Roque Barcia · 1880-1883
Demonio
tomo 2 · página 58 · ver la página del original
Demonio. Masculino. DIABLO. Usase aún en algunas frases con el significado que tenía entre los gentiles, como sinónimo de GENIO ó de ser sobrenatural; por ejemplo, cuando se dice: EL DEMONIO de Sócrates. REVESTÍRSELE Á UNO EL DEMONIO Ó EL DIABLO. Frase metafórica. Encolerizarse demasiadamente, irritarse. SER ALGUNO UN DEMONIO. Frase familiar con que se da á entender la demasiada perversidad, travesura ó habilidad de alguno. PONERSE HECHO UN DEMONIO Ó COMO UN DEMONIO. Frase.
Encolerizarse.
ETIMOLOGÍA. Griego &aluov (datmõn), genio; latin demon y dæmònĩum, espíritu, inteligencia, en Cicerón; diablo, espíritu maligno, en Lactancio; demònéus, divino, asombroso, en Manilio; italiano, demonio; francés del siglo XVII, daimon, en Pasquier; moderno, démon; provenzal, demoni; catalán, dimoni. 1. La voz del artículo tiene un empleo muy frecuente en el sentido figurado, como cuando se dice: «la guerra es muchas veces el DEMONIO de la ambición;» «la soberbia es el DEMONIO de todos los tiempos;» «la envidia es el DEMONIO del corazón humano.» 2. El vulgo dice á cada paso: «el DEMONIO del hombre, ó de tal hombre; el DEMONIO del chico; el DEMONIO de la mujer.» 3. Las anteriores locuciones son frases elípticas, equivalentes á estos términos: ¡miren ustedes lo que idea ó lo que hace el DEMONIO de tal mujer! 4. Las creencias religiosas de otros siglos han ocasionado extensas y curiosas disertaciones acerca de la voz del artículo. Para las que atañen á los estudios teológicos, remitimos á nuestros lectores á las obras de los santos Padres. Para las relativas á otras consideraciones, pueden consultarse con fruto diferentes obras de nuestros más ilustres clásicos, y entre ellos, Quevedo, quien, aparte de su in
disputable mérito como satírico, revela en todas sus obras sus profundos conocimientos teológicos y filosóficos, que se transparentan siempre aun bajo el velo de la sátira más mordaz ó del epigrama más libre. Así se ve que nuestro inmortal Quevedo, dirigiéndose «al conde de Lemos, presidente de Indias,» se ocupa detalladamente de los DeMoNIoS y dice: «esté advertido V. E. que los seis géneros de DEMONIOS que cuentan los supersticiosos y los hechiceros (los cuales por esta orden divide Pselo, en el capítulo I1 del libro de los DEMoNIOS), son los mismos que las órdenes en que se distribuyen los alguaciles malos. Los primeros Ilaman Lelturios, que quiere decir Igneos; los segundos, Acreos; los terceros, Terrenos; los cuartos, Aquáticos; los quintos, Subterráneos; los sextos, Lucífugos, que huyen de la luz. Los Igneos son los criminales que á sangre y fuego persiguen á los hombres; los Aèreos son los Soplones que dan viento; Aqueos son los Porteros que prenden por si vació, ó no vació, sin decir agua va fuera de tiempo; y son A queos con ser casi todos borrachos y vinosos; Terrenos son los civiles que á puras comisiones y execuciones destruyen la tierra; Lucífugos, los rondadores que huyen de la luz, debiendo la luz huir de ellos; los Subterráneos, que están debaxo de tierra, son los escudriñadores de vidas, y fiscales de honras, y levantadores de falsos testimonios, que debaxo de tierra sacan que acusar y andan siempre desenterrando los muertos, y enterrando los vivos.» (QUEVEDO, El Alguacil endemoniado.) 5. Los pueblos han llamado DEMo NIOS, tanto á los seres intermediarios entre la divinidad y la humanidad, que participaban de la naturaleza divina, como á los mismos dioses, considerados como seres misteriosos de que emanaban los bienes y los males. Los indios creían en los souras y los devas, genios buenos ó dioses, y en los asouras y daityas ó danavas, genios malos ó DEMONIOS. Los chinos admitían espíritus bienhechores, Chin, y espíritus malignos, Tchong-Sié. En la doctrina de Zoroastro, los izeds y los amschaspands son opuestos á los devs y á los darvands, autores de todos los males; y cada ser tiene un ferver, especie de ángel custodio que le ayuda á combatir á los devs. Los griegos dividían los DEMONIOS en espíritus buenos y malos, agathodémos y cacodémos: los Alastores, las Furias, Parcas, Nemesis, etc., eran malignos. Los romanos tenían sus lemures, divididos en lares, protectores de la familia, y larves, genios malignos. En la Biblia de los hebreos, se habla de ángeles fieles y ángeles rebeldes: los ángeles son enviados á diferentes personajes; siete ángeles buenos están delante del trono de Jehová; un ángel exterminador es el ejecutor de las sentencias divinas; otro, llamado Asmodeo, es considerado como espíritu destructor. El cristianismo admite también ángeles buenos y malos, si bien sólo da á estos últimos el nombre de DEMONIOS. La religión de Mahoma ha conservado los ángeles cristianos, añadiendo los diinns, genios subalternos creados del fuego. La mitología de los bárbaros del Norte introdujo en la sociedad cristiana de la Edad Media las elfas, hadas y otros genios.
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