Roque Barcia · 1880-1883
Raza
tomo 4 · página 595 · ver la página del original
2. Raza. Femenino. Casta ó calidad del origen ó linaje. Hablando de los hombres, se suele tomar en mala parte. ( Metáfora. La calidad de algunas cosas, especialmente la que contraen en su formación; como la del paño.) El rayo de luz ó del sol. Abertura longitudinal, más ó menos larga, más ó menos profunda, que se hace á las caballerías en la parte delantera de los cascos.! AMARILLA. Una de las divisiones del género humano, por el color: es la mongólica, á la cual pertenecen los pueblos del Norte de Asia. I ODIO DE RAZA. Frase. Odio que se hereda de padres á hijos, como si fuese la consecuencia de pertenecer á razas distintas. I ¡MALDITA SEA TU RAZA Ó SU RAZA! Conjuro vulgar, bajo y torpe.
ETIMOLOGÍA. 1. «Latin radix, radicis, raíz, origen, generación.» 2. La siguiente derivación demuestra el error de la anterior etimología.
Derivación.—Antiguo alto alemán, reiza, serie, línea, linaje; italiano, razza; frances, race; portugués, raça; catalán, rassa; provenzal, raza; burguiñón, raice. 3. El inglés race representa la forma francesa.
SINONIMIA. Artículo primero.—RA ZA, CASTA. La raza es el género, y la casta es la especie. Al hablar de los asirios, de los parthos y de otras naciones extinguidas, decimos las razas, y no las castas antiguas; y cuando hablamos de las divisiones que la religión y las leyes han introducido en las naciones del Indostán, como los parias, no decimos razas, sino castas. La raza tiene un carácter más permanente que la casta, y así es que la primera es objeto de la ciencia, y no lo es la segunda. En Andalucía hay buenas castas de caballos, y todas son de raza árabe. (MORA.) Artículo segundo.—RAZA, ESPECIE, CASTA. Cuando queremos expresar un origen común que se diferencia de otros por ciertos accidentes, que le son propios, y se designan por medio de un nombre particular, nos valemos de la palabra raza; pero ha de ser necesariamente hablando del hombre ó de los animales. Cuando intentamos clasificar los diferentes individuos, ó los diferentes seres que pertenecen á un mismo género, nos servimos de la palabra especie, y la aplicamos á todo cuanto existe. Sin embargo, como la costumbre de aplicar la palabra raza á los animales la hace parecer poco noble, se prefiere comunmente la palabra especie, hablando de los hombres, y así se dice: la especie humana, y no: la raza humana; solamente para denotar las malas inclinaciones de una persona, decimos que es de mala raza; pero aun en este caso, aplicamos á la persona lo que creemos propio de los brutos, y hablamos en sentido figurado. Una especie puede comprender diferentes razas, y por eso decimos: ¿Qué especie de animal es éste? Un perro. ¿De qué casta? Lebrel. La palabra casta nos indica únicamente las diferencias accidentales que ofrece la especie humana en sus individuos, y que forman, por decirlo así, otras tantas clases diferentes. Mas como estos accidentes no constituyen especies diversas, pues consisten únicamente en el color, en las variaciones del pelo, nunca podrá usarse de la palabra casta como sinónima de raza, ó de especie. Además, la palabra casta parece que indica siempre falta de civilización ó de cultura ó degradación de facultades intelectuales. Como la palabra casta designa las diferencias accidentales, y éstas nos indican muchas veces las inclinaciones naturales adquiridas, nos valemos de ella para expresar la bondad intrínseca que cada especie de animales recibe de su origen. Así decimos: «este perro es de buena casta;» y por extensión, para manifestar el recelo que nos inspira una persona, despreciable al mismo tiempo, decimos también: «¿qué casta de pájaro es éste?» (CONDE DE LA CORTINA.) Reseña 1.a—«Por extensión se dice de la calidad de varias cosas, especialmente la que contraen en su formación, como la del paño; y hablando de éste dice Covarrubias que se dijo de Aza toscano, que vale hilo, cuasi Reaza, porque las razas de los paños se diferencian por las hilazas.» (ACADEMIA, Diccionario de 1726.) Reseña 2.a—Razas humanas. Vamos á presentar, en los términos más breves posibles, el gran conjunto de las RAZAS humanas bajo las múltiples relaciones de antropología, etnografía, geografía, historia, lengüística y estadística. Estamos seguros de que nuestros ilustrados lectores, al considerar la inmensa armazón de este artículo, no han de ser ingratos con nuestra buena voluntad, la cual no se entibia, ni por el sacrificio del dispendio, ni se acobarda ante los esfuerzos de la más penosa diligencia. DIVISIÓN PRIMERA (Cráneo, color de la piel, ángulo facial.) 1. La ciencia etnográfica es moderna, puesto que nació á fines del pasado siglo. Camper, fundándose en la varia conformación del cráneo. así como en el color de la piel, y Blumenbach, teniendo por criterio la mayor ó menor abertura del ángulo facial, agruparon las familias del globo en cinco grandes razas, denominadas: caucásica ó blanca, en Europa, en el Sudoeste del Asia y en el Norte de Africa; mongólica, en todo el resto del Asia; americana ó cobriza, que habita el nuevo continente; malaya ó aceitunada, repartida en la peninsula de Malacca, islas de la Sonda y parte de la Oceanía, al Este y Norte de la Australia; etiópica, ó negra, en la mayor parte de Africa, en Australia y en las islas vecinas. DIVISIÓN SEGUNDA (Lengüística, emigraciones, costumbres.) 2. Otros autores, tomando por base la lengüística, el estudio de las emigraciones y la comparación de las costumbres entre los varios pueblos, han llegado á reconocer doce RAZAS ó variedades de la especie humana: indoeuropeos, semitas, etiopes, tártaro-finneses, chinos, malayos, americanos, eshimales ó pueblos aréticos, negros ó takrounianos, cafres, hotentotes, australianos. 3. La RAZA indo-europea, llamada también indo-germánica para marcar los límites extremos de su desenvolvimiento; ó ariana, del nombre arias (los nobles) que se daban sus más antiguos pueblos, se extiende desde el Ganges á la Islandia, abrazando así, con la mayor parte de Europa, el Sudoeste de Asia, á excepción de la Arabia, de la Siria y del interior del Asia menor. 4. Los caracteres físicos de esta RAZA, comunes á todas sus ramas, son: la cara oval y regular; la nariz, recta;
los labios, finos; y los cabellos, largos y lisos. El color es variable; por lo general, los que habitan el Asia y al Sur de Europa, tienen los cabellos negros; y el tinte, encendido; las naciones de la Europa central y septentrional; ojos azules y cabellos castaños ó blondos. 5. Esa raza, al par belicosa y eminentemente civilizable, ha llevado á su perfección las ciencias, las letras, las artes, la industria, el comercio y los oficios; siendo. por consiguiente, la que más ha brillado en la historia de la humanidad. Sus idiomas se distinguen por la gran riqueza de palabras, de flexiones gramaticales, y son adecuados para reproducir las más delicadas operaciones del entendimiento. Entre dichas lenguas, las hay que tienen más estrechas relaciones unas con otras; y atendiendo á esas semejanzas, se ha llegado á reconocer ocho familias de lenguas y, por lo tanto, ocho familias de pueblos en la RAZA indo-europea; tres, en Asia (familias indiana, persa y caucásica); y cinco, en Europa (pelasgo-helénica, romana ó neolatina, germánica, eslava, céltica). 6. La familia indiana (próximamente de unos 100.000.000 de individuos, en el Indostán), hablaba en otro tiempo el sanscrito y el pracrito; hoy está dividida en un gran número de pueblos que hablan diferentes dialectos, más ó menos mezclados con el árabe, desde la conquista musulmana, tales como el indostani, el bengalt, el selhh, el mahratto. 7. La familia persa, desde el Indo al Tigris, y desde el golfo Pérsico al mar Caspio y al Oxo, comprende: los antiguos persas y medos, que hablaron el zend; los antiguos parthos y los persas del segundo imperio, que hablaron el pehlvi, y después, el parsi, mezclados con palabras tomadas de las lenguas semíticas; los persas modernos (próximamente, 12.000.000), cuya lengua se mezcló con el árabe después de la conquista musulmana; los afghans y los belouchis (unos 10.000.000); los bukharos, enclavados en medio de las razas turcas, y los hurdos, sobre el Tigris superior 8. La familia caucásica, propiamente dicha, comprende: los armenios, los georgianos, los lazes, los mingrelianos y otros (6.000.000). 9. La familia pelasgo-helénica abrazaba, en la antigüedad, los pelasgos de Europa y de Asia menor con los helenos. Actualmente no está representada por la raza pelásgica, sino entre los albaneses ó arnantes, los cuales ocupan el antiguo Epiro y el Sur de la Iliria, en número de 1.500.000 próximamente, hablando una lengua mezclada de griego arcáico, de eslavo y de italiano, pero en que domina el griego; y por la rama helénica, entre los helenos de Grecia, en número de 1.800.000, en el reino y las islas Jónicas, y de 2.000.000 en la Tesalia y la Macedonia, donde se cuentan 700.000 helenos de RAZA pura; en la Rumelia, donde, mezclados con los búlgaros y los servios, han formado un pueblo mixto, llamado tsintsar (600.000 individuos) y hablan las dos lenguas eslava y griega; en el litoral del Asia menor, en las islas de la costa, en Chipre y en Candia. 10. La familia romana ó neolatina, originariamente representada por los pueblos de la Italia central y meridional (lacios, oscos, volscos, apulianos, enotrios), que procedían de la rama pelásgica, se extendió por las conquistas de los romanos, las cuales produjeron la difusión de la lengua latina. Comprende hoy cinco pueblos. —1.° Los italianos, mezcla de latinos con algunas poblaciones germánicas (ostrogodos, lombardos, francos), en la peninsula, el cantón suizo del Tesino, el Tirol italiano y las tres islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia, en número de 26.000.000, divididos por los idiomas en alto italiano (dialectos piamontés, genovés, lombardo y veneciano), italianos medios (dialectos toslano, romano y corso), y bajo italianos (dialectos napolitano, calabrés, sardo, siciliano y maltés, mezclado de árabe). —2.° Los franceses, mezcla de galos, romanos y germanos (francos, burgundos, normandos); el elemento latino domina, sobre todo, en el Sur del Loira, donde se formaron, en la Edad media, los diversos dialectos de la lengua llamada romana ó lengua de oc, lanque-d’-oc (provenzal, languedociano, lemosín); en el Norte, el elemento germánico y los dialectos de la lengua de oil (francés, propiamente dicho, en la isla de Francia, normando, picardo, burguiñón); hoy estos dialectos han pasado á la condición de patués; el francés es la lengua nacional de 33.500.000 individuos; además se cuentan en Francia 1.500.000 celtas en el Oeste de la Bretaña, y 1.500.000 flamencos, vascos é italianos; á estos 33.500.000 franceses, es preciso añadir 2.472.000 individuos de la misma RAZA y de la misma lengua que, establecidos en las regiones vecinas, son extranjeros políticamente en dicho país, tales como los walones, extendidos por el Sudeste de la Bélgica (1.827.000), una parte de los cantones suizos de Berna, de Friburgo y del Valais, los de Neufchâtel, de Vaud, de Génova (590.000); en fin, en el reino de Italia, los valles de Aosta y de los vaudenses (95.000). —3.° Los españoles (15.000.000, no comprendidos los vascos), y los portugueses (3.568.000), mezcla de iberos, de galos, de romanos, de germanos (visigodos, suevos), y de árabes; sus lenguas son muy parecidas al latín; y la española comprende muchos dialectos (catalán, valenciano, mallorquín, aragonés, castellano, andaluz, asturiano, gallego).—4.° Los retios, al Sur del cantón suizo de los grisones, en las márgenes del Rhin y del Inn (unos 45.000 individuos), hablando la lengua rética, muy semejante al latín, y que existe casi con su forma actual desde el siglo vIII.—5.° Los rumanos (8.000.000 de individuos), descendientes de los colonos establecidos por Trajano en la Dacia, los cuales habitan entre el Dniester, los Kárpatos, la cuenca superior del Theiss, el Danubio inferior y el mar Negro; están sometidos políticamente á tres poderes: la Moldavia y la Valaquia reconocen la soberanía otomana, la Besarabia es una provincia rusa, en parte; y la Bukowina, la Transilvania y el Este de la Hungría son austriacas. Algunas fracciones de este pueblo, extendidas al Sur del Danubio, están mezcladas con los búlgaros y han formado un pueblo mixto, los kutzodaques, que habita en Macedonia y en Rumelia, en medio de los grecoeslavos. La lengua rumana es muy parecida al latín, aunque los rumanos han adoptado el alfabeto eslavo y la religión griega. Así, pues, se cuentan unos 89.000.000 de individuos de familia romana, ó neolatina, en Europa. 11. La familia germánica, en el centro y el Norte de Europa (72.466.000 individuos), está dividida en tres ramas: alemanes, propiamente dichos, anglo-sajones y escandinavos. La rama alemana ó teutónica se extiende por la Europa central, desde los Alpes al mar del Norte y al Báltico, y desde el Meuse al Oder, y comprende 45.800.000 de individuos. Pero la familia germánica no es verdaderamente pura más que del Rhin al Elba; está mezclada de franceses entre el Rhin y el Meuse; y de eslavos, entre el Elba y el Oder. Se divide, por los dialectos, en altos-alemanes ó suabos, en el Austria propia, la Styria y la Carintia septentrionales, el Tirol alemán, la Baviera, al Sur del Danubio, la mayor parte del Wurtemberg y del gran ducado de Bade, la Suiza alemana y la Alsacia; alemanes medios ó franconianos, en el Norte de Baviera, los pequeños Estados del centro y el Noroeste de la Bohemia; y bajo-alemanes ó sajones, en el reino de Sajonia, la Pomerania, el Brandeburgo, la Silesia, los pequeños Estados del Norte de Alemania, el Holstein y parte del Sleswig, el reino de Holanda, donde el dialecto neerlandés ha llegado á ser una lengua literaria, y, en fin, en la parte central y occidental de Bélgica, en que se habla un dialecto germánico. La rama anglosajona (mezcla de sajones, ingleses, jutas y daneses, poblaciones germánicas, con los celtas romanizados de la Gran Bretaña, y los normandos afrancesados, que conquistaron la Inglaterra con Guillermo) forma la nación inglesa, que se extiende por la Gran Bretaña, excepto el país de Galles y la alta Escocia; y por la costa oriental y setentrional de Irlanda (20.000.000 de individuos). La rama escandinava, á que pertenecen los antiguos godos, comprende hoy unos 6.666.000: 1.900.000 en Dinamarca, en el Norte del ducado de Sleswig y en las islas Feroé; 1.460.000, len Noruega; y 3.300.000, en Suecia.
12. La familia eslaza, en el Sudeste y Este de Europa, comprende cerca de 82.000.000 de individuos, repartidos en cuatro ramas: 1.a, la rama iliria ó de los jugo-eslavos (eslavos del Sud, en número de 11.864.000, en el Sudeste del Austria y el Norte de Turquía, divididas, por los dialectos, en slowenes, llamados también ilirios ó mendes (1.264.400), en la Istria, la Carniola, el Litoral, parte de Friul, de la Styria y de la Carintia; en croatas (800.000), en la provincia austriaca de Croacia y el Oeste de la Bosnia; en servios (5.300.000), de los que 2.600.000 son de Austria en la Dalmacia, la Esclavonia, el Bannat y los confines militares; y 2.700.000, de Turquía, ó independientes, en la Servia, la Bosnia, la Herzegowina, el Montenegro, el Norte de la Albania; en búlgaros (4.500.000), pueblo de origen tártaro-finnés, establecido al Sur del Danubio á principios del siglo viI, mezclado íntimamente con los eslavos, los cuales habitaban ya el país, que adoptó su lengua y sus costumbres, imponiéndole su nombre y ocupando en Turquía la Bulgaria y el Norte de Macedonia; 2.a, la rama slovaca, al Noroeste de Austria (6.480.000), subdivididos en slovacos, propiamente dichos, al Norte de la Hungría (2.037.000), descendientes de los antiguos grandes moravos, cuyo imperio fué destruído en 907 por los madgyares ó húngaros; en moravos, en la Moravia, y la Silesia, austriaca (1.352.000); en tchekes, en la Bohemia (2.926.000); en lusacianos, establecidos en Sajonia y en Prusia (165.000), restos de los eslavos que en la Edad media ocupaban los países entre el Elba y el Oder, y que hoy están casi totalmente confundidos con los germanos; 3.”, la rama leche ó polaca (12.247.000 individuos), dividida en polacos, propiamente dichos, de pura raza eslava (8.700.000 individuos, á saber: 4.765.000, en el reino de Polonia; 1.625.000, en las provincias de Posen, de Prusia y de Silesia; 2.055.000, en Austria, en el Norte de la Galitzia; y en lettones (3.875.000), pueblo de origen finnés, mezclado con los eslavos, cuya lengua adoptó en la Edad media, y germanizado por la dominación de los caballeros teutónicos y de la Prusia. Estos eslavos mezclados comprendían: los antiguos prusianos, en la Prusia occidental (1.461.000 individuos), entre los cuales el alemán ha reemplazado á la lengua eslava; en Rusia, los lituanos (898.000), los szamaitas ó samogicianos (952.000), los ceurlandeses y los semigalos (564.000); 4.a, la rama rusa (51.000.000 de individuos), dividida en grandes-rusos ó moscovitas, en el centro del imperio (33.000.000); rusos blancos, en los gobiernos de Smolensk, Witebsk y Novogorod (3.600.000); rusos rojos ó pequeños rusos, llamados también ruthenos, russniacos ó russinos, de los cuales salieron los cosacos (11.200.000 individuos en el Sur de la Rusia, y 2.940.000 en la parte. Este de la Galitzia austriaca.) 13. La familia céltica ocupaba en otro tiempo toda la Galia, las islas británicas, España, á medias con los iberos, el Norte de la Italia con otros iberos; y después, con los etruscos. Se dividía en dos grandes pueblos, hablando dos dialectos de la misma lengua, los gaélicos y los kymris ó kimrys, cimmerianos ó cimborios. Hoy esta familia que, en la Galia, se ha fundido con los romanos y germanos, no está representada como RAZA pura, más que por 10.500.000 de individuos, divididos aún en gaélicos y Kymris. La rama kymrica comprende, en Francia, los bretones (1.500.000), hablando el breyzad, en los departamentos del Morbihan, del Finisterre y parte de las Costas del Norte; y los galos, hablando el welsch, en el principado de Galles y el condado de Cornuailles, en Inglaterra. La raza gaélica se divide también en dos dialectos: el erse, hablado por los irlandeses; sobre todo, en el centro y el Oeste de la isla; y el caledonio, por los escoceses, en toda la alta Escocia é islas vecinas. 14. Formando un grupo de las noticias anteriores, la RAZA indo-europea comprende unos 388.000.000 de individuos; á saber: 130.000.000, en Asia; y 258.000.000, en Europa. Y todavía es preciso añadir las poblaciones de esta RAZA que han pasado á otras partes del mundo; sobre todo, á América, donde el número de europeos se puede calcular en 36.500.000, de los que 27.500.000 pertenecen á los Estados Unidos (20.000.000, de anglo-sajones; 5.000.000 alemanes; 1.500.000 franceses; 500.000 españoles); en la América inglesa, 3.200.000 (de los que hay cerca de 1.000.000 de franceses en el Canadá); y 6.000.000 de españoles y portugueses en Méjico, América Central, Colombia, Perú, Chile, Estados de la Plata y Brasil; en Oceanía, 1.207.000 europeos: en Africa, 500.000. La RAZA indo-europea ofrece, pues, una población total de unos 435.000.000 de individuos. 15. La RAZA semítica (por el contrario de la indo-europea) nos presenta una homogeneidad maravillosa, sin embargo de haberse establecido bajo los climas más diversos, de haber practicado todas las religiones, de haber tenido toda clase de gobiernos y de haber hablado idiomas que, á pesar de sus caracteres comunes, difieren entre sí de un modo notable. Remontándonos al origen, aquella semejanza portentosa proviene sin duda de su religión monoteista, de sus costumbres uniformes, de su gobierno patriarcal, de sa lengua, determinada inflexiblemente por el alfabeto, en que los dialectos son apenas sensibles, así como de la unidad geográfica que le sirvió de cuna, en medio de generaciones igualmente herederas de tradiciones venerandas. Por esto sucede que la misma homogeneidad que se echa de ver en sus costumbres, en sus creencias y en sus idiomas, originariamente hablando, se encuentra también en sus caracteres antropológicos y fisicos, porque el alma parece fundirse en el molde del cuerpo, como el cuerpo parece modelarse en la composición particular de los lugares y de los climas. Los semitas, que más propiamente debieran llamarse siroárabes, se encerraron, durante toda la antigüedad, entre la vertiente meridional de los montes de la Armenia y el Tauro, al Norte; las montañas, que limitan la cuenca del Tigris, al Este; el Mediterráneo y el istmo de Suez, al Oeste; y los mares que bañan la península arábiga; esto es, el golfo Pérsico, el mar Rojo y el mar de Omán. Los semitas se dividieron en tres familias: hebreos, sirios ó arameos, y árabes. 16. La familia hebraica comprende los hebreos, propiamente dichos, ó israelitas, los edomitas, los moabitas, los madianitas y los ammonitas; habitó primero la alta cuenca del Tigris; después la planicie de la Mesopotamia, y, por último, las frondosas orillas del Jordán. 17. La familia aramea ó siriaca se extendía por Siria; y sobre todo, hacia el Este, en las grandes monarquías de Nínive y de Babilonia, fundadas: primero, por los camitas ó etiopes; ocupadas después por los arameos y conquistadas, en el siglo vIII antes de Jesucristo, por los caldeos (carducos, hendos), de origen persa, cuyo nombre fué aplicado á un país y á una RAZA, en su mayoría semítica. El arameo, llamado igualmente siriaco ó caldeo, llegó á ser el dialecto preponderante entre los semitas, hasta el punto de que, mezclado con el hebraísmo, fué adoptado por los mismos hebreos, como lengua vulgar, á su regreso de la cautividad, y empleado también en los libros de Esdras y de Daniel, y hasta en los primeros libros cristianos. 18. La familia árabe sometió, después de Mahoma, no solamente toda la antigua cuna de la RAZA semítica, sino también el Este de la Persia, la Transoxiana parte del Indostán; al Oeste, el Africa septentrional, España y las grandes islas del Mediterráneo. Pero la inferioridad militar de los semitas, debida al espíritu de individualismo y de aislamiento, que envuelve la vida nómada, hizo caer el poder religioso de los califas á los golpes de las RAZAS persas, después de las RAZAS turcas y mongólicas, en Oriente, y de la RAZA latina, en España. El árabe quedó como lengua sagrada de todo el Oriente musulmán y se mezcló con las lenguas vulgares de los persas y de los turcos; pero la RAZA semítica fué encerrada de nuevo en Asia en la península arábiga, la Siria, la cuenca inferior del Tigris y del Eufrates (Irak-Arabi), donde árabes y sirios forman hoy una población de unos 14.000.000 de individuos, todos musulmanes, á excepción de los maronitas del Líbano. En Africa, los árabes, aun convirtiendo á su reli-
gión la mayor parte de las poblaciones camitas ó etiópicas, no han llegado á absorberlas como RAZAS y viven mezclados con aquellos pueblos en todo el Africa septentrional, Egipto, Sahara y Soudán, en número de 10.000.000 próximamente, divididos en moros, ó árabes de las ciudades; beduinos, ó árabes del Desierto; y fellahs, ó cultivadores, en Egipto. Hay próximamente 3.000.000 mezclados con las poblaciones etiópicas de la Abisinia, repartidos por la costa oriental del Africa, y en las islas Maldivas y Laguedivas, enfrente del continente de la India. 19. Si á estos 27.000.000 de árabes y de sirios se añaden 7 ú 8.000.000 de judíos, esparcidos por el mundo entero, se tendrá una suma de 34 á 35.000.000 de semitas, existentes hoy. A esta RAZA se unen, aunque sólo por su lengua, los fenicios con los cartagineses, sus colonos. 20. La RAZA etiópica ó camita tiene por signos esenciales: cara de color oscuro muy subido; á veces, casi negro, aunque guardando la regularidad de caracteres que distingue á la RAZA blanca; una religión materialista; un politeismo desenfrenado, adorando lo mismo al animal que á la planta; cultos licenciosos y obscenos; un instinto muy pronunciado de jerarquía y de unión política, que la permite fundar las primeras grandes monarquías y levantar los monumentos gigantescos que aun hoy subsisten; un régimen de castas. una vida agrícola y sedentaria, desconocidas á los semitas, siendo pastores y todos iguales en la tribu; una escritura ideográfica en los jeroglíficos egipcios y los cuneiformes de Nínive y de Babilonia, sistema opuesto por completo al alfabeto fonético de los semitas, y el carácter práctico de las ciencias astronómicas y matemáticas. Los camitas se dividen en cuatro familias: etiopes, egipcios, cananeos y libios. 21. Los etiopes, propiamente dichos, ó kuschitas, célebres por la antigüedad y el esplendor de su civilización en Meroé y en Axoum, están representados hoy por los barabras musulmanes de Nubia, los abisinios cristianos y los gallas bárbaros de Abisinia, que hablan dialectos árabes (el ghez, el amhárico, mezclados con restos de su antigua lengua). Esta misma rama había penetrado en el Sur de la Arabia y fundado, en medio de los árabes semíticos, el reino de Saba ó del Yemen, como atestiguan las ruinas de Mareb y de Sana, obras totalmente contrarias al genio de los semitas, que las atribuyen á razas impías de gigantes; el dialecto himyarita ó ehhili, muy diferente del árabe; el régimen de las castas y otras instituciones completamente extrañas á los semitas. A la rama etiópica pertenecen los primeros babilonios, conducidos por Nemrod, hijo de Cus. Si Babilonia, como Nínive, fué después ocupada por los semitas, que la impusieron su lengua, y posteriormente, por los caldeos-arianos, que la hicieron conquistadora, su religión licenciosa, sus costumbres corrompidas, sus monumentos gigantescos, los estudios astronómicos y matemáticos, á que se dedicaron sus habitantes, como los de Egipto, demuestran que la población etiópica había conservado allí sus caracteres distintivos, á pesar de una doble conquista. Por último, los etiopes se extendieron desde el Eufrates y el Tigris hasta la Susiana y las costas del mar Eritreo. 22. La rama egipcia comprende el pueblo célebre que habitaba el valle inferior del Nilo; el copto, lengua de la población cristiana del Egipto actual, representa el dialecto etiópico en que están escritos los jeroglíficos, así como los coptos son, aun al lado de los árabes, los representantes históricos de la antigua RAZA indígena, sin embargo de su menor número, 23. La rama cananea, que habitaba en las márgenes del Jordán y del mar Muerto, antes de la llegada de los hebreos, comprendía el pueblo fenicio que ofrece, tanto en Nínive como en Babilonia, el fenómeno singular de una familia cuya lengua es semítica, en tanto que la religión, el carácter y las tradiciones vienen á ser totalmente contrarias á las de los semitas. La historia presenta á los fenicios como viniendo del Sur, del mar Eritreo; tienen el carácter práctico é industrial de los egipcios y de los babilonios, erigen grandes monumentos, cultivan las ciencias y las artes, siguen una relgíon groseramente naturalista y un culto licencioso; se unieron desde muy temprano á los semitas y adoptaron su lengua; pero imponiéndoles sus costumbres y su religión. Convertidos en semitas por el idioma, lo llevaron á las islas del Mediterráneo y á la costa septentrional del Africa. Por esto sucedió que sus colonos, los cartagineses, llegaron á ser, después de muchos siglos, una nación semítica por excelencia. 24. Los libios comprendían, en el litoral de la Cirenaica y de las Syrtes, los nasamones, los psyllos, los maces; y al Oeste, de Cartago, los númidas, los moros y los gétulos. Los libios, como más inmediatos á Cartago, se mezclaron con los nuevos colonos y formaron un pueblo mixto, los bibi-fenicios, que hablaban la lengua púnica, es decir, un dialecto semítico, y esto explica la facilidad con que los árabes, en el siglo vi de nuestra era, extendieron en aquel país su idioma y su religión. Hoy toda el Africa septentrional es musulmana; pero, al lado de la RAZA y de la lengua de los árabes, se hallan restos muy numerosos de la antigua población camítica: los bérberos y los habylos, en las regencias de Trípoli y de Túnez, en la Argelia y Marruecos, hablan una lengua diferente del árabe, la cual es el antiguo idioma líbico; el mismo idioma adoptado por los tilboos en el Sahara; y en la Senegambia, por los penhls. 25. A esta RAZA etiópica es preciso añadir una población europea, sumamente particular; los íberos, cuya lengua no tiene analogía alguna con los idiomas indo-europeos ó asiáticos, y que la tradición refiere haber pasado del Africa septentrional á España, que ocuparon mucho tiempo con los nombres diversos de lusitanos, turdetanos, oretanos, vascones y cántabros; el Sur de la Galia, con los de aguitanos, entre los Pirineos y el Garona; con el de ligures, el litoral galo, desde los Pirineos al Var, y el Noroeste de Italia desde los Alpes hasta el Po, en la Trebia y en la Macra; y en fin, con el de sicanos, la costa occidental de Italia; y después, la Sicilia. Los iberos acabaron por fundirse, en estos diversos países, con las naciones que les rodeaban, y sólo forman RAZA distinta con una población de 855.000 individuos de este modo: 300.000, en Navarra; 425.000, en las provincias vascas de España, 130.000 en Francia, en el Sudoeste del departamento de los Bajos Pirineos. La lengua que hablan, es la eúskara, notable por la flexibilidad de sus vocablos, la riqueza de su conjugación y la facilidad casi maravillosa para formar nombres compuestos. Así acontece que los iberos se denominan eskualdunac. Este radical eusk, ausk ó ask, que, por la aspiración se ha convertido en bask, vask, ó gask, ha formado las denominaciones diversas de vizcaínos ó bascos, vascones y gascones, con que son designados. 26. La RAZA tártaro-finnesa es la que se llama también escítica, si bien el nombre de escitas tiene entre los antiguos un sentido muy vago, pues con él designaban las RaZaS blondas, de ojos azules, cara oval, y las RAZAS rubias, de pómulos salientes y cabe Ilos negros y lisos. Habita casi toda el Asia septentrional y central, gran parte del Asia menor, el Sur y el Este de la Rusia, el extremo Norte de Europa y también el centro, por una de sus ramas, los madgyares ó húngaros. Los pueblos de ella, establecidos en Europa, como los filandeses, húngaros y turco-otomanos, han perdido, por su amalgama con razas más perfectas, los caracteres distintivos de la fisonomía tártara. El estudio de las lenguas ha permitido dividirlos en cuatro familias: finneses, turcos y tártaros, mongoles y toungousos. 27. Los finneses, llamados también ougros, y, por los rusos, tschoudos, comprenden: los húngaros ó madgyares (4.866.000) que, en el siglo x, reemplazaron á otras poblaciones de la misma RAZA, en los contornos del Danubio y del Theiss (hunos del siglo v, awares del vIn); los szehlers ó sículos de Transilvania (585.000), tribu única, establecida en los Kárpatos, en la época de Atila, y que ha subsistido allí; los esthos y los libios (1.100.000), en los gvts rusos de Livonia y de Esthonia, población finnesa, con que se ha mezclado una nobleza rusa y alemana; los finlandeses, llamados fenni por Tácito; finnar, por
los germanos; y zoumi, por Strabón, denominación que se aproxima á la que á sí mismos se dan (snomi, habitantes de los mares), ocupan el gran ducado de Finlandia (1.539.000), y se dividen en finlandeses propios, carelianos, ischores, quænes, tamasteinos y bothnianos; los lapones, al Norte de Suecia, de Noruega y de Rusia (500.000 próximamente), pueblo finnés, que parece haberse bastardeado por su mezcla con los eskimales, á que se aproxima mucho por los caracteres físicos; los finneses orientales, en el Nordeste de la Rusia, divididos en syrjanos (gvt de Vologda), permianos y mogouls (gvt de Perm), motjahes (gvt de Wiatka), tcheremisses (gvt de Kazán), morminos (gvt de Pensa y de Simbirsk), ostiaks, al Este del Ural, en la Siberia occidental. 28. La rama turca, descendida del Altai y mezclada con otra familia, la de los mongoles, produjo el pueblo mixto, llamado tártaro, que por su lengua, debe unirse á los turcos, propiamente dichos. Esta rama comprende, en Europa: los turco-otomanos; los tártaro-nogaï, en los gvts rusos de Táurida, y del Cáucaso y en el Daghestán; los tártaros de Kazán, divididos en metcheres y tchouvaches (gvts de Kazán, Simbirsk, y Samara); los tártaros de Astrakkán y de Orembourg, en los gvts de este nombre; los caschhirs, hacia las fuentes del Ural, en Asia: los otomanos, en toda la Anatolia; los turcomanos, esparcidos en Persia y en Afghanistán, y establecidos con los ouzbeks en el Turkestán; los kirghiz-haisacks, errantes entre el Ural y la frontera china; los turco-siberianos, que se extienden hasta el Ienissei y comprenden también los iakontas, á orillas del Lena. 29. La rama mongólica, que formaba la tribu dominante en los ejércitos de Atila, de Gengis-khán, de Tamerlán, presenta el mismo tipo de fealdad que espantó al mundo romano y á la Edad media. Estos pueblos, enclavados en el imperio chino, habitan, al Norte de este imperio, la provincia de Mongolia. Sus principales tribus son: los mongoles, propiamente dichos, los Ahalhhas, los bouriates, los soyones, los halmukos ó eulentas; una fracción de esta última tribu parte de los gvts rusos de Samara y de Astrakkán, entre el Wolga y el Ural inferiores. 30. La rama toungousa ocupa: casi toda la Siberia oriental, desde el Ienissei al mar de Okhotsk; una de sus tribus, los mandschuz, habita, al Noroeste del imperio chino, la provincia de Mandchuria, y ha dado á la China la dinastía que la gobierna diez siglos há. 31. La Raza china. obstinadamente amurallada en el Este del antiguo continente, ofrece el espectáculo curioso de una civilización muy antigua, pero estacionaria, y de lenguas monosilábicas, es decir, que no poseen más que radicales puros y que no conocen el principio orgánico de la gramática. Comprende los chinos, propiamente dichos, los tibetanos, los coseénos, los japoneses, los cochinchinos (divididos en annamitas, siameses y cirmanes), los ceylaneses, y como rama menos pura, los tamuuls ó habitantes del Dekkán, restos de la población que debió habitar la península antes de la invasión de los arias en el Norte. 32. La RAZA malaya ocupa, á excepción de la Australia y de las islas más inmediatas, los archipiélagos esparcidos en el Grande Océano y la península de Malacca, en Asia. Existe generalmente al lado de una RAZA de negros australianos, refugiada en las montañas, y parece haber ocupado primitivamente estos países, de que los malayos la han despojado en gran parte. Los malayos no son hoy independientes más que en Madagascar y en las partes centrales de Sumatra y de Borneo; el mayor número de los demás está sometido á dominaciones europeas. Hablan una lengua mezclada de árabe, desde que, con la religión musulmana, una parte de esta RAZA ha adoptado el alfabeto semítico. El centro principal de la RAZA malaya está en las islas de Suecia, las Filipinas y las Molucas, donde los principales dialectos son: el javanés, el tagalog y el cissago, que se habla también en la Nueva-Zelanda; el malgacho, de que se sirven los malayos de Madagascar, y el taitieno, hablado en toda la Micronesia y la Polinesia. 33. La RAZA americana, llamada también indiana, desde que Cristóbal Colón descubrió la América, llegó á las Indias y llamó indios á los habitantes, había fundado, antes del siglo XVI, los imperios de los aztecas, en Méjico; y de los incas, en el Perú. Una poderosa nación, la de los caribes, ocupaba todas las Antillas y el Nordeste de la América del Sur. Hoy, de esta RAZA americana, que sólo en la isla de Santo Domingo contaba cerca de un millón de habitantes, quedan únicamente unos 10.000.000 de individuos, en un país que apenas cede al Asia en extensión y que no le es inferior en fertilidad. Los caribes se han extinguido en las Antillas, mientras que 2.000 aztecas viven en la parte más salvaje de la América central. En la del Norte, en medio de los establecimientos ingleses de la Nueva-Bretaña y en los Estados-Unidos, andan errantes los pieles-rojas, célebres en las guerras de los siglos xvII y VIII, y que de día en día disminuyen por las guerras que tienen entre sí y por las que les hacen los blancos, como también por el abuso de los licores fuertes y por la decadencia de los grandes rebaños, cuya carne forma su único alimento. Sus tribus, que son muy numerosas y hablan más de 20 dialectos, pueden clasificarse en cuatro grupos: 1.°, los chippeways al Norte, entre la América rusa, el lago Winnipeg y la bahía de Hudson; 2.°, los algonquinos, al Nordeste, entre la bahía de Hudson y los grandes lagos, comprendiendo restos de los iroqueses, hurones, miamis, illineses, micmaes, abenaquis; 3.°, los sioux, en las praderas del Oeste y el alto Méjico, divididos en sioux propios, pamnis; dachotas, osages; y 4.°, al Este del Mississipí, en los Estados de Georgia y de Alabama, los cheroheos y los crechs. En Méjico y la América central viven los othomis y los mosquitos. Los indígenas de la América del Sur, que ocupan el centro y el Mediodía de esta parte del continente, son menos belicosos que los indios del Norte. Muchos han sido convertidos al cristianismo por los misioneros, pero desfiguran la nueva religión por entregarse á prácticas supersticiosas. Las principales tribus son: en la costa Oeste, de Norte á Sur, los muiscas (Ecuador), los incas ó quinchuas (Perú), aimaras (Bolivia), los atacamas, los araucanos, los pnelches (Chile y la Plata), los patagones; al Este, en Venezuela, y las Guyanas, restos de los caribes, divididos en caribes propios, pariagotos, tamanacos y aravacos; y en el Brasil, los guaranisos. 34. La RAZA arética ó eskimal habita el extremo Norte del Asia y de América. Sus individuos viven casi exclusivamente de la pesca, comen peces crudos y beben aceite de ballena. Sus idiomas son cinco: el de los tchouhtches, de los samoyedos y de los hantchadales, al Norte y al Este del Asia; de los aleontienos, en las islas de su nombre y en la península de Alaska; de los aglemontas, en el resto de la América rusa; de los eshimales, propiamente dichos, en el Norte de la América inglesa; de los groenlandeses, en Groenlandia. 35. La RAZA negra ó takrousiana habita el Soudán ó Takrour, la Senegambia y la Guinea. Los dialectos varían casi de pueblo á pueblo. Entre las familias de esta RAZA, se distinguen: en la Senegambia, los yolofs y los mandingas; en la Guinea, los ashantios; en el interior del Takrour, los fellatahs, los negros del Bambarra, de Tombonetón, de Bornou; en la región del Nilo, los de Dar-Fur y del Kordofán. A estos takrounianos de Africa se deben unir los 7.000.000 de negros llevados á América por la trata, de los que hay 500.000 independientes en la parte occidental de Santo Domingo; otros, esclavos en Cuba y el Brasil, ó emancipados en los Estados Unidos y en las Antillas inglesas y francesas. 36. La RAZA cafre vive errante de un mar á otro, y desde el Ecuador al trópico de Capricornio. Se divide en pueblos del Congo, al Oeste de Oukamiba y de Monomotapa, al Este cafres, propiamente dichos, y betjonanas, vecinos á las colonias inglesas de Port-Natal y del Cabo. Su piel es menos negra que la de los negros del Takrour, y tiene un color bronceado. En la mayor parte del Africa central, los nombres geográficos demuestran, en medio de la variedad de los dialectos, la generalidad de la lengua cafre.
37. La RAZA hotentote se distingue de las demás negras de Africa por caracteres físicos permanentes y notables, no menos que por el mayor desarrollo de su inteligencia. Esta RAZA singularísima habla un idioma, que no se parece á ninguno, lleno de sonidos comparables al grito salvaje de los pájaros. Los hotentotes habitan al Sur del Africa austral y se dividen en boschemanos, horanas, griguas y harroos. Los misioneros ingleses y holandeses han intentado convertirlos. 38. La RAZA australiana se aproxima á la anterior por los caracteres antropológicos y ofrece el grado último de la estupidez, cual si sus individuos fuesen los desgraciados representantes de la degradación humana. Créese que esta RAZA habitó, juntamente con los malayos, todas las islas de la Oceanía; pero hoy está principalmente esparcida en la Australia y en las grandes islas inmediatas. Se divide en tres familias: negros, pelagios, endamenos ó alfonroux, mezclados con los malayos en las partes centrales de la península de Malacca, de las islas de la Sonda, de las Molucas y de las Filipinas. Los primeros (pelagios) habitan la Nueva-Bretaña, la Nueva-Irlanda, las islas Salomón, la Nueva Caledonia, las Nuevas-Hébridas, las islas Viti, la tierra de Van-Diémen ó Tasmania; los segundos (endamenos), el continente de la Australia, y los papous, que parecen ser una mezcla de negros pelagios y de malayos, la Nueva-Guinea, ó Papouasia, y el archipiélago de la Luisiada. 39. Caracteres antropológicos de las RAZAS. I. Caucásica. Piel blanca ú oscura, cabellos largos y finos, cuyo color varía desde el negro al rojo; ojos grandes y rasgados, nariz recta, boca regular, labios pequeños, cara oval, ángulo facial de 85 á 90 grados. Es la más perfecta y numerosa.
II. RAZA semítica. Color rojo ó tostado, cara enjuta, estatura alta, cuerpo flaco y nervioso, mirada viva, apasionada, penetrante.
III. RAZa mongólica. Piel amarilla, cabellos negros y fuertes, cara larga, cuadrada y aplanada en cierta manera; pómulos salientes; nariz aplastada, gruesa en la extremidad, generalmente hablando; ojos oblicuos; labios gruesos; ángulo facial de 76 á 85 grados, nueve grados menos que la blanca; es decir, nueve grados menos de perfección, puesto que el ángulo facial representa el sentimiento de la rectitud, ó sea el sentimiento de la justicia, el más característico de la humanidad.
IV. RAZA china. Piel entre cobriza y blanca; cabello liso, ojos pequeños, mirada oblicua, estatura baja, vivacidad extrema, agilidad suma, cólera rencorosa; tendencia al suicidio.
V. RAZA tártara primitiva. Cabeza cuadrada, ancha y deprimida, casi aplastada; nariz chata; cabello fuerte y liso; boca grande; oreja gruesa, desmesurada y como alejada del rostro.
VI. RAZA aceitunada ó malaya. Sus caracteres antropológicos son muy semejantes á los de la RAZA mongólica.
VII. RAZA eskimal ó arética. Poca estatura, cuerpo fornido, musculatura bien organizada, cabeza ancha, nariz casi aplastada y corta; ojos hundidos, piel cobriza, muy semejante al color gris, cabello fuerte y negro; individuos ágiles, audaces y mañosos.
VIII. RAZA etiópica. Tinte negro, cabellos crespos y lanosos; nariz roma, labio colgante, boca saliente, frente deprimida; ángulo facial de 61 á 75 grados (quince grados menos que la mongólica).
IX. RAZA negra ó takrouriana. Piel reluciente y negra, como el azabache; cabellera crespa y estoposa; diente blanquísimo y menudo; miembros vigorosos; ligereza extremada; flexibilidad increible; ojo pequeño, negro, centelleante; labio grueso y caido: sien deprimida; poca inteligencia; pasiones sensuales muy desarrolladas.
X. RAZA hotentote, variedad de la RAZA negra. Vientre abultado y pierna larga.
XI. RAZA australiana. No tenemos noticias acerca del ángulo facial de sus individuos; pero calculando los caracteres antropológicos por el escaso desarrollo de sus facultades mentales, debemos presumir que su ángulo facial no excede de 50 á 55 grados, casi una mitad de humanidad. La diferencia que se advierte bajo este concepto respecto de las otras RAZAS conocidas, es la siguiente: ó grados de inferioridad respecto de la etiópica; 21, respecto de la mongólica; 30, respecto de la blanca. No es extraño que algunos filósofos hayan llorado por la suerte del hombre en la tierra, cuando hay RAZAS humanas que se dan la mano con el orangután. Raza y familia. Historia. Los antiguos romanos designaban con las palabras gens et familia, ciertos derechos, á saber: 1.°, la condición de los fundadores de Roma; 2.°, la de los extranjeros que iban á poblar el asilo abierto por Rómulo para aumentar la población de su ciudad. En derecho privado, las gentes de RAZA no tenían entre ellos más que iguales, y perdían todo poder sobre los hijos llegados á la mayor edad; en derecho político, sólo ellos eran electores y elegibles para las magistraturas. — Los ciudadanos de FAMILIA no tenían más que esclavos (famuli), su mujer y sus hijos; vivían á perpetuidad en dicha condición y no podían ser magistrados, aunque tenían el derecho de elegir. Pero Rómulo hizo común á todos los ciudadanos el doble derecho de RAZA Y FAMILIA; solamente el recuerdo se perpetuó en los nombres de patricios y plebeyos, con algunas desigualdades políticas. Las gentes de RAZA fueron llamadas gentiles. Posteriormente, cuando se multiplicaron las RAZAS, la palabra FAMILIA designó una rama de la RAZA.
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