Roque Barcia · 1880-1883
Lepra
tomo 3 · página 380 · ver la página del original
Lepra. Femenino. Enfermedad cutánea y contagiosa que consiste en unas pústulas hediondas, arracimadas y escamosas, que se van extendiendo por todo el cuerpo, y termina en una fiebre lenta. I BLANCA. ALBAETIMOLOGÍA. Griego Aéetv (lépeis), escamar; hexte (lepis), escama; lexpóe (leprós), áspero, escamoso; Aéxpα (lépra), enfermedad: latin, lepra y lepre; italiano, lepra, lebbra; francés del siglo XII, liepre; moderno, lèpre; provenzal, lepra; catalán, lepra, llepre. Sentido ctimológico.—LEPRA quiere decir escama, piel escamosa. Reseña Aistórica.—1. La lepra se consideró en los tiempos más antiguos como signo de la cólera de Dios. Todo el Oriente está Ileno de cuevas ó barracas, á cierta distancia de las poblaciones, en donde vivían los LE ROSOS. Por consiguiente, las costumbres y prácticas de la Edad media, por lo que toca á los LEPROSOS de aquellos tiempos, no son otra cosa que una reminiscencia de las teocracias iniciales. 2. La ley de Moisés procuró impedir la propagación de la lepra, ordenando que los LEPROSoS viviesen lejos de los sitios habitados, y evitando con ellos toda comunicación. 3. Entre los pueblos cristianos, se consideró á los LEPROSOS como muertos para el mundo, pues no podían disponer de sus bienes, ni comparecer ante los tribunales para ninguna causa personal. 4. También les estuvo prohibido entrar en las iglesias, molinos, panaderías, ferias y mercados; lavarse en las fuentes y en los arroyos; tocar la cuerda de los pozos; beber en otro vaso que no fuese de escudilla; tocar los objetos que quisiesen comprar, á no ser con un bastón. Debían vestir de negro, y anunciar su aproximación con una esquila ó campanilla. 5. En repetidas ocasiones, el vulgo les acusó de haber envenenado las fuentes y ocasionado las epidemias. 6. Los LEPROSOS habitaban, en las ciudades y en las aldeas, en cabañas que se quemaban después de su muerte. 7. Su patrón era san Lázaro, hermano de María y de Marta, que se suponía murió de lepra. 8. La Iglesia, sin embargo, procuró vencer la repugnancia que inspiraban los LEPROSOS y les señaló un sitio aparte en los lugares sagrados y en los cementerios. Con este fin, se fundó la orden de san Lázaro, cuyos humanitarios propósitos dieron excelentes resultados; tanto que, de 19.000 LEPROSOS que en el siglo xin contaba la cristiandad, solamente había en Francia 2.000. 9. Habiendo disminuído la lepra y sido menos dañina desde el siglo XVI, una multitud de vagabundos se unió á los verdaderos LEPROSOS, atraidos por las limosnas de los fieles. A consecuencia de esto, varios señores se apropiaron los bienes afectos a aquellos desgraciados, y así vemos
que Enrique IV de Francia empleó parte de dichos bienes para pagar á los soldados heridos, y Luis XIV destinó el resto á los hospitales ordinarios. 10. Para ilustración de este punto, importantísimo para la historia y la Medicina, recomendamos al lector erudito la excelente obra de Labourt, titulada: Recherches sur l’origine des ladreries, maladreries et leproseries (París, 1854). Note el lector que Labourt habla de ladreries, porque los LEPROsos fueron llamados ladres.
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