Roque Barcia · 1880-1883
Maligno
tomo 3 · página 602 · ver la página del original
Maligno, na. Adjetivo. El propenso á pensar ú obrar mal. ( Metáfora. Lo que es malo, perjudicial ó nocivo.
ETIMOLOGÍA. 1. Sanscrito, malinas, del verbo mal, marchitar. (EICHOFF.) 2. Latin mâlignus, contracción de máligénus, mal género, mala cosa. (DE MIGUEL y MORANTE.) 3. El tema gnus de malignus, como el de benignus, representa génîtus, engendrado. Maligno equivale á mal engendrado ó nacido: màligénìtus; italiano, maligno; francés, malin, maligne; catalan, maligne, a.
SINONIMIA. Maligno, malo, malvado, malicioso. Todos cuatro indican disposición á hacer daño. El maligno lo es á sangre fría; astuto cuando hace daño: para estar á salvo de sus malas mañas conviene desconfiar de él. El malo lo es por carácter y se descubre á sí mismo; cuando daña se satisface su pasión: para no temerle tanto, se procura no ofenderle. El malvado lo es por temperamento y es muy peligroso: cuando hace daño, sigue en ello su inclinación; para librarse de él lo mejor es huirle. El malicioso lo es por capricho; y si hace daño, es de rabia; para contenerle, lo mejor es ceder. El amor es un dios maligno que se burla de sus adoradores. El cobarde hace del malo cuando no tiene enemigos que combatir. Los hombres son á veces más malvados que las mujeres; pero éstas siempre son más maliciosas que los hombres. En el malicioso hay facilidad y astucia, poca audacia y ninguna actividad. El maligno sólo quiere ocasionar penas leves y no grandes males; á veces quiere darse únicamente cierta superioridad sobre los demás á quien incomoda; se contenta más bien con poder hacer el mal que con el gusto de hacerlo. En el maligno hay más consecuencia, más profundidad, más disimulo y más actividad que en el malicioso. El maligno no es tan duro ni atroz como el malvado: hará derramar lágrimas; pero tal vez se enternecerá si las ve correr. El sustantivo malignidad tiene mucha mayor fuerza que el adjetivo maligno. Muchas veces se permite á los niños ser malignos; pero nunca la malignidad, sea la que se quiera, por ser ésta el estado de un alma que, perdiendo ya el instinto de la benevolencia, desea la desdicha de sus semejantes, y aun se goza en ella. Se les disimula á los niños el ser maliciosos, y á veces se extiende esta condescendencia hasta estimularlos á cierta malicia; porque no teniendo ésta nada de criminal, supone cierto germen de talento, de que en adelante puede sacarse buen partido; sin embargo, esta indulgencia puede ser peligrosa; la astucia que supone la malicia, va insensiblemente disponiendo á la malignidad, y de ser maligno á ser malvado dista á veces muy poco. (MARCH.)
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