Roque Barcia · 1880-1883
Migratorio
tomo 3 · página 753 · ver la página del original
Migratorio, ria. Adjetivo. Lo relativo á los viajes periódicos de las aves de paso, ó á las especies que los hacen.
ETIMOLOGIA. Migración. Miguel Angel Bounarotti. Célebre pintor, escultor, arquitecto y poeta italiano, que nació en Caprea en 1474 y murió en Roma en 1564. Fué discípulo de Domingo Ghirlandajo en pintura, entró después en la Escuela de las Artes, fundada por los Médicis, y allí siguió las lecciones del escultor Bertoli. Se le considera como el fundador de la escuela florentina del siglo XVI; concurrió con Leonardo de Vinci á la ejecución de las pinturas históricas que adornan la sala del Consejo en Florencia. En esta ocasión fué cuando concibió la idea del célebre cartón, de que desgraciadamente sólo quedan algunos trozos, representando una escena de la guerra de Pisa. Fué protegido en su juventud por Lorenzo de Médicis, después de la muerte del cual, los papas Julio II, León X, Paulo III y Julio III, le retuvieron en Roma y le colmaron de honores. Como pintor, compuso para la capilla Sixtina el Juicio final; para la de San Pablo, la Conversión de san Pablo y el Martirio de san Pedro, y además una Virgen arrodillada, un cuadro de las parcas, que existen en Florencia, y un Cristo atado á la columna, que se encuentra en el museo de Madrid. Como escultor, ejecutó un Cupido, un Baco y un Descendimiento, que Rafael calificó de obras superiores á las de Fidias y Praxiteles, y además las siguientes: La Piedad; David niño; máscara de Fauno; Virgen y Jesús, bajorrelieve; Apolo; Bruto; sepulcros de Lorenzo y de Julián de Médicis; Hércules combatiendo con los centauros; Adonis muerto (en Florencia); Moisés; Cristo con la cruz (en Roma); Los dos cautivos (Paris). Como arquitecto, fué encargado en 1546 de acabar las obras de la basílica de San Pedro, cuyo plan corrigió; de la construcción del Capitolio y del palacio Farnesio, en Roma; en Floréncia construyó la capilla y sacristía de San Lorenzo, las ventanas del palacio Richardi, y una parte de las fortificaciones.
Finalmente, se conocen una colección de sonetos, y otras poesías, que revelan un gran talento. (SALA.)
Reseña.—1. Desde su infancia mostró para el dibujo extraordinarias disposiciones, las cuales vinieron á contrariar los proyectos de su antigua y noble familia, que había pensado dedicarle á la carrera de las armas. Comprendiendo su vocación, le pusieron bajo la dirección de Dominico y David Ghirlandajo, los mejores pintores de su época, á quienes superó en breve término. 2. A los quince años, viendo que sus maestros no podían enseñarle nada, se dedicó á estudiar las famosas pinturas de Masaccio, en la capilla del Carmine, en Florencia. 3. Lorenzo el Magnifico contrajo con él amistad íntima, le alojó en su palacio y le instó repetidamente que cultivara la escultura, en cuyo arte siguió las lecciones del célebre escultor Bertoli, á quien también debía superar con el tiempo. 4. Ocurrida la muerte de Lorenzo de Médicis, su protector, fué llamado al convento del Espíritu Santo, cuyo prior le proporcionaba cadáveres para que estudiara anatomía, ciencia que aprendió haciendo por sí mismo las disecciones. Habiendo añadido á la anátomía el estudio de la fábula griega y romana y los conocimientos auxiliares de la historia, llegó á ser el más sabio y profundo pintor, no sólo de su época, sino de los tiempos antiguos. 5. Su ida á Roma tuvo lugar á consecuencia del llamamiento de Julio II, para la construcción del magnífico mausoleo que lleva el nombre de dicho Papa.
6. Ejecutó, siendo muy joven todavía, las esculturas Nuestra Señora de la Piedad y Jesús abrazando la cruz, que ya anunciaban lo que había de ser el grande hombre de esta biografia. Julio II, mirando un día aquellas obras, dijo á MIGUEL ANGEL: «Has hecho á la Virgen hija de Jesús, y á Jesús, padre de la Virgen,» con cuyas palabras quiso darle á entender que aquel Jesús parece tener más edad que su santa Madre. 7. A la edad de 40 años comenzó á dedicarse á la arquitectura, construyendo la sacristía de la capilla de San Lorenzo, en Florencia, que habia de convertirse en sepulcro de los Médicis. 8. A los 62 años (1536) fué nombrado arquitecto de la basílica de San Pedro, cargo que había desempeñado il Bramante, trabajó en aquel monumento durante diez y siete años, sin querer aceptar honorarios de ninguna especie; trazó un nuevo dibujo, que restringió los planos anteriores y redujo la iglesia á la forma de una cruz griega; suprimió el lujo inútil de los detalles; dió mayor majestad al conjunto y reservó las maravillas de su talento para el trazado de la cúpula, cuya portentosa osadía no tiene nada que envidiar á las más grandes obras de los antiguos. 9. Aunque no había terminado su empresa colosal cuando le sorprendió la muerte, la cúpula fué construida exactamente conforme al modelo que había trazado, y esta obra bastaría seguramente para inmortalizar su nombre. 10. Julio III le destinaba una tumba en la basílica del Vaticano; pero el cadáver de MIGUEL ANGEL, sustraído por orden del duque Cosme de Médicis de la iglesia de los Santos Apóstoles, en donde se le había sepultado provisionalmente, fué transportado á Florencia, donde se elevó en el templo de la Santa Cruz un elegantísimo mausuleo, trazado por su discipulo Vasari. 11. En dicha ciudad hemos visto dos enormes mármoles, que principiaba á vaciar en sus últimos años, sin que se pueda colegir por el modelado de las figuras cuál fuese el pensamiento de aquellas preciosas reliquias. 12. El arquitecto.— Embelleció á Roma con las obras siguientes: el segundo cuerpo y el precioso ensamblado del palacio Farnesio, el de los Conservadores, el Museo Capitolino, la plaza del Capitolio, la Puerta Pía, el comienzo del Casino di papa Giulio, á que Vignola dió remate, y la cúpula del Vaticano, que es su obra maestra. 13. El escultor.—Sus obras más notables son las siguientes: en Mantua, Cupido dormido, hecho á los 20 años, cuya escultura, colocada en un sitio en donde se hacían excavaciones, fué tomada por los inteligentes como una obra maestra de la antigüedad; la estatua colosal de David, situada delante del palacio viejo de Florencia; la de Baco, en Roma, la cual engañó á Rafael por su extremada perfección, haciendo que la atribuyera á Fidias ó á Praxiteles; Nuestra Señora de la Piedad, en la basílica de San Pedro; Cristo abrazando la cruz, en la de Minerva, conceptuada como una de sus mejores obras; el Mausoleo de Julio II y la estatua del mismo pontífice, que hizo para la ciudad de Bolonia, cuyos habitantes la despedazaron en una revuelta. Pero el trabajo que levanta el nombre de MIGUEL ANGEL á la altura de los dos grandes escultores griegos, es la rica estatua de Moisés, cuya cabeza nos hace sentir que la piedra puede tornarse en una sublime inspiración. 14. El pintor.—El fresco de la capilla Sixtina es positivamente la pintura más extensa que existe, habiendo trabajado en ella durante ocho años consecutivos, según el autor á quien consultamos para este detalle. Comprende desde el Paraíso hasta el Juicio final, dejando en medio la Redención, cuyos asuntos están expresados por más de 400 enormes figuras. El ánimo se asombra al considerar que un solo hombre tuviese ideas y colores para presentar aquel cuadro inmenso de las tradiciones, de los pensamientos y de los vaticinios de tantas edades. Pensando allí en el hombre de esta biografía, no se ve un pintor, sino una especie de humanidad, inspirada por un ser divino. Y, sin embargo, considerada como obra de escuela, la capilla Sixtina con todos sus portentos no es la obra maestra de MIGUEL ANGEL, sino el cartón de la guerra de Pisa, que destinó al decorado de la sala del Consejo, en Florencia, casi destruído en las guerras civiles. Aquel cartón, admirable modelo de dibujo, como el otro cartón de Vinci, su ilustre compañero y rival, dió un arte nuevo á todos los pintores, dando principio por el gran Rafael. Podemos decir con entera seguridad que los cartones de MIGUEL ANGEL y de Leonardo de Vinci repre TOMOIII
sentan la personificación viva y palpitante del Renacimiento y la más perfecta anunciación del arte cristiano. 15. El hombre.—Era grave, severo, pensador, inflexible en sus resoluciones, constante y entero en sus designios, inexorable en sus empresas, sin que le dominara otra pasión que el amor al arte. Fué poco apegado á la riqueza, que acumuló en su vejez; despreció las comodidades de la vida y se distinguió por la austeridad de sus costumbres y por su espíritu evangélico, liberal, caritativo y bondadoso. En cuanto al tono y dignidad de su carácter, debemos á la curiosidad de nuestros lectores la siguiente aventura de nuestro héroe. En tanto que el inmortal artista pintaba el fresco de la capilla del Vaticano, el pontifice Paulo III fué á visitarle en su gran taller. El cortejo del Papa era numeroso y no faltaba alguno de los que, envidiosos de los favores de que MIGUEL ANGEL era objeto, no perdían ripio de malquistarle con el pontífice. Del número de los envidiosos era el maestro de ceremonias, Blas de Ceseno, hombre de escaso gusto y sobrada malicia. —¿Qué os parece la obra?, le preguntó Paulo III.
—Señor, me parece más á propósito para decorar una taberna que para servir de ornato á un templo. Oyó MIGUEL ANGEL aquellas palabras; pero ni un solo gesto demostró que las hubiese comprendido. Poco después, como el Papa volviese á visitar la capilla Sixtina, observó que había en el fresco una figura más. El maestro de ceremonias aparecía en un grupo de condenados, con una serpiente rodeada al cuerpo (la envidia), y teniendo por atributos dos enormes orejas de asno. Blas de Ceseno estaba tan perfectamente retratado, que no pudo quedarle la menor duda de su milagrosa transformación. En vano suplicó á MIGUEL AnGeL que le redimiera de aquel lugar de tormentos, en que le había colocado sin miramientos á su reputación. El artista fué inexorable, y el triste maestro de ceremonias no tuvo más recurso que acudir al Papa en demanda de justicia. Paulo III escuchó su súplica con la sonrisa en los labios, y le contestó: «Ya sabéis adónde alcanza mi poder: si os hubiera colocado en el Purgatorio, podría hacer algo; pero os ha puesto en el Infierno y de allí no hay nadie que salga.» Con efecto, Blas de Ceseno ha pasado á la posteridad en el incomparable Juicio final de la capilla del Vaticano. 16. MIGUEL ANGEL.—Fué pintor, escultor, arquitecto, ingeniero, anatómico, político, literato, erudito, poeta, el genio más universal de su siglo y uno de los más grandes que conoce la historia. No en vano le denomina Italia el sumo artista, il sommo artista, como hemos dicho en otro lugar. 17. Bibliografía.—La mejor edición de las obras de MIGUEL ANGEL es la de Baglidi (París, 1821, 2 volúmenes en 8.°), traducida al francés por Varcollier (París, 1825). A. Condivi escribió la vida de nuestro personaje (Florencia, 1746), obra traducida al francés por el P. Hauchecome (París, 1783) y por Quatrèmere de Quincy (Paris, 1835), y al inglés, por Ricardo Duppe (Londres, 1806).
la historia de «migratorio», de obra en obra →
← MigrañaMiguel (ORDEN DE SAN) →
abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra