Roque Barcia · 1880-1883
Estimar
tomo 2 · página 575 · ver la página del original
Estimar. Activo. Apreciar, poner precio y tasa á las cosas. Hacer aprecio y estimación de alguna persona ó cosa. I JUZGAR.
ETIMOLOGÍA. Latín estìmare, tasar, pensar, hacer juicio y concepto de una cosa; compuesto de es, moneda, y de un sufijo tim, como en legi-timãre: italiano, stimare; francés del siglo XII, esmer; XIV, extimer; moderno, estimer; provenzal, esmar, estimar; catalán, estimar; walón, astimer; inglés, to aim.
SINONIMIA. Articulo primero. ESTI MAR, QUERER, AMAR. Del aprecio ó buen concepto que hacemos de una cosa, sea con fundamento ó sin él, nos resulta por lo regular una cierta inclinación, que, según es mayor ó menor, toma las denominaciones de amor, de cariño ó de estimación. La estimación resulta únicamente de la persuasión del mérito de la cosa estimada: el cariño nace del hábito: el amor es efecto de la pasión. Basta regularmente conocer el mérito de una persona para estimarla: sólo la conveniencia de caracteres, conocida por un largo trato, puede producir el cariño: el amor es una inelinación violenta, que se siente mejor que se explica, y en que regularmente tiene poca parte la reflexión; aunque siempre se funda en la suposición de algún mérito. De aquí se infiere: primero, que no puede haber amor ni cariño sin algún grado de estimación; pero que puede haber estimación sin amor ni cariño: segundo, que aunque el amor supone algún grado de cariño, no siempre están en proporción estos dos afectos: yo puedo amar extremadamente á una persona, sin que propiamente la quiera tanto como á un amigo íntimo: tercero, que el amor y la estimación suelen nacer en un momento, y con el tiempo parar en cariño uno y otro; particularmente, la estimación: cuarto, que el amor debe durar poco; que la estimación puede acabarse, ó variando las prendas que la causan, ó descubriendo que habíamos juzgado con error; y que el cariño, como que es un hábito, suele ser perpetuo. Por esto, al deseo de nuestra propia felicidad y á la inclinación de una madre á sus hijos los llamamos amor, como cosa en que tiene menos parte la reflexión que la pasión. Al contrario, á la relación de los hijos á la madre y de los hermanos entre sí, se la llama cariño, porque se funda en la razón y en el hábito. En el sentido hiperbólico, se dice también amante de las artes, de la amistad, del orden; amor á la virtud, á la justicia; y en general se da el nombre de amor á todo afecto que se supone violento. Lo opuesto al amor es el odio; al cariño, el aborrecimiento; á la estimación, no sé si corresponde exactamente el desdeño ó el menosprecio. (JONAMA.) Artículo segundo. ESTIMAR, APRECIAR, TASAR. Estiman el aficionado y el conocedor; aprecian los peritos; tasa la autoridad. Los que no entienden de pinturas, las estiman en más ó menos de lo que valen; el juez manda que se aprecie la finca; los regidores tasan el pan, y antiguamente se tasaban los libros por un empleado nombrado al efecto. (MORA.)
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