Roque Barcia · 1880-1883
Sentencia
tomo 4 · página 959 · ver la página del original
Sentencia. Femenino. El dictamen ó parecer que tiene ó sigue alguno. Dicho grave y sucinto que encierra doctrina ó moralidad digua de notarse. I Declaración del juicio y resolución del juez, según los méritos de la causa. [ Metáfora. La decisión de cualquier controversia ó disputa extrajudicial, que da la persona á quien se ha hecho árbitro de ella, para que la juzgue. I DEFINITIVA Ó DIFINITIVA. Forense. Aquella en que el juez, concluído el proceso, resuelve finalmente sobre el asunto principal, condenando ó absolviendo.
] INTERLOCUTORIA. Forense.
INTERLOCUTORIO. I PASADA EN COSA JUZCADA. Forense. Aquella de que no se puede apelar, por haber pasado el término en que se permite hacerlo. FULMINAR LA SENTENCIA. Frase forense.
Pronunciarla. PRONUNCIAR LA SENTENCIA. Frase forense. Dictarla, publicarla.
ETIMOLOGÍA. Sentir: latín, sententía, forma de sentire, sentir; italiano, sentenzia; francés, sentence; provenzal, sentencia, sentensa; catalán, sentencia.
SINONIMIA. Sentencia, proverbio, adagio, refrán. Sentencia es todo dicho breve que lleva en sí un buen pensamiento, ora sea en materia moral, ora en materia religiosa, filosófica ó política. «El perdón es la mejor venganza.» «No es más sabio aquel que más sabe, sino aquel que sabe mejor.» Estas son dos sentencias. Proverbio es un dicho breve y agudo, pera. vecesariamante moral; es decir, que puede tener aplicación á nuestras costumbres; aunque no ilustre nuestro entendimiento. En esto se distingue de la sentencia: «Quien comienza en juventud á bien obrar, señal es de no errar en senectud.» A dagio es un dicho que encierra un pensamiento filosófico; pero expresado de un modo vulgar, con malicia, con chiste picaresco, sin dejar de tener la sabiduría de la experiencia. La llaneza de la expresión lo distingue de la sentencia y del proverbio. «Más vale regla que renta.» «Al que madruga, Dios le ayuda.» «Casar y compadrar cada cual con su igual.» El refrán consiste en un dicho ingenioso, truhanesco, picante; pero que ha de encerrar necesariamente alguna alegoría; es decir, una comparación que forme imagen, de tal manera, que quien lo oye tenga que pensar para entender lo que quiere decir. El ser metafórico distingue al refrán de la sentencia, del proverbio y del adagio. «Si quieres saber cuánto cuesta un ducado, pídelo prestado.» «¡Sancha, Sancha! bebes el vino y ¡dices que mancha!» «Camino de Roma, ni mula coja, ni bolsa floja.» «En lugar de señorio no hagas tu nido.» «No sé qué te diga, Antón, el hocico traes untado, y á mí me falta un lechón.»
La sentencia es sabia. El proverbio, moral. El adagio, agudo. El refrán, alegórico. La sentencia es un filósofo. El proverbio, un mentor. El adagio, un viejo. El refrán, todo el mundo. El refrán es la ciencia, la literatura y la poesía del vulgo y del sabio; una erudición y una belleza que no tienen igual. Los refranes son indudablemente la primera gloria del habla castellana; uno de los misterios del libro más grande que en su género han escrito los hombres. Quitemos los refranes al Quijote, y desaparecerá una gran parte de aquel inmenso libro. Fray Luis de León y santa Teresa de Jesús tienen sentencias. El marqués de Santillana, proverbios. Las viejas, adagios. Sancho Panza, refranes.
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