Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

In

tomo 3 · página 38 · ver la página del original

In. Preposición latina, que en castellano sólo se usa en composición, y por lo común es negativa, haciendo que la voz á que se antepone signifique lo contrario de lo que significaría sin ella; como INCAPAZ, no capaz; INHÁBIL, no hábil, etc. (ACADEMIA.) La n de in desaparece en todos los casos en que el latín la convirtió en l por asimilación, como en illicitus, i-licito. Se torna en m ante las labiales b y p, como en imberbe, impedir. [ Se convierte en r, por asimilación, en todos los casos en que precede á otra r, como en ir-regular, irreligioso, ir-responsable. La » de IN se conserva simpre antes de vocal, como en iNactivo, INEPTO, INorgúnico; así como antes de 4, como en INHIBIR, INHÁBIL, INHUMANO, INHUMAR. I Literatura latina. Como particula componente, tiene dos sentidos principales: primero, significa superposición, aplicación, movimiento, quietud, permanencia: segundo, designa tendencia, dirección. Otras veces es privativa, como en castellano, y equivale á no ó sin. I Considerada como preposición, corresponde al número de las Ilamadas variables, porque rige, ya acusativo, ya ablativo, según las circunstancias. En cuanto á su sentido, es tan vario como la multitud de relaciones que significa: en, entre, hacia, á, contra, mientras, durante, respecto á, en razón de, según, bajo.

ETIMOLOGIA. I. Sanscrito da, recortar; una, menos; an, a, sin; esto es, nada: griego, av, èv, elc (an, en, eis); latin, in; godo, un; alemán, un-, a; inglés, un; gaélico, ao, ci; kimry, an. 2. El ruso mnie es el sanscrito dna, menos; griego, ̂veo (áneu, áney), sin; godo, imoh, mana; alemán, oha, mahn.

Reseña.—Es tan curioso como práctico y verdadero el siguiente resumen que hace Monlau.

IN, IM, IR, 1, EN, ENS, EM. Del latín i*, que es á un tiempo (lo mismo que en castellano) partícula inseparable negativa ó privativa, y prefijo de connotación varia. El in negativo contribuye á la composición lo mismo que el in prefijo legítimo, y, por lo tanto, aunque el uno tenga diversa etimología que el otro, aunque sean homónimos y no sinónimos, no hay inconveniente en juntarlos aquí, y tratar de ellos á la vez, bajo nuestro especial punto de vista, que es el de la composición de las voces. IN expresa la negación, correspondiendo al an ó á la a privativa de los griegos, en cuyo caso destruye el valor del simple, como en i-leso, im-pre

visto, in-amisible, in animado, in-diviso, in-opinado, in-somnio, ir-responsable; y aun añade con frecuencia alguna idea accesoria desfavorable, ó toma una connotación depravativa, como en indigno, in-fame, in-noble, in-útil, etc. Recordemos ahora que hay, además de in, otros prefijos, como des, dis, ex, ne, ce, que también connotan á su modo la privación ó la negación; de donde resultan varias voces compuestas sinónimas, cuyas diferencias de significado, á veces muy delicadas, pero siempre reales, se han de determinar por medio del análisis etimológico y del estudio de los buenos hablistas.

Analizando, pues, y estudiando, se logrará encontrar la diferencia que hay, por ejemplo, entre im-par y dispar, entre in-animado y ex-ánime, entre in-fando y ne-fando, entre in-forme y de-forme, entre in-sania y ve-sania, entre in-famar y dis-famar, etc.

IN, prefijo legítimo, expresa relaciones de superposición, ó de dirección hacia un punto, de agresión, de entrada ó de ingreso: en-cender, im-poner, im-pugnar, in-citar, in-ducir, ingresor, in-miscuirse, in-mutar, in-spector, in-sultar, ir-risión, etc. Otras veces el in es in-tensivo, aumenta la fuerza del simple y equivale á mucho, muy, etc.: en-tonar, in-clito (muy glorioso), in-gente (extraordinariamente grande), in-tensidad, in-tensión. Otras veces, en fin, expresa un movimiento de reversión, ó que un objeto vuelve hacia si mismo, teniendo entonces el sentido del griego ana (hacia atrás, de nuevo), y haciéndose sinónimo de re, como in-fringir, in-staurar, in-vestir. IN se convierte en im antes de b ó p, según habrá podido notarse en varios de los ejemplos que dejamos puestos, y según se ve en im-bécil, im-berbe, in-probable, im-prudente, im-púber; en ir, cuando le sigue r, como en ir-regular, ir-remediable, ir-reprensible, exceptúase el anticuado in-remunerado; y en i, antes de l, como en i-legible, i-legal, i-lícito, i-literato, etc. In toma muchas veces la forma popular en (y en pronuncia igualmente el francés el in prefijo de casi todos sus compuestos), como se ve en enajenar, en-albardar, en-cargar, en-cerrar, en-golfar, en-sacar, etc. Ex (forma de in) se convierte á veces en ens, ó toma una s eufónica, en en--alzar, es--anchar, etc.; y se convierte en em antes de b ó p, como en em-barcar, em-beber, em-parejar, emprender, em-pujar, etc.

Hay, por último, algunos compuestos que toman indistintamente la forma en ó la in: así en-crasar, en-furtir, en-hiesto, en-vernar, etc., valen tanto como in-crasar, in-furtir, in-hiesto, invernar. Sin embargo, por regla general, la forma primitiva y regular in es más culta que la popular en. (Mox

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