Roque Barcia · 1880-1883
Caballero
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Caballero, ra. Adjetivo. El que va montado á caballo. ( Masculino. El hidalgo de calificada nobleza. El que está armado CABALLERO y profesa alguna de las órdenes de caballería; como de Santiago, Calatrava, Alcántara, etc. I El que se porta con nobleza y generosidad. ( Baile antiguo español. Fortificación. Fuerte interior que se levanta sobre el terraplén de la plaza, y sirve para defender una parte de la fortificación. Anticuado. El soldado de á caballo. ANDANTE. El que en los libros de caballería se finge que anda por el mundo buscando aventuras. I Familiar. El hidalgo pobre y ocioso que anda vagando de una parte á otra. ] CUANTIOSO Ó DE CUANTÍA. El hacendado que en las costas de Andalucía ú otras partes tenía obligación de mantener armas y caballos para salir á la defensa de la costa, cuando la acometian los moros. CUBIERTO. El grande de España que goza de la preeminencia de ponerse el sombrero en presencia del monarca. Dicese irónicamente del hombre descortés que no se descubre cuando lo reclama la urbanidad. DE ALARDE.
Anticuado. El que tenía obligación de pasar muestra ó revista á caballo. DE CONQUISTA. El conquistador á quien se repartían las tierras que ganaba. DEL HÁBITO. El que lo es de alguna de las órdenes militares. De CONTÍA. CABALLERO CUANTIOSO Ó DE CUANTÍA. DE ESPUELA DORADA. Antiguamente el que, siendo hidalgo, era solemnemente armado caballero. DE LA JINETA. El soldado que montaba á la jineta. ( DE PREMIA. Anticuado. El que estaba obligado á mantener armas y caballo para ir á la guerra. DE SIERRA Ó DE LA SIERRA. En algunos pueblos, el guarda de á caballo de los montes. EN PLAZA. El que torea á caballo con garrochón ó rejoncillo. GRAN CRUZ. Véase CRUZ. II MESNADERO. El descendiente de los jefes de la mesnada. I NOVEL. En lo antiguo se entendía por el que aun no tenía divisa, por no haberla ganado con las armas. PARDO. Anticuado. El que, no siendo noble, alcanzaba privilegios del rey para no pechar y gozar las preeminencias de hidalgo. [A CABALLERO. Modo adverbial con que se significa estar más alta ó superior una cosa respecto de otra. ARMAR Á UNO CABALLERO. Frase. Vestirle las armas otro CABALLERO ó el rey, el cual le ciñe la espada con ciertas ceremonias. Hoy se observa y practica con los CABALLEROS de las órdenes militares, y de algunas otras, que son armados por otro de su orden. I DE CABALLERO Á CABALLERO. Frase. Entre caballeros, á estilo de caballeros.
ETIMOLOGÍA. Caballo: catalán, caballier; provenzal, cavallier, cavager; burguiñón, chevôlai; francés, chevalier; italiano, cavalliere, cavaliere.— «Bajo estas denominaciones de caballeros, donceles, hombres de paraje, generosos, se entiende en primer lugar los ca
balleros que se llenaron de honor, en Aragón; y en Valencia, de conquista, por haberse concebido en aquel tiempo. También se denominaban otras veces feudos; y de estos caballeros feudatarios de los primeros nobles del reyno habla aquel fuero de Valencia, que dice ser de naturaleza del feudo, que los que le tienen, deben honrar al dueño feudal, y que así los caballeros no pueden herir á su señor en batalla campal, perdiendo en ta! caso lo que del tuviesen.» Y de los mismos habla el otro fuero, que expresa: «que si algunos caballeros litigan contra sus señores, conozca el rey de aquellas causas, y en su ausencia, la corte de Valencia; pero no si el pleito fuere sobre cosa feudal.» Estos caballeros eran, en fin, semejantes á los escuderos; y aun algunas veces se les daba este nombre en el reino de Valencia. De esta especie de nobles eran en Castilla aque Ilos hidalgos pobres, que servían á otros caballeros poderosos, y como en tiempo de guerra les llevaban la lanza, el yelmo y el escudo, se llamaron escuderos. Los que eran armados caballeros se distinguían con el prenotado de mosén, derivado de monsieur y de vos y de en, y que habiendo usado de ambas dicciones para honrar los caballeros, quedó después mosén mudando la v en m, por haberse corrompido con el tiempo este vocablo. También es probable que se derive del meus y del senior que tomaron del latín las naciones septentrionales, que los transmitieron á los pueblos del Mediodía. En vez de mosén, solía usarse con frecuencia de la voz monsenyer. Mientras no eran armados caballeros, se llamaban donceles, que en otras provincias se denominaban donzeleos ó danzervos. En Bearne se llamaban domengers, hijos siempre de los ya armados caballeros. Sus descendientes tomaban el título de yenerosos; y en la Edad media eran unos y otros conocidos por los Valesti ó Valeti, ó sean los hijos de los magnates que aun no habían recibido la orden de caballería. Había también en Valencia otra clase de hidalgos que se llamaban hombres de parage, ó bien porque acudieron aparejados para la guerra, ó porque eran de buenos solares ó casas, ó porque (y esto es lo más verosímil) quedaron pares ó iguales á los antiguos caballeros y generosos en el goce de sus privilegios; pues en la antigua lengua lemosina paratge significa lo mismo que iqualdad. Así en el fuero 17, título de malifatoribus, se dice: «Rich hom, ó noble caballer, ó hom de paratge...»—Según otros fueros, eran hombres de parage los que nacieron antes de haber obtenido sus padres el privilegio de caballería. Los generosos eran los descendientes de los que habían prestado algún servicio militar, como si se dijera, hombre de generación militar. Estos solían también denominarse gentilhombres, en Valencia. Los privilegios de los nobles, generosos y caballeros de Valencia eran casi iguales á los que disfrutaban los hidalgos de Castilla. No estaban sujetos ni á la jurisdicción civil ni criminal de los barones, á quienes no prestaban homenaje: seguían las banderas del rey sólo dentro del reyno; no eran reconvenidos por sus deudas, sino en cuanto alcanzasen sus facultades, y dejándoles lo necesario para su decencia; faltando sus mujeres, y manteniéndose viudos, reunían todo el dote, y la mitad de éste, si pasaban á segundas nupcias. Sus camas y sus vestidos no podían ser trabados en ejecución, ni sus armas, ni sus caballos, ni eran presos por deudas civiles, ni debían ponerse en las cárceles comunes, ni puestos á cuestión de tormento: se eximían de los pechos y cargas concejiles; y en caso de pena de muerte ó mutilación de miembro, el proceso, ya sustanciado, se elevaba al rey.» (Boix.)
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