Roque Barcia · 1880-1883
Deber
tomo 2 · página 27 · ver la página del original
Deber. Activo. Estar obligado á algo por ley, respeto, gratitud ú otro motivo. I Tener obligación de satisfacer á otro alguna cantidad. 1 Se usa con la partícula de para denotar que quizá ha sucedido, sucede ó sucederá alguna cosa; como: DEBE DE hacer frío, DEBIERON DE salir á pelear. (] Masculino.
OBLIGACIÓN; y así se dice: cumple con su DEBER. DEUDA. HACER SU DEBER. Frase. Cumplir alguno con su obligación, desempeñar el oficio ó ministerio de que está encargado.
ETIMOLOGÍA. Latín debère, ser deudor; compuesto del prefijo intensivo de y habëre, tener: «tener en su poder una cosa de otro,» de donde viene la idea lógica de restituir ó de pagar: italiano, dovere, forma incorrecta; francés, devoir; provenzal, dever; catalán, déurer; burguiñón, devoi. 1. La segunda e larga de debère representa sin duda la e larga de habare,
2. Entre los latinos, tenía el verbo debëre el mismo sentido moral que tiene en el romance: DEBERE fidem, «estar en la obligación de ser fiel.» (QUINTILIANO.)
SINONIMIA. Artículo primero. DEBE SER, DEBE DE SER. La autoridad de Cervantes hace dudosa la diferente significación de estas dos locuciones. «La verdadera amistad (dice en el ca »pítulo XXXII de la primera parte »del Quijote) no puede ni debe de ser »sospechosa.» Pero el uso, generalmente recibido, las aplica á dos ideas enteramente diferentes. Debe ser afirma que es debido, justo ó conveniente que la cosa exista. Debe de ser supone que es probable la existencia de una cosa, que por sí misma parecía dudosa é increíble. La primera equivale á es preciso que sea; esto es, las circunstancias, la obligación, la necesidad lo exigen. La segunda equivale á parece que es así; las circunstancias, las conjeturas, las apariencias inclinan á creerlo. Un hombre rico, como Juan, debe ser generoso y caritativo; pero según lo que de él se cuenta, debe de ser un miserable. Lo dice el Evangelio, y debe de ser creído; esto es, tenemos obligación á creerlo, porque en ello no cabe duda. Lo dicen los más, y debe de ser cierto; esto es, la voz general lo hace probable, nos inclina á creer que lo es.
(HUERTA.) Artículo segundo. DEBER, OBLIGACIÓN. El deber indica alguna cosa más imperiosa para la conciencia que la obligación, y como procedente de la ley: la virtud nos conduce á su cumplimiento. La obligación indica alguna cosa más absoluta para la práctica; y el buen parecer, el qué dirán, y los respetos humanos exigen su cumplimiento. Es deber de un consejero asistir al tribunal á cumplir con su cargo, y es obligación suya asistir de manto talar. Se dispensa fácilmente de una obligación: se falta á un deber. Es un deber del eclesiástico el ir vestido modestamente, y es obligación el ir de negro ó de hábito talar. A los políticos cuesta menos ser negligentes en su deber, que olvidar la menor de sus obligaciones. (MARCH.)
Resumen. El deber nos pone en relación con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos: la obligación nos pone en relación con las instituciones del pueblo en que se vive. Faltar á los deberes es un vicio: faltar á las obligaciones es una infracción de lo mandado. La norma del deber es la conciencia: la norma de la obligación es el derecho. En una palabra, el deber político se llama obligación: la obligación moral se Ilama deber. El círculo de nuestros deberes es inmensamente mayor que el de nuestras obligaciones, puesto que Dios, el género humano y nosotros mismos somos más extensos que el mandamiento de una sociedad.
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