Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Meter

tomo 3 · página 741 · ver la página del original

Meter. Activo. Encerrar, introducir ó incluir una cosa dentro de otra ó en alguna parte. Se usa también como recíproco. l Introducir algún género haciendo fraude á las rentas públicas. [ Metáfora. Ocasionar, motivar ó hacer alguna cosa; como: METER miedo, METER paz, METER bulla, etc. Inducir ó mover á alguno á algún fin; como: le METIó en esta dependencia, en el cuento, etc. ! En el juego del hombre es atravesar triunfo; y así se dice: METIó la malilla. En cualquier juego es poner el dinero que se ha de jugar ó atravesarlo á la suerte. Hablándose de costura significa embeber ó encoger lo que sobra, para poder darle en adelante mayor larga ó amplitud. I Con las palabras memorial, solicitud, etc., es presentarlos. Engañar ó hacer creer alguna especie falsa. ( Estrechar ó apretar las cosas, colocándolas de modo que en poco espacio quepa más de lo que ordinariamente se pone; y así se dice: METER el pan en harina, METER letra, renglones, etc. I Anticuado. Emplear, destinar, dedicar. ( Gastar, invertir. Á ALGUNO CON OTRO. Frase. Ponerle en su compañía para que le ayude en el desempeño de sus obligaciones.

Recíproco. Introducirse en alguna parte ó en alguna dependencia sin ser llamado. [ Introducirse en el trato y comunicación con alguna persona, frecuentando su casa y conversación. Dejarse llevar con pasión de alguna cosa ó cebarse en ella; como: METERSE en los vicios, en enredos, en aventuras, etc. I METER EN. Atraer, seducir, poner; y así se dice: METER en razón, en costura ó cintura, en escrúpulos, etcétera. I Hablando de los ríos y arroyos, desembocar ó morir en otro ó en el mar. || Arrojarse al contrario ó á los enemigos con las armas en la mano. I En el juego de la cascarela es ceder la polla, conviniéndose á reponerla antes de elegir palo. I Junto con nombres que significan profesión, oficio ó estado, es seguirlo; como: METERSE fraile, METERSE soldado. ( METERSE Á JUZGAR, ENSEÑAR, REGENERAR, etcétera, ó á JUEZ MAESTRO, REGENERADOR, etc. Arrogarse alguna capacidad ó facultades que no se tienen. I Con la preposición á y algunos nombres que significan condición, estado ó profesion, es lo mismo que abrazarla, aparentarla ó afectarla uno en su porte; y así se dice: METERSE á labrador, á caballero. Hablando de un cabo, promontorio ó lengua de tierra ó ensenada, es introducirse mucho en el mar ó entrarse éste largo trecho por la tierra. I METERSE ALGUNO DONDE NO LE LLAMAN Ó EN LO QUE NO LE TOCA, ó EN LO QUE NO LE VA NI LE VIENE. Frase familiar. Entrometerse, mezclarse, introducirse en lo que no le incumbe ó no es de su inspección. I CON ALGUNO.

Frase. Darle motivo de inquietud, armarle camorra. I EN sí MISMO. Frase metafórica. Pensar ó meditar alguno por sí solo las cosas, sin darse á partido de pedir consejo ó explicar lo que siente. I EN Topo. Frase. Introducirse inoportunamente en cualquier negocio, dando su dictamen sin que se le pida. I NO ME METO EN NADA. Locución con que alguno se sincera de que no tiene parte en alguna cosa cuyas consecuencias teme. I No SABER DÓNDE METERSE. Frase con que se explica y pondera el gran temor ó vergüenza que ocasiona alguna especie ó acontecimiento. I METER CHISMES, ENREDOS, etc. Promoverlos ó levantarlos. ] LA MANO EN EL CÁNTARO. Entrar en suerte para soldado. I EL PALO EN CANDELA. Promover alguna especie de que pueda resultar pendencia. ESTAR MUY METIDO EN ALGUNA COSA.

Frase. Estar muy empeñado en su logro y consecución. ] CON ALGUNA PERSONA.

Frase. Estar en grande intimidad con ella.

ETIMOLOGÍA. Latín mittère, enviar, situar, poner, frecuentativo de meãre, pasar de un punto á otro: catalán antiguo, mé̂trer; francés, mettre; provenzal, metre; burguiñón, betre; walón, mête; portugués, metter; italiano, mettere.

SINONIMIA. Artículo primero.—ME TER, INTRODUCIR. Estos dos verbos se refieren en su sentido propio á la idea de unir un cuerpo con otro, con la diferencia de que meter expresa un acto violento, forzado; é introducir, un acto libre ó convencional; pero la introducción, sin embargo, expresa la idea del contacto de una cosa con otra. La primera es el género: la segunda, la especie. (LóPEZ PELEGRÍN.) Artículo segundo.— METER, INTRODUCIR. Meter expresa una acción más enérgica, más decidida que introducir. La primera es más clara y más ostensible que la segunda. Se mete el pan en el horno; el dinero, en el bolsillo; la espada, hasta la guarnición: se introduce una digresión en el discurso; el veneno, entre las flores; un embajador, á la presencia del monarca. Hay otra diferencia entre estos dos verbos. Lo que se mete, no penetra tan adentro como lo que se introduce, y así lo indica la etimología misma de la palabra. (MORA.) Articulo tercero.—METER, INTRODUCIR. La diferencia más real que el uso establece entre los verbos de este artículo, consiste especialmente en que meter expresa una acción vulgar; mientras que el otro verbo significa más bien la idea de estudio y de cuidado. Asi sucede que no puede decirse: meter un embajador; sino introducir un embajador. Tampoco se puede decir con rigorosa propiedad: introducir á un chivo en el redil de las ovejas; sino meterle; esto es, hacerle entrar de golpe, sin atención, ni cuidado alguno, porque el verbo meter excluye la idea de todo primor, de toda maña, de todo artificio. Veamos qué quieren decir las dos frases: meter la sonda; introducir la sonda; hablándose de una operación de cirugía. Meter la sonda significa un absurdo, porque se supone que la sonda entra sin miramiento, sin reparo, sin atender á la naturaleza de la operación. En una palabra, al decir que se mete la sonda, se daria á entender que la sonda estaba en manos de un labriego. Introducir la sonda expresa la idea de que hay una mano que la guía, un conocimiento que la dirige, una discreción que sabe lo qué hace. Al decir que la sonda se introduce, se da á entender que aquel instrumento está en manos de un facultativo, de un hombre docto; tal vez de un sabio. Para meter la sonda, basta el impulso: para introducirla, es menester la ciencia. Esta diferencia capitalísima está reflejada perfectamente en la práctica del lenguaje, como puede verse en los dos ejemplos que siguen: Meter las manos en el fuego: introducir un contrabando. Meter cizaña: introducir el espíritu de la discordia.

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