Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Máscara

tomo 3 · página 656 · ver la página del original

Máscara. Femenino. Figura, por lo común ridícula, hecha de cartón ú otra materia, con que algunas personas se cubren el rostro para no ser conocidas. [ Vestido de singular invención, hecho de intento para disfrazarse; y así se dice: he encontrado á muchos vestidos de MÁSCARA. [ Plural. La reunión de gentes vestidas de Ms CARA, y el sitio en que se reunen; y así se dice: voy á las MÁSCARAS, nos veremos en las MÁSCARAS. [ Mojiganga, en la acepción de fiesta pública, con disfraces ridículos. I MASCARADA. Festejo de nobles, á caballo, con invención de vestidos y libreas vistosas, que se ejecuta de noche, con hachas, corriendo parejas. I CARETA de colmeneros.

Metáfora. Pretexto, disfraz, velo. [ Común de dos. La persona que se cubre el rostro para no ser conocida; y así se dice: al salir del baile encontré dos MÁSCARAS. I QUITARSE LA MÁSCARA. Frase metafórica. QUITARSE LA MASCARILLA.

ETIMOLOGÍA. I. «Mas-cara, cara doble.» (Anónimo.) Esta etimología es absurda.

II. Arabe mascharat, chanza. (Sou Esta etimología no explica el sentido de máscara, que significa: «falso rostro.» 11I. Antiguo alto alemán masca, hilo; alemán moderno, Masche, suponiendo que la primera máscara era una

MÁSC redecilla que cubría el semblante.

(KILIAEN.) No se conoce texto alguno que nos induzca á presumir que la primera MÁSCARA era una redecilla.

IV. Bajo latin mascha, que se halla en los textos de la Edad media, desde la ley de los lombardos; forma simétrica de masca, bruja: francés, masque; Languedoc, masco; dialecto de la Auvernia, según Du Cange, masque; masca en el mismo Du Cange, que es la forma propia del bajo latin.

V. El sentido de bruja, de maga, de hechicera, explica muy bien la significación etimológica de máscara, interpretada escrupulosamente en un texto del siglo XII: «la mascha es un simulacro que aterra, llamado por el vulgo mascarel, que se pone delante de la cara para atemorizar á los chiquillos;» MASCHA, simulacrum quod terret, quod vulyô dicitur MASCAREL, quod apponitur faciei ad terrendos partos. (UGuTio, citado por DU CANGE.)

VI. Este texto del siglo xIi es concluyente de todo punto, por lo que respecta al bajo latín mascha, cara supuesta, rostro fingido, artimaña de bruja; pero no significa nada con relación al verdadero origen del vocablo propuesto. ¿De dónde viene el bajo latin mascha, masca, mascarel? VII. Arabe sakhira, burlarse del prójimo, reirse á expensas de alguno; sohhra, persona ridícula, objeto de befa; sokhara, burlón; y v (maskhara), bufón, personaje irrisorio, burlesco.

VIII. No se comprende cómo un literato de la prodigiosa erudición de Diez haya podido desdeñar una etimología tan cimentada en su raíz, tan apoyada en los ejemplos de la lengua, tan rica en formas contextes é indudables, tan autorizada por el voto de Golius, Castells, Sousa, Marina, Marcel, Pihan, Devic, Mahn, que la demostró con notable ciencia, á la cual se agregó el trabajo de un erudito, gloria de Leyde. Procuraremos decir algo, si nuestro espíritu no se pierde en medio del mar de noticias que rodea al vocablo propuesto. 1. Los persas dan á estas diversiones la denominación de maskaré; esto es, juego, chanza, farsa, bufonería, representación; de donde viene nuestro vocablo mascarade. (CARDIN, Viaje á Persia, edición Smith, página 242.) 2. Cuéntase que el giboso era la maskhara, bufón del sultan, quien no podía estar sin él un solo instante. (Mil y una noches, edición de Macnaghten, 3. El sultán Aiyubide Al-melic al-adil se dejaba llevar de las bufonerías de gentes despreciables, y muchas de esas maskhara’s, que tenía á su servicio, alcanzaron grande reputación y nombradía; particularmente, un tal Khadhir. (’Ali Ibn-Sa’id, escritor del siglo XIII, en Maccari, I, 4. Durante dos años consecutivos, aconteció que Moisés y Aarón fueron á las puertas del palacio real, por mañana y tarde, solicitando ser admitidos en presencia de Faraón; pero nadie osaba pasarle recado, hasta que una maskhara, cuyo oficio era hacer reir al principe con sus chocarrerías, tomó mano en ello. El bufón se interesó por los solicitantes y el Faraón ordenó entonces que se les presentaran.

(Ibn-al-Athir, escritor del siglo XII, 1160 á 1233, 1, 127.) 5. « Ese hombre era ayer la risa y la burla de todo el mundo,» y para expresar la idea de ese hombre, se vale de maskhara. (Mil y una noches, edición de Habicht, IV, 358.) 6. La traducción árabe de bufón es mashhara. (BOCTHOR, BERGGREN, MAR 7. La traducción árabe de histrión, farsante, baladí, es maskhara. (HÉLOT.) 8. Los primeros, entre los pueblos de Europa, que recibieron de los árabes el vocablo que se discute, fueron sin duda los italianos, en cuyo país tuvo principio la fiesta de las máscaras durante el carnaval. (MAHN.) 9. El significado primitivo de máscara era el de baladí ó de bufón, que se desfigura con una careta; una especie de polichinela que representaba un papel importante en los alborotos de carnaval; que hacía reir á todo el mundo, principiando por ser un objeto de burla, hasta que la careta recibió el nombre del payaso. Y la careta recibió ese nombre, porque hubo de ser lo que más llamase la atención del público entre las maniobras grotescas del farsante. (MAHN.) 10. En efecto, parece ser punto averiguado que el primer sentido de máscara, entre los occidentales, fué el de bufón; y así vemos que tal era el significado del francés mascarade, durante la primera mitad del siglo XVII. 11. Confirma este hecho curioso un pasaje del libro de Roger, titulado: La Tierra Santa, que vió la luz pública en Paris, á mediados de dicho siglo (1646): «Las casas en que se toma Quaoué (café) están llenas de gente, y hay bufones, mascaradas y tañidores de instrumentos.» (Púgina 229, descripción del Ramadán, cita de Dozy.) 12. Yo supongo que los italianos recibieron el vocablo en cuestión de los árabes de Sicilia, ó tal vez de los de Siria, durante las cruzadas; porque maskhara, en el sentido de bufón, payaso ó baladí, pertenece más bien al dialecto de la Siria y del Egipto que al de árabes de Magrib. (Dozy.) 13. Nótese que la voz del artículo regresó al Oriente con el significado que tiene en Europa, de donde viene el verbo denominativo tamashhara. Freytag lo encontró en un autor del siglo xV, y se halla en Roland de Bussy, en Delaporte, Humbert y en las Mil y una noches. 14. El nuevo verbo tamaskhara significa bufonear, en el libro citado; al mismo tiempo que Bocthor y Berggren nos ofrecen las siguientes formas: motamashhir, persona enmascarada, máscara; tamashhor, mascarada; MÁSC tumuskhar, juego de máscaras; almaskhara, careta, semblante postizo.

Derivación.—Arabe maskhara, bufón: bajo latín, mascha, masca, mascarel; italiano, maschera; francés, mascarel, masque; portugués, mascara, mascarra; catalán, máscara.

Reseña.—1. El texto de Maccari es el siguiente: & e c, 2. El de Ibn-al-Athir es: o, 3. Insertamos para mayor ilustración del asunto la forma que trae Berggren en el artículo disfrazar: 5ul eb Reseña histórica.—1. Los antiguos usaban MÁSCARAS en las fiestas de Baco, en los festines y en los triunfos, así como también en las representaciones escénicas. Las fabricaron, al principio, de cuero; y después, de madera y metal. 2. En la Edad media, ciertos caballeros se cubrían el rostro para tomar parte en los torneos, á fin de guardar el incógnito, como diríamos hoy. 3. La primera mascarada de Francia se verificó en las bodas de Isabel de Baviera y Carlos VI (1389). En tiempo de Francisco I, las señoras, á fin de preservar su rostro de las injurias del aire, ó tal vez con otros objetos, adoptaron las MÁSCARAS llamadas loups, de terciopelo negro, adornadas con tafetán blanco. Enrique III y sus cortesanos imitaron este ejemplo. Por lo demás, la MÁSCARA estaba prohibida á la burguesía. Fueron brillantes en tiempo de Enrique IV, poco animadas en el de Luis XIII y llegaron á su mayor esplendor en el de Luis XIV. 4. La Revolución las prohibió; pero en 1800 reaparecieron, y de este año data en Francia la fabricación de MÁs CARAS de cera y de cartón.

SINONIMIA. Máscara, careta. Máscara es la persona disfrazada; y así decimos: «baile de máscaras, » «voy á ver las máscaras.» Nada más absurdo que decir: «baile de caretas;» «voy á ver las caretas.» Careta es la cara de cartón, que cubre la cara de carne. Si penetramos en los escondites de estas palabras, podemos decir: hay algunas máscaras sin careta; mientras que sin careta no hay nadie, sea ó no sea máscara. Hay ocasiones en que se llora: es la careta de la alegría. Hay ocasiones en que se ríe: es la careta del dolor. ¿Que sería de nuestras caras sin el artificio indispensable de la careta? Es muy posible que no existiera un hombre que no fuese á presidio. Y si decimos esto de la careta de los hombres, ¿qué no podrá decirse de la careta de las mujeres? En el hombre es maña: en las mujeres, arte, ciencia, virtud, recato, hermosura, naturaleza, todo.

Si la máscara necesita de la careta, podemos afirmar que todos somos máscaras en el inmenso carnestolendas de la vida. ¡Qué ciencia tan profunda!, ¡qué ciencia tan terrible! Y sin embargo, ¿quién puede arrancar de nuestras costumbres estas malicias del corazón, sin arrancar con ellas el corazón de la humanidad? No hay más recurso que llevar la cara de carne, guardada y defendida por la otra cara de cartón, procurando que nuestro carnaval se contente con los festejos de una irrisión, que no haga sangre. Máscara escénica. Antigüedades griegas y romanas. Los romanos llamaban prosopeión, y también personna, á la figura de madera, usada por sus actores trágicos y mímicos, y también por los de los griegos, con que se cubrían toda la cabeza, como si fuese un casco, pues tenía su correspondiente cabellera; y muchas veces, una larga barba. Las MÁSCARAS estaban pintadas y representaban la edad, el carácter y los sentimientos expresados en el papel que desempeñaba cada actor; por lo que éste, para conservar en lo posible la verdad, ó por mejor decir, para conservar la ilusión, cambiaba frecuentemente de MÁSCARA; á veces, de una á otra escena. La MÁSCARA ESCÉNICA fué una invención griega, inspirada ó exigida por la inmensa perspectiva de los teatros antiguos, que llegaron á contener 30.000 espectadores. Necesitaban los actores, si así puede decirse, crecer y engordar para hacerse ver, y la MÁSCARA era un complemento indispensable para que la cabeza estuviese en proporción con el resto del cuerpo. La MÁSCARA no servía para hacer resonar la voz, no era un tornavoz, como muchos han afirmado, pues la distancia de los labios del actor hasta ella era tan grande, que no puede admitirse tal suposición. Sabemos, además, que usaban cierta especie de flautas con aquel fin (véase nuestro artículo FLAUTA, reseña); y por otra parte, la voz humana natural basta para hacerse oir en los vastos teatros de los antiguos, quizá por su bien estudiada construcción y por las condiciones acústicas que se les procuraría dar.—Habia la MASCARA tragica y la cómica; y dentro de estos dos géneros, la mayor variedad. La MÁSCARA trágica expresaba la violencia de las pasiones: estaba provista de un alto tupé y tenía la boca grande y prominente. La MÁSCARA cómica solamente servía para representar tipos vulgares, caracteres grotescos. En uno y otro género, había MáSCARAS de hombres y MÁSCARAS de mujeres. Máscara de hierro (EL HOMBRE DE LA). Historia. Personaje desconocido y misterioso, que fué encerrado en la fortaleza de Pignerol, por los años de 1662 ó 1666, y que llevó hasta su muerte una MÁSCARA de terciopelo negro con articulaciones de HIERRO. Confiado á la custodia de Saint-Mars, le siguió á la isla de Santa Margarita (1686), y á la Bastilla (1698), donde murió el 19 de Noviembre de 1703. Después de romper su MÁSCARA, para ser reconocido, fué enterrado, bajo el nombre de Marchiali, en el cementerio de San Pablo. Se quemó todo lo que había sido de su uso; se mandó picar y blanquear las paredes del aposento que había ocupado, y desenladrillarle, para ver si había escondido algún escrito. En 1789, después de la toma de la Bastilla, se hallaron mutiladas las páginas de los registros, que hubieran podido arrojar alguna luz sobre este asunto misterioso. Se ha pretendido, y es una suposición poco verosímil, que EL HOMBRE DE LA MÁSCARA DE HIERRO fué el superintendente Fouquet. Los demás personajes, que se han creído ver en el que nos ocupa, según conjeturas diversas y poco probables, son: el conde de Vermandois, que fué preso por haber abofeteado al gran delfín, y que desapareció de la corte y del mundo, cuando tendría unos 16 años; el duque de Beaufort, que desapareció del sitio de Candía, en 1669; un sobrino de Jacobo II, el duque de Monmouth, que había sido condenado al suplicio después de una insurrección; un ministro del duque de Mantua, Girolamo Magni ó Matthioli (véase esta palabra), ó su secretario Juan de Gonzaga; un hermano gemelo de Luis XIV, que se quiso hacer desaparecer por evitar funestas rivalidades; un hijo adulterino de Ana de Austria y del duque de Búckingham; y por último, el fruto de un matrimonio secreto entre dicha reina, después de viuda, y del cardenal Mazarino. El lector curioso que quiera estudiar tan misterioso asunto, puede consultar la obra de M. Topin, titulada: L'Homme au masque de fer. Este ilustrado autor cree que el personaje de que hemos hablado, era Matthioli.

la historia de «mascara», de obra en obra →

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Máscara», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/mascara.