Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Hugonote

tomo 2 · página 1254 · ver la página del original

Hugonote, ta. Adjetivo que se aplica á los que en Francia siguen la secta de Calvino. Se usa también como sustantivo.

ETIMOLOGÍA. Interpretación 1."— Nombre dado en Francia á los partidarios de la reforma religiosa del siglo XVi, y particularmente á los calvinistas. Es nombre que procede del alemán Ridgenossen, confederados por juramento, y fué aportado de Ginebra, donde un jefe de ese partido se llamaba Hugo, según se dice. Pasquier hace derivar esta denominación de Huquet ó Hugón, quien, según creían los habitantes de Tours, corría por las calles predicando como los primeros protestantes. Los que corrían eran Ilamados HUGONOTES, según Guy Coquille, porque decían ser descendientes de Hugo Capeto, contra los Guisas, que afirmaban serlo de Carlo Magno; pero estas dos opiniones son inverosímiles. Interpretación 2."—1. Nombre propio Hugues, cuyo diminutivo es el francés Huguenot, de donde proceden todas las formas del romance: italiano, ugonote; catalán, hugonot, hugonau.

(MAHN.) 2. La primera forma Huguenol, aparece en el siglo xIV (7 de Octubre de 1387, Historia literaria de Francia), en donde se habla de Pascal Huquenot.

(LITTRÉ.) 3. Este mismo nombre, en el sentido de calvinista, aparece por primera vez, bajo la forma de huguenaulx, hugonotes, en una carta del conde de Villars, teniente general del Languedoc, fechada en 11 de Noviembre de 1560. 4. Los anteriores antecedentes no determinan el origen de la voz del artículo, que se rémonta á la conjuración de Amboise. Los protestantes, que debían presentar la demanda, huyeron como aterrorizados por todas partes, lo cual dió pie para que algunas aldeanas dijeran: «que aquellas pobres gentes no valían un par de HUGUENOTS,» pequeña moneda acuñada en el reinado de Hugo Capeto. La expresión «no valer un par de HUGUENors,» equivale á si dijéramos nosotros: «no valer un cornado, un ardite, una blanca.» De aquí vino el designar á los protestantes franceses con el nombre burlesco de HUGONOTES, el cual conservaban cuando se pusieron en armas. (Extracto de Pasquier y de Aubigné.) Reseña histórica.—1. En efecto, la voz del artículo fué el apodo con que los católicos de Francia intentaron ridiculizar á los antiguos calvinistas. 2. Saint-Simón (43, 261) nos hace saber que el conde de Galloway se distinguió por su odio contra el rey y contra Francia; sin embargo de ser el único HUGONOTE que se encontraba en posesión tranquila de sus bienes. 3. Madama de Caylus (Souvenirs, página 27) nos da la noticia que M. Louvois pidió permiso al rey para enviar á las ciudades más HUGONOTAS un regimiento de dragones.

4. Por Bossuet sabemos (3.e avert, púrrafo 16) que el gran Sully era un HUGONOTE muy celoso. 5. Pío IV ofreció á Catalina de Médicis, regente de Francia, cien mil escudos de oro de donativo y otros mil de préstamo, con un cuerpo de alemanes católicos y de suizos, si venía en exterminar á los HUGONOTES de Francia, amén de encerrar en la Bastilla al famoso Montluc, obispo de Valence, que inspiraba recelos á los católicos, y al canciller de l’Hôpital, hijo de un judío; pero que era el más grande hombre de Francia, si este título debe darse al genio, á la ciencia y á la probidad reunidas. (Mœurs, 172.)

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