Roque Barcia · 1880-1883
Maniqueos
tomo 3 · página 619 · ver la página del original
Maniqueos. Masculino plural. Historia religiosa. Nombre dado á los discípulos de Manes. Los principales fueron Hermas, Budhas y Tomás, que marcharon á la India, al Egipto y á la Siria, y que fueron perseguidos por llevar á aquellas naciones una religión nueva, procedente de Persia. Diocleciano condenó al fuego á los jefes de esta secta; y como de ordinario acontece en casos tales, los MANIQUEOS se multiplicaron. Durante más de seiscientos años, las proscripciones, los destierros, los suplicios fueron empleados en balde en contra suya. Bajo la menor edad de Miguel (841), se extendieron por todo el imperio. La piedad extremada de Teodora destruyó esta secta, constando que su celo religioso la llevó á inmolar mús de cien mil MANIQUEOS obstinados, de cuya sangre pareció formarse un poder enemigo de la Iglesia y del imperio. Los paulicianos, ó MANIQUEOS reformados hacia la mitad del siglo VII, construyeron plazas fuertes y amenazaron á Constantinopla, ya solos, ya unidos á los sarracenos. Destruídos como partido político, se dispersaron por Oriente y la Bulgaria; se extendieron por Italia en el siglo x, y de sus establecimientos de Lombardía enviaron predicadores á Francia. En 1022, el rey Roberto condenó al fuego á los canónigos de Orleáns, que habían logrado seducir. También murieron en el fuego otros MANIQUEOS en el Languedoc y en la Provenza, donde se reunió contra ellos un Concilio; pero no desaparecieron, antes bien se perpetuaron, si así puede decirse, y en los siglos XII y xII formaron esa multitud de sectas cuya profesión de fe era la reforma de la religión y de la Iglesia, tales como los albigenses, los petrobulenses, los disctpulos de Tanchelin, los catharos, los popelicanos y otros muchos, cuya inundación llegó á causar espanto en la cristiandad.
abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra