Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Juicio

tomo 3 · página 275 · ver la página del original

Juicio. Masculino. Facultad del alma en cuya virtud el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso. Lógica. Acto del entendimiento, que sigue á la atención y da por resultado el raciocinio. El estado de la sana razón como opuesto á la locura ó delirio; y así decimos: está en su Juicio; está fuera de JUICIO. I Opinión, parecer ó dictamen. (El pronóstico que hacen los astrólogos de los sucesos del año.)

Metáfora. Cordura, prudencia. I Forense. El conocimiento de alguna causa, en el cual el juez ha de pronunciar la sentencia. [ Forense anticuado. La sentencia del juez. l DE FALTAS.

Forense. Aquel en que éstas se persiguen y castigan ante los jueces de paz y con asistencia del promotor fiscal.

J EXTRAORDINARIO. Forense. Aquel en que se procede de oficio por el juez. Tambien se llama EXTRAORDINARIO aquel en que se procede sin el orden ni reglas establecidas por derecho para los JUICIOS comunes. IEIECUTIvo. Véase VÍA EJECUTIVA. I FINAL. JUICIO UNIVERSAL. I PARTICULAR. El que Dios hace del alma en el instante en que se separa del cuerpo. UNIVERSAL. El que ha de hacer Jesucristo de todos los hombres en el fin del mundo para dar á cada uno el premio ó castigo de sus obras. I JUICIOS DE Dios. Pruebas que se hacían en lo antiguo, como la del duelo, la de manejar hierros ardientes, etc. Jusros JUICIOS DE DIOS. Expresión. Decretos ocultos de la divina Justicia. ] ABRIR EL JUICIO. Frase forense. Instaurar el príncipe ó el tribunal supremo un JUICIO ya ejecutoriado para que las partes deduzcan de nuevo sus derechos. I AMONTONARSE EL JUICIO. Frase familiar. Ofuscarse la razón por enojo ó por error. I ASENTAR EL JUICIO. Frase. Empezar á tener juicio y cordura. I CARGAR EL JUICIO. Frase metafórica. Véase CARGAR LA CONSIDERACIÓN. ] CONVENIR Á ALGUNO EN JUICIO. Frase forense anticuada. Ponerle demanda judicial. I A JUICIO. Frase forense anticuada. Acudir ó concurrir al tribunal competente á litigar las causas y pleitos. ]I ENTRAR EN JUICIO CON ALGUNO. Frase. Pedirle y tomarle cuenta de lo que se le ha entregado y ha practicado en cumplimiento de su obligación. ESTAR EN SU JUICIO ó MUY EN JUICIO. Frase. Estar alguno bien dispuesto y tener cabal y entero su entendimiento para poder obrar con perfecto conocimiento y advertencia. I ESTAR FUERA DE JUICIO. Frase. Padecer la enfermedad de manía ó locura. J FALTO DE JUICIO. El que padece alguna demencia. ] PARECER EN JUICIO. Frase forense. Deducir ante el juez la acción ó derecho que se tiene, ó las excepciones que excluyen la acción contraria. ] PEDIR EN JUICIO. Frase forense. Comparecer alguno ante el juez á proponer sus acciones y derechos. I PERDER EL JUICIO. Frase de que se usa para ponderar la extrañeza que causa alguna cosa.] PONER EN JUICIO. Frase anticuada. Comprometer en hombres prudentes la resolución de algún negocio. ] PRIVARSE DE JUICIO. Frase. Volverse loco. I SER UN JUICIO. Frase familiar con que se pondera la multitud confusa de personas ó cosas. J SUSPENDER EL JUICIO. Frase. No determinarse á resolver en alguna duda por las razones que hacen fuerza por una y otra parte.I TENER EL JUICIO EN LOS TALONES. Frase metafórica y familiar con que se da á entender la poca reflexión y cordura con que alguno se porta en sus operaciones. I VOLVER Á UNO EL JUICIO. Frase.

Trastornárselo, hacérselo perder. VOLVÉRSELE EL JUICIO Á ALGUNO. Frasa. Volverse loco.

ETIMOLOGÍA. Juzgar: provenzal, jutjamen; catalán, judici; francés, jugement; antiguo, juise; italiano, giudicio, giudicamento; latin, judiclum, facultad de juzgar, decreto, sentencia. El catalán antiguotiene juhi y juhy. Reseña biblica.—No se debe dar JUICIO ó sentencia sin deliberar antes y sin conocimiento de causa. (Génesis, III, 11; XI, 5, 18, 21; Exodo, III, 8; XIIII, 2; Deuteronomio, XIII, 6.

FVII, 9, 18, JOSUÉ, VII, 19; XIII, 13; Jueces, II, 3, 12; Proverbios, AVIII, 13; Eclesiástico, XI, 7; Primero de los Macabeos, VII, 7.) Juicios de Dios. Masculino plural. Historia de la Edad media.— 1. Pruebas judiciales, medios empleados en justicia durante la Edad media, para asegurarse de la falsedad ó de la verdad de una acusación. Como suponían en todo una intervención divina en favor del justo, se llamaron JUICIOS DE Dios. Había varias clases de estas pruebas judiciales. 2. La prueba del aqua se hacía de dos maneras: por el agua hirviendo y por el agua fría. 3. La del aqua caliente estuvo reservada á los nobles, los sacerdotes y otras personas libres; y consistió en sumergir el brazo en una cuba, para sacar de allí una piedra y un anillo bendito, á una profundidad más ó menos grande, según la naturaleza del crimen; después de envuelto el brazo, el juez ponía un sello sobre la envoltura, y si á la vuelta de tres días el acusado no tenía quemadura, era declarado inocente. Una nieta del emperador Lotario, acusada de incesto, encontró quien sufriera esta prueba en su lugar. El papa Inocente III la prohibió en el Concilio de Letrán. 4. Tratándose de nuestro país, no tenía lugar en una cuba, sino en una caldera, de donde viene la ley CaLDA RIA, que forma parte de los antiguos códigos, ó bien la legislacion feudal.

5. La prueba del aqua fría estuvo principalmente destinada á los pobres, y consistía en arrojarlos á un río, lago ó cuba, después de atarles la mano derecha con el pie izquierdo; y la mano izquierda, con el pie derecho. El agua, de antemano bendita, debía recibir al culpable; y si sobrenadaba, era declarado criminal, y si se sumergia, era reconocida su inocencia. Según algunos autores, la culpabilidad se declaraba, por el contrario, en varias localidades, cuando el paciente se iba al fondo del agua. Esta prueba, prohibida en Francia por Luis le Debonnaire en 829, continuó, sin embargo, siendo empleada, y hubo ejemplos de ella en 1590 y en 1617, á pesar de un decreto del Parlamento, en 1601, y fué impuesta á los acusados de brujerías. 6. La prueba del fuego consistía en hacer pasar al acusado á través de una hoguera; de donde, si salía vivo, su inocencia era incuestionable. El sacerdote Barthelemy la sufrió en Antioquía en 1099. Algunas veces los libros fueron sometidos también á la prueba del fuego, arrojándolos en medio de las llamas y juzgando, por el estado en que se sacaban, si eran ó no ortodoxos. 7. La prueba del hierro candente se practicaba de diferentes modos. El acusado, para probar su inocencia, andaba con los piés descalzos sobre nueve ó doce barras enrojecidas al fuego. Otras veces, tomaba en la mano una barra de hierro enrojecido, y la levantaba dos ó tres veces en el espacio de nueve pasos. En otras ocasiones, el hierro candente tenía la forma de un guantelete, donde el paciente metía la mano y el brazo. Pasados tres dias, la mano, envuelta en un saco sellado, no debía ofrecer señal alguna de quemadura. Si presentaba algún vestigio, era declarado criminal. 8. La prueba del duelo consistía en un combate entre el acusador y el acusado: es lo que se llamaba combate judiciario. 9. En la prueba de la cruz, ambas partes debían permanecer con los brazos extendidos en forma de cruz; y el que primero los dejaba caer, perdía su causa. 10. Había un oficio eclesiástico especial, que precedía á las pruebas jndiciales, el cual se halla en los antiguos libros de la Iglesia, tales como el Mandatum de la iglesia de Loissón. Por lo general, se exorcizaba el agua ó el hierro, diciéndose una misa, á continuación de la cual comulgaba el presunto reo y besaba la cruz. Por consiguiente, las pruebas que encontramos en la Edad media, llamadas JUICIOS DE DIOS, son seis: agua caliente, agua fría, fuego, hierro encendido, desafío y cruz. Juicios de la mar. Véase OLERÓN.

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