Roque Barcia · 1880-1883
Escitas
tomo 2 · página 478 · ver la página del original
Escitas. Masculino plural. Historia. Denominación bajo la cual comprendieron los antiguos á todos los pueblos que ocupaban el Nordeste de la Europa y el Noroeste del Asia, desde los tiempos históricos hasta el siglo vii de nuestra era, no obstante pertenecer á razas diferentes. El nombre de ESCITAS, como el de sacæ que les dieron los persas, no era nacional: ellos se Ilamaban scolotes.
Estos, según Justino, disputaron á los egipcios el honor de ser el pueblo más antiguo de la tierra: en opinión de Herodoto, la antigüedad que se atribuían era de mil años antes de Darío I. Diodoro de Sicilia, por su parte, nos presenta este pueblo, poco numeroso en un principio, ocupando un territorio bastante reducido, situado sobre las orillas de Jaxarte, y sometiendo después á todas las tribus que se encontraban hasta el Tánais ó Don y Palus-Mæotis, al Oeste, y el Cáucaso, al Sur. Créese muy verosímil que estos primitivos ESCITAS fuesen de raza ariana ó indo-germana, y de familia iraniana, como los medos, los bactrianos y los parthos ó bannis. Por los años de 625, atravesaron aquéllos el Tánais, invadieron el país de los cimmerianos, pasaron el Cáucaso é internáronse en Media; y como hallasen á Cyaxares I, rey de los medos, sitiando á Nínive, hiciéronle sufrir una derrota completa y arrebatáronle por espacio de veintiocho años el imperio del Asia. Su dominación se señaló por una larga serie de horribles violencias, y los medos no lograron verse libres de sus salvajes conquistadores, sino invitándoles á frecuentes festines y embriagándoles para después asesinarlos. Los que salieron con vida, repasaron el Cáucaso, estableciéronse en el país que los cimmerianos habían abandonado, y durante todo el siglo vi fueron distribuyéndose por el Norte del Ponto-Euxino, en el Sur de la Rusia europea actual, mientras que en Asia, otros ESCITAS, los massagetas, resistían victoriosamente á Ciro, rey de los medos y de los persas. Por esta época, según Herodoto, extendíase la Escitia desde el Ister (Danubio) y su afluente el Tariantos (Aluta), al Oeste, hasta el Tánais, al Este; y desde el Ponto-Euxino y el Palus-Mæotis, al Sur, hasta una distancia de veinte días de marcha hacia el Norte; esto es, hasta el origen del Dnieper, del Bug y del Druister. Los pueblos escíticos que Herodoto menciona son: 1.° al Norte de la colonia griega de Olbia, situada en la embocadura del Hypanis, en el Liman ó puerto de Borysthenes, los callípides, mezcla de griegos y de ESCITAS (gobierno ruso de Kherson); 2.° al Norte de los callípides, los alazous, en el sitio en donde el Tyras y el Hypanis se hallan más próximos el uno del otro (gobierno de Podolia); 3.° al Noroeste de los precedentes, los ESCITAS labradores (aratores), entre el Hypanis y el Borysthenes (gobierno de Kieu); 4.° al Este de los borysthénitas y al Norte del Hyléo, los Es CITAS agricultores (georgoi), llamados por los griegos borysthénites, y que se apellidaban ellos mismos olbiopolitas (ciudadanos ricos), en los gobiernos de Poltava y de Tcheringor; 5.° al Este de los borysthénitas, los ESCITAS nómadas ó errantes, que parecen haber ocupado los gobiernos de Iekaterinoslau y de Tcharcoy; 6.° los ESCITAS reales, tribu dominante que habitaba el Norte del Quersoneso Táurico y las márgenes del Palus Mæotis, hasta el Tánais; esto es, una parte de los gobiernos de Táuride, de Iekaterinoslau y de los cosacos del Don; 7.° los ESCITAS desertores que, huyendo de los ESCITAS reales, habíanse retirado hacia el Oriente, al pie del Ural, en el gobierno actual de Perm. Los demás pueblos estaban sometidos á los ESCITAS, y, durante la guerra, entraban en su alianza de grado ó por fuerza. Eran estos: al Sur del Quersoneso, los taures, restos, sin duda, de los antiguos cimmerianos; al Oeste, los tyritas, griegos establecidos sobre el curso inferior del Tyras, y los neuras, errantes al Norte del nacimiento del Boug y del Dniester; esto es, en la Volhynia y la Gallicia oriental; al Norte, los andrófagos y los mélanchlienos (gobiernos de Smolensk y de Toula); al Este, los pudins, en los gobiernos actuales de Peusa, Simbirsk y Kazán; el thyssagetes y los jyrques, pueblos cazadores, en los gobiernos de Wiatka y de Perm; al Sudoeste, los sármatas, separados de los ESCITAS por el Tánais (gobiernos de Astrakhán y de Saratov). Estos pueblos orientales parecen ser de raza tschoude ó finense. Hay quien, apoyándose en algunas de las costumbres referidas por Herodoto, ha pretendido demostrar el origen tártaro de los ESCITAS: tales son la vida errante, la adoración del dios de la guerra, el uso de suspender de la silla de sus caballos las cabelleras de sus enemigos, de beber en sus cráneos, tallados en forma de copas, y de causarse heridas voluntarias á la muerte de su rey, sobre cuya tumba inmolaban un considerable número de servidores. Pero la vida errante era entonces el carácter distintivo de los pueblos que circuyen á los Esciras ó escolotes: de los siete que Herodoto cita como de raza propiamente escítica, sólo uno es llamado nómada: los callípides, los alazones, los ESCITAS labradores y agricultores, se hallan dedicados al cultivo del campo. En cuanto á las costumbres, ó son generalmente las comunes á todos los pueblos bárbaros, ó se encuentran también en otras poblaciones arianas, así como entre los tártaros-finenses. Estas fueron las naciones á que Darío declaró la guerra en 513, so pretexto de vengar la injuria hecha á los medos, por los ESCITAS, cuando la derrota de Cyaxares. La táctica militar que los ESCITAS adoptaron debía necesariamente darles la victoria: consistía en huir hacia el Norte, montados en una especie de carromatos, destruyendo todo lo que hallaban á su paso, é internándose en lo más profundo de los bosques y de los pantanos, obligando á los enemigos, hostigados incesantemente por una numerosa caballería ligera, á morir extenuados de hambre y de fatiga. Así se explica que, de un ejército de 700.000 hombres que Darío hizo pasar el Bósforo, sólo le quedaran 80.000 combatientes. En el siglo v, vense algunas tribus, de raza eslava, los roxolanos y los bastarnos, ocupar la parte meridional y la occidental de la Escitia, sobre las orillas del Tánais y del alto Vístula, Wisla, Weichsel, y reducir á los Esc TAS al Sur y al Oeste, como ya las tribus finenses las habían estrechado por el Este y por el Norte. Su imperio se conservó, sin embargo, hasta el siglo 1 de la era cristiana: resistieron al gran Alejandro, y aun llegaron á aniquilar á uno de sus poderosos ejércitos, comandado por Zopyriano. Alentados por la debilidad é impotencia de sus sucesores, los ESCITAS de Asia atacaron los estados que se formaran de los desmembramientos de su imperio: en 126 los tocharianos invadieron la Bactriana, destruyeron este reino y dominaron luego la parte de la India que había sido conquistada por los greco-bactrianos. Mientras que los ESCITAS del Asia fundaban en el siglo II, y aun en el 1, antes de Jesucristo, nuevos reinos, los de Europa amenazaban las colonias griegas del Quersoneso Táurico y el Estado del Bósforo Cimmeriano, los cuales reclamaron el auxilio de Mitrídates. Este rey del Ponto avasalló á los Es CITAS, en tanto que sus generales batían la tribu eslava de los roxolanos en 118. A partir de esta época, los ESCITAS no volvieron á aparecer más en Europa como nación independiente. Durante el siglo 1 de la era cristiana, Estrabón no llegó á conocer, entre el Ister y el Tánais, esto es, en todo el territorio que abarcaba la an
tigua Escitia de Herodoto, más que los getas, los sármatas, los bastarnos y los roxolanos: Pomponio Mela extendió el imperio de los sármatas desde los límites de la Germania hasta los confines del Asia, y no conocía de los ESCITAS más que la extremidad de la Europa septentrional, y Plinio, por último, dice: «El nombre de ESCITAS ha dado lugar en todas partes al de los germanos y al de los sármatas, y aquella primitiva denominación sólo se aplicó á las poblaciones más apartadas, á las que eran casi desconocidas del resto del mundo.» Como se ve, Plinio no habla de los ESCITAS residentes aún en su antigua patria, sino como de una raza bastarda y de origen servil. Los ESCITAS de Europa permanecieron esclavos en el Sur, ó abatidos en el Norte, se mezclaron á los pueblos finenses: de aquí la opinión que presenta á todos los ESCITAS, inclusos los de Herodoto, como finenses, cuando este nombre no puede aplicarse sino á los ESCITAS degenerados de los siglos i y II de nuestra era. Ptolomeo separó en absoluto los ESCITAS de la Europa oriental, ocupada completamente por los sármatas, y no conoció más que la Escitia asiática, dividida por él en Escitia del lado de acá, y Escitia del lado de allá del Imaus: la primera, limitada: al Oeste, por el Rha (Volga); al Sur, por la Caspiana y el Oxo; al Este, por el Imaus, y al Norte, por tierras desconocidas; comprendía la parte de la Rusia europea, situada entre el Volga y los montes Urales, la Siberia occidental y la parte del Turkestán, al Norte del lago Aral. Las principales poblaciones que Ptolomeo conocía son: al Norte, los alauni, nombre genérico aplicado á una infinidad de tribus; los syebes, en el centro; los tectosaces, cerca del Imaus; los rhobosci, en el nacimiento del Rha oriental (Kama); los jaxartes, en las orillas del laxarte; los ariaces, entre el curso inferior del laxarte y el del Oxo, y los rhibii, en la embocadura de este último. La segunda, confinaba con las montañas del Imaus; al Norte, con tierras desconocidas; al Este, con la Serica, y al Sur, con la parte de la India, de la cual separábanla los montes Emodes: abarcaba el Oeste del Turkestan chino, la Dzungaria y el Oeste de la Mongolia: sus poblaciones, segun el mismo Ptolomeo, eran: los abii, al Norte; los ESCITAS nipófagos, los habitantes de los países llamados Anzacitis y Casia; los ESCITAS cathæ, en el país actual de Khotán, ó más lejos aún, hacia el Catay. A estas dos clases de ESCITAS asiáticos hay que unir ahora el país Ilamado Indo-Escitia, comprendidos los reinos de la ribera izquierda del curso inferior del Indo, fundados por los ESCITAS tocharianos después de la conquista de la Bactriana. Este Estado ESCITA (parte oriental del Afghanistán y del Belutchistán, parte occidental del Multán y del Sendhy) existía aún en tiempo de Ptolomeo, el cual le dividía en dos secciones: Abiria, al Norte, y Pattalnia, al Sur, en el Delta del Indo.— En cuanto á la etnografía de los pueblos de estas dos Escitias asiáticas, es muy oscura. Si los nombres de los alauni y de los tectosaces, y el Estado INDO-ESCITA, recuerdan los primeros ESCITAS de raza ariana, es muy probable, en opinión de un autor distinguido, que muchas de las poblaciones citadas por Ptolomeo en sus dos Escitias, pertenezcan á familias enteramente distintas, sobre todo, en las variedades turca y mongola de la raza tártaro-finense. De estas comarcas centrales del Asia, partieron los bárbaros de todas las castas, que invadieron, desde el siglo in hasta el vi de nuestra era, los dos imperios de Oriente y de Occidente; y los escritores bizantinos, considerando, no la variedad de la especie humana á que cada una de aquellas naciones pertenecía, sino el país de donde ellos habían ó parecían haber salido, confundieron bajo el nombre general de Es CITAS, puesto que venían del extremo Oriente, donde se hallaba la Escitia de Ptolomeo, dos pueblos de raza del todo diferente, como los hunos, los búlgaros y los avares: de esta suerte se transmitió hasta nuestros días esa opinión errónea que ha identificado los ESCITAS de todas las épocas con los pueblos denominados hoy tschudes y tártaros.
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