Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Enemigo

tomo 2 · página 394 · ver la página del original

Enemigo, ga. Adjetivo. Contrario.

Masculino. El que tiene mala voluntad á otro y le desea ó hace mal. ] derecho antiguo se estimaba por tal al que había muerto al padre, madre ó á alguno de los parientes dentro del cuarto grado de otro hombre, ó le había acusado de algún delito grave, etcétera.El contrario en la guerra. El demonio. J AL ENEMIGO QUE HUYE, LA PUENTE DE PLATA. Refrán que enseña que en ciertas ocasiones con

viene facilitar la huída al enemigo. DE LOS ENEMIGOS, LOS MENOS. Refrán que se usa cuando se trata de deshacerse de los que causan algún perjuicio.] EL QUE ES ENEMIGO DE LA NOVIA, NO DICE BIEN DE LA BODA, ó ¿CÓMO DIRÁ BIEN DE LA BODA? Refrán que enseña no deberse tomar el dictamen de personas apasionadas y quejosas, ni dar fe á sus dichos. . GANAR ENEMIdos.

Frase. Adquirirlos, granjeárselos, acarreárselos alguno. QUIEN A SU ENEMIGO POPA, Á SUS MANOS MUERE. Refrán que enseña que el que desprecia á su enemigo, suele ser víctima de su vana confianza.ES TUENEMIGO? EL QUE ES DE TU OFICIO. Refrán que advierte que la emulación suele reinar entre los hombres de una misma clase, ejercicio, etc. QUIEN TIENE ENEMIGOS NO DUERMA. Refrán que advierte el cuidado, cautela y vigilancia que se ha de tener con los enemigos, para que no nos cojan desprevenidos sus asechanzas ó agresiones. SER ENEMIGO DE ALGUNA COSA. Frase. No gustar de ella.

ETIMOLOGÍA. Provenzal enemic: catalán, enemich, ga; Berry, hinnemi, innemi, annemin; portugués, inimigo; francés, ennemi; italiano, nemico; del latín inìmĩcus; de in, negación, y am cus, amigo.

SINONIMIA. Artículo primero. ENEMIGO, ADVERSARIO, ANTAGONISTA. Los enemigos procuran hacerse daño: ordinariamente se aborrecen de corazón. Los adversarios hacen valer sus pretensiones uno contra otro; se persiguen frecuentemente con animosidad; pero el interés tiene más parte en su conducta que en el corazón. Los antagonistas abrazan partidos opuestos y se tratan alguna vez con acrimonia, pues su desvío ó desunión no proviene sino de su diferente modo de pensar. Los primeros hacen la guerra, quieren destruir y descargar sus golpes hasta en las personas. Los segundos disputan queriendo apropiarse alguna cosa y privar de ella al competidor; la codicia es el motivo más frecuente de su desunión. Los terceros se oponen recíprocamente á sus progresos, y cada uno quiere tener razón en sus disputas; el gusto y las opiniones son casi siempre el objeto de sus debates. Hay naciones cuyos súbditos nacen enemigos de la nación vecina. Un rico pleiteante es un adversario más temible que el más elocuente abogado. Escalígero y Petavio fueron en su tiempo grandes antagonistas. (MARCH.) Artículo segundo. ENEMIGO, CONTRARIO, ADVERSARIO, ANTAGONISTA, RIVAL, ÉMULO, CONTRINCANTE, CONTENDIENTE, COMPETIDOR, CONCURRENTE. El enemigo está en la casa. Marco Antonio fué enemigo de Cicerón. Queremos decir que es un hecho privado. Lo contrario está en los elementos, en los bandos, en los litigios. Viento contrario, partidos contrarios, parte contraria. Adversario es el que se vuelve en contra nuestra. Un padre, un hermano, el amigo más intimo, puede ser adversario nuestro en cualquier cuestión, pues basta para ello que se torne contra nosotros. Fuera de la cuestión de que se trata, seremos amigos; pero en aquel punto somos adversarios. Lo antagonista está en los principios de las cosas, en los sistemas filosóficos, en las escuelas y trabajos científicos: la unidad y la dualidad son principios antagonistas. La escuela aristotélica y la cartesiana son antagonistas también. Para ciertos filósofos, hay antagonismo entre el espíritu y la materia. Lo rival puede tener lugar en talento, en valor, en privanza, en honores, en mando, en fortuna, en nobleza, en amores, en gallardía. César fué rival de Alejandro; Napoleón, de César. España es la grande rival de Italia en pintura y en poesía. Lo émulo consiste en el sentimiento de la gloria. Se emula el genio, la sabiduría, la heroicidad. Virgilio fué el émulo de Homero; el Dante, de Virgilio. Contrincante es el que argumenta, porque se refiere á las trincas de las oposiciones literarias. Mi contrincante quiere decir: mi opositor. Contendiente es el que sostiene un altercado; y por extensión, cualquier lucha moral. Dos candidatos que se presentan en un mismo distrito, son los contendientes en aquella elección, porque una elección no es otra cosa que una contienda electoral, una lucha política. Lo competidor está en las galas, en el boato, en la hermosura. El baile de la baronesa de A, compite en esplendor con el de la duquesa de U. La madre compite en belleza con la hija. La concurrencia está en las empresas, en las manufacturas, en las tarifas; es una competencia mercantil. La libre concurrencia equivale al libre comercio. El enemigo insulta. El contrario maquina. El adversario rebate. El antagonista objeta. El rival no duerme. El émulo imita. El contrincante arguye. El contendiente disputa. El competidor estimula. El concurrente abarata. Ejemplos de idioma.—¿Puede decirse ejércitos enemigos? Seguramente. ¿Por qué? Porque dos ejércitos pueden odiarse, aunque no se hostilicen, y basta que se odien para que sean enemigos. ¿Puede decirse ejércitos contrarios? Sí, por cierto. ¿Por qué? Porque dos ejércitos pueden hostilizarse, llevarse la contra, aunque no se odien, y basta que se lleven la contra para que sean contrarios. ¿Puede decirse ejércitos adversarios? No. ¿Por qué? Porque dos ejércitos combaten, no rebaten; batallan, no discuten. El adversario lucha con el espíritu, y el ejército lucha con la materia. ¿Puede decirse ejércitos rivales? Puede decirse; pero significaría una cosa distinta y aun opuesta. Ejércitos rivales son aquellos que pretenden aventajarse en valor, en proezas, en heroicidad. ¿Puede decirse ejércitos émulos? De ningún modo. ¿Por qué? Porque la emulación no es el patrimonio de la heroicidad, del valor, del lauro guerrero, sino que se aplica á otras muchas cosas, como una pintura, una estatua, una poesía, una memoria, quizá un martirio. Puede emularse hasta una lágrima, hasta una hoguera, hasta un cadalso. ¡Cuántos numantinos no se arrojarían á las llamas por patriotismo, sino por generosa emulación? La emulación es más bien poética, artística, casi fantástica, y no puede decirse ejércitos émulos, por lo mismo que no puede decirse ejércitos poéticos, ejércitos artísticos, ejércitos fantásticos. ¿Puede decirse ejércitos contrincantes? De ninguna manera. ¿Por qué? Porque dos ejércitos no son series de tres individuos, no son trincas, ni tienen por armas los silogismos escolásticos, como sucede en las oposiciones universitarias. ¿Puede decirse ejércitos contendientes? Puede decirse; pero no nos expresaríamos con propiedad. ¿Por qué? Porque lo que hacen dos ejércitos es una contienda marcial, una contienda de otra especie; más claro, una contienda que se llama guerra, y de aquí viene el que á dos ejércitos que están en campaña, no se les denomine ejércitos contendientes, sino beligerantes, que es como si dijéramos guerreros, puesto que la guerra es bellum en latín. Decir ejércitos contendientes, fuera tan impropio como decir contiendas guerreras. ¿Puede decirse ejércitos competidores? Si algo dijera esto en español, diría que se trataba de dos ejércitos que intentaban aventajarse en aparato, en brillo, en lucimiento, en galanura, porque la competencia no consiste más que en las formas. ¿Puede decirse ejércitos concurrentes para significar la misma idea? De ningún modo. ¿Por qué? Porque ejércitos concurrentes significaría que llegaban á un punto, que concurrían allí, sin expresar ninguna idea de contrariedad ó de antagonismo. Y ¿por qué no expresa aquella palabra ninguna idea de antagonismo, aplicada á ejércitos? Porque los ejércitos no son mercancías que puedan venderse ó comprarse á precio de mercado. Un ejército no tiene que ver absolutamente con la concurrencia mercantil que influye en el movimiento de una plaza. Y esto explica el hecho de que el llamar á un ejército concurrente, sería tan anómalo y tan extraño como Ilamarlo mercantil, ó bien como decir: concurrencia beligerante. Lo expuesto está en perfecta armonía con el sentido etimológico de las palabras que hemos examinado. A dpersario se compone de la preposición latina ad, cerca, y de versus,

participio de verto, vertis, que quiere decir: volver, mudar. De modo que adversario significa mudado, vuelto contra alguno, de donde nace la relación de contrariedad que tiene esta palabra, y que ha pasado á las voces adverso, adversidad, adversamente. Antagonista viene de la partícula anti, contra, y del verbo griego agonimai, yo peleo, yo combato. En Grecia se llamaban antagonistas á los que se presentaban armados y en disposición de pelear. Después se aplicó el antagonismo á las lides de la inteligencia, y conserva el sentido sabio y profundo que hemos asignado á dicha palabra. El antagonismo es la lucha de grandes virtudes y de grandes escuelas. Rivales llamó el pueblo latino á los labradores que tomaban agua de una misma rivera (rious) para regar sus campos. Después se aplicó la rivalidad á toda creación del ingenio, á todos los caprichos de la fortuna, á todos los vaivenes de la privanza; y muy especialmente, á las galanterías del amor. Los siguientes ejemplos acabarán de dar una idea clara del sentido especial de cada vocablo. En el enemigo, obra el odio. En el contrario, el interés. En el antagonista, el convencimiento. En el adversario, la opinión. En el rival, las pasiones. En el émulo, el deseo. En el contrincante, la profesión. En el competidor, el orgullo. En el concurrente, la ganancia. De modo que el concurrente es comercial. El competidor, fastuoso. El contrincante, escolástico. El contendiente, contumaz. El émulo, ardiente. El rival, celoso. El adversario, político. El antagonista, filósofo. El contrario, pleitista. El enemigo, personal. Esto significa que el hombre vulgar tiene enemigos. El hombre de negocios y de banderías, contrarios. El hombre de escuela, antagonistas. El hombre de academias y parlamentos, adversarios. El favorito, el amante y el artista, rivales. La gloria, la virtud y el genio, émulos. El que entra en una oposición, contrincantes. El que alterca, contendientes. La belleza, el lujo y la pompa, competidores. El comercio, la industria y los oficios, concurrentes.

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