Roque Barcia · 1880-1883
Leocrocota
tomo 3 · página 368 · ver la página del original
Leocrocota. Femenino. Fiera ligerísima de la India que imita, según dicen, la voz del hombre. (PLIETIMOLOGÍA. Latin leocròcõtta, leucròcotta. Sentido etimológico.—El latín leocròcõtta se compone de leo, león, y cròcõtta, túnica de color de azafrán, que es el griego xpoxozóc (hrohotós). Por consiguiente, significa: «león azafranado.» León. Masculino. Cuadrúpedo indígena del Africa, de color entre amarillo y rojo, de tres á cuatro piés de altura y de siete á ocho de largo. Tiene la cabeza grande, los dientes y las uñas muy fuertes y la cola larga, cubierta de pelo corto y terminada por un fleco de cerdas. El macho se distingue por una larga guedeja, que le cubre la nuca y el cuello, y que crece con la edad. Insecto de una pulgada de largo. Tiene seis piés y cuatro alas transparentes y más largas que el cuerpo. Todo él es de color pardo con manchas amarillas, á excepción de las alas, que son blancas con nervios y manchas negras. Signo boreal, el quinto de los del zodiaco. Se expresa por los pintores con una figura de león. ( Culebra. BoA.
Metáfora. El hombre audaz, imperioso y valiente.! Germanía. El rufián. I MARINO. Anfibio de unos seis á ocho piés de largo, de color blanco oscuro. Tiene los piés muy cortos, y los de atrás unidos en un cuerpo; les dedos todos unidos con una membrana; las ancas tan estrechas, que rematan en punta; sobre la cabeza una especie de cresta carnosa, y debajo de la mandíbula inferior una bolsa cubierta de pelo, que hincha á su arbitrio.
I PARDO. Anticuado. LEOPARDO.)
REAL. LEÓN, por el animal cuadrúpedo, etc. DESQUIJARAR LEONES. Frase metafórica con que se expresa que alguno echa fieros y baladronadas. ( No ES TAN BRAVO Ó FIERO EL LEÓN COMO LE PINTAN. Refrán con que se denota que alguna persona no es tan áspera y temible como se creía, ó que algún negocio es menos arduo y dificil de lo que se pensaba.
ETIMOLOGIA. 1. Sanscrito la, cortar; lunat, lunahas, bestia feroz: grie
LEÓN go, Alwv (léon), latin, leo, leonis; alemán, Lome; inglés, lion; lituanio, lutas; ruso, lem; italiano, leone; francés, lion; portugués, led̃o; provenzal, leo; catalán, lleó. (Sistemas de Bopp y de GRIMM.) 2. Invirtamos el orden del sanscrito lunat, fiera, y tendremos lutaz, que es seguramente el lituanio lutas. León (FRAY LUIS DE). Célebre poeta español, y uno de los mejores líricos de aquel brillante período de nuestras letras que se conoce con el nombre de siglo de oro. Nació en Granada en 1527 y murió en Madrigal el 25 de Agosto de 1591. Enviado muy joven á la universidad de Salamanca, entró á los 16 años en la orden de los agustinos; en 1561 obtuvo la cátedra de teología; y diez años después, la de literatura sagrada. Su vida ejemplar le atrajo la admiración de sus discípulos; pero la inmensa reputación que le había conquistado su talento, no tardó en excitar envidias y rivalidades, creándole enemigos que aprovecharon la primera ocasión para perderle. Un amigo que no conocía las lenguas antiguas, le pidió una traducción del Cantar de los cantares, y FRAY LUIS DE LEÓN, suponiendo que no saldría de las manos de aquel amigo, hizo la traducción literal, sin darle la interpretación que le da la Iglesia. Esto bastó para que la Inquisición le acusase de luterano y le tuviese cinco años encerrado en sus calabozos; pero, al fin, pudo hacer palpable su inocencia y fué puesto en libertad, siendo recibido por el claustro universitario en medio de las mayores muestras de regocijo y sin que sus labios exhalaran una sola queja. Por el contrario, al aparecer entre sus discipulos, cuando todos esperaban una alusión á sus pasados sufrimientos, empezó su discurso con estas sublimes palabras, llenas de tierna sencillez: «Decíamos ayer...» y continuó desempeñando sus cátedras. FRAY LUIS DE LEÓN empleó sus ratos de ocio en cultivar la poesía y en publicar obras que han hecho de él uno de los primeros clásicos españoles. Profundamente cristiano, alma impregnada de un poético misticismo, en la Biblia fué casi siempre donde buscó sus inspiraciones. Como poeta y como prosista, sus obras fueron un no interrumpido himno á Dios. La única excepción es su Profecia del Tajo, uno de los más bellos trozos líricos de la poesía castellana. Sin embargo, su verdadero género era la poesía religiosa y moral. Su Vida del campo, su Noche serena, su oda á la Ascensión y su Vida del cielo, parecen ser, más que los cantos de un poeta, el místico ensueño de un extático, en que se siente el aliento de los profetas y la unción del Divino Maestro. Este íntimo sentimiento es el que hace que, hasta traduciendo á Virgilio y á Horacio, resulte un poeta eminentemente cristiano. De su forma, tanto en prosa como en verso, sólo diremos que por propios y extraños es tenido LEÓN por uno de los escritores que han manejado nuestro idioma de un modo más castizo, más sobrio y elegante. Mientras exista el habla castellana, será un perenne modelo de la hermosa sencillez aquella poesía que empieza: Y dejas, Pastor santo, Tu grey en este valle hondo, oscuro; así como lo serán los armoniosos períodos de La Perfecta casada, de Los Nombres de Cristo y de la Exposición de los salmos. Leon X (JUAN DE MÉDICIS). Papa, célebre en la historia del pontificado por la decidida protección que dispensó á los hombres de valer, así como por el gran esplendor que alcanzaron en su época las artes y las letras. Nació en Florencia en 1475 y murió en Roma en 1521. Era hijo de Lorenzo el Magnífico, y fué nombrado cardenal á la edad de 13 años, por más que no recibiera las órdenes sagradas hasta cuatro años después. La invasión de Carlos VII de Francia en Italia le obligó á abandonar su patria y pasó á fijar su residencia en Roma, en donde se captó la amistad de Julio II; pero habiendo recibido de éste el mando de Perusa, fué hecho prisionero en Rávena, no recobrando la libertad hasta que los franceses evacuaron el Milanesado. Fué elegido para suceder á Julio II, en 1513, y comenzó su pontificado firmando la paz con Luis XIII de Francia; intentó, aunque en vano, por medio de hábiles negociaciones, dar á príncipes de su familia los reinos de Nápoles y de Toscana; terminó el Concilio de Letrán y concluyó con Francisco I, en 1516, el famoso concordato que ha regido á la Iglesia de Francia por espacio de tres siglos. Mandó predicar en toda la cristiandad indulgencias, que vendió á muy alto precio; primero, con el fin de costear una cruzada contra los turcos; y luego, con el de acabar la basílica de San Pedro, dando lugar con este abuso á las disputas que produjeron la Reforma, y por último, en 1520, excomulgó á Lutero, sin lograr por eso sofocar la herejía que se extendía rápidamente por Alemania, habiendo esto dado motivo á que algunos autores, con escaso fundamento, hayan supuesto que murió envenenado. Su pontificado se ilustró por el, progreso de las artes y de las ciencias, de tal modo, que aquella época se conoce en la historia con el nombre de el siglo de LEÓN X. En él florecieron Ariosto, Berni, Accolti, Alamanni, Fracastor, Sannazar, Vida, Bembo, Maquiavelo, Guichardini, Sadoleto, Miguel Angel, Rafael, Andrés del Sarto, Julio Romano y otros muchos artistas, que son hoy una de las más legítimas glorias de Italia. León (JUAN). Geógrafo árabe-hispano, llamado el A fricano, que nació en Granada por los años de 1483 y murió en Túnez en 1552. Conducido al Africa, todavía niño, después de la toma de Granada, hizo sus estudios en Fez. Viajó luego por el Norte de LEÓN Africa, atravesó el Atlas y el gran desierto, visitó á Constantinopla, Arabia, Persia, Tartaria, Armenia, Siria y Égipto. Al volver á su país, fué apresado en las costas de Trípoli por un corsario cristiano y conducido á Roma, donde el papa León X le cobró afecto, le hizo instruir en la religión cristiana y le bautizó con los nombres de JUAN LEÓN, que eran los suyos. Allí aprendió varios idiomas y enseñó el árabe; pero, según parece, viéndose olvidado por los sucesores de León X, volvió al Africa y se fijó en Túnez, abrazando de nuevo el islamismo, y acabó allí sus días. Sus principales obras son: Descripción del A frica; Tratado de los sabios célebres que han escrito en árabe; Vocabulario arábigo-español; Eatracto de las crónicas mahometanas; De la religión mahometana; Gramática árabe y Tratado de retórica y poesías árabes. León (ANDRÉS DE). Pintor é iluminador español del siglo XVI, que nació en León y tomó el hábito de religioso jerónimo en Mejorada, donde aprendió á pintar con el padre Cristóbal Trujillo. Pasó al del Escorial por los años de 1568, cuando se estaba construyendo, y allí ejecutó varias obras de gran mérito; entre ellas, las iluminaciones del libro titulado Capitulario, y las de unos cuadros para el camarin del mismo monasterio. León (ANDRÉS). Médico español del siglo XVI. Era natural de Granada; sirvió en clase de cirujano en el ejército de Portugal, con el duque de Alba, y en la guerra de Granada, con Don Juan de Austria. Ejerció muchos años la Medicina y la cirugía en Baeza, y dejó, entre otras, las siguientes obras: Tratado de anatomía y Práctica de morbo gallico. León (MARTIN DE). Escultor español del siglo XVI. Sólo se le conoce por haber ejecutado en 1551 la estatua en alabastro de san Gregorio, que está colocada en la puerta de su capilla en la catedral de Sevilla. León (NICOLÁS). Escultor español, padre y maestro del anterior, y discípulo de Jorge Fernández Alemán. Trabajaba en 1531 en la catedral de Sevilla, y de su mano son los adornos de la capilla de san Gregorio y Virgen de la Estrella de dicha catedral. León (RAFAEL). Escultor español, uno de los mejores artistas del siglo XVI. Residió en Toledo; y como algunos disgustos le hicieran dejar aquella población, fué á buscar un asilo al convento de bernardos de san Martin de Valdeiglesias, cuyos monjes le encargaron la construcción de una sillería para el coro y un facistol, obras que llevó á cabo en diez años y que son dos magníficos modelos de arte. Leon Leal (SIMÓN DE). Pintor español, que nació en Madrid en 1610 y murió en 1687. Fué discípulo de Pedro de las Cuevas, y desempeñó algunos empleos en palacio. Sus obras más notables fueron: El Triunfo de romo m
LEÓN san Norberto, para los premostratenses de Madrid; Concepción, para los capuchinos del Prado; Virgen de la Gloria, para la Inclusa, y Martirio de san Ignacio, para el colegio del Noviciado de los jesuitas. León (JUAN DE). Escultor español del siglo XVIII. Entre sus mejores obras se citan el sepulcro de la reina Bárbara, mujer de Fernando VI, que se halla en el convento de las Salesas de Madrid; empezó también el de aquel rey, pero no llegó á concluirlo; hizo varios adornos para la capilla de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, en compañía de Lorenzo Lozano, y otras muchas que ejecutó para diferentes templos de Madrid. León (FELIPE DE). Pintor español, que murió en Sevilla en 1728. Imitó de tal manera el estilo de Murillo, que muchas de sus obras se confunden con las de aquel maestro. La mayor parte de ellas existe en Sevilla, y entre las más notables se cita un Ellas subiendo al cielo en su carro de fuego, que es un verdadero prodigio de dibujo y de color. León (CRISTÓBAL DE). Pintor español, que murió en Sevilla en 1729. Fué uno de los mejores discípulos de Juan de Valdés Leal; pintó con habilidad diferentes frescos en la iglesia de San Felipe Neri de Sevilla, así como 18 retratos de venerables de aquella congregación, de tamaño natural y al óleo, todo con buen dibujo y perfección. León (DIEGO). Conde de Belascoain, general español, que nació en Córdoba en 1807 y murió en Madrid en 1841. Entró de capitán en el regimiento de Almansa, 1.° de dragones, en 1824; pasó luego á la guardia real de caba Ilería, y allí obtuvo el empleo de comandante, que desempeñaba al estallar la guerra civil. Destinado al ejército del Norte, se distinguió en las acciones de Urbina, Muez, Nazar, Asarta, puente de Arquijas, Los Arcos, Larraga, Arroniz y Mendigorría, recibiendo por esta última la cruz laureada de San Fernando; continuó señalándose en Salvatierra, Guevara, Estella, Montejurra, Arlabán, Berrio Plano y Zubiri. Nombrado coronel del regimiento de húsares, persiguió á las órdenes de Alaix á la expedición de Gómez, causando á éste en Cuenca una terrible derrota, que le valió el empleo de brigadier. Cuando se verificó la expedición del Pretendiente al interior, se señaló brillantemente en los combates de Gra, Aranzueque y Huerta del Rey, siendo nombrado mariscal de campo y encargado del mando de las fuerzas destinadas á operar en Navarra; allí fué su hecho más brillante el ataque del puente y pueblo de Belascoain, de que se apoderó entrando á caballo por la tronera de un cañón, y en premio del cual se le concedió el título de conde de Belascoain. Pacificadas las provincias del Norte, pasó con su ejército á Aragón; tuvo algunas desavenencias con el general Espartero, y habiéndole nombrado la LEÓN Reina Gobernadora teniente general, no quiso admitir el empleo hasta ganarle al frente del enemigo, como lo verificó en Segura, Castellote, Morella y Berga. Cuando empezaron á manifestarse los primeros síntomas de la revolución de 1840, fué nombrado capitán general de Castilla la Nueva, pero no pudo tomar posesión de este destino por haber estallado el movimiento cuando llegó, y tuvo que limitarse á tomar el mando de las tropas que no se habían pronunciado y se hallaban acantonadas en Tarancón, en cuyo punto se mantuvo observando los progresos de la revolución sin hostilizarla. Colocado el general Espartero al frente del nuevo ministerio, le aconsejó hiciera dimisión del mando y pidiera licencia para el extranjero, como lo verificó LEÓN, pasando á Francia por algún tiempo, después del cual regresó á Madrid y vivió retirado. En tal estado, tomó parte en la conjuración militar de que dió la señal el general O’Donnell sublevándose en Pamplona en 1841 y apoderándose por sorpresa de la ciudadela; en la noche del 7 de Octubre, día señalado para dar el golpe en Madrid, acudió LEÓN á media noche á asaltar el palacio real en unión con el general Concha, el brigadier Pezuela, Marchesi y otros varios, que habían logrado seducir algunas fuerzas de la guarnición; pero atacados por el resto de ella, y por la milicia nacional, mientras que el esfuerzo de diez y ocho guardias alabarderos les impedía penetrar en el palacio, hubieron de emprender la fuga á la madrugada. Al llegar á la Puerta de Hierro, perdió León su caballo, y tomando el de un soldado, continuó huyendo, hasta que cayó, por fin, en poder de los húsares que le perseguían, cerca de Navalcarnero. Conducido á Madrid, fué juzgado por un consejo de guerra, que le condenô á ser pasado por las armas, sentencia que se ejecutó el día 15 de dicho mes, sufriéndola con el valor y serenidad que siempre le distinguieron. (SALA.)
Reseña.—El fusilamiento del personaje de esta biografia fué un día de luto para toda España. El general LEÓN se pone de rodillas, mira á los soldados y les manda hacer fuego sobre su general, cuando no había cumplido 34 años. Los soldados lloraban; y aquellos soldados que lloran, matan al héroe. Hay sepulcros que están pesando sobre otros sepulcros; y es evidente que la tumba del insigne conde de Belascoain pesa sobre una tumba muy gloriosa, cuyo nombre no nos atrevemos á revelar, porque el juicio de la Providencia y la veneración ponen un sello en nuestros labios. No es el mártir valiente quien tiene más derecho á nuestras lágrimas, porque un dogma santo nos dice que, entre el sacrificado y el sacrificador, no es el sacrificado quien necesita que le auxiliemos con el voto de nuestra piedad. ¡Duerme tranquilo, DIEGO DE LEÓN! ¡Duerme sin pena, ilustre víc LEÓN tima! Si los muertos pueden tener orgullo, muéstrate orgulloso ante el juicio de las generaciones y ante la historia de tu patria.
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