Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Lares

tomo 3 · página 335 · ver la página del original

Lares. Masculino plural. Los dioses que fingieron los antiguos ser de las casas ú hogares. [ Metáfora. La casa propia.

ETIMOLOGIA. Latin lar, laris, y lares, làrum, dios del hogar doméstico, en Cicerón; genio que protege y conserva, en Virgilio; la ciudad y la casa, en Horacio; lo interior de la casa, en Ovidio; la familia, en Marcial; la patria, en Salustio; refugio, en Séneca, pavens, incerti LARIS: temblando, sin asilo seguro; francés, lares; catalán, llar, hogar; llars, lares. Esta voz etrusca, avecindada en la antigua Roma, llegó á ser una de las grandes palabras de la latinidad. Lares y penates. Mitología. Dioses domésticos de los antiguos romanos, protectores de la casa y de la familia. Eran las divinidades del Olimpo, que cada cual escogía á su gusto, y de las que ponían en las casas pequeñas estatuas ó imágenes de piedra, de madera ó de plata, honrándolas y venerándolas los ricos en un oratorio especial, Ilamado larario; las gentes de más humilde condición, en un armario colocado bajo los pórticos del atrio, ó bien en la cocina; y los más pobres, en el hogar doméstico. Se ponía junto á los LARES la figura de un perro, símbolo de la vigilancia. La devoción á estos dioses no estaba exenta de interés, sino más bien en relación con los servicios que prestaban ó favores que concedían: por esto, si el presunto protegido no los hallaba propicios á sus súplicas, injuriaba á sus tutelares, los cambiaba ó los ponia en venta. Los LARES se transmitían de generación en generación, por lo que se les llamaba también dioses paternales. Había asimismo Lares públicos: unos, urbanos, expuestos en nichos ú hornacinas en las calles de las ciudades; otros, viales, colocados en las encrucijadas de las grandes vías, y considerados como términos. La ciudad de Roma tenía también sus LARES, custodiados en un pequeño templo construido en lo más alto de la vía Sacra; se cree que eran Júpiter y Juno, ó Cástor y Pólux; pero no habiendo acerca de este punto ninguna certeza, el nombre de los LarES de la ciudad fué un misterio, á fin de que los enemigos de Roma no los pudieran evocar. El templo era sumamente oscuro, para que nadie pudiese reconocer á estas divinidades. Existía además otro templo consagrado á los IARES marinos, en el campo de Marte, á orillas del Tiber. El culto á los LARES era libre: unos los adoraban todos los días; otros, solamente en las kalendas, los idus y las nonas; y otros, únicamente en los novilunios. Se les ofrecía libaciones de vinos, parte de las primicias de los festines, coronas de flores, frutas, incienso, ó solamente un poco de harina y sal. Los LARES públicos podian ser adorados y honrados por todo el mundo y en todo tiempo; pero tenían fiestas públicas anualmente, llamadas compitales. Los PENATES eran los dioses domésticos de los griegos, y su nombre significaba gran dios. Cuando Eneas, fugitivo de Troya, fué á Italia, llevó sus penaTes y los depositó en Lavinium. Los italianos adoptaron este nombre de PENATES, que, traducido á la lengua del país, se convirtió en el de LARES, sacado del etrusco lars, que significa señor. Los romanos decían indiferentemente PENATES Ó LARES; pero mejor PENATES del pueblo romano, cuando se trataba de los LARES de Roma.

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