Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Miedo

tomo 3 · página 749 · ver la página del original

Miedo. Masculino. Perturbación del ánimo, originada de la aprensión de algún peligro ó riesgo que se teme ó recela. Recelo ó aprensión que uno tiene de que le suceda alguna cosa contraria á lo que deseaba.) CERVAL. El grande ó excesivo. A MIEDO ó Á MEDOS. Mode adverbial anticuado. Por MIEDO, de MIEDO, ó con MIEDO. EL MIEDO GUARDA LA VIÑA. Refrán que explica que el temor del castigo suele ser eficaz remedio para evitar los delitos. Dícese también: MIEDO GUARDA VIÑA, QUE NO VIÑADERO. MIEDO

HÁ PAYO QUE REZA. Refrán que advierte que en las adversidades aun los más indevotos imploran el auxilio divino. I AL QUE DE MIEDO SE MUERE DE CAGAJONES LE HACEN LA SEPULTURA. Refrán que aconseja no se han de rendir los hombres á los contratiempos, sino que se deben esforzar para superarlos. I A QUIEN MIEDO HAN, LO SUYO LE DAN. Refrán que enseña cuánto conviene hacerse uno temer y respetar para que no le atropellen.) AL QUE MAL VIVE, EL MIEDO LE SIGUE. Refrán que significa que al hombre de mala vida le está siempre acusando la conciencia y que teme le llegue el castigo que merece. I CISCARSE DE MIEDO. Frase familiar con que se pondera el gran miEbo que alguno tiene. I MORIRSE DE MIEDO. Frase con que se exagera el gran MiEDo que se padece por algún recelo de cosa adversa, ó por ser el sujeto pusilánime. I MUcHo MIEDO Y POCA VERGUENZA. Expresión con que se reprende al que teme mucho el castigo y comete sin recelo el delito que lo merece. I NO HAYA Ó NO HAYAS MIEDO. Locución que se usa para asegurar que no sucederá alguna cosa. POR MIEDO DE GORRIONES NOSE DEJAN DE SEMBRAR CAÑAMONES. Refrán que advierte que las cosas útiles y necesarias no se deben omitir porque haya alguna dificultad en su ejecución.

ETIMOLOGIA. Latín métus, miedo; métuëre, temer.

SINONMIA. Artículo primero.— MIEDO, COBARDÍA. Miedo sólo explica en general la situación del ánimo sobrecogido, con la idea del peligro. Cobardía es el efecto del miedo, con relación á la repugnancia que éste nos inspira, de buscar un riesgo ó exponernos á un peligro á que nos llama el honor, el bien parecer ó la obligación. Una mujer tiene miedo de que entren ladrones en su casa. El hombre que pudiendo no se defiende, es cobarde. Al que no tiene obligación de tener valor, no se puede dar con propiedad el nombre de cobarde, sino el de medroso; y así el miedo de un niño no merece el nombre de cobardía, como el de un soldado que huye á la vista del enemigo. (HUERTA.) Articulo segundo.—MIEDO, TEMOR. El miedo es la aprensión viva del peligro, que sobrecoge y ocupa el ánimo. El temor es el convencimiento del ánimo, el efecto de la reflexión, que le hace prever y le inclina á huir el peligro. Un niño tiene miedo de quedar solo á oscuras. Un hombre que va solo y sin armas, tiene temor de encontrar ladrones en un camino. De aquí es que el miedo siempre es despreciable, pero no lo es siempre el temor; y así se dice: el temor de Dios y no el miedo. Es noble el temor de la deshonra, que hace perder al soldado el vergonzoso miedo del enemigo. El que se arrojó con ciega resolución al asalto de una brecha, tiembla tal vez después en su cama á la vista de su cercana muerte. Allá pudo despreciar al miedo. Aquí no puede vencer al temor. (HUERTA.) Artículo tercero.— MIEDO, PAVOR, TEMOR. El miedo es una pasión propia del individuo que la tiene, y que consiste en la aversión que se experimenta naturalmente á una cosa que creemos que puede dañarnos. El pavor es este mismo miedo cuando llega el caso de realizarse un acontecimiento funesto; el temor no es pasión, pero es una predisposición en el ánimo para huir de un peligro que vemos cercano. El miedo va con la persona. El pavor, con los efectos de una cosa que ha sucedido. El temor, con los presentimientos de una cosa que va á suceder.. «Una vieja fanática tiene miedo á las brujas; un soldado vencido tiene pavor en el acto del vencimiento; antes de entrar en la batalla, tiene temor.» El miedo es una causa permanente que existe en el sujeto. El pavor, el resultado de un suceso desgraciado y espantoso; el temor, la previsión de este mismo resultado. (LÓPEZ PELEGRÍN.) Articulo cuarto.—MIEDO, TEMOR. El miedo proviene del amor excesivo á nuestra propia conservación, y porque conociendo la superioridad de la causa que debe decidir del acontecimiento, estamos convencidos de que ella decidirá en mal. El temor nace de conocer simplemente la causa que debe decidir del suceso, no sabiendo si decidirá en mal ó en bien. Por lo mismo, diremos tener miedo de la muerte, de una fiera, de la peste, del fuego ó de otra cosa semejante. Tener temor de un hombre malo, de perder el pleito, de disgustar al amo, de pasar á nado un río. Y como buen cristiano, tener temor de Dios, porque esto es conocer su infinita superioridad y confesar la debilidad nuestra; pero tener miedo de él en algún modo es blasfemar, porque es como no conocer el más glorioso de sus atributos, que es el de su bondad y su clemencia.

(MARCH.) Artículo quinto. — MIEDO, TEMOR, PAVOR. El miedo es una propiedad del ser humano, como el juicio, como la duda, como la sospecha, como la malicia; y así se dice: Si vestidos tuviera el miedo, Nadie iría en cueros. El miedo, considerado como hecho que se prevé, se convierte en temor. El temor, idealizado por la fantasía, se llama pavor. Una estancia oscura da miedo; un hombre embozado, en ciertos sitios y á ciertas horas, inspira temores; un fantasma, un difunto, un campo santo, visitado de noche, infunden pavor. El miedo es natural; el temor, intelectual; el pavor, imaginativo. Así vemos que el pavor no se siente nunca sino tratándose de cosas que están en relación con un suceso extraordinario, como el sueño de Eneas, en que se le presenta la sombra de Héctor con las barbas chorreando sangre. Al contemplar la imagen tremenda de aquella figura, sentimos pavor. Esto demuestra que el pavor es una impresión que se da la mano con el sentimiento de lo maravilloso, cual si perteneciese á la estética particular del arte. El pavor, en su sentido más elevado, participa hasta cierto punto de lo bello y de lo sublime.

la historia de «miedo», de obra en obra →

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Miedo», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/miedo.