Roque Barcia · 1880-1883
Rostro
tomo 4 · página 779 · ver la página del original
Rostro. Masculino. El pico del ave, y por extensión se dice de otras cosas en punta, parecidas á él. Marina. La punta de la proa ó espolón que sobresale. La cara de los racionales. ROSTRO Á ROSTRO. Modo adverbial. CARA Á CARA. A ROSTRO FIRME. Modo adverbial. Cara á cara, sin empacho y con resolución. DAR EN ROSTRO ALGUNA COSA. Frase. Causar enojo y pesadumbre, chocar. [ Á UNO CON ALGUNA COSA. Frase metafórica. Echarle en cara los beneficios que ha recibido ó las faltas que ha cometido. DESENCAJARSE EL ROSTRO. Frase. DESENCAJARSE LA CARA.] ENCAPOTAR EL ROSTRO. Frase. Ponerlo ceñudo.) HACER ROSTRO. Frase. Resistir al enemigo.
! Metáfora. Oponerse al dictamen y opinión de otro. [ Estar dispuesto á tolerar con constancia las adversidades y trabajos que amenazan. Admitir ó dar señales de aceptar alguna cosa. MÁs VALE ROSTRO BERMEJO QUE CORAZÓN NEGRO. Refrán que reprende á los que, por demasiado empacho ó rubor, dejan de comunicar sus aflicciones á los que pueden remediarlas y servirles de alivio y consuelo. Dícese también del que oculta un disgusto ó enfado, y no lo manifiesta al que lo causó. ] VOLVER EL ROSTRO. Frase con que se explica el cariño ó la atención cuando se inclina hacia un sujeto para mirarle, y al contrario desprecio ó desvío, cuando se aparta la vista del sujeto. Frase metafórica. HUIR.
ETIMOLOGÍA. 1. Latín rostrum, pico de ave, hocico de animal, espolón de galera, todo lo que remata en punta. 2. Entre los latinos, llamóse rostra la tribuna desde donde se arengaba al pueblo, porque estaba adornada, á guisa de trofeo, con los espolones de los. navíos que apresaron á los anciates: italiano y catalán, rostro; francés, rostre. Sentido etimológico.—Llamóse RO TRO al semblante humano, porque es una extremidad de nuestro cuerpo, como si dijéramos el espolón de nuestro organismo.
Reseña.—1. Historia natural.—Boca prolongada en forma de pico.
2. Conquiliología.—Sifón de ciertas conchas.
3. Zoología.—Avance de la parte anterior de algunos crustáceos.
4. Botánica.—Nombre de las extremidades de los capuchones en las corolas irregulares. 5. Arquitectura y escultura.—Ornamentos que tienen la forma de espolones de naves antiguas.
6. Antigüedades.—El espolón que armaba la parte delantera de las antiguas naves. 7. Los ROSTROS.— La tribuna desde donde se hablaba al pueblo, en Roma, llamada la tribuna de las arengas, cuya base estaba adornada, á guisa de trofeos, con los espolones de las naves tomadas á los anciates. (Véase Ros TROS.)
SINONIMIA. Rostro, cara, faz, semblante. Rostro se dice de los racionales solamente. Cara se aplica á éstos, lo mismo que á los animales y aun á las cosas, y es, por decirlo así, más material que rostro, pues aquélla indica solamente la parte anterior de la cabeza, desde el principio de la frente hasta el extremo de la barba, y éste indica las facciones modificadas, ya de un modo, ya de otro, lo que no puede verificarse sino en el hombre. Por esta razón decimos cara de burro, cara de mona, y no rostro de burro ni de mona, porque en este caso atendemos únicamente á la figura material de las partes comprendidas en la cara. Si decimos que una persona se cubrió el rostro, hacemos concebir la idea de la vergüenza, del pudor ó del dolor; y si decimos que se cubrió la cara, no indicamos más que el deseo de que no fuese vista. En sentido figurado nos servimos de la palabra cara para denotar la presencia de una persona y decimos: se lo dije cara á cara; nunca le he visto la cara; guardar, huir la cara, y así en otros casos. En todos estos ejemplos se ve que la palabra cara denota, como hemos dicho, el efecto puramente material que causa en nuestra vista el modo de presentarse las partes que componen lo que llamamos cara, y por eso decimos cara de pascua, cara de pocos amigos, cara de vaqueta, cara de vinagre, cara de pastel, y aun nos valemos de esta voz para expresar la superficie ó frente de muchas cosas, como: galón de oro de dos caras, la cara de un palacio. Finalmente, nada puede dar una idea más exacta de la diferencia que hay entre cara y rostro que las expresiones usuales y comunes: lavarse la cara, y caérsele á uno la cara de vergüenza. La faz, cuando se usa en lugar de cara, es su sinónimo perfecto, pues no existe entre ambas palabras más diferencia que la material de sus respectivas etimologías. Cara se deriva del griego haré; y faz, de facies. Pero
esta última se aplica con más frecuencia y propiedad al aspecto exterior de todas las cosas, y por eso decimos superficie, que es lo mismo que sobrefaz. La faz se limita más á indicar la exterioridad del todo, prescindiendo de las partes, como se ve cuando decimos: á la faz del mundo entero, esto es, delante ó en presencia de todos; en paz y en faz (ó en haz, que es lo mismo); esto es, pública y pacíficamente; á prima faz, esto es, á la primera vista; la faz del sol, de la luna; esto es, la figura con que se dejan ver la luna y el sol. Llamamos semblante á la manifestación de algún afecto del ánimo en el rostro; por consiguiente, la palabra semblante se refiere á lo moral, más bien que á lo físico. Así decimos: componer el semblante, esto es, disimular la turbación ó inquietud, y aparentar seriedad, serenidad ó modestia. Mudar de semblante, esto es, manifestar en el rostro alteración causada por un afecto del alma. Igual uso tiene la palabra semblante en sentido figurado, pues cuando decimos: «las cosas han mudado de semblante,» queremos decir que variaron las circunstancias, y, por consiguiente, deben variar los efectos que de ellas se esperaban. (CONDE DE LA, CORTINA.)
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