Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Rol

tomo 4 · página 747 · ver la página del original

Rol. Masculino. Lista, nómina ó catálogo. ( Licencia ó salvoconducto del comandante de la provincia de marina, con la lista de marinería que lleva el capitán ó patrón de un buque.

ETIMOLOGÍA. Rollo. Sentido etimológico.—Llamóse rol, porque se enrolla.

«Lista, nómina ó catálogo. Es voz francesa, que tiene uso especialmente en las Casas Reales, donde llaman así á la planta que se hace de las familias, cuando hay pagamento; y cada criado firma debajo de su partida la cantidad que recibe.» (ACADEMIA, Diccionario de 1726.) Roland de la Platiére (Juan Ma RÍA). Ex-comunista y hombre político francés, que nació en 1732 y murió en 1793. Era inspector general del comercio de Lyon, cuando la revolución estalló, y abrazó sus principios con entusiasmo. Fué nombrado en 1790 individuo de la administración municipal de Lyon; y luego, diputado del comercio de esta ciudad cerca de la Asamblea constituyente. Se estableció en París, después de la legislatura de esta Asamblea, y se puso en relación con los jefes del partido girondino, los cuales le elevaron, en Marzo de 1792, al ministerio del Interior. Obligado á abandonar su puesto en el mes de Junio siguiente, volvió á él después del 10 de Agosto; pero sus relaciones con los girondinos y las luchas que empeñó con el Ayuntamiento, entonces omnipotente, disminuyeron mucho su popularidad; el descubrimiento del armario de hierro acabó de perderle, porque había sacado de él, sin inventario, los papeles que contenía, y se le acusó de haber sustraído los que podían comprometer á sus amigos. Elegido diputado de la Convención nacional, renunció el cargo para continuar en el ministerio que, sin embargo, tuvo que abandonar poco después. Entonces se nombró una comisión para examinar sus cuentas y se le prohibió salir de París, hasta que la Comisión emitiera su informe. Comprendido en la proscripción de 31 de Mayo, pudo escaparse y encontró un asilo en Ruen en casa de un amigo suyo. Pero, al saber la muerte de su mujer, salió de allí y se suicidó, atravesándose con un estoque. Dejó los escritos siguientes: Arte de fabricar las telas de lana; Arte de fabricar terciopelo de algodón; Arte del hornaguero; Diccionario de manu facturas, y Cartas. (SALA.)

Reseña.—1. Nació en Villefranche (Rhône), y su padre pertenecía á una antigua familia de la magistratura. 2. Era el último de cinco hermanos, y su familia le destinaba á la Iglesia. Para evitar esta carrera, hacia la que no sentía la menor vocación, abandonó á los 19 años la casa paterna y se refugió en Nantes. 3. Allí entró en casa de un armador de buques y se preparaba para pasar á las Indias y dedicarse al comercio, cuando una enfermedad le detuvo en el momento de embarcarse. 4. Uno de sus parientes, inspector de manufacturas, le recogió en Rouen y le ocupó en sus oficinas. Esta administración, animada por el espíritu de Turgot, tenía relación por los procedimientos de las artes con todas las ciencias: y por la economía política, con todos los grandes problemas del Gobierno. Estaba llena de filósofos; ROLAND se distinguió y el Gobierno le envió de 1776 á 1778 á Italia con el fin de estudiar la marcha del comercio y el sistema manufacturero. Desde allí escribió una colección de Cartas, dirigidas á Mlle. Philipon, con quien sostenía relaciones que habían de terminar por el matrimonio, cuyas cartas estaban destinadas á servir de notas, para escribir un libro sobre Italia. 5. A su vuelta, aquellos lazos se estrecharon de tal suerte que, en 1780, efectuaron su casamiento. 6. Ayudado por su joven esposa, publicó en 1784 unos Estudios sobre la Gran Bretaña; y al año siguiente, colaboró en la Enciclopedia metódica, añadiéndole su Diccionario de manufac turas (3 volúmenes en 4.°), una de las obras más estimadas de la colección. 7. Estando en Lyon, le sorprendió la revolución de 1789 y desde el primer momento se inflamó con las nuevas ideas, siendo enviado en 1791 á la Asamblea constituyente, para dar á conocer la situación crítica del comercio. 8. Unido á los hombres más influyentes de la revolución, no tardó en fijarse en París, donde el dominio que ejercía sobre él su mujer, le hizo afiliarse incondicionalmente al partido girondino. 9. Por influencia de aquella importante agrupación, entró en el ministerio del Interior, en Marzo de 1792; subvencionó el periódico de Louvet, El centinela del pueblo, con los fondos secretos de su departamento; trabajó para derrocar la monarquía; y teniendo que abandonar el ministerio en Junio, volvió á recobrar su cartera después del 10 de Agosto. 10. La preponderancia que había tomado la Municipalidad y, con ella, la Montaña, le obligó á presentar definitivamente su dimisión el 23 de Enero de 1793. 11. Comprendido el 31 de Mayo en la proscripción de los girondinos, tuvo tiempo de huir de París y buscar un asilo en Rouen. Allí vivía perfectamente oculto cuando supo que su esposa había perecido en el cadalso. 12. Extraviada su mente por la fatal nueva, salió de su retiro en las primeras horas de la noche del 15 de Noviembre, con el propósito de ir á París y decir á la Convención verdades que creía útiles; pero, reflexionando que la condena á que irremisiblemente se vería sujeto, llevaría consigo la confiscación de sus bienes y la ruina de su hija, abandonó su primer intento. 13. A 16 kilómetros de Rouen, sacó un estoque de su bastón, le apoyó en un manzano y se atravesó el pecho á la orilla de un camino. 14. Unos pastores encontraron su inanimado cuerpo cerca de un foso. En sus vestidos se halló un billete prendido con un alfiler, que contenía estas palabras: «Cualquiera que seas, respeta estos restos, que son los de un hombre virtuoso. Cuando supe la muerte de mi esposa, no quise vivir más sobre una tierra manchada de crímenes.» ¡Terrible sentencia contra los tiranos! 15. Como dice uno de los más galanos historiadores de la revolución: «La recompensa de su probidad, única virtud que tuvo, fué una muerte que parece una página arrancada á los suicidios de la antigüedad. Murió como Catón y como Séneca: como Catón, por la libertad de su patria; como Séneca, por el amor de su mujer.» 16. Según el retrato que de él hace su esposa en sus Memorias, ROLAND era un hombre alto, descuidado en su actitud, con esa seriedad que da la costumbre de estar solo; pero sus maneras eran á un mismo tiempo sencillas y cultas; de tal modo que, sin tener la elegancia de los salones, reunía la cortesía del hombre bien nacido á la gravedad del filósofo. El ser muy delgado, tener el cutis de tinte amarillo y la frente muy descubierta, por

falta de cabello, no alteraban sus facciones regulares; pero muy poco seductoras. Por lo demás, una suave sonrisa y una viva expresión desarrollaban su fisonomía y le daban un aspecto animado cuando hablaba ó escuchaba. Su voz era enérgica; su modo de hablar, breve, como el del hombre cuya respiración es corta, mientras que sus discursos, atestados de pensamientos, eran más propios para hacer meditar al alma que para recrear al oído. Su dicción era á veces graciosa; pero sin armonía. 17. En cuanto á la parte moral, elevado á demasiada altura por el movimiento de una tempestad tan grande como la revolución; sostenido por el genio de su esposa y embriagado con el papel que representaba, tomó la probidad por virtud, viendo en la virtud una simple base de la probidad, en lugar de ver en la probidad una simple base de la virtud. Sin embargo, ROLAND ocupa y ocupará siempre un puesto distinguido en la tremenda historia de sus tiempos: disputó la república á la confusión de la anarquía, como se puso al lado de las víctimas contra la barbarie del cadalso, mostrando un valor digno de los antiguos héroes. Si la muerte es el gran festejo de la vida, aquel hombre, vulgar al principio, fué heróico al fin. La libertad es un genio tan grande en la tierra, que el haber vivido para la libertad, le valió morir para la gloria.

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