Roque Barcia · 1880-1883
Celeste
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Celeste. Adjetivo. Lo perteneciente al cielo. Regularmente se aplica á la parte física y visible del firmamento, que llamamos cielo: y así decimos de los astros que son cuerpos CELESTES. ) Lo que pertenece á la gloria ó reino de los bienaventurados. Lo que es de color azul claro, como el del cielo.
ETIMOLOGÍA. Cielo: latín cœlestis; italiano, provenzal y catalán, celeste; francés, céleste.
SINONIMIA. Artículo primero. CELESTE, CELESTIAL. Es celeste lo que pertenece á la región en que se mueven los astros; es celestial lo que pertenece al cielo de los cristianos. Decimos esfera celeste, cuerpos celestes y goces celestiales, el Padre celestial. (Mora.) Artículo segundo. CELESTE, CELESTIAL, CÉLICO. Celeste se refiere á la esfera en que están los astros. Bóveda celeste, cuerpo celeste. No puede decirse cuerpo celestial, y no sería menos absurdo decir bóveda célica. Celestial se refiere al cielo, considerado como lugar de la bienaventuranza. Gloria celestial; éxtasis celestiales. Célico es palabra de la poesía, en sentido de celestial, no de celeste. Rostro célico, célica, beldad, célicas flores. No puede decirse cuerpos célicos, célica techumbre. ¿Por qué puede decirse bóveda celeste? Porque celeste significa materia, hecho físico, y materia es la bóveda en que alumbran los astros. ¿Por qué puede decirse gloria celestial? Porque celestial expresa ideas metafísicas, hechos teológicos, y una idea metafísica y teológica es la eterna bienaventuranza con que Dios premia al justo. ¿Por qué puede decirse rostro célico ó célicas flores? Porque lo célico anuncia una gloria poética, una bienaventuranza ideal, y el rostro de una Virgen, un rostro hermoso, puro, dolorido, es una idealidad y una poesía. Podemos decir del mismo modo célicas flores, porque al hablar así, nos referimos á las flores de la inocencia; hablamos del candor y de la virtud, que son flores del alma, flores del cielo. ¿Por qué no se puede decir cuerpo celestial, ó bóveda célica? Porque lo célico es un dolor, una belleza, una candidez, y la bóveda del cielo material no es una candidez, ni una belleza, ni un dolor. No puede decirse tampoco cuerpo celestial, porque lo celestial es un espíritu, y no tiene espíritu ningún cuerpo. Llamar á un cuerpo celestial, sería tan anómalo como denominarlo espiritual ó divino. Entre celestial y célico hay la misma diferencia que entre las palabras siguientes y otras infinitas que omitimos, en gracia de la brevedad, y porque las copiadas bastan para ejemplo.
Transparente, diáfano.
Fulgente, fúlgido.
Limpio, limpido.
Hermosura, beldad.
Infierno, báratro.
Mediodía, Noto.
Matrimonio, himenco.
Resplandor, lampo.
Blanco, nítido. Hagamos que un criado nos diga que sopla el Noto, que es muy frío el Bóreas, que ha dejado diáfanos los cristales, que el éter está límpido, que le ha deslumbrado un lampo fúlgido, que su novia es una beldad, que la ha regalado una áurea sortija, que tiene un cutis nítido y una mirada célica, que están encendidas las hachas de Himeneo, que le aguarda el tálamo, que le molesta el céfiro, que ha bajado al antro, y seguramente nos parecerá que nos habla otro hombre, ó bien que se expresa en un idioma del otro mundo.
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