Roque Barcia · 1880-1883
Término
tomo 5 · página 86 · ver la página del original
2. Término. Masculino. Mitología. Dios protector de los límites que se ponen en los campos y vengador de las usurpaciones. Cuando los dioses quisieron ceder el sitio del Capitolio á Júpiter, se retiraron por respeto á las inmediaciones; pero el dios TÉRMINO permaneció en su sitio. Se le representa como una piedra cuadrada, si bien tiene otras representaciones, y servía de límite en los caminos.
Reseña.—I. Los antiguos, al hacer del TÉRMINO un dios, demostraron su profundo respeto á la propiedad. El estudio del término de las regiones es importantísimo para la geografia y la etimología. Se ve, en efecto, que la mayor parte de los nombres geográficos son nombres terminales; y de aqui se sigue que el conocimiento etimológico de esos nombres sea un faro luminoso para nuestra geografia antigua, poco estudiada y ménos conocida aún. 2. El señor Fernandez Guerra (Discurso leido ante la Academia de la Historia) ha acometido con gran fruto ese trabajo, que acompaña de atinadas y curiosas observaciones. «En los puntos de frontera, dice este erudito anticuario, especialmente donde tocaba el camino romano, cada tribu, al fijar los mojones y TÉRMINOS, hizo alarde y ostentacion de los símbolos y enseñas con que se diferenciaba de las otras gentes. El TÉRMINO, deidad antigua, fundamento de la propiedad, de la familia y de la nacionalidad, representábase en España por monumentos ó simulacros expresivos, ya de orígen, ya de alianza, ya de culto, representando unas veces el toro, acaso de recuerdo sirio y egipcio; otras, la africana sierpe; ahora, el cerdo de los celtas ó el lobo de los iberos; ahora, el caballo y el elefante púnicos, bien el águila romana, el leon, el oso, el ciervo, el perro y la corneja. ¿Qué otra cosa que piedras terminales son el ídolo de Miqueldi y los toros de Guisando, de Talavera la Vieja, de Avila, Segovia, Toro y Salamanca, sobre cuyo objeto y significacion tanto se ha deliberado? Tambien solía colocarse en el límite un sagrario, un templo, un ara, una estatua, un arco, un poste con inscripcion, y áun sólo en una mal desbastada piedra. La misma costumbre recuerda
TÉRM Estrabon en otros países, al discurrir sobre el nombre de las Columnas de Hércules, y trae por ejemplo que los de Regio colocaron en su estrecho una columna opuesta á la Torre de Peloro, y que las aras de los Filenos se alzaban casi en medio de la Sirte.» Con este motivo observa el insigne geógrafo cuán apropiadas lindes naturales de las regiones son las montañas y márgenes de los anchurosos ríos, y que allí, por lo tanto, se colocaban las señales. Y afirma que, destruidos los TÉRMINOS alzados á mano, los lugares continúan reteniendo los nombres que tomaron de ellos, perpetuándose de este modo en la memoria de las gentes. 3. Y esos nombres terminales eran más frecuentes á la inmediacion de los caminos romanos, advirtiéndose que en España pasan de tres mil quisientos los pueblos y sitios conocidos, que tomaron nombre de tales simulacros y que, siguiendo un método análogo al que hemos seguido en el artículo APELLIDO, podemos reducir á las siguientes bases de clasificacion, que del precitado Discurso tomamos del señor Fernandez Guerra: I. Las piedras terminales, en figura de elefante, caballos, becerros ó jabalíes, que hoy existen y son conocidas, se encuentran en los puntos siguientes: Beja y Évora, en Portugal; Linares, de Jaen; Segorbe; Toledo, Talavera de la Reina, Alcoba, Torralba de Oropesa, Talavera la Vieja; El Molar, Becerril de la Sierra, Guadarrama, Balsain; Segovia, Coca; Santo Domingo de las Posadas, los Yecgos, Mingorría, Flor de Rosa, Avila, La Serna, Muñochas, el Puerto de Cebreros, Guisando, El Berraco, San Juan de la Torre, Muñana, Villatoro, Bonilla de la Sierra; Puerto de Baños, Monleon, Los Lázaros, Palomares, Tordillos, Contiensa, Ledesma, Salamanca, Lumbrales, San Félix de los Gallegos, Ciudad Rodrigo; Toro; El dodolo de Miqueldi en San Vicente de Durango: Urrache, Mañaria, Mamoitio, Ayura, Irure y Cangoitia.
II. Los nombres de pueblos y sitios que en sí llevan indicacion terminal, y que suben al considerable número arriba indicado, son estos: De limite en absoluto.
TINO, Terminon, Linde; Mota del Cuervo, Mota del Marqués; Frontera, Fronteira, Frontada, Fronton, Frontal, Villafronte, Villafrontin; Contreras, Contrasta, Collado de Contreras.
H. Con relacion al principio del territorio.
Puerta, Portilla, Portillo, Portiella, TÉRM Portela, Portell, Porta, Jana; y sus compuestos Portevedra, Portaspana (Porta Hispana); Cabeza, Cabezo, Cabezon, Las Cabezas, Cerro de las Cabezas, Cabeza de Vide, Cabeção.
IV. Con relacion al fin del territorio.
Fin, Fines, Flix, Fiñana, Finisterre, Finibusterre; Extremo, Extremoz, Extremar, Extremera, Extremiana, y sus análogos; Rabera y las sierras de este nombre.
V. Como defensa en la frontera. Tudela (Tutela), Segura, Guarda, Guardia, y sus compuestos Guardamino, Guardalonga, Guardavieja, Presidio; Torre, Torres, Turra, Turre, y sus compuestos Siete Torres, Torralba, Villanueva de las Torres, Cañete de las Torres.
VI. Por privilegios de frontera.
Salvatierra, Salva, Salvador, Salvadura, Salvaleon; Franca, Francos, Francon, Franqueira, Franquezas, Torrefranca, Vi Ilafranca, Villar de Francos, Villafranquezas; Escusa, Escúsar, Excuzar, Villaescusa; Monreal, Montreal, Monroi, Monterey.
VII. De señales naturales.
Montesacro, Monsagro, Montejaque, Monsanto, Monte de Jano; Pena, Penela, Penilla, Peña, Piedra, y sus compuestos Pena Grande, Penáguila, Penalca, Penalonga, Peña rubia, Peñamil (itum), Peñaranda, Piedra alabada, Piedras luengas, Piédrola, Pedrera, Sopenilla, Sopeña, Juslapeña, Alpedrinha, Pennamacor, Pedrogaõgrande, Pena Cobo.
VIII. Mojones vulgares.
Piedrahita, Piedrafita, Parafita, Piedra escrita, Piedra picada, Piedra veya, Navalapiedra; Hita, Hito, Hituero, Fito, Fitero; Pilar, Pilares, Pila horadada; Padron, Padrones; Paredes, Paredones; Caborredondo, Valdecantos; Arco, Arcos, Arcones, Arquillos, Arconada, Arches, Fuente arcada.
IF. De objetos religiosos.
Jano, Fano, Saceruelo, Sacras, Sacrana, Sacramenia; Altarés, Altarejos, Valtarejos; Ara, Area, Arega, Arija, y sus compuestos Arena (ara aenea), Araceli, Aragosa, Aregos, Arahal, Arvela, Aramendía, Aramunt (ara montis), (ara del monte), Aramil (ara militum), Arauja, Aranchas, Aranda, Arandilla, Aranga, Arango, Arauzo, Aranjuez (aram Jovis), Arapiles (ara pilei 6́ ara Palladis), Aravaca (ara vacua), Arouca, Arantia, Arifana, Aravales, Aaravalle, Aravere, Arazuri (zara blanca?), Arealonga, Areosa. TÉRM Arosa, Lara (la ara), Laranga, Laranueva, Lardecans (lara de canes), Campo de Aras, Torre Lara, Val de Arenas.
Monumenta, Moimenta, Moimentos.
Busto, Bustares, Valdebustos, Muñecas, Moñeca, Villanueva de Muñeca.
Toro, Torina, Torete, Toriello, Toron, Toranzo, Toriñon, Toril, Taurega, Becerra, Becerril, Becerrilejo, Becerrero, Buey; y sus compuestos Montora, Montoro, Montorio, Villatoro, Villar de Turiellos, Real de Becerros, Boicorto, Carcabuey, Mombuey, Cabeza del Buey, Villacalabuey, Villar del Buey, Villar de Bacas. La Sierpe, Serpião, Serpedo, Serpos, Serpis, Serpaõ, Anguis, Anguita, Anguela, Anchis, Anchuela, Colubro, Culebra, Culebras, Culebrinas, Culebron, Drago, Dragonte, Dragonera; y sus compuestos Montanches, (mons anquis), Villadangos, Mondragon.
Cabra, Cabron, Cabrejas, Cabranes, Cabrera, Cabrita, Cabrella, Cabrela, Cabrillas, Cabrito, Cabredo, Cabril, Cabrojo, Valdecabras, Villacabrera, Morueco, Chiva, Carnero, Carneril, Carneruelo, Navalcarnero, Villanueva del Carnero.
Cerda, Cerdon, Puerca, Puerco, Lechon, Apricano, Hirus ó Irus, Jabaií, Barraco, Berroco, Barrueco, Berrueco, Berruezo, Berroci, Burruezo, Berracon de Piedra, Berrocal, Berrocalejo, ¿Barrachina? Castil de Berruecos, Pinilla de Berruecos, Cerdedo, Porcal, Porcar, Porcariza, Porqueriza, Porquerizo, Porquera, Arroyo del Puerco, Villar del Puerco, Torre de la Puerca, Sotocochino, etc.
Lobo, Lobon, Lobas, Lobaton, Lobillos, Lobeznos, Lobera, Lopera, Cabeza Lobo, Cerro Lobo, Valdelobos, Villalobos, Villalobon, Villalobar, Villar de Lobos, Torrelobera, Torrelobaton, Lupion, Lupiana, Lubia, Puerto Lope, Guadalupe.
Caballo, Caballero, Yeguas, Cabeza de Caballo, Navalcaballo, Valde Yegua, Villar de la Yegua.
XI. El elefante, de que hay varios simulacros, ha sido confundido por el vulgo, ya con el toro, ya con el berraco; de aquí los toros de Guisando y el Berracon de piedra en Cercedilla.
Perro, Perron, Perrin, Perroco, Espinazo del Perro, Espinazo del Can, Navalcan, Ballecercanes, Villa de Canes, Villar de Canes, Candeleda, Cande pajares, Candorca (can d’horca), Candilechera. El Leon, Cerro Leon, Monte Leon, Monleon, Montaleon, Oso, Oson, Osona, Osorno, Osuna, Osunilla, Valdeloso, Candosa.
Aguila, Aguilon, Aguilera, Aguiar, Aguilar, Aguilarejo, Cabeza del Aguila, Villar del Aguila, Buitre, Buitron, Buitrera, Butron, Butrera; Cuervo, Cuerva, Corvaton, Corvin,
Corvera, Mota del Cuervo, Montecorvan, Navalcuervo, Cáravo, Cáraves, Caravias, Corneja, Cornejo, Cornejos, Cornejuela, Villar de Corneja, Puerto Mochuelo, Milano, Milanillos, Milanera, Torremilano, Torremilanera, Alcon, Alconcillo, Alconada, Gimialcon, Peñaalcon, Alcotan, Gabilan, Gabilanas; Paloma, Palombera, Palomera, Palomar; Urraca, Urracal, Urraca Miguel, Valdeurraca; Pajarón, Pájaros, Pajareros, Pajaroncillo; Liebre, Lebracon; Ciervo, Cierva, Cervon, Cervilla, Cervanta, Cervántes, Cervillejo, Cervatos, Cervera, Cerveruela, Cebrecos, Villaciervos, Villar de Ciervos, Cebral, Cebreros, Cebrones.
4. Confirma, pues, la anterior clasificacion lo que dejamos dicho acerca de los nombres geográficos, que en realidad deben agruparse ó coleccionarse como los apellidos, pues son, si así puede decirse, los apellidos de los pueblos. Un nombre geográfico, lo mismo que otro nombre cualquiera, tiene siempre su razon de ser, es decir, su etimología, su veriloquium, segun la frase de Ciceron, y cuando hay tantas etimologías, ya que no desconocidas, al ménos, oscuras, ó mal averiguadas, bueno es emprender esta clasificacion, que arrojará bastante luz para esclarecerlas y depurarlas. Concluyamos diciendo que el TÉRMINO es el verdadero norte que puede orientar en la exploracion de tanto mundo desconocido, como hay tras los nombres geográficos.
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