Roque Barcia · 1880-1883
Obsceno
tomo 3 · página 965 · ver la página del original
Obsceno, na. Adjetivo. Impuro, torpe y lascivo.
ETIMOLOGÍA. Latín obscenus, que se escribe también obscenus. El sentido primitivo es de mal agüero; y como se halla el verbo obscavare, de ob y scævus, zurdo, que significa: «dar un mal presagio,» puede creerse, como cree Freund, que obscénus representa obscævinus. (LITTRÉ.) 1. Esta etimología no puede admitirsé sin reserva. La forma obscœnus es rarísima y pudiera venir de una alteración ortográfica, puesto que obscẽnue está en Cicerón, Justiniano, Celso, Ovidio, Plinio, en todos los grandes autores. 2. Entre los gentiles era de mal presagio el que las aves torcieran el vuelo; y esto explica que scœvus, zurdo, signifique la idea de mal presagio; pero no prueba que obscævus y obsceno sean una palabra, para la razón del lenguaje. 3. La forma directa de obsceno es ob-scena, delante de la escena, aludiendo á los que no tenían empacho de presentarse ante el público; es decir, á los histriones, de donde viene la significación radical de cosa vergonzosa y deshonesta, como se ve en las frases OBSCENE partis, OBSCENA corporis, y simplemente OBSCENUM, significando las partes púdicas. Tal es el sentido en que emplearon la voz propuesta Ovidio, Celso y Justiniano. 4. Y como el sentido moral está siempre en contacto con el sentido religioso, porque la conciencia y la fe viven juntas en el espíritu; la idea de cosa deshonesta y vergonzosa produjo la idea figurada de cosa inmunda, infausta, contraria á los ritos, de mal agüero. 5. Creemos posible que los latinos llamasen obscenos á los primeros que se presentaron en la escena, puesto que nosotros, bajo el cristianismo, que es la religión de la caridad, hemos dado á los cómicos calificativos poco más lisonjeros, como puede verse en las Partidas y en una pragmática del siglo pasado. Efectivamente, Carlos III, recomendando á una compañía de cómicos que pasaba á Valladolid, los denomina: «pillos y divertidores de mis reinos.» Los cómicos pudieron ser obscenos para los gentiles, como fueron pillos para los cristianos.
6. Derivaciós.—Latin obscenus (obscẽna): catalán, obsceno, a; francés, obscène; italiano, osceno. 7. La e larga de obscènus es la e de scẽna; en lo cual convienen los etimologistas latinos. «Pues de las cosas obscenas y torpes, los pensamientos se han de apartar, cuanto más los ojos.» (CERVANTES, Don Quijote, tomo II, capítula 89.)
SINONIMIA. Articulo primero. — OBSCENO, DESHONESTO. Obsceno indica mucho más que deshonesto, pues agrega á la deshonestidad la licencia impúdica; la idea propia de obsceno es lo de inmundo y lúbrico. Un pensamiento deshonesto hace perder la pureza; una palabra obscena, el pudor. Obsceno se dice de las palabras, de los cuadros ó pinturas, de las personas; deshonesto se aplica á todo aquello que ofende al pudor ó la pureza. «Violar, engañar, cometer un adulterio, dice Cicerón, es una cosa deshonesta;» pero esto se dice y se hace sin obscenidad. Se dirá bien un poeta obsceno, y lo mismo de un pintor, de un autor ó de otra persona cualquiera. (MARCH.) Artículo segundo.—OBSCENO, DISOLUTO, LASCIVO, LUJURIOSO, LÚBRICO, IMPÚDICO. Todo lo que es contrario al pudor, es obsceno, y este adjetivo se aplica indistintamente á las personas, á las acciones y á las cosas. Disoluto es el hombre que desprecia las leyes de la honestidad, y se aplica este adjetivo á las personas y á las costumbres, más bien que á otra cosa; y ciertamente parece que así lo exige su mismo valor ó significado, pues viene de dissolutus, esto es, solutus lege (desligado de la ley). Lascivo es el hombre propenso á los placeres carnales, que se siente excitado á ellos, no solamente por la presencia del objeto que desea, sino aun por la sola idea del deleite El lúbrico es tal vez menos carnal, porque el deseo de aumentar y diversificar sus placeres, le hacen hallarlos en objetos, en circunstancias ó en accidentes, que no tienen atractivo ni valor alguno para el lascivo. El lúbrico hace que su alma tenga gran parte en sus goces, al paso que el lascivo no procura más que satisfacer los estímulos de su cuerpo. El impúdico hace alarde de sus excesos, ó á lo menos no trabaja por oeultarlos ó disimularlos: se entrega á ellos sin que nada le contenga; á diferencia del lascivo y del lúbrico que pueden serlo en secreto, sin faltar públicamente á las leyes del pudor. Lujurioso se aplica no solamente al hombre dado á la lujuria, sino también á todo lo que puede excitarla.
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