Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Pereza

tomo 4 · página 179 · ver la página del original

Pereza. Femenino. Negligencia, tedio ó descuido en las cosas á que estamos obligados. Es uno de los pecados capitales. [ Flojedad, descuido en hacer alguna cosa. I Tardanza ó pesadez en las acciones ó movimientos. La repugnancia á levantarse de la cama ó del asiento. ] PEREZA, ¿QUIERES SOPAS? Expresión familiar con que se reprende al que por desidia ó negligencia deja ó pierde aquello que le conviene. [ SACUDIR LA PEREZA.

Frase. Vencerla. Emprender ó continuar con buen ánimo alguna tarea ó diligencia.

ETIMOLOGÍA. Griego xápsste (páresis), privación del movimiento, languidez; latín, pigritía; italiano, pigrezza, pigrizia; francés del siglo xI, parecce; moderno, paresse; provenzal, pareza, pereza; catalán, peresa.

Reseña.—Corrupción del latín pigritia. Pigricia dijo también el antiguo romance castellano, según puede leerse en el poema de Alejandro, verso 1925: Solia sen PIGRICIA delibrar las carreras A fin de que el lector comprenda el verdadero valor significativo de la voz pereza, y pueda diferenciarla de sus sinonimias desidia, inercia, dejadez, holgazanería, añadiremos que su voz de origen es más bien la griega páresis que la latina pigritia; que en griego páresis es una parálisis ligera, con privación del movimiento, más no del sentimiento ó de la sensibilidad. Y en latin pigritia, que corresponde al griego páresis, es propiamente la repugnancia natural á moverse y á obrar, considerándola como un efecto de la pesadez ó el entorpecimiento físico. El griego páresis está formado del verbo pariẽmi, yo relajo, aflojo. (MONLAU).

SINONIMIA. Artículo primero.—PE REZA, HOLGAZANERÍA, DESIDIA. La pereza es un vicio; la holgazanería y la desidia son hábitos; pero la holgazanería consiste en la inacción y el odio al trabajo, y la palabra desidia añade á esta idea la de abandono de intereses, de ocasiones favorables, de medios de prosperar. El perezoso odia el movimiento; el holgazán odia el trabajo; el desidioso, la diligencia. Lo contrario del hombre perezoso es el activo; del holgazán, el ocupado; del desidioso, el solícito. (MORA.) Artículo segundo.—PEREZA, POLTRONERÍA, HOLGAZANERÍA, VAGANCIA. Perezoso es aquel que tiene repugnancia habitual al movimiento. Se conoce en que no anda cuatro pasos sin que arrime el hombro á la pared, ó al quicio de las puertas de su casa. Siempre tiene sueño y bosteza. Poltrón es el hombre que, por temperamento, por achaques ó por edad, se mueve con pena. Este no se arrima á los quicios ni á las paredes, sino que se sienta con la mayor comodidad, dando su nombre á la silla poltrona. El holgazán evita el trabajo cuanto puede, y mira con avidez la hora, para ver cuándo llega el momento de holgar. El vago no hace ni mira nada. La vagancia es su profesión. De vago viene vagabundo, que es el hombre que, sin oficio ni beneficio, pasa la vida andando de zoca en colodra. Así como el vicio del perezoso es no moverse, el vicio del vago es moverse demasiado; pero sin utilidad ni provecho. La religión condena al perezoso; la familia sufre al poltrón; la moral pública afrenta al holgazán; la ley tiene sus penas para el vago. De modo, que la pereza es un pecado; la poltronería, un achaque; la holgazanería, un vicio; la vagancia, un delito común. El perezoso debe ser diligente; el poltrón, ágil; el holgazán, laborioso; el vago debe tomar oficio.

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