Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Guante

tomo 2 · página 1052 · ver la página del original

Guante. Masculino. Abrigo para la mano y de su misma forma, hecho de piel, tela ó punto. ( Familiar. La misma mano; y así se dice: echar el GUANTE cuando se alarga la mano para agarrar alguna cosa. ] Plural. El agasajo ó gratificación que se suele dar sobre el precio de una cosa que se vende ó traspasa. ADOBAR LOS GUANTES. Frase. Regalar y gratificar á alguna persona. A ARROJAR Ó ECHAR EL GUANTE Á OTRO. Frase. Ceremonia que se usaba antiguamente para desafiar. CALZAR Ó CALZARSE LOS GUANTES.

Frase. Ponérselos. DESCALZARSE LOS GUANTES. Frase. Quitárselos de las manos. ECHAR UN GUANTE. Frase. Recoger dinero entre varias personas para algún fin, regularmente de beneficencia. I PONER Á UNO COMO UN GUANTE Ó MÁS BLANDO QUE UN GUANTE. Frase con que se da á entender que se ha reprendido á alguno de suerte que le haya hecho impresión. Se usa también esta frase con otros verbos. ] SALVO EL GUANTE. Expresión familiar de que se usa para excusarse de no haberse quitado el GUANTE al dar la mano á alguno.

ETIMOLOGÍA. Que el godo llamó vante. El arábigo llama á la mano huad, del hebreo que la llama iad, de donde el alemán é inglés la llaman haud. De aquí el castellano dijo quante, como guadante. (ROSAL). Tal es la raíz de las formas germánicas; pero el bajo latín indica que la derivación se hizo del sueco.

Derivación. — Sueco wante: godo, vante; italiano, quante; francés, gant; provenzal, gan, quán; catalán, quant; bajo latín, mantus, forma intermedia. Reseña histórica.—1. Los antiguos usaron de GUANTES de piel para preservar las manos del frío; pero parece que no los emplearon, al menos en Roma, sino para los trabajos agrícolas. 2. Los GUANTES, guarnecidos de hierro, fueron parte de la armadura de los hidalgos, de donde se originan el sentido y el uso de nuestro GUANTE 3. El empleo del GUANTE, como medio de adorno y señal de etiqueta, data en Francia de tiempos de Enrique III (siglo XVI), en que ya los llevaban de seda las damas de su corte. 4. En los primeros años de Luis XIV, se principió á llevar GUANTES de piel; si bien limitando su uso á las calles y á los viajes. 5. Los jueces no podían tenerlos puestos en el tribunal. 6. Tampoco era permitido entrar con ellos en las reales cámaras. 7. Tratándose de Francia, bajo el antiguo régimen, la gente de la corte no los llevaba más que al montar á caballo. Luis XIII, que se pagaba mucho de atemperarse á la usanza antigua, no los llevó nunca, mientras que los usaban cuantos estaban á su alrededor. 8. El uso del GUANTE en los salones y festejos fué moda traída de Inglaterra. 9. Desde principios del siglo xiX, el GUANTE es el complemento obligado del traje de gala, amén de un requisito indispensable en los actos de oficio y ceremonia. 10. Cuando declara un testigo, no puede tener GUANTE en la mano derecha. 11. Imposible parece que el GUANTE, casi un utensilio manual, haya creado una buena parte de la historia de infinitos pueblos. La antigüedad hizo del GUANTE, no sólo un objeto de pompa y de esplendor, sino un régimen de conducta y de vida, puesto que penetró hasta en los secretos de la honra. No hay noticias del siglo, ni del país, en que tuvo comienzo la costumbre de arrojar el GUANTE, en muestra y alarde de desafío; pero se sabe que tal costumbre, en los tiempos de la caballería, tuvo á la cristiandad revuelta hasta tal punto, que algunos reyes (como Carlos VI de Francia, á principios del siglo xy) se vieron en el caso de prohibir que sus caballeros recogieran EL GUANTE, dándose por sentidos de varios agravios. 12. Los antiguos tuvieron GUANTES de camello, de perro, de ballena, de ámbar, de flor de naranja, de jazmín, y GUANTES perfumados, de los cuales se habla en una tarifa francesa de 18 de Septiembre de 1664: GUANTE de cuero no guarnecido de seda, y GUANTES perfumados de España, la docena de pares pagará una libra; Gans de coir ouvrés, non garnis de soie, et GANS parfumés d'Espagne, la douzaine de paires payerá une livre. 13. El GUANTE Ilegó á ser objeto de un lujo extraordinario. De Laborde nos habla en el siglo xiy de 48 botones de oro para dos pares de GUANTES de perro, cubiertos de cabritilla, guarnecidos en el extremo de cuatro botones de perlas. (Esmaltes, página 327.) También habla de GuaNTES de prelado, con bordaduras sobre campo de oro, llenos de esmaltes, en donde debían ponerse muchas perlas. En el siglo xV, Froissard hace mención, como de una cosa notable, de los GUANTES de Franc de Bruges. 14. Durante el siglo xI, según resulta de un texto de aquel siglo, el GUANTE y el bastón eran las insignias de todo portador de un mensaje. 15. Feudalismo.—Cuando los señores daban la propiedad temporal de un predio, usando del derecho de investidura, el acto se solemnizaba dejando unos GuANTES en poder del alguacil del señorío; y como se aboliese luego tal ceremonia, el importe de los GUANTES se daba en matálico al dicho alguacil, cuya gabela entró á ser parte de los derechos del señor. (LAURIERE, Glossaire du droit français.) 16. Fueron muy celebrados los GUANTES de Grenoble, de Perpiñán y los GUANTES perfumados de España. 17. La anterior reseña pone de manifiesto que el GUANTE ha causado una revolución social, encarnada en el origen de los poderes públicos y extendida luego á las diversas clases de la sociedad, como señal de condición, como distintivo de jerarquía y hasta como carácter de raza.

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