Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Pena

tomo 4 · página 161 · ver la página del original

Pena. Femenino. El castigo impuesto por superior legítimo al que ha cometido algún delito ó falta.

Cuidado, aflicción ó sentimiento interior grande. I Dolor, tormento ó sentimiento corporal. [ Especie de adorno mujeril que se componía de una cinta atada al cuello, y pendientes los dos cabos con algún dije ó joya sobre el pecho. I Dificultad, trabajo; y así se dice: con mucha PENA he concluído tal negocio ó he conseguido tal empleo. Marina. El extremo superior de la verga de mesana y de las entenas en las galeras. ! Anticuado. PLUMA. I Pelo de las pieles de los animales. I CAPITAL. La de muerte. I DE DASo. La privación perpetua de la vista de Dios en la otra vida. DE LA NUESTRA MERCED. Conminación que los reyes usaban para amenazar con indignación ó castigo al que contraviniere á sus mandatos. DEI. DESPREZ. Véase DESPREZ. (I DEL HOMECILLO. Véase Ho MECILLO, por pena pecuniaria. I DEL SENTIDO. La que atormenta los sentidos ó cuerpo de los condenados. DEL TALIÓN. La del tanto por tanto; como, por ejemplo, la que por la ley debe sufrir el falso acusador, que es la misma que se impondría al acusado, si se le probase haber cometido el delito que se le imputa. l ó PENA PECUNIARIA. La multa que se impone al que quebranta las leyes ó hace algún daño. I ORDINARIA. Forense. PENA CAPITAL.

I Plural. Germanía. Galeras. DE CÁMARA. Forense. Las condenaciones pecuniarias que los jueces y tribunales imponían á las partes con aplicación á la cámara real ó fisco.A DURAS PENAS. Modo adverbial. Con gran dificultad ó trabajo. ] A GRAVES PENAS. A DURAS PENAS. I A MALAS PENAS. Modo adverbial. A DURAS PENAS. ACUSAR Á PENA. Frase anticuada. Acusar criminalmente, pidiendo el castigo. A PENAS. Modo adverbial.

APENAS. ] MERECER Ó VALER ALGUNA COSA LA PENA. Frase con que se denota que se puede dar por bien empleado el trabajo que cuesta. Es también muy usado con negación. NI PENA NI GLORIA. Expresión que manifiesta la insensibilidad con que alguno ve ú oye las cosas. PASAR LAS PENAS DEL PURGATORIO. Frase metafórica con que se explican las molestias ó desazones que se padecen sin interrupción. SÚFRASE QUIEN PENAS TIENE, QUE TIEMPO TRAS TIEMPO VIENE. Refrán que aconseja que no se pierda la esperanza en los mayores ahogos.

ETIMOLOGÍA. Griego povós (phonís), homicidio, precio de sangre; xoivn (poínẽ), por phoínẽ, pena: latín, pœna; italiano, provenzal y catalán, pena; francés, peine; burguiñón, pone; Berry, poine; picardo, peigne (peiñe); walón, pônn.

SINONIMIA. Artículo primero.—PENA, SENTIMIENTO, DOLOR. Explican estas tres voces la diferente impresión que hace el disgusto en nuestros ánimos; pero la pena puede aplicarse más vagamente y denotar una aflicción ó disgusto más accidental que el sentimiento, el cual no presenta la idea de una sensación tan profunda como el dolor. Por más voluntaria que parezca á primera vista esta distinción, no deja de percibirse en la práctica la fuerza con que cada vez se aplica propiamente á su idea respectiva. El ver padecer á un hombre desconocido, á un malhechor, un trabajo de poca consideración, una incomodidad, causa pena; pero estos males son demasiado leves ó accidentales para poder confundirlos con los que causan sentimiento; siendo tal la extensión que damos á la idea de la pena, que decimos que nos causa ó da pena el trabajo con que habla un tartamudo, la dificultad con que oye un sordo, para explicar una incomodidad que padecemos, un disgusto que sufrimos. Nos causa sentimiento la pérdida de un bien que nos interesa, el mal de un amigo, la muerte de un conocido. Estas incomodidades son demasiado fuertes para contentarnos con decir que sólo nos causan pena. Nos causa dolor la pérdida de un padre amado, la de un hijo único, la del honor, la de un bien de que dependía toda nuestra subsistencia; y aunque no puede negarse que estos males nos dan pena, nos causan sentimiento; no explican estas voces con tanta energía como el dolor la profundidad de esta aflicción y la gravedad de sus motivos. La diferente impresión que causan en el ánimo estas sensaciones, se puede explicar diciendo que la pena incomoda, el sentimiento aflige y el dolor abate. (HUERTA.) Artículo segundo.—PENA, CASTIGO. Pena viene del latín pœna; poine, en griego, de donde se origina nuestro antiguo expresivo verbo punir. Castigo es uno de los muchos derivados de agere, que, como hemos dicho repetidamente, quiere decir ejecutar. La pena es legal. Así decimos: delitos y penas. No puede decirse: delitos y castigos. Pena corporal, pena aflictiva, pena pecuniaria, pena capital, última pena, pena de destierro, bajo pena de azotes. En ninguna de las acepciones anteriores se usaría con la misma propiedad y fuerza de la voz castigo. El castigo es material, presente, ejecutivo, por decirlo así. Cuando decimos que una madre castiga á sus hijos, queremos expresar que los azota; esto es, que les da una pena física. No puede decirse que los pena ó que los pune, porque esto significaría que pronunciaba un fallo contra ellos, que los sentenciaba. Esto quiere decir que en la expiación hay dos procedimientos distintos. Primero se manda ó se impone: luego se ejecuta. En cuanto se impone, se llama pena. En cuanto se ejecuta, se llama castigo. La pena es el mandato ó el pensamiento de la expiación. El castigo es la realización ó la práctica de la pena. Un reo es sentenciado á la pena última. Sufre la pena, y entonces recibe el castigo de su crimen. La pena está en la sentencia de las leyes, en la mente del juez. El castigo está en la argolla que mueve el verdugo.

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