. » l'uente, Med. 2. 29 (1. 400). — vv) Los verhos haber y tener combinados con este complemento forman una conjugación especial en que al sentido de merccimiento se sustituve el de necesidad, determinación. Ilubo de decirse eu un principio : he ó tengo una carta de escribir, esto es, que merece ó debe escribirse, y de ahi; he ó tengo de escribir una carta. Nótese que el complemento se adhiere de una mauera parccida á ser : «Es de ver un pocta », « Seria de ver à los próceres. » Véasc Cuervo, Apunt. § 376. — L. Denota dimensión. « ¿Qué gigantes ? dijo Sancho Panza. Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas, » Cery, Onij. 1. 8 mh. 1. 2694). « Juro que le tengo de dar, si tal hace, con este cinto mas azotes que caben higos en un serón de arroba.» Avell. Quij. 21 (H. 18. 642). — « Los pies de las inglesas son de cnorme magnitud.

» Mor. Obr. post. !. p. 177. « Y yo las escribi [estas comedias! de once y doce años De á cuatro actos y de á cuatro pliegos. » Lope. Arte nucro (Obr. suelt. L. 112). « llizo catorce piezas de á cuatro jornadas. » Luzán, Poël. 3. 1 (2. 16). — 2) Dicesc : « una fosa de veinte pies», « la fosa era de veinte pies; » y determinando la dimensión de que se trata, se agrega de ancho ò en ancho. « Del cuerpo por muy honrado que hava sido, no le puede caher otra suerte mejor que un hoyo de sicte pies en largo, en compañia de los otros muertos.» ttran. Orac. yconsid. mierc. en la noche (R. 8. 346). « Sobre los terrados se levantan azoteas de ocho pies de alto, con monterones de tres pies de hueco y cuatro y medio de alto.» Gouz. Lávila, Grand. tte Madrid, 1. 3 (12). « Sohre la cornisa labrarás una corona ó guirnalda entretallada, de cuatro dedos de alto. » Amat. Erodo, 25. 25. Por una e-pecio de atraccion, apenas tolerable en el lengnaje familiar, se cambia el sustantivo en adietivo. « La gran piscina abastecida del agua Marcia, tenia más de !1bi varas de larga por mas de 33 de ancha. » Catalina, Roma, p. 166. — 22) Es contraria á nuestra sintatis la construcción « una calle ancha de scteota y dos pies.°» — 1) Denota duración. « Lo que no pudo la fuerza ni la porfia de muchos años, pudo un engaño con especie de religión. » Saav. Emp. 21 (. 25. 72t). « Cumpliérouse los votos de ocha siglos. » Clem. Et. de ls. la Cat. (Mem. Acad.

Hfist. 6. 18). — 2) Señala la edad. « Era de cuarenta y siete años cuando fue clecto. » Mar. Hist. Esp. 23. 7 (R. 3l. 1592). « Comenzó --- ¡ A reinar de catorce años, ! Porque entonces los tutores ! Del reino le habilitaron. » Lope, Los novios de Ilornachuelos, 2 (R. Il. 3971). « Fui à visitar al abate Parini — hombre de más de cincuenta años. » Mor. Obr. post. 1, p. 313. « Me encontré con un caballerete de hasta veinte y dos años. » Cadalso.

Cart. marr. 7 (2. 51). « llombre de años, probado en empresas contra moros, pero de consejos sutiles y peligrosos. » Mend. Guerra de Gran. 2 (h. 21. 822). « En la ciudad de Câlame habia un hombre muy principal, por nombre Marcial, hombre va de dias y muy contrario á nuestra religión. » Gran. Simb. 2. 29, 85 (R. 6. 3652). « No habia alguna que se diese á tan fuertes avunos como ella, que tenia el cuerpo delicado y al fin de dias. » Nig. Vida de S. Jer. t. 12 (361). — m) Señala las circunstancias que ocasional ó permanentemente distinguen un ohicto y le dan á conocer. « Muchos hay que son amigos de mesa de nuestro Señor, mas pocos de tribulación. » Avila, Epist. 2. 51 (R. 6. 497). « Aquel caballero que alli ves, de las armas jaldes — es el valeroso Laurcalco. » Cerv. Quij. I. 18 (1. 1. 2911). « Digame, señor licenciado, aquel del cahalla no es Sancho Panza?» Id. ib. 1. 26 (R. 1. 3181). « Preguntó al ventero por el hombre de las lauzas y alabardas. » Id. ib. 2. 21 (R. 1. 4562). « IIn billete ! Ilas de escribir --- Sobre un pequeño bufete! Tengo pecvenido alli ] l’no de mi letra. » Rojas, Casarse por rengarse, 3 (R. 51. 120.). « llar consejo al que lo ha menester, es obra de miscricordia. » Lope, Dorotea, 5. 2 (Obr. snett. 7. 372). « Puseme à comer lo que vo pude, que era dia de pescado. » Espinel.

Escud. 1. ? (R. 18. 398t). « Y el anciano mandó que preparasen ! La carreta de mulas. » llermosilla, n. 24 (2. 399). — « Os suplica que cantéis otra vez aquello de la barquilla. » Lope, Dorotea, 3. 8 (ubr. suett. 7. 248). — 2) Señala la forma. Sombrero de canal. Boca de espuerta. » l’ambién los elcguitus mri Tuσon corta con cinta en vez de hebillas en la parte superior de li pierna, donde se unia con las botas de campana, que con él eran indispensables. » A. Galiano, Recuerdos, p. 51. « Iláhito ó vestido negro, liso, de tafetán, con manga de jamôn ó de fraile. » llartz. El ama de Itares (371). — n) Denota precio. « Queremos un gabán hien hecho, airoso, que le siente bien y que esté cosido á ley —- Iqui tiene nsted uno de veinte duros — ¡lle veinte ! No lo quiero, me debe estar grande. — Este otro es dle veinticinco. » Frontaura, bas liendas, 31 (212). — 2) Precede á compls. formados con á. para significar el valor, peso ó medida legal ó convencional de las cosas. Yease la prepe V, IN, r. « Sacó un

real de á̀ cuatro del seno, y se le dio de limosna.

» Cert. Quif. L. 22 (H. 1. 20111). « Mira, las damas de hov.! El real de á ocho del pobre ! Le tienen por real de á dos. » Rojas, Abre el ojo, 2 (R. 51. 1311). — 2) Denota destino ó empleo. Casa de linéspedes. Molino de aceite. Buque de guerra. Ropa de levantar, torro de dormir. Recado de afeitar. « Las picas de los bravos marquesotes! De varas de medir y de virotes. » Lope, Gatom.

7 (Obr. suell. 19. 251). « Quise tanto á una canasta de colar atestada de ropa blanca, que la abracé conmigo tan fuertemente, que á no quitármela la justicia por luerza, aun hastu ahora no la hubiera dejado. » Cerv. Quy. I. 22 (R. 1. 303t). « Cada ojo Isemeja) una gran rueda de molmno y más ardiendo que un horno de vidrio. » Id. ib. 2. 6 (R. 1. 4152). « Al puesto en que hay géneros de venta ! Convoca un pregonero ! Numeroso tropel de compradores.

» T. Iriarte, Arte poet. de llor. (4. 58). « Para mi solo nació D. Quijote, y yo para él; el supo obrar, y yo escrihir; solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco --- porque no es carga de sus hombros, ni asunto de su resfriado ingenio. » Cerv. Quij. 2. 74 (R. l. 5582). — 4) Se nsa en frases clipticas con ciertos infinitivos : « Dar de comer » — « Dar algo de comer ». » Son viajos y inhábiles para buscar de comer. » Gran. Semb. L. 11, S3 (R. 6. 2182). « Da licencia á las gentes que se vayan à busear de comer, pues aqui no lo hay, por ser desierto. » Quev. Polil. de Dios, 1. 7 (H. 23. 184). « Pidieron de cenar; respondióles la Argüello que en aquella posada no daban de comer à nadie, » Cerv. Nor. 8(R. 1. I8Ul). « llabia el ventero puesto diligencia y cuidado en aderezarles de cenar. » Id. Quij. 1. 37 (. 1. 3tiit). » Dame de vestir, y déjame salir allà fuera. » Id. ib. 1. 37 (R. 1. 3581). « Tome este dinero, y luégo ! Bizarrameute se haga ! De vestir; que éste es mi gusto. » Lope, Pobreza no es vileza, 2. 8 (ll. 52. 21e). « Dame de vestir, Brigida. » Tirso, Los tres maridos burlados (R. 18. 4871). « Pidiendo los dos amigos de vestir á sus criados ---» Césp. y Men. Esp. Ger. 1. 1 (R. 18. 138-). « «Yo en palacios suntuosos ? ! ¿Yo en medio de tanta gente! Que me sirva de vestir? » Cald. La rida essueno, 2. 3 (R. 7. 72). « A vos os sobran dineros,! Vestidos y de comer. » Castillejo, l, Serm. amor. (H. 32. 1512). — 0) Denota ocupación ó profesion. Itombre de mar. de campo, de letras. Gente de pluma, de la cuchilla. « Viendo esto habdé à doce españoles, todos valientes hombres de remo. » (erv.

Quij. 1. 11 (R. 1. 3682). 2) Dijose primeramente hombre de pie, de cabullo; pero el complemento à caballo (s iha à caballo ») dio ocasion á̀ que se modilicasen aquellas expresiones en la lorma que hoy tienen. « Esta diligencia hacen tudos los dias personas ciertas, de pie y de caballo. » Mend. Guerra de Gran. 3 (R. 21. 1024). « Venian con ellos asimismo dos gentileshombres de á cahallo, muy bien aderezados de camino, con otros tres mozos de á pie. » Cerv. Quij. I. 13 (K. 1. Dl 2781). ». Efecto ó resultado. a) Moditica el compl, directamente al sust. » El lugar es santo, divino, de suma reverencia. » Sig. Yida de s. der. 4. 12 (372). « Y que vayan asi mansas á parar en el infierno, cosa cierto es de gran llero. » Avila, Epist. 1. 23 (G. 103). « Para conlirmar esto diré un ejemplo muy notable y de grande admiración. » Rivad. rrib. 2. 12 (L. 60. 1292). « Que sirvan al demonio muchos no es cosa de espanto. » León, Expos. de Job, 1 (1. 13). « Esto del morirse los enamorados es cosa de risa: bien lo pueden ellos decir, pero hacer, créalo Judas. » Cerv. Quij. 2. 70 (R. L. 55/2). « Rezar, aun no sabe tanto, ! Renir es cosa precisa, Estudiar, cosa de risa, llacer mal, cosa de llanto. » Rojas, Obtigados y ofendudos, ! (R. 57. vi'). « illevanadomede cadillas. y iuntando las manos, postura de ablandar deidades --- » Cadalso, Cart, marr, protesta (2. 372). — 3) Lo modifica mediante el verbo ser. « llace algunas mercedes que consigo tracu la sospecha, por ser de tanta admiración, » lechas à quien tan poco las ha merccido, que si no hay muy viva fe, no se podran creer. » Sta. Ter. Vida, 27 (L. 53. 83t). « Cuanto lue de pesadumbre para Sancho no llegar á poblado, fue de contento para su amo dornurla al cielo descuhierto. » Cerv. Ouij. 1. 10 (Rt. I. 2742). « Con el mucho amur que el marido á la mujer tienc, ó no le advierte ó no le dice por no enojalla que haga ó deje de hacer algunas cosas que el hacellas ó no le seria de houra ó vituperio. » Id. ib. 1. 33 (R. L. 3t11). « A ninguno de éstos les es de alahanza quitar una vidá, que no uene con que resrertisca. que avuda contra si misma. » Quev. Cuna y sepult. 2 (R. 18. 84t). « Las luchas, los torneos - sou de gusto y divertimiento al ánuo. » Saav. Emp. 12 (1i. 25. 1074). « Por lo cual es de mayor inconveniente que los misterios del gobierno se comuniquen à forasteros. » Id. ib. 12 (R. 25. 172/). « Ya su naval tribufación se alarga! Tanto, que arroja al piélago marino Toda superflua carga, Que pueda ser de estorbo à su camino. » Jaur, canc. Rompia Teresa (H. 42. 131t). « Noyenta y nueve justos en un día ! lle menos gozo para el ciclo han sido ( Que solo un pecador arrepentido.» Mto. S. Franco de Sena, 3. 1 (H. 39. 1352). « Eso es más de espantar; pues gran verdad es lo dicho, señales tienes de muerte pues no lo sientes. » Nila, Encar. 22 (4. 334). 13. Son aplicaciones del empleo puramenté determinativo las que vamos á señalar : a) Los complementos determinativos que acompañan al sustantivo en » la mitad de la cabeza, » « la cima del cerro, » se conservan cuando decimos formando una frase adverbial y un adverbio : en mitad de la cabeca, encima del cerro. « Si como dicron (los ladrillos! junto á los pies del músico, le dieran en mitad de la cabeza, can facilidad le sacaran de los cascos la música y la poesia. » Cery. Nor. 8 (R. 1. 111). « En medio del patio se levantaba un túmulo. » Id. Quij. 2. 69 (R. 1. 5482). « En torno de aquesta ara consagrada ! Traerte al rededor tres veces quicro. » León, Poes. 2,

egl. 8 (4. 121)). « Fue á poner sus reales junto al monasterio de San Francisco, que está enfrente de Zamora. » Mar. Hist. Esp. 21. 10 (L. 31. 192-). « Suhiré encima de la pared. y en ella estaré escuchando. » Cetest. 19 (R. 3. 682). — 2) lle aqui proviene que, por analogia, se use hoy la prep. con otros adverbios de lugar y de tiempo. algunos de los cuales fueron en un principio preposiciones. « Vecino está vuestro mayor enemigo —- detrás de aquella montaña se esconde la ruina de vuestra patria. » Melo, Guerra de Catal. 5 (h. 21. 5281). « Cerra de Clunia, que era una de las audiencias de los romanos. euvas ruinas hoy se muestran cerca de Osma, trabó una grande batalla eon los vaceos. » Mar. Ilist. Esp. 3. 17 (. 30. 772). « Calafateando el navio se meten bajo de cubierta por no mirar las oudas que los rodean. » S. de Figueroa, Amarilis, 3 (227). « Con gentil continente se comenzó á pasear delante de la pila. » Cerv. Quij. 1. 3 (R. 1. 2611). « Después de à los padres, à los amos se ha de respetar como si lo fuesen. » Id. ih. 1. 20 (. 1. 2992). « luzgaron que debia de ser labrador, que habria madrugado antes del dia á ir á su labranza. » Id. ib. 2. 9 (. 1. 4212). « l’n oticio dejé yo esta mañana de las manos, donde pudiera hacer las paredes de mi casa de oro, y comer antes de seis meses en platos de plata. » Id. ib. 2. 51 (1. 1. 5194). — 22) Es visible la fuerza de la analogía en las preposiciones antiguns empos y encontra, que hoy sou frases adverbiales : en pos de, en cuntra de. « Después se vino á entender que el haherse mudado de traje no habia sido por otra cosa que por andarse por estos despoblados en pos de aquella pastora Marcela.

» Cerv. Quij. 1. 12 (R. 1. 2771). « Levanta! Gentes en contra del romano imperio. » llojeda, Crist. 9 ¡R. 17. 1741). — 35 Tras conserva hoy los dos oficios de prep. y adv. « Las dos tras ese arraván! Os eutrad. » Alarcón, Las paredes oyen, 3. 14 (R. 20. 61t).

« Toma, toma el caramillo, ! Y vén cantando tras mi. » Góng. letr. 15 (H. 32. 194). — « Quiérome esconder Tras de la cama del conde. » Alarcón, El tejedor de Segoria, 2) ptr. 3. 17 (R. 20. 1112). « Corran tras de él, prendan al culpado. » Duev. Mnsa 7, son. Aqui del reu (R. Gtt. 2121). — 3) Las preposiciones por su parte atracn á su esfera é igualan á si adverbos y frases adverbiales que naturalmente se construven con de. Esta transformación no tiene cabida sino en poesia. « Los tres salimos cuando encima el polo! Rootes su media vuelta habia cumplido. » Valb. Bern. 7 (t. 17. 208t). « En medio el basque, al pie de un sauce umbroso! U'n cahallero vieron recien muerto. » Id. ih. 5 (4. 17. 1912). « Los soldados en torno los tizones Va de parlar cansados reposaban. » Erc. trauc. 14 (. 17. 55t). — Sabre en medio a. en torno a, véase la prep. A. 4, a, ", 22. — a2) lla luz á estos procedimientos el cambio de los compte. a ta oritta de, a la ribera de, eu preps. por los grados que los ejemplos siguentes señalan : « Pasado Toledo, á la ribera del mismo rio, està asentada l’alavera.

» Mar. Ilisl. Esp. 1. 1 (i. 20. 6t). « Estaba Fernán Antolinez devoto oyendo misa, mientras á las orillas del linera el coude Garei Fernandez daba la hatalla à los moras. » Saav. Emp. 18 (L. 25. 482). — « Estaba pensando en ti ! Cuando orillas desta fuente! Vi tus perros. » Lope. Et hombre de bien, t. 2 (i. 52. 188t). « Orilla de Jenil tenia este rey —- un jardin muy deleitoso, llamado jeneralife.

» P. de llita, Guerras civ. de Gran. 1. 2 (R. 3. 5162). « ¿Quién hay que quiera morar en lugares pequeños que ninguna defeusa tienen, ribera de la mar en tiempo qur andan cosarios por ella ---?» Avila, Encar.9 (3. 223). « Cortando leña uno de los hijos de los profetas ribera deste rio, desena-tôse el hierro con que la cortaba del astil, y cayó en el agua. » tiran. Simb. 3. 27, §7 (R. 6. 1192). « Solo se querella! Hiberas de Iluero. » F. de la Torre, 3, end. 2 (6tb). — « ¿Qué pasatiempo mejor ! Orilla el mar puede hallarse, ! Que escuchar el ruiseñor, ! Coger la olorosa flor en elara fuente lavarse ? » Gil Polo, Diana. 3 (136). « Aunque traigo vestidos de gitana. Naci en Medina, y no ribera el Nilo. » Lope, Et arenal de Serillu, 2. 2 (. H1. 5352). — 2) Se construyen con de verhos que traen la idea de un sust. que admite un compl. determinativo formado con esta partieula; asi, graduar de — dar el grado de; notar de — poner la nota de. « Todos se gradúan de dotores y bachilleres, licenciados y maestras, más por los mentecatos con quien tratan que por las universidades.» Quev. Visita (R. 23. 340t), « lulio César, animosisimo, prudentisimo y valentísimo capitán, fue notado de ambicioso. » Cerv. Quij. 2. 2 (R. L. 4090). « Volvian à retratar lo que habian dicho de la bondad de la región. y infamabanla de poco sana. » Márquez, Gob. crist. 1. 22 (128 : l’amplona, 1615). — 2 Es de creerse que la analogia de frases como hacer juramenlo, proposito, formar el designio, lomar la resolucion, etc., que naturalmente admiten poc compl. un intin, con de, ha ocasionado el empleo del mismo complemento con los verhos jurareproponer, resolver, acordar, etc. Esta construcción fue comunísima en los siglos XVI y XVII, y hoy se miraria como galicismo. Ya la censuraha Valdés, en estos términos : « ¿Qué señal tendremos para ver que es superfluo fese quel, ó cuando no? — La mesma escritura, si la miráis con cuidado, os la demostrará; como tamhién en una de que se pone demasiada y sin propósito ninguno diciendo : No os he escrito esperando de enviar; donde estaría mejor sin aquel de decir : esperando enviar; y creedme que estas superfluidades no proceden sino del mucho descuido que tenemos en el escrihir en ramance. » Valdlés, Dial. Mavans, 116. » Ilahia determinado de decille. » Cerr. Nor. ti (R. 1. 16W). « Propusa de no casarse. » Id.

Nor. 7 (. 1. 1736. « Frometo de ir y volver de su presencia á la vuestra, y daros entera v particular cuenta de lo que me pedis. » Id.

Quij. 2. 15 (i. L. 4332). 22) En el siguiente pasaje, si el texto no está viciado, el caso es difcrente, y ademäs rarisimo : « Sepa el

mundo si acaso llegare á saberlo) de que Camila no sólo guardá la lealtad á su esposo, sino que le dio venganza del que se atrevió á ofendello. » Cerv. Quij. 1. 34 (1. 350t. Ilartz. (1863) quitó la prep.). — e) Construcciones normales de un sust, con un coupd. determinntivo formado por de y un intin. ocasionaron en el lenguaje de nuestros clásicos algunos usos de esta particula que hoy evitamos como incorrectos, a) Licese hien « Eviste la costumbre de enviar embajadores, » « Tienen costumbre de enviar embajadores, » « llay costumbre de enviar embajadores, » « Los autores apuntan la costumbre de enviar embajadores : » aqui costumbre con su modificativo hace el oficio de suj. ó de acus. No sucede lo mismo cuando el verbo es ser : « Es costumbre euviar embajadores »; pues enviar embajadores es suj., y costumbre, pred.; de suerte que no tiene cabida la prep. No obstaute, es comunísima en nuestros clásicos la construcción : « Es costumbre de enviar emhajadores, » producida indudablemente por la analogia de las más numcrosas que antes explieamos. Ejemplos correctos. « Mi propósito es escribir la guerra que el rey eatólico de España don Filipe el Segundo — tuvo en el reino de Granada contra los rebeldcs nuevamente convertidos. » Mend. Guerra de Gran. 1 (R. 21. 684). « Es costumbre antigua que aun dura el dia de hoy entre los doctos varones y de huen entendimiento, escrebir y sacar á luz las cosas que por su ingenio ó por documento de otros hallaron ser provechosas á sus repúblicas.

» Mármol, Rebetion, prol. (R. 21. 124). « Mi intento es escribir la memorable expedición y jornada que los catalancs y aragoncses hicicron á las provincias de levante. » Moncada, Exped, proemio (R. 2l. 2t). « Acordó. el decreto de f°, de enero del año pasado, cuyo primer objeto fue poner expedita y libre de embarazos en su ejercicio la autoridad ordinaria de los tribunales, justicias y avuntamientos, y circunscribir la de las juntas al solo objeto de armamento y defensa. » Jovell. Def. de la Junta Centrat, 1. 1 (R. 16. 5182). « El mejor medio de que despertase vivo interés era, si no me equivoco, presentarla como esposa muy tierna. » M. de la Rosa, Edipo, advert. (3. 235). — x2) Ejemplos incorrectos según el uso actual. » Entre los grandes señores ! Si cosas se han de tratar, lEs costumbre de enviar Legados ó emhaja lores! Oue vavan á negociar. » Castillejo, 3 (R. 32. 2170. « Era lástima de oir á esta buena mujer.

» Avila, Festiv. 8 (5. 229). « El segundo propósito es, de seguir á Cristo nuestro Señor no desde lejos, sino desde cerca y con fervor. » Puente, Med. 4. 28 (2. 199). « Mi intento es de levantar el ánimo del principe sobre las opiniones vulgares, y hacelle constante contra las murmaraciones vanas del pueblo. » Saay.

Emp. 32 (R. 25. 842). « El oficio de prineipe y su fin no es de contrastar ligeramente con su república sobre las olas, sino de conduei Ila al puerto de su conservación y grandeza. » ld. ib. 36 (. 25. 939). « No es el oficio del príncipe de desunir los ánimos, sino de tencllos conformes y amigos. » Id. ib. 89 (lt. 25. 236t). « No habla mal vuestro hermano, que asi es costumbre de llamar en Castilla á los que no son hijos de mujeres veladas con sus maridos. » Quint. Enzmun et Bueno (R. 19. 2112). — 8g) La dicho se aplica igualmente cuando en lugar de un infin. figura una prop. indic. ó subj. « Su dictamen —- era de que al instante los dos ejércitos marchasen uno á otro á coger en medio al rey de Sicilia. » Quint. R. de Luuria (R. 1b. 2322). — yy) Debe advertirse que el sust. y el compl. pueden formar conjuntamente el suj. de ser, y por consiguiente en este easo no puede faltar la prep. « Lo que llama la atención es la costumbre de enviar embajadores. » — 21 L.o mismo sucede con frases conio renir en po «duaita ean¡avn pl. intin.. hace oficia de sui., y no puede por lo mismo ir acompañado de prep. 22) Ejemplo correcto. » ¿ Cómo es posible que caya en desco de Dios ser un hombre Frio? » Gran. Guia, 2. 20, s 3 (R. G. 1631). — 88) Ejemplos incorrectos conforme al uso actual. « Le vendrá en voluntad de acahar lo que dejó comenzado. » Cerv. Quij. 1. 25 (R. 1. 313t). « Jamás pensaba que me vendría á mí en voluntad de hacer tan desigual casamiento.

» Id. ib. I. 30 (R. 1. 3332). « ¿ Seria justo que te viniese en desco de tomar aquel diamante, y --- » Id. ib. 1. 33 (. 1. 3131). « Me tengo — de quedar desnudo como cuando naci, si es que me da en voluntad de seguir en mi penitencia más á Roldán que á Amadis. » Id. ib. 1. 25 (R. 1. 3141). — y) Con frases como tener por costumbre, el inlin. siguienté sirve dé acus., y no aqilmé prepraxf Ejemplos correctos. « A lo menos diga si tenía por costumbre caer en este género de culpas cada vez que se le ofrecia ocasión para ello. » tiran. Mem. vida crist. 2. 2. 1, § 2 (t. 8. 2274). « Tiene por objeto venerar á Dios con actos de adoración y religión. » ld. Guia, 2. 20, 8 3 (R. 6. 1622). — 68) Ejemplos incorrectos en el uso actual. « Después de acabadas (las guerras civiles ] y apaciguadas las repúblicas, tiencn por costumbre los principes y señores dellas de perdonar á los pueblos y descabezar á los capitancs. » Guev. Epist. fam. 1. 45 (R. 13. 174e). « El Espiritn Santo tiene por olicio de consolar á todos. » Avila, l’en. Esp. Santo, 1 (2. 241). « Tomaron por medio de constreñir por fuerza á Simón Cirinense, para que aunque no quisiesc, la llevase. » Id. Eucar. 2 (3. 28). « ¿Qué liara aquí el hortclano ? Alegrarse, y cousolarse; y tencr por grandisima merced de trabajar en huerto de tan gran emperador. » Sta.

Ter. Vida, 11 (R. 53. 45t). « Yo tengo por devoción! De santiguar lo que bebo. » Alcázar, Vna ceng (R. 32. 407t). « ¡Oh vosotras, Napeas y Driadas, que tenéis por costumbre de habitar en las espesuras de los montes --- » Cerv. Quij. 1. 25 (h. 1. 3112). « Tiene por costunibre de no agradecer cosa que por ella se hacc. » Id. ib. 1. 36 (R. 1. 3551). « Tienen por costuntre de venir á España muchos dellos cada año. » Id. ib. 2. 54 (R. 1. 5191). — « Lo pudiera y debiera hacer

por ser la lhora] del comer, y llevar en desco de gustar algo caliente, que había grandes días que todo era fiambre. » Id. ib. 1. 26 (R. 1. 3181). — a) Cuando se combinan dos sustantivos que significan un objeto idéntico, lo natural es que vayan vuxtapuestos sin particula alguna, como en » la reina Isabel, » « el monte Caucaso, » « el rey profeta »; no obstante, como el segundo sust. singulariza al primero, en varios casos el nso ha igualado estos moditicativos á los complementos de que aquí tratamos, introduciendo la prep. de; así es que decimos » la ciudad de Madrid, » lo mismo que « la capital de España. » Esto sucede : 3) Entre el nombre genérico y el propio de pueblo, ciudad, provincia, nación ó territorio. El pueblo de Palos. La villa de Almagro. La ciudad de Panamá. La provincia de Segovia. El estado de Tejas. El remo de Portugal. La isla de Mallorca. La península de Alasea. El desierto de Sahara. — x2) Con los nomhres de rios no se usa hoy, aunque sí fue comûn en lo antiguo. Mariana dice todavia « el río de Guadalquivir ». Hist. Esp. L. 3, « el río de Guadiana», ib. 1. 4, « el rio de Pisuerga», ib. 9. 1 (H. 30. 32, 4t, 2452). — 83) Con otras denominaciones geográficas, por punto general se excluye la partícula cuando el nombre es propio y peculiar del ohjeto, así como se nsa cuando es dado á causa de la vecindad de otro ó por alguna circunstancia análoga conocida.

Así, conservando los nombres antiguos decimos « la laguna Meotis », Mar. Iist. Esp. 1. 12 (h. 30. 112), « el lago Averno, el lago Lucrino», Mor. Obr. post. I, pp. 407, 109. « el lago Trasimeno », Mar. Hist. Esp. 2. 13 (R. 30. 434), Lista, Hist. nnir. 4, p. 310; v por el contrario » el lago de Como», « el lago de Bolsena». — De igual manera : « Los moutes Pirincos », « los montes Tauro y Imano», « el monte Etna »; y con prep. « la sierra de Guadarrama», « los montes de Consuegra », « los montes de Oca, del nombre de una ciudad antigua llamada Auca ». Mar. Ilist.

Esp. 1. 3 (. 30. 32). — A nsanza latina escribe este autor » el promontorio Artabro, Caridemo, Dianio», « el estrecho Cimerio»; y por otra parte « el eabo de Denia», « el caho de Venus », « el caho de Finisterre», « el cabo de Gatas », « el estrecho de tiibraltar ». Memoza dice también « promontorio de Caridemo », Guerra de Gran. 1 (R. 2l. 722); y Coloma « el caho de Miseno», traduciendo literalmente el lat. » promontorium Miseni».

Tác. An. 6. 50. Véase kuhner, Ausf. Gramm. der Lat. Spr. 2, § 82. 1, a. — 2) En la designación del tiempo. El dia del jueves. « El mes de junio. «' El año de 1876. « Se vino à Constantinopla,! Creo el año de seiscientos.

» (orv. La gran snltana, 3 (Com. 2. 1112). « Mnrió el Señor — á los veinte y cinco dias del mes de marzo, en viernes á la hora de nona. » Rivad. l’ida de Cristo (101). « Ilacian contra la letra de la ley, que maodaba holgar el dia del sábado. » Mirquez, Gob. crist. 1. 25 (113: Pamplona, 1615). « A Josué le ordenó que rodease los muros de Jericó cou rl arca del testamento siete dias continuos, en que necesariamente habia de haber uno de sábado. » Id. ib. « Era mandamiento de la lglesia, so pena de ser alanzados de ella, quien no comulgase cada día de domingo. » Avila, Eucar. 23 (4. 315). « Y por esto, viniendo un dia de domingo —-» Vepes, L’ida de Sta. Ter. 2. 18 (Mist. 1. 184). — 27) Sin embargo, se dice también » el dia lunes», » el año once». Véase Salvá, Gram. sint. 7, de. » El templo pues de Compostela á de Santiago fuc — con grande solemnidad consagrado á sicte de mayo, dia lunes, luna undécima y tres de áureo numero -- puntos y señales que todas concurren en el año ochocientos y setenta y seis. » Mar. Hist. Esp. 7. 18 (R. 30. 2156). « A principios del año once propuso la liegencia á las cortes —--» Quint. Obr. ined. p. 201. «¡ Mentecato que en el año! De gracia mil ochocientos! Y cuarenta aun esperabas ] Tropezarspor esos cerros! Con aquella pobre Astrea ! Que se refugió en el cielo! » Bretún, Dios los cria y ellos se juntan, 3. 1 (3. 186). —y) Con nombres de titulos, apodos, etc., y en la cita de palabras ó frases. » Tiénese por cierto que con desco de vida más pura y santa por todo el tiempo de su vida no tocó á la reina Berta, su mujer, que fue la causa de ponelle el sobrenombre de Casto. » Mar. Hist.

Esp. 7. 9 (R. 30. 2022). « Los emperadores griegos daban solamente el titulo de césar, sin algún derecho de sucesión. » Moncada, Erped. 20 (R. 2l. 201). « Dichosa edad y siglos dichosos aquellos á quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en nuestra edad de hierro tanto se estima, se aleanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían, ignoraban estas dos palabras de tuyo y mio. » Cerv, Quij. I. 11 (R. 1. 2751). « Aquel admirable y sonoro vocablo de leña. » Id. Tia fing. (R. 1. 2162). « Quedan de aqui convencidos los que diceu que en tiemno de sau Jerónimo no había tal nombre de eardenales. » Sig. Vida de S. Jer. 3. 6 (184). « No se halla escrito que haya llamado á la santísinta Virgen con esta tierua palabra de madre, sino de mujer. » Puente, Med. 3. 9 (2. 69)). « Entendió mal ó no entendió la gentilidad este vocablo de la fortuna. » Solis, Conq. de Méj. 5. 10 (l. 28. 3592). « Par esta palabra de flaqueza ó enfermedad entiende aqui, y en lo restante, las persccumunes que te mumiltihn y que its ihrouru parrecer á los ojos de los hombres flaco y despreciable.

» Scío, s. Pablo, Cor. 2. 11. 36, nota. « Se llena de entusiasmo al pronunciar el nombre de patria. » Quint. Obr. inéd. p. 78. « Las palabras de pueblo, pacto, cousentimiento, han llegado á causar espanto á los hombres de sanas ideas y rectas intenciones, por el deplorable abuso que de ellas han hecho escuelas inmorales. » Balmes, Protest 52 (3. 295). « Aquí encaja bien el refrán, dijo Sancho, de dime con quién andas, decirte lie quién eres. » Cerv. Ouij. 2. 23 (R. 1. 1532). — «2) También se dice « la palabra placer». « No teudriamos mal origen de esta vez cardinal, que dicen viene de esta voz har. » Sig.

lida de S. Jer. 3. U (1b). « La voz fábula tiene en literatura otra acepción, que es la de argumento ó asuuto de las composiciones poétiras. » llermosilla, trte de hablar, p. 112, — 86) A la misuta categoria pueden reducirse los siguientes usos de de: « Ne acomodó en el asienta de una piedra. » Cery. Quij. 1. 28 (ll. 1. 3252). « Morirâs : esto es naturaleza del hombre, no peua. Morirás. Con esta condición entré, de salir. » Quev. tlemedios (R. 48. 3712). « En esta estrnetura particular, y colocación alternada de la rima, apoya el ilustrado Conde su opinión, que es la más admitida, de que el romance castellano procede de los versos árabes de diez y seis silabas pareados, esto es rimados de dos en dos. » A. Saav. Hom. hist. prol. (J. YII). « Es muy natural lo que enseña la experiencia, de que se encuentran tan pocos suicidas cuando se conservan las ideas religiosas. » Balmes, Filos, elem. Elica, 15.5 (407). « Esto de apartarse de lo corpóreo, bueno debe de ser cierto. » Nta. Ter. Vida, 22 (. 53. 711). « En eso de que por tema ! De no ceder á ninguno,! Sin esperar premio alguno, ! Me ponga con mucha flema! A escribir un gran poema, ! Como el pobretón del Taso, Paso. » lglesias, letr. sat. 10 (R. 61. 1302). — 3) Efecto de la analogia es también la omisión del de que debe preceder á una prop. indic. ó subj. regida por un verbo refl. Dicese « Me alegro que venga a á semejauza de « Celebro que venga ». Estos giros comunes en nuestros clásicos apenas se toleran hoy en el lenguaje familiar. « Me afrento! De que papeles me pida. » Lope, La estrella de Sevilla, 3. 6 di. 21. 1192). « Afréntase el alma ! Que amase mi amor! Cosa tan perfecta ! Sin gran perfección. » Id. Doroted, 2.

4 (Obr. suett. 7. 11D). 16. a) El valor determinativo de estos complementos los apropia para modificar toda clase de sustantivos; de donde resulta hallarse empleados à veces en casos en que el lenguaje moderno, más escrupuloso en fijar las relaciones, preferiria otras particulas. Asi, en vez de « la ida de Françia », « la destreza de las armas », diriamos ahora más bien « la ida á Francia », « la destreza en las armas »; sin que por esto pueda decirse que de significa á ó en, pues no hay aqui sino diferencia en los medios empleados para expresar una misma idea. Los siguientes pasajes comprueban y aclaran lo dicho. » Harto quisiera dejara la ida de Avila para cuando vo estuviera alli. » Sta. Ter. Cartas, 1. 47 di. 55. 639. « Llegaudo á Bruselas á los 7 [de octubrel, comenzó á ir apercibiendo la ida de Francia — Partió de Iruselas á 28 de noviembre con intento de arrimarse todo lo posible á la frontera de Franria. » Coloma, Guerras de los Est. Bajos, 1 (R. 28. 511). « Descubrióles sus justas sospechas para que pidiesen á Roger que suspendiese su ida de Andrinópoli para visitar á Miguel l’aleólogo — Dejaudo en su higar á Berenguer de Entenza, caminó la vuelia de Andrinopoli. » Moncada, Erped. 26 (L. 21. 251). e ¿ Diréis : Tiene razón de no contentarse, ó en no contentarse? Muchas personas discretas ponen la de; pero á mi mas mte contenta poner la en, porque no sé cuál olicia de la de sea sinificar lo que alli quieren que sinifique; y el de la en es tan propio, que por justicia puede quitar de la posesión á la de.» Valdés, Dicil. (Mayans, 17). « Parèceme ahora que tenia razón de no querer tan gran dignidad, pues tan mal habia de usar de ella.» Sta. Ter. Vida, 4 (l. 53. 28t). « Negóciame (oh Virgen! que quite de mi los estorhos de su venida, y cou gran diligencia me apareje para ella. » Fuente, Med. 2. 15 U1. 336). « La segunda Jvirtud del leprosol fue grande fe de la omnipotencia de Cristo nuestre Señor, confesando que con quererlo podía sanarle. » Id. ib. 3. 33 (2. 215). « El caballero andante que más le imitare estará mas cercaud andanzar"ide perafecsiún, de. la caballeria. » Cerv. Quij. 1. 25 (. 1. 313*). « Solté la toz v desaté la lengua en tantas maldiciones de Luscinda y de D. Fernando, como si con ellas satisficiera el agravio que me habian hecho. » Id. ib. 1. 27 (R. 1. 323e). « Vos estáis en la más errada opinión del mundo acerca de la destreza de la espada, teniéndola por vaua. » Id. ib. 2. 19 (R. 1. 144t). « ¿ Como! ¿que es posible que cosas de tan poco momento y tan fáciles de remediar puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro?» Id. ib. 1, prol. (R. 1. 252. Clemencin advierte que hoy diriamos : « para suspender y absortar »). « Diéroule mil parabienes de su huena compra. » Id. Col. (I. 1. 2361). « Turbó fla quietud! una pendencia entre Zeuxis y Parrasio, grandes competidòres dél pincei. » saav Rep. (H. 25. 3970). « Y no tengo empacho de decirlo : la nación carece de una historia. » Jovell. Dixc. sobre la legist. y la bist. (R. 46. 298t). « No tengo empacho de deciros que ---» Id. Uisc. sobre el est. de las ciencius nat. en Astur. (R. 46. 3027). — n) Después de un nombre significativo de un acto, puede el compl. con de tomarse en sentido activo, ó sea representar el agente (« la huida de los moros », dando á entender que los moros huveron), y en este caso se llama genitivo sujetivo; ó bien tomarse en sentido pasivo, esto es denotando el paciente (« la infracción de la ley », en que la ley es quebrantada), y es lo que se denomina genitivo objetivo. a) Genitivo sujetivo. » Por la venida de an noble huésped queria la señora doña Cristina mostrar que sabia y podía regalar á los que à su casa llegasen. » Cerv. Quij. 2. 18 (h. f. 1102). « Nu quicre la naturaleza que pueda ofender el que ha de gobernar aquella repûblica, porque no caiga en odio della, y se pierda. » Saav. Emp. 38 di. 25. D02). « Es cosa muy dolorosa la desaparición de los amigos.

» Jovell. Corresp. con Posada (R. 50). 3122). « Se negó constantemente á comunicar al gabinete hritánico el tratado celebrado con Francia, ya por guardar tielmente la palabra empeuada, ya por temor al resentimiento de Ronaparte. » M. de la Rosa, Esp. det siglo, 7. 32 (ti. 282). — 3) Genitivo objetivo. « ¿ Qué no sufrió de los hombres por amor de los

hombres ? » León, Nomb. 3, Cordero (3. 39.). « Sirve para mover la voluntad al agradecimiento deste sumo henpficio. » Gran.

Simb. 1, dial. 7, 22. pte. § 1 (t. 6. 5721). « Otras mil menudencias necesarias para expuguaciòn y defensa de ciudades. » Coloma. Guerras de los Est. Bajos, 4 (t. 28. 510). « Estaban poseidos de la pasión del odio, rencor y envidia de Cristo. » l’uente, Med. 4. l 6. 358). « Puda mas con él el amor de su señor que el cariño de su jumento. » Cerv. Quij. 2. II (R. 1. 126t). « La paliza de Rocinante. » I. ib. 1. 15 (R. 1. 2832). « Las hembras de los hombres sacrificio! llacen asi. » S. de Figueroa, Amaritis, 3 (181). « Ilay dioses justos los cuales les harán justicia de los hombres injustos. » tuev. (Capm. Teatro, 2.57). « Vine à Medina, pidiendo ! Justicia de dos traidores. » Lope, El caballero de Olmedo, 3. 25 (l. 34. 3842). « Y solamente te pido! Que de mí llayas merced. » Castillejo, 1, Potif. (R. 32. 1212). « No escribo esto — para disculpa de crrores, porque cualquiera scría flaca, sino para granjear alguna piedad dellos. » Saav.

Emp. adrert. (R. 25. 3). — 23) La claridad y aun la cufonia exigen en ocasiones que se reemplace de con otra particula : « El amor á la virtud», « Lleno de temor á la muerte », « Su celo por el hien público». Véase la prep.

A. 1, a. 9. « El temor al contagio de los principios democráticos. » M. de la Rosa, Esp. del siglo, 6. 18 (6. 94). — y) Es frecucnte el genitivo objetivo : 2x) Con nombres en -cion, -sion. La concepcion de nuestra Señora. La degollación de los Inocentes. « Acabada la preparación, se sigue luégo la lección de lo que se ha de meditar en la oración. » Gran. Doctr, espir. 21 (R. 11. 2552). « Después de la lección se sigue la meditación del paso que habemos leido. » Id. ib. 22 (li. 11. 2552). « Cuando la meditación es imaginaria, habemos de — hacer cuenta que en el proprio lugar donde estamos pasa todo aquello en presencia nuestra, porque con esta representación de las cosas sea más viva la coosideración y sentimiento dellas. » Id. ib. (R. 11. 25tit). « Olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda.

» Cerv. Quij. 1.1 (. 1. 2271). « Desde que tiene uso de razón no ha cesado de leer cuantos aotos sacramentales hay escritos en nuestro idioma. Todavia llora la aholición de la representación de ellos, y uada es bastante á cunsolarle en su pena. » T. Iriarte, Liter. en cuaresma (7. 84). — Esto no quita que admitau el sujetivo. Las proscripeiones de Mario y Sila. La adoración de los Magos. 3) Los infinitivos, cuando se usan como sustantivos netos, admiten los dos gentivos. 22) Sujetivo. «El dutce lamentar de dos pastores. » tarcil. égl. 1 (R. 32. 3t). « ¿ No oves el reluchan de los caballos — el ruido de los atambores? » Uerv, Ouij. 1. 12 (R. 1. 277t). « Al salir del sol formaron sus escuadrones. » Mar, Ilist.

Esp. 17. 13 (t. 30. 5181). « Il romper del alba salió á la huerta. » León. Nomb. 3, introd. (3. 277. « ¿ Av, que mie dice tu animoso pecho,! Que tus atrevimientos mal regidos Te ordenan algún caso desastrado !’Al romper de tu oriente ! » F. de la Torre, 2, oda 4(8). « Saldré á esperalle! Con mi hermana, al declinar Del sol. » Alarcón, Los pechos privilegiados, 3. 8 (R. 20. 4291). « Se alojó al caer del sol en el lugar de T’ezmeluca. » Solis, Conq. de Mej. 5. 10 (. 28. 2581). « Al caer de la tarde bajó noticia de que — » Id. ib. 5. 18 (R. 28. 3732). « Pasó (tu poderiol, como al soplar del cierzo ! Las leves nubes por el ciclo pasan. » A. Saav. Moro expos. 1 (2. 3). — 82)

Objetivo. « Ni los mercadantes de Fenicia habian necesidad de intérprete en el contratar de sus mercaderias con los antiguos de España, antes que cartagineses y romanos la comhatiesen. » Valdés, Dial. (Mayans, 23). « Topaba [la Virgen! con las espinas que le tatian quedàdo tincauhs ar quittr de ir curona.

» Avila, Festir. 8 (5. 228). « Nirve [el avunol á la oración de la manera que sirve el templar de la vihuela para tañer en ella. » tiran. Orac. y consid. 3, prot. (R. 8. 1602). « Lo que fecunda el campo, el conveniente Romper del duro suelo, el sazonado ! Juntar la vid al olmo —- iré cantando. » L.eón.

Poes. 2. Geory. 1 (1. 138). « Tenia puestas espias á trechos que notasen con curiosidad el semblante que hacían los circunstantes á sus acciones, para castigar severamente al que con un arquear de ceja condenase su proceder.

» Marquez, Gob. crist. 1. 21 (124 : Pamplona, 1615). « Al levantar de los manteles entró un correo. » Cerv. Quij. 2. 51 (. 1. 512t). « Al cruzar de una senda, vieron venir hacia ellos hasta seis pastores. » Id. ib. 1. 13 (L. 1. 2781). « Otros cien pasos serian los que anduvieron, cuando al doblar de una punta parcció descubierta y patente la misma causa, sin que pudiese ser otra, de aquel horrisono y para ellos espantable ruido. » Id. ib. 1. 20 (. 1. 2982). « Tras el ángel iba yo, Diablo se me tornó Al entrar de la montaña.

» Castillejo, 1 (H. 22. 1172). « Al calar de una loma, en el camino,! I’n comarcano hárbaro encontraba. » Erc. Aranc. 12 (R. 17. 501). « Al comenzar de la primer jornada! Llegó --- » Id. ib. 21 (R. 17. 801). « Llegarou á Córdoha, y al pasar de la puente tuvicrou grandes dificultades. » Vepes, Vida de Sta.

Ter. 2. 27 (Mist. 1. 228). — 42) En los siguientes pasajes ocurren conjuntamente los dos genitivos. » Bien hoba fucra Quiteria en desechar las galas y las jovas que le debe de haber dado y le puede dar Camacho, por escoger el tirar de la barra y el jugar de la negra de Basilio. » Cerv. Qnij. 2. 20 (. 1. 145t). « Itecid Sarra, replicó D. Quijote, no pudiendo sufrir el trocar de los vocablos del cabrero. » H. ib. 1. 12 (R. 1. 2762). — c) Además de los nombres de acción, admiten gonitivo objetivo : 2) Nombres de ageute en - dor. - tor. . sor. Producidor de consuclo. Nabedor del desastre. « No sola contenia (el libra de la levl lo que Dios mandaba, sino tamhién los grandes galardones que prometia à los tieles guardadores de su ley, y los terribles vespantosos castigos y calamidades que amenazaba à los quebrantadores della. » Gran. Prot. ga-

leato, § 1 (R. G. 3). « Sabed que yo soy el valeroso D. Quijote de la Mancha, el desfacedor de agravios y sinrazones. » Cery.

Quij. 1. 1 (R. 1. 2637). « lla de ser — mantenedor de la verdad, aumque le cueste la vida el defenderla. » Id. ib. 2. 18 (R. 1. 141t). « Este es aquel Turanio, diligentisimo proeurador de cansas. » Saav. Hep. (R. 25. 409.). « Más adelante vivian los profesores de la pintura. » Id. ib. (R. 25. 3931). — 8) Adjetivos verbales en-untr, - cnle. Amante de la paz. « Nos la presenta observante de sus palabras y tratos. » Clem. El. de ls. la Cat.

(Mem. Arad. Ilist. 6. 15). « A imitación nuestra otros muchos de los pretendientes de heandra se han venido á estos ásperos montes. » Berv. Quij. 1. 51 (R. L. 3975). — y) Adjetivos derivados de sust. que ticueu ignal construcción. Ansioso de verte. Deseoso de la paz. » Si es tan temeroso de ignominia ó infamia ó de ser malquisto, que por huir destos inconvenientes hace lo que no debe, ó deja de hacer lo que debe. » tiran. Mem. vidu crist. 2. 2. 2 (h. 8. 2322), « ; Oh Salvador dulcisimo, ven á mi alma que está ansiosa de re. cibirte. » Puente, Med. 1. 33 (l. 228). « Sale de su casa el jugador, descoso de hallar ocasión en que aventurar su dinero. » Márquez, (Capm. Teatro, 1. 161). — 3) Adjetivos de sentido activo, como prodigo, diguo, que corresponden á las frases que prodiga, que merece. » Era pródigo de lo suvo, y codicioso de lo ajeno. » Mar. Ilist. Esp. 2l. 7 (i. 31. 1002). « El sacarlo de error, mal grado suyo! Es obra digna sólo de tus manos. » B. Argeus. son. ¿ En que veré (R. 12. 326t). — a/Señala un objeto, y especialmente un a persona, como blanco de un afecto : a) Después de las interjecciones; ay! ¡gnay! Cp. gr. 982 175 Erha 525.« ¡Guay de la triste que en ti tiene su esperanza y el fin de todo su bien! » Celest.

1 (R. 3. 92). «¡Ay ! ; ay de aquella ciudad grande que se vestia de holunda, grana y carmesi, y se cubria de oro y piedras preciosas, que en una hora perccieron tantas riquezas! » Gran. Orac. y consid. 1, jueres en la noche (Rt. S. 174). « ¡Ay de los que pasaron, contiados! En sus caballos y en la muchedumbre! Dle sus carros, en ti, Libia desierta —-! » llerr. 2, canc. 6 (R. 32. 3191). « ¡Ay de mi, pastora desdichada! ¿qué remedio será bastante á consolar mi mal? » Gil Polo, Diuna, 2 (75). «¡Ay de mi desdichada! ¿qué locura ó qué desatino me lleva á contar las ajenas faltas, teniendo tanto que derir de las mias? ¡Ay de mi otra vez sin ventura! que no me rindieron los versos, sino mi simplicidad. » Cerv. Quij. 2. 38 (h. 1. 1852). « ¿ Por qué te vas? l’orque importa! Mi ausencia. — ¿A quién? — A mi honor. 1 — A tu honor?; Ay de mi triste! » Cald. Un castigo en tres venganzas, 1. 5 (. 12. 3793). — 22) Es sobre mauera rara con otras exclamaciones.

Cp. prov. « Oi deus, oi deus, de l’alba! tan tost ve ! » (Bartsch, Chrest. 97. t); gr. ".Aτολλων, τοῶ yκσμόμarος! «¡ Jesús, lesús ! de la mala hembra! » Cerv. Nor. I1 (. 1. 224e). — BE) En los siguientes pasajes la particula parece ir regida de prometer, tâcito. « ¡ Vive Dios, de no olender ! En mi vida esta mujer! » Lope, El piudoso veneciano, 3. 4 (H. 11. 5601). « Ni alguien viene, ¡vive Dios, De dalle seis cuchilladas ! » Id. Et alcalde mayor, l. 15 (R. 52. 31/). « ¡Vive Dios, de no salir ! Del bosque sin esperauza! De alguu remcdio! » Id. El homtre de bien, l. 2 (R. 52. 1872). — 2) Ne usan interjectivamente adjetivos solos ó acompañados de una interj. « ¡ Oh desventurada¡¡ Y qué temblores siento en mi corazón! » P. de Oliva, Hécuba trisle (I. 256). « Entonce ¡ ay! ¡ oh mezquino ! un mortal hielo ! Me cubria. » Iioja, son. amor. Il (R. 32.376t). «¡Ay desdichado! ! Amortecidu está de pena ó muerto. » dáur. Aminta, 3 (l4. 42. 1432). « Sola he quedado. ¿ Qué haré ! En dal confimtir. ! deiste.! »Calll .Eneno dle Dios en el querer bien, 3. 17(. 12. 3211). — « Si esto cómo, ¡ desdichado ! ! Triste lin me pronostico. » Tirso, El conttenado por desconfiado, 1. 2 (. 5. 1842). « Lara afanoso ! La faz alzó, tal vez los resplandores ! Para buscar del astro refulgente, ! Esperando ¡infeliz! la larga noche ! Moderar de sus ojos, y á lo menos! Ver tibia claridad. » A. Saav. Moro expos. 7 (2. 228). — Estas expresiones admiten el mismo compl. cou de, para señalar el ohjeto del sentimiento. «¡ Oh desventurado de mi ! que aquellas manchas de sangre señales me son de lo que quieren hacer. » P. de Oliva, La renganza de Agamenon d. 232). « ¡ Oh miserable de mi, y en qué cerco me han puesto agora mis pecados ! » Gran. Guia, !. 7, § 2 (H. 6. 342). « ¡Ay misero de mi! ¡ ay infelice !» Laitt. La vità es sueno, r. 2' uil. A. 12). — « Si Dios adelante te llama y visita (y ¡ cuitado de ti si no lo hace!), ten por cierto que te ha de amargar más que la hiel cada uno de esos hocados que agora comes. » tiran. tinia, 1. 25,52 (. 6. 94!). « ¡Malaventurados de nosotros, que con tanta lacilidad nos pudiéramos remediar y proveer para toda la vida, y no quisimos ! » Id. Mem. vida crist. I. I. § 2 (H. 8. 2081). « Desventurado de ti, si antes que te mueras no dejas las vanidades y locuras de esta vida. » Avila, l’en. Esp. Santo, 3 (2. 305). « ¡Desventurados de los que por su culpa pierden este bien! » Sta. Ter. Vida, 9 (h. 53. 111). «¡ Desdichado del padre que me engendró ! » Cerv. Quij. L. 18 (R. J. 292t). « Es imposible dejarlo de decir. ¡ Mal aventurado de mi y de vos! » Quev. Gran Tac. 6 (R. 23. 4964). « ¡Polire de aquel que corre y se dilata ! Por cuantos son los climas y los mares Perseguidor del oro y de la plata!» Epist, moral (R. 32. 3882). « ¡ T’riste de quien se halla! Puesto al cuello el cuchillo, [ Y ni puede quejarse ni sufrillo! » Alarcón, la crueldai por et honor. I. I1 (R. 20. 4552). « ¡Triste del que sabe lo que debe hacer mañana, y lo que hará dentro de un mes y dentro de un año! » Mor. Obr. post. 2. p. 163. — 42) En estas frases puede también ir construido el adj. inmediatamente cou el sust. ó pron. en nominativo. « ¡Ay triste yo, que acordádome habéis de mi hija l’olicena! P. de Oliva, ttecuba triste (1. 249). « ¡.Ay triste

yo, si fuese verdad esto! » Lope, El auseule en el lugar, 2. 14 (. 21. 2614). « ¡y triste yo, que mi salud seria Desesperar ! » Jáur.

Aminta, 3 (R. 12. 113t). « ¡ Oh venturosa! Yo, que en la corte y palacio ! Puedo querelle despacio ! » Tirso, Ttrerigüclo l’argas, l. 17 (R. 5. 6712). — « ¡ Dichosu vo, que aventuré atrevido! La amada libertad en que vivia! » llerr. I, eleg. 1 (R. 32. 2582). « Querria, si fuese posible, respondió Sancho Panza, que vuestra merced me diese dos tragos de aquella bebida del Feo Blas — Pues à tenerla yo aqui, desgraciado yo, ¿ qué nos faltaba ? respondió D. Quijote. » Cerv. Quij. 1. 15 (R. 1. 2832). « ¡ Sin ventura yo! dijo D. Quijote, ovendo las tristes nuevas que su escudero le daba.» Id. ib. L. 18 (H. 1. 2939. « ¿ Cómo tengo de caminar, desventurado yo, respondió Sancho, que no puedo jugar las choquezuelas de las rodillas? » Id. ib. 2. 53 G. 1. 5160. « ¿Qué pretende¡ triste yo ! ] Mli ya imposible cuidado?» Tirso, No hay peor sordo, 3. 3 m. 5. 2792,. « ¡Dichosa tú, que tal guarda ! Te dio el cielo!» Id. La rilluna de la Sagra, 2. 9 (R. 5. 3162). « ¡ Dichosos los que aprovechan en su servicio, y tristes de aquellos que lo convierten en veneno contra si propios! » Quev. Cuna y seputt. 5 (h. 23. 632). « Yo llegué casi sin vida! Y sin alma, ¡ triste yo!» G. de Castro, Las mocedades del Cid, 1a. pte. 2 (R. 13. 2153). « Ilelado temor me cerea. 1 ; Si viene, misera vo! » Mor. El riejo y la niña, 3. 12 (R. 2. 353). « ¿Será, mísero yo, que infausta estrella! Del caro fruto de su amor le prive? » Lista, cleq. 2 (Il. 67. 40112). — 7) Extiéndese este uso á casos eu que, sin ser la frase exclamatoria, debe pronunciarse el adjetivo (ó sustantivo) con algún particular afecto, como de lástima ó satisfacción, de aplauso ó vituperio. » El pobre de Juan se quebró una pierna » proviene de «; l'obre de luan! se quebró una pierna». « ¿ Oné mentiras ó qué locuras dirá agora este captivo de mi amo ? » Celest. I (h. 3. 82). « Engaña à la pobre del alma para que no modre. » Sta. Ter. Cam, perf. 11 (1. 746. R. 53. 3321 : « pobre alma ».). « Somos tan miserables, que participa esta encarceladita de esta pobre alma de las miserias del cuerpo.» Ead. Iid4, 11 (R. 53. 161). « Entendian en rohar las haciendas de los que menos podian. y los tristes de los robados callaban. » tiran.

Simb, 1. 14, s 1 (t. b. 5112). « A esto llegó un bellaco de un cómitre, y dándome con un rebenque, me dijo — » Espinel. Escud. 2.14 (R. 18. 1451). « Este miserable de carcelero, que por donde pensó ver su casa llena de oro, quedó sin ojos para verlo. » Id. ib. 2. 2 (l1. 18. 1182). « Vi esta mauana en poder de L.cocadia la hija del rabadan Lisalco. una cinta encarnada que yo habiz dado á aquel fementulo de Eugenio. » Cerv. Gial. 1 (h. 1. 132). « El lindo de Cornclio desde lejos estaba mirando lo que en la galeota pasaba. » Id. Nov.

2 G. 1. 122b). « Bastame à mi pensar y creer que la buena de Aldouza Lorcuzo es hermosa y honesta. » Id. Quij. 1. 25 (R. 1. 31tit). « Mas ¡ay de mi ! que no quedó otra cosa en mi sino, el traidor del corazón, que nunca acaba de desear cosas vanas, y la maldita lengua, que nunca cesa de decir cosas livianas. » Gucy. (tiapm. Teatro, 2. 128). « Esta es la cabeza del traidor de Abenabó. Nadie la quite, so pena de muerte. » Mend. Guerra de Gran. 4 (R. 21. 1222). « El traidor de Carino — ordenó la traición que ahora oirás. » Cerv. Gat. 1 (Hl. 1. 91). « ¿ No le decía yo, señor don Quijote, que se volviese, que los que iba à acometer no eran ejércitos sino manadas de carneros ? — Como eso puede desaparecer y contrahacer aquel ladrón del sabio mi enemigo. » Id.

Quij. 1. 8 (R. 1. 2922). « Y el labrador, en el sudor de su cara y rompiendo la tierra, busca paz, alejando de sí, cuanto puede, el enemigu duro de la pobreza. » León, Nomb. 2, Prine(3 244)

Per. anteci. Siglo XI'. « Si este rey fuera tirano é inhumano, todos aquellos reinos y señorios fueran puestos en su obediencia, dellos con pequeña fuerza, é dellos de su voluntad. » Pulgar, Clar, var. 1 (11). « Si cuerdo sois, desta vez creereis tener parte en Dios, pues os tienta. » Id. Letras, 2 (160). « Llama bienauenturados ! A los llorantes cuitados, ! Y dize que consolados ! An de ser de necesario. » Canc. de G. Manr. I, p. 70. « Ved de cuan poco valor Son las cosas tras que andamos! Y corremos ! En este mundo traidor;! Que aun primero que muramos, ! Las perdemos. I Ilellas deshace la edad. Dellas casos desastrados ! Que acaescen. Dellas por su calidad ! En los mâs altos estados Desfallecen. » J. Manr. Coplas (Fern. 16. 47). « A quatro leguas de allí de la otra parte del rio hahia un castillo bien fuerte. » Cron. Juan II, 14. 29 (R. 68. 3912). « Finó en Medina del Campo - de su dolencia. » Ibi. 10.

4 (R. 68. 3702). « Fuedese pues por cierto muy con razon descir é apropiar lo semejante en nuestra historia al leal de los leales é inelito maestre é condestable. » Cron. Atr. de Luna, 86 (225). « L’n logar que llaman los de la tierra la Cabaña — en la ribera del rio de Adava. » Ib. 19 (139). «¡ Oh cuytado pecador! De mí, que só Tan firme, cual amador Nunca naçió!» Canc. de Stun. p. 2. « De mosquitos et de amores, ! ¿Quién son los destorbadores! De quien bien quiere dormir ?» 1b. p. 337. « Et diré, triste de mi --» Ib. p. 364. « Ovo entre ellos de señalados homes asy en las invenciones, como en el metrilicar. » Santill. p. 10. « Fico de huenas cançioncs eu loor de nuestra Señora. » Id. p. 17. « Ca si passa, non es yerro ! lle emendar. » Id. p. 41. « Las riquezas son de amar. » Id. p. 160. « Conuiene saber — los bienes que le hizo y baze de cada dia. » Mena. Coron. 12 (12t). « Fudieras ver a Exion ! Penar en vna braua rueda, Y el peruerso de Siuon. » Id. ib. 8 (81). « I viéndose todos cercados por artes! Y comhatidos por tantas de partes. » Id. Lah. 177 (673). « Y tantas de bozcs prorrompe la gente ! Que no entendia sino solamente ! El nombre del hijo del buen Zebedeo. » Id. ib. 150 610. « Buelue a sux vicios como de primero. » ld. ib. 108 36e). « Las palabras suyas

no eran muchas ni muy ordenadas, mas eran tau ciertas, que era imposible de ser lo contrario de lo que ella atirmaba. » l’is. delect.

L. a (. 36. 3182). « Y los dias cuarenta que Moisen avunó al rescehir de la ley. » Ib. !. 1 (R. 36. 3181). « Et deque eran entrados, cran muy agradables de couversacion. » Ib. 1. 2 (R. 36. 343e). « Tanto ha sido la continuacion et usanza del triste del hombre en las momentaneas et caducas deletaciones sensibles, que — » 1b. 1. 1 (H. 36. 3421). « E dello por tratos, é dello por fuerza tomó à Montanches. » Cron. P. Niño, p. 207. « Les quebrantaron el escala; donde ovo de buenos omes muertos é lisiados é presos. » Ib. p. 23. « Sacar el tuetano, poniendolo entre dos reuanadas de pan lançandole de la sal e poniendolo entre dos plateles calientes. » Villena, Arte cis. 8 168). « Hiva la ynfanta, lus clara de abril, ! Entre las nascidas flor de las flores. » Canc. de Baena, p. 192. « Le oy desir; ! Salve, Regina ! Salvadme, Señora!! E à las de vezes me parescie oyr --» Ib. p. 197. « Les dixcron —-- que el señor se pasara con su hueste de la otra parte del rio. » Gonz. Clay, p. 205. — Sigto XII' : « A pocos de dias desto, otra noche llegó El Santo Nicolao. » Rim. de Pal. 570 (h. 57. 4430. « Aviñon, que es en la ribera del rio de Rodano. » Cron. Pedro I. 2. IS (h. 66. 4202). « Paseando por la calle, Por ver algunt vesino! Sy me querrá dar de la naja. » Nem Tob, 522 (h. 57. 3632). « Las cosas de svn lengua ! Y syn entendimiento, Nu placer va ha mengna! Y a fallescimiento. » Nem Toh, 173 (li. 57. 3602). « Todos los corporales ! De syn entendimiento, ! Mayormente metales! Que non han sentimiento. » Id. 471 (ib.). « Et fuc el rey don Alfonso non muy grande de cuerpo, mas de buen talante et de buena fuerza. » Crón. Atf. Ml, 338 (R. 66. 3912). « Et dellos caveron en las cavas, et dellos se metian tras las harreras. » (b. 161 (R. 66. 2172). « Morieron muchos en el rio de Ebro. » Ib. 145 (R. 66. 2694). « Esperaronlos fasta que llegaron à darse de las lanzas. » I6.

(R. 66. 2691). « El acucia non fue tanta, que los moros non pasaron todos ante que la flota del rey de Castiella saliese del rio de Guadalquivir.

» Ib. 103 (R. 66. 2381). « Et mandó guarnecer muchas espadas detlas con oro, et dellas con plata las vainas et las cintas. » Ib. 99 (. 66. 2310). « Tomen de la farina de las lentejas, et amásenla con del agua. » Mont. ailf. Xl. 2. 2. 3 (Bibl. ven. I. 164). « Et dengelo con del pan, et comerlo ha. » Ib. 1. 23 (Bibl, ven. 1. 77). « Et si algunos canes se vinieren para ellos, pensar bien dellos, et atartos, et darles del pan, si lo tovieren. » tb. t. 16 (Bibl. ven. 1. 58). « Otrosi (fabla! de las cosas que acaescen de cada dia en el monte ó pueden acaescer. » Ib. I, prol. (Hibl. ren. 1. 3). « Llegó á la ribera del rio de Ebro. » Cron. Sancho II', 6 (H. 66. S1-). « Face tener grand miedo lo que non es de temer. » Arc. de llita, 1122 (h. 57. 2721). « Muchos de letuarios les dan muchas de veses. » Id. 1308 (h. 57. 2682). « Come el dia de sábado las fabas et non mas. » Id. 1143 (R. 57. 2631). « Della e della parte danse golpes sohejos. » Id. 1091 (R. 57. 2612). « Desidle de todo en todo que de hoy sicte dias - tremos pelear cou él. » Id. 1046 (R. 57. 2601). « Darte lie del pan e del vino. » Id. 239 (R. 57. 2562). « Yo a las de vegadas muclo cansada callo. » ld. 782 (ll. R7. 251:). « Los amigos verdaderos son los que se aman por huenos deudos que havan en uno, et por huenas ahras que son entre ellos de luengo tiempo. » J. Man. Caball, e escud. 29 (H. 51. 2181). « La cosa del mundo de que mas usè en cuanto visqui al mundo, de caballeria afuera, fue lecho de raza. » Id. ib. 41 (R. 51. 2495). « De ningunt maestro non puede home aprender de ser esforzado nin las otras maneras que home ha de haber, si Dios non gelo da ó úl non las ha de suyo. » Id. ib. 37 (L. 51. 2142).

"Ftaasi.. nan eutendades que es pecado de levar las caloñas derechas. » Id. Libr. infin. 18 (R. 51. 2735. « ¡Ay cativos de cristianos! ¿Como non parades mientes á esto que este Señor Dios et home fizo por nos ? » Id. Libr. de los est. 1. 57 (R. 5l. 2092). « Non quesiemos venir tomar esta ley muy de ligeramente, ante departimos mucho sobre ello. » Id. ib. 1. 45 (. 51. 3021). « Et de que entendió que non podia escapar de la muerte, fizo llamar á sus parientes et á sus amigos. » Id.

C. Luc. 25 (R. 51. 3742). « Entendi en él - que le placeria mucho si yo excusase de tomar de aquella avuda. » Id. ib. 31 (R. 51. 3851). « Et por eso otorgaron amhas las cornejas de avuntar luego el casamiento de entre sus fijos. » Id. ib. 18 (R. 51. 389t). « Mas lo que desto se puede saber es por señates que parescen en enos, urntplégepoon. de. dlentro como por de fuera. » Id. ib. 19 (R. 51. 391t). « Et dando del agua á las bestias en et rio, comenzó à decir don Alvarlânez ---» Id. ib. 5 (R. 51. 3982). « Tovieron que era bien de la ir à ver por le preguntar si sabia alguna cosa del alma del senescal. » Id. ib. 10 (R. 51. 4001). « Fue muy cuitado et puso en su corazon de se guardar et de lo probar. » Id. ib. 48 (h. 51. 4112). « Recibióle mejor que los otros dias de ante. » Id. ib. 18 (R. 51. 4112). « Amóla muy mas de alli adelante, de amor leal et verdadero. » Id. ib. 50 (R. 51. 4231). « Que gela tomen [la cuenta! del dia que y llegaren a vevnte dias. » Cortes de Burgos, año 1315 (C. de L. y C. 1. 275). « Me pidieron que les otorgase los priuillegios e cartas de mereet que les vo fice de que rregué acá.» Corles de Medma del Cûmpo, and-.93e de L. y C. l. 162). — Siglo XIII : « El fuego mejor es de matar de pequeño que desque es grame. » Casl. é docum. 49) (h. 51. 1762). « Aquel malo de Eneas entró al templo. » Ib. 43 (h. 5t. 1672). « ¿Para dó te vas, mezquina de mujer? » Ib. 18 (R. 5t. 1211). « Estaban al vado de Cascajares para pasar de la otra parte. » Ib. 4 (Il. 51. 911). « El malo de Satanás matóle todos los ganados é los lijos. » 1b. 1 (t. 51. 912). « Dende emhiaron sus mandaderos por toda esa tierra que se avuntasen todos los que eran de armas tomar. » Cron. gen. 4. 3 63002). « A las vezes entraua en las

lides de cauallo e a las vezes de pie cou los peones. » Ib. 3. 23 (2ti8-). « Metió por esta enemiga loda la tierra so el su señorio de Culema Miramomelin. » Ih. 3. 2 (20194). « Mandó — que lo comhatiesen muy de rezio. » Ib. 3. 2 (2072). « Las mesquinas de las mugeres guardauan para dcsonrrallas. » Ib. 2.55 (211)4). « Costumbre era en aquel tiempo de criarse las donzellas lijas de los altos omes en el palaçio del rey. » Ib. 2. 55 (20112). « Murió este rey Eruigio de su muerte en la cibdad de Toledo. » Ib. 2. 52 (1912). « Desy a pocos de dias mandola matar.» Ib. 2.21 (1681). « Otorgoles el emperador que ouiessen abondadamente de viandas. » Ib. 2. 18 (1532). « lletis llamauan estonces aquel rio de Guadalquevir que Ilaman agora. » Ib. 1. 115 (1412).« E. desla guisa era atormentada la mezquina de España. » Ib. tib.). « tiuysó de cabo sus huestes muchas muy bien guysadas, e enbio dellas contra oriente e dellas contra ocidente.

» Ib. 1.137 (1111). « Cayó de espaldas eu tierra. » Ib. 1. 108 (74b). « Auino asy — que cerca de Roma en vn logar que dizen T’aberna meritoria allende del rio de Tibire que nacio vna fuente de olio. » Ib. 1. 107 (661). « Nunca por esso contra ti mengua mi amor, ante crece de cada dia nas. » Ih. 1. 57 (26t).«E otrosi vinieron a el los caualleros de Leltiberia aquellos que ouieran de ante amor con sus tios. » Ih. 1. 28 (112). « Fizo que pasasen el rio de Jordan por seco, tornando las aguas arriha. » Part. 3. 11. 20 (2. 186). « E de la sentencia de dia e non de noche. » Fuero rrat, 2. 13. 2(0. L. 2. 58). « Duiere vaccr de costado, é lo echan de vientre. » Cat. é Dumnu (R. 51. 18t). « Las mugeres son como el arhol del adella que ha fermosa e buena vista, e el que se enganna, come del, e matale. » Boc. de oro, 11 (nust, 192). » Non temas, que esto cosa es de Ilios. » Ib. 10 (Anust, 118). « Danle del agua fria a bober. » Ib. preamb. 4 (Knust. 73). « lle los montes que son de partir entre los godos é los romanos. » Fuero Juzgo, 10. 1. 9 1113). « Los males de algunos omnes nos fazen poner ley pora los que son de ventr. » Ib. 7. 5. 9 (131). « E por ende aquella ley antigua queremos tornar á dececho, ca mcior es demendarla que de crrar con aquellos que la fizioron. » Ib. 5. L. 11 (871. « Nengun omne nan deve meter por personero de su plevto omne mas poderoso de si por quererapremiur su adversario por poder daquel.» Ib. 2. 3. " 32). « Que nun avan mas cada dia de un poro de pan é uua poca de agua cerca el ora de biespera. » Ib. 2. 1. 17 (1ti). » lleven secr esleidos enna cihdat de lioma. » Ib. preamh. 2 (1D. « Don Sisnando nuuy glorioso ren d’Espanna et de Frauçia. » Ib. preamb. 1 (1). « lte sennores que somos, vasalos nos farcmos.» Fern. tion¬ 212 R. 57. 3452). « Mandó el rey del uino a lobas aduzir. » Aler. 2118 ll. 37. 2221 . « lella e della parte morien a grant pressura. » Ib. 171 (t. 57. 1772). « En medio del hueste auie un colladiello, ! Della e della parte cra alto un poqmello. » Ib. ANS R. 37. 1712). « Lella e della parte las azes (fueronl paradas. » Ib. 58 (i. 57. Iti-,e). uE « Onose Encas en caho a fallar, ! Fijo de Achilles un cuerpo de ondrar. » Ib. 507 (i. 57. 1631). « Priano era rev de Troya la cibdat. » Ib. 321 (i. 57. 1572). « Morió à noca dora el su padre oudrada.» Ib. 171 (. 57. 1522). « Vos dar non le quisiestes niu del pan nin del vino. » Bere. Signos, 35 (h. 57. 1021). « llescebil galardon de lo que me serviestes. ».

H. ih. 28 (. 57. 102t). « Non avie del mas rico en essa vecindat. » Id. Mlit. 636 (R. 57. 1231). » El lley de los reyes, sennor de los sennores. » I. s. Oria. 113 d. 57. 1111). « E vino de para el rey e dixol en porydad --» Cron, rim. 108 (L. 16. 6522). « Cogió del agua eu él e a sus primas dio. » Cid, 2801 (R. 57. 301). « Dandos del agua, si nos vala el Criador.

» Ib. 2798 (R. 57. 301). « De vn dia es lgadio unus di res uun lfionsso. » 70. Zerr5 (R. 57. 231). « lle fuera de la tienda vn salto daua. » Ib. 1014 (H. 57. 132). « llesi a Molina que es del otra part. » Ib. 867 (R. 57. 112). « Assi ffarà el de Siloca que es del otra part. ». 1b. 635 (R. 57. 91). « Il cargar de las archas veriedes gozo lanto!» Ib. 170 (nt. 57. 32). « Nacido es el criador ! Que de las gentes es senior. » Reyes magos, 55 dlartmann, 48). « Nacido es dios por ver de fembra ! In achest mes de decemher. » Ib. (ib. 17).

Te-t. 1at. hi-p. « lloc facimus vohis de diebus vestris in tali vero convenio quod donetis inde de tributo auno quoque ad illo prior et ad illos fraires de illo sepulcro de illa casa de Calatajub II morabetinos Lopins honos et de peso. » Docum. de 1179 (Esp. sagr. 50. 429). « Juret super cruze de nuste aut de petra. » Fuero de Calatayud, año 1131 (Muñoz, F. 461). « Comites cum caractere regis graviter opprimebant illas plebes de illa sede, unde et ipsi et tota terra illa erat semper in excomunieatione. » Docum. de 1128 (Esp. sagr. 18. 31l). « Inter illum athate Atoue, qui custus est de domo Sancti Gencsii, et illos homines de Salasse. » Docum. de 1094 ct. Villan. 12. 242). « Post mortem de viro meo mullas contentiones —- habui. » Docum. de 1081 (Mnñoz, F. 126). « Duo dolia vini de sex palmis. » Docum. de 1080 (Rerg.

Ant. 2. 445). « Dedi pro illo pretio Villam de Centouia, quæ fuit de mea matre. » Docum. de 1073 (Esp. sagr. 19. 203). « Excommunicatus permaneat de Domino lico et beato Petro et omnibus sanctis. » Docum. de 1069 (J. Villau. 8. 265). « Et fecit cam consegrarc, et orugvit eam de libros et vestimentos. » Doçum, de 1017 (ib. D. 262). « Ad hanc kartam contirmandum accepimus de vos uno havallo per colorem mauricello, valeute quingentos et unum solidos de argento. » Dorum. de 1017 Escalona, 4572). « Et pactastis pro nie de inso Annaja kavallo mauricello qui fuit de Petro Anssuriz. » Docum. de 1030 tib. 1171). « Damus —- decem el sex plumazos de capeza. » Docum. de 1025 ib. 1482). « Concedimus paleos duos, vasos de argenteo quatuor, seruitio de messa integmm ad mintsteria Leclesuc.

» Docum. de 1121 (Vepes, 5. 171t). « Si alguno de illos de præcepla vulucrint crire, de suos fratres, el alios dominos voluerit se pro

clamare, in auctoritate habeant fratres de inso monasterio apprelendere illi. » Docum, de 47 (ib. 5. 1394). « Et donamus tihi veinte lectos cum suos tapetes, et almoçalas de paleo, et de grentisco [graecisco! — et XXX. pannos optimos, et XXY. mirtas de mesa, et Ci.. solidos pro serutio de mesa. » Docum. de 978 (ib.5. 1112). « In loco predicto Neva, secus littoris maris, uhi corpus de ipso nostro antecessore tumulatum est. » Docum. de 918 (Esp. sagr. 38. 275). « In termino Castellae, in ripa Minie, quae est inter Laias et Castrello, tam de illa parte Minei, quam de ista. » Docum. de 922 (ib. 19. 112). « Et affrontat ipsa vinea de oriente in vinea de me emptore vel in vinca de Formesindo. » Doçum. de 922 (J. Villan. 13. 210). « Et in alio loco donamus terra qui estad ipsos !'xos, quae de duas partes habet terras incultas de nosmedipsos supra taxatos. » Docum. de 9010 (ib. 8S. 255). « Et dono ego Albarns, propter remedium anime de parentes meos, terra qui - » Dacum. de 890 (1b. IU). 213). « Id est tertiam partem tam de terra quam etiam de mare de ipsos teloncos quod de praedictos comitatos exeunt. » Docum. de 812 (Esp. sagr. 13. 378). « Per illas mestas de Freznedo. » Docum. de 780 (Yepes 3, apénd. 242). « Damus —- viginti modios de panc. » Docum. de 780 (2) (Muñoz, F. tl).

Etins. Gall., port., cat., prov., fr., vál. de; it. di : del lat. de, euyo origen es oscuro. Muchas de las acepcioncs que hoy tiene nuestra particula se empleaban ya en el lat. clásico; algunas empezaron á desenvolverse en el seno de la buena latinidad y se hicieron frecuentes en la decadencia, como el empleo por el genitivo partitivo y para señalar la materia; otras pertenccen á los últimos tiempos, como el valor instrumental; en fin, de es la preposición favorita del latín corrupto. (Stolz y Schmalz, en Muller, Ilundouch, 2. 294).

Vota. » De puede ir separado por varias palabras del infin. que rige; sin embargo esta lihertad está hoy muy restringida. « Va que veo, Aletio, vuestro deseo ! Y propósito cruel De con esa lengua infiel ! Llevarlas todas arreo —- » Castillejo, 2, Condic. de las muj.

(R. 32. 1971). « Plugnicse á ti por tu infinita houdad, nos hicieses merced de que — nuuça cesásemos de con todas nuestras fuerzas cantar tus loores con grande alegría, y servirte con ferventisimo amor. » Avila, Audi, 85 (2. 81). « Ilabiendo sido criado [el primer hombrel en conocimiento y amor de Dios, y con esperanza de, si usaba bien de ello, ir á ser convidado del otro más excelente convite del cielo —» Id. Eucar, 14 (4. 5). « Puede también tener hecha ley de por los servicios de uno hacer hien á los que son sus parientes.

» M. ib. 21 (4. 300). « ¡ Oh cuänta razon tenemos, cristianos, de con grande atención juntar nuestros espirituales sentidos para considerar la alteza de Dios --!» Id. Trat. de s. José (5. 75). « Dichoso dia y hora es aquella en que desatado de las prisiones de esta mortalidad, es subido á ver la hermosisima cara de Dios, y á gozar de él sin temor de para siempre perderló. » Id. Festiv. I1 (5. 328). « Plega á nuestro Señor sea servido de, siquiera por dar cuntento á vuestra merced, Hlevarme por allá. » Id. Epist. I. 27 (6. 210). « Por ser espirituales, no tiene que buscarlas en lugar extraño, mas de interiormente suplicar á Dios que le haga señaladas mercedes.

» Venegas, Agonia, 3. 16 (Mist. 3. 96). « Ya yo tenia vergüenza de en tan particular amistad, como es tratar de oración, tornarme à llegar á Dios. » Sta. Ter. Vida, 7 (. 53. 311). « En fin del otoño se volvió el rey á Sevilla con intento de, en pasando el invierno, juntar una grande flota y hacer la guerra por el mar. » Mar. Hist. Esp. 17. 2 (R. 30. 198e). « Tenia determinado consigo de, venido su tiemno, nacer uno dellos. » León, Nomb. 3, Hijo' (3. 299). « Y es decir que pretenda y se precie ella también de, señalando como con el dedo alguna parte de sus posesnines, poade" decir claramente : éste es fruto de mis trabajos.

» Id. Perf, cas. 8 (3. 159). « ¿O el fin que yo pretendo, podrá serme ! Cepo para que al trucque de alcanzalle! Huelgue de padeciendo deshacerme?» Id. Job. 6 (4. 633). « Y aquella nao dichosa, ! De al ciclo esclarecer merecedora.» Id. Poes. I, Las setras conmoriera (4. 325). « Descosos ! Ue, hallando esta ocasión, salir furiosos. » Tirso, A verigüeto l’argas, l. 13 (il. 5. 6742). « Ana, tú, en cuanto el criado ! Traiga la comida, trata ( De en las seis fuentes de plata ! Repartirla.» A. Saav. Tanlo vales cuauto tienes, 2. 23 (4. 61). — b) Como particula monosilaba, es inacentuada; no obstante, es de mencionarse una especie de endecasilabo, rara hoy y noco grata al oúdo, en que de ocupa el lugar de un acento necesario en el esquema ordiñario; y es aquélla en que va acentuada la cuarta silaba, de en la sexta, y termina el verso con una voz tetrasílaba generalmente precedida de un posesivo ó con una voz pentasilaba. « Vuestro duro rigor ya bien debria ! Enternecerse de mi sentimiento. » llerr. I, son. 16 (R. 32. 2632). « Y materia de gloria en su porlia! llallen los justos de su monarquía. » B. Argens, cauc. Pues que na hau voz (R. 46. 3352). « Sus hojas tenderá el olivo sacro! Por propria insignia de tu simulacro. » L.

Argens, canc. En estas santus (R. 42. 2811). « Y toda mi ventura! Cierra la piedra de tu sepultura. » Cerv. Gal, 1 (R. 1. 62). « Tu sin igual virtud Ileva la palma Y los despojos de mis sentimientos. » Id. ib. 3 (li. L. 342). « Dijo uil prarrliradle la mortal carrera,! Que las once mil vírgines estaban! Todas en torno de su cabecera.» Id. Et rufian dichoso, 3 (Com. 2. 43). « Jesús dice, y repite el monte hueco Jesús, y el campo en sus alegres faldas ! Lo recoge y lo escrihe en lo mâs seco! Y en lo más verde de sus esmeraldas. » Hojeda, Crist.

6 (R. 17. 4502). « Con rayos de desdén la heldad suma ( Y las reliquias de su atrevitiento ! Envuelva el desengaño en poca espuma.

» Gióng. son. 46 (R. 32. 1322). « Pues aun es más hermosa y sin mancilla! La bella frente de tu pastorcilla. » Valh. Siglo de oro, 1 127). « Dulce regalo de mi pensamiento. » Id. ib. 8 (166). — « Baste ya de un indigno

sulrimiento, Que reprimió con débiles reparos La justa saña del conorimiento. » l'itillas, sat. (H1. Gl. 91-). « Asi tu llanto al infeliz recrea,! Inuncio fansto de beneticencia.» Nomoza, son. 1a (R. 67. 465-). — Pero acaso estos versos se leeu uejor rcalzando el acento secundario del polisilaha: de mi pensamiento. — «) llara vez se halla al lin de un verso octosilabo agudo. » Mientes villano; ! Que su hermosura gentil,! Que es garza que vucla al sol.! No se habii de abatir Al cobarde vuelo de ! Tan destemplado nebli. » Cald. Et secreto a vores, 2. 18 (Rt. 7. 1251).

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El texto de Cuervo (1886-1893) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «De», en Rufino José Cuervo, Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana (1886-1893), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/cuervo/de.