Roque Barcia · 1880-1883
Propiedad
tomo 4 · página 427 · ver la página del original
Propiedad. Femenino. Dominio ó derecho que tenemos sobre una cosa que nos pertenece, para usar y disponer de ella, y reivindicarla libremente con exclusión de cualquiera otra persona. El resultado del dominio. La cosa que es objeto del dominio, sobre todo, si es inmueble ó raíz. Atributo ó condición esencial de una persona ó cosa.) Gramática. La significación ó sentido peculiar y exacto de una voz ó expresión. La propensión natural ó inclinación que por costumbre se tiene á alguna cosa.
Metáfora. Semejanza ó imitación perfecta, como en la pintura, música ú otras cosas. [ Metáfora. Defecto contrario á la pobreza religiosa en que incurre el que usa de alguna cosa como propia. ( Forense. El dominio de una cosa, considerado separadamente y en contraposición del usufructo. ) Filosofía. PROPIO. ] Música. Anticuado. Cada una de las tres especies de hexacordos que se distinguen en el sistema de Guido Aretino, y son: becuadro, natural y bemol.
ETIMOLOGÍA. Propio: latín, propriétas; italiano, proprietà; francés, proprieté; provenzal, propiedad; catalán, propietat; ginebrino, proprité.
SINONIMIA. Artículo primero.—PRo PIEDAD, PUREZA. Sus definiciones bastan para probar su diferencia. La pureza del lenguaje consiste en que todos los signos y el orden de ellos pertenezcan al idioma en que se habla. La propiedad es la buena aplicación de ellos á las ideas que se quieren expresar. (LóPEZ PELEGRÍN.) Artículo segundo.— PROPIEDAD, ATRIBUTO. Se da el nombre de propiedad á toda cualidad característica, como el pensar en el hombre, el relinchar en el caballo, el mugir en el buey, el cacarear en la gallina. Luego que hallamos una cualidad que distingue á un ser de los demás seres de la creación, la denominamos propiedad. La propiedad, pues, no es otra cosa que una cualidad distintiva. Pero esta cualidad distintiva que toma la denominación genérica de propiedad, cuando consideramos esta propiedad con relación directa al objeto ó cosa que la tiene, muda de nombre cuando la referimos á nuestra inteligencia, porque ya no se trata de la cualidad que hemos hallado en el objeto, sino de una cualidad en que ahora piensa nuestra alma, á la que damos un nuevo sentido, el sentido intelectual. El relincho, considerado como cualidad característica del caballo, con relación al caballo mismo, es una propiedad material. Por el contrario. llevada á nuestro entendimiento la idea del relincho, trasladado al alma aquel efecto material, no será ya materia, será espíritu, porque ya no es una propiedad, sino el pensamiento de una propiedad. Aquel relincho del caballo se ha convertido en un juicio de nuestra mente. El relincho es físico: la idea del relincho es intelectual. Pues bien, la cualidad característica, considerada como hecho físico, se llama propiedad. Esta propiedad material, considerada como idea de nuestra alma, convertida en propiedad intelectual, se llama atributo. ¿En qué consiste la razón ideológica de un hecho que parece tan raro? Consiste en lo siguiente: cuando las cosas comparecen ante nuestra razón, cuando las vestimos con el traje de nuestro pensamiento, no las miramos á la cara para ver el color que realmente tienen, sino que cerramos los ojos para ver qué color les da nuestra alma; esto es, cerramos los ojos para meditar acerca del color que las debemos atribuir, según las cualidades que nos han enviado los sentidos. Hé aquí el atributo. Así sucede (y esto lo explica todo) que cuando personificamos un ser abstractó, no lo revestimos de cualidades ni de propiedades, sino de atributos. ¿Por qué? Porque al idear aquellas personificaciones, no las revestimos de formas que vemos, sino de formas que nosotros atribuímos, que atribuye nuestra inteligencia. No son formas que ven los ojos, porque tales formas serían cualidades ó propiedades, sino formas que ve nuestro espíritu, que nuestro espiritu atribuye á los seres que personifica, y que por esto son atributos de aquellos seres. La suma sabiduría, el sumo poder y la suma bondad son los atributos de Dios. No puede decirse: son las propiedades de Dios, porque no son cualidades vistas, sino pensadas; no son cualidades halladas, sino atribuidas. La trompeta es un atributo de la fama. La blancura es el atributo de la candidez. La paloma blanca es el atributo del Espíritu Santo. De modo que la cualidad característica, vista en el objeto, se llama propiedad. La propiedad, vista en el alma, luego que nuestra alma le atribuye sus modos lógicos de ser, se llama atributo. Por consecuencia, la propiedad es un hecho real. El atributo es un hecho lógico. Artículo tercero.— PROPIEDAD, FA
CULTAD. Propiedad es todo aquello que distingue á una cosa de otra que tiene la misma naturaleza. Cuando á la idea de distinción se une la idea de poder ó de ejercicio, la propiedad se llama facultad. Así decimos que el alma humana es una facultad, en virtud de la cual nos movemos, sentimos, queremos y pensamos. Empleamos la palabra facultad, porque no se trata de una propiedad puramente distintiva, sino de una propiedad que es un agente activo y poderoso, una propiedad que nos hace mover, querer, sentir, pensar. Por el contrario, cuando nos asociáramos la idea de potencia y de acción; cuando no quisiéramos decir que en virtud del alma se mueve el hombre, quiere, siente y piensa, sino que nos propusiéramos expresar que el alma humana es un principio diferente del cuerpo humano, no nos valdríamos de la palabra facultad, sino de la palabra propiedad. El alma racional es una propiedad del hombre, por la cual se distingue de los cuerpos. Propiedad significa distinción: facultad, potencia.
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