Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Barcelona

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Barcelona. Femenino. Geografía. Provincia de primera clase, correspondiente al antiguo y famoso principado de Cataluña. Se halla limitada al Norte por el valle de Andorra y Francia; al Este y Sur, por el Mediterráneo, y al Oeste, por Valencia y Aragón. Comprende una extensión superficial de 7.771 kilómetros cuadrados, con 782 poblaciones y 826.050 habitantes. El clima es generalmente templado; la temperatura muy variada, debido á la influencia que en ella ejercen los grupos de montañas que recorren el territorio en todas direcciones. El suelo, de forma triangular, aunque áspero y fragoso, es fertilísimo en toda clase de productos alimenticios; en maderas para la construcción de buques, y abundante en minas de plomo, cobre, hierro, azufre y salitre. La industria es extensísima y cuantiosa, siendo la principal de todas, tanto por el número de establecimientos que cuenta cuanto por los brazos que ocupa, la algodonera, cuyo desarrollo, cada vez mayor, no han podido detener ni los cambios de gobierno, ni las guerras civiles, ni las frecuentes convulsiones políticas que ha experimentado Cataluña, especialmente la provincia de Barcelona. El comercio, tanto exterior como interior, es también vastísimo: el primero, favorecido por la excelente situación topográfica que ocupa todo este territorio, sus largas costas y puertos proporcionados; y el segundo, por el sinnúmero de factorías y casas de catalanes, instaladas en todas las provincias, que se ocupan casi exclusivamente del despacho de sus manufacras y artefactos. BARCELONA (capital). La nobilisima capital del antiguo Principado se halla situada en un llano, entre la embocadura del Llobregat y del Besós, en el Mediterráneo, á los 5° 50 45" de longitud Este, y 41° 25' 44 de latitud Norte, Es la segunda población de España, plaza fuerte de primer orden, defendida por el castillo de Montjuich; residencia de la capitanía general de la provincia, audiencia, sede episcopal y emporio de la fabricación, del comercio y de la industria de la nación española, como elegantemente de lleme un distinguido geógrafo. Contiene 243.385 habitantes, edificios notabilísimos y monumentos verdaderamente grandiosos, que atestiguan su remota antigüedad. Sus calles, aunque generalmente estrechas, están bien empedradas y limpias. Hay universidad con Facultades de Derecho, Medicina, Farmacia, Ciencias y Letras; Escuela de Bellas Artes, de náutica y de sordo-mudos, varias bibliotecas públicas, establecimientos científicos, literarios y de beneficencia; bellísimos teatros y elegantes cafés.— Las producciones agrícolas que se cosechan en el reducido término municipal de BARCELONA, son, aunque excelentes, muy escasas, no obstante el esmero con que se labra la tierra, pues se reducen á frutas ex

quisitas de varias clases, hortalizas de todo género, cereales, viñedos y buenos pastos.—No así la industria cuya importancia y progreso data de muy larga fecha. En el siglo xii se conocían ya en BARCELONA muchos artífices de armas; á esta ciudad recurrieron los venecianos, en 1292, para proveerse de ballestas, y hasta de los que las fabricaban, con motivo de la guerra que sostenían contra los genoveses; y en el siglo xiv contábanse en esta ciudad sesenta y cuatro gremios, descollando entre éstos, como privativo de los catalanes, el arte de la lana. Esta industria, lejos de decrecer, fué, por el contrario, con el transcurso de los siglos en progresión ascendente hasta alcanzar el desarrollo y la variedad en que hoy la vemos, y que la han puesto en condiciones de poder competir con muchos de los centros industriosos de las demás naciones. La fabricación de curtidos y la elaboración de tafiletes de todas clases han llegado á tal grado de perfección, que bien podrían rivalizar con los superfinos del extranjero; las manufacturas de flores artificiales han adquirido extraordinario crédito y alcanzado sus productos gran estimación, compitiendo con los más perfectos de Italia. Hoy se fabrican en BARCELONA primorosos instrumentos físicos, quirúrgicos y ortopédicos, así como de música para toda clase de orquestas; hay fábricas, admirablemente montadas, de cristales, de termómetros y barómetros; de hules estampados, muy estimados por la finura de las telas y elegancia en los dibujos, de alfombras y tapices, de láminas finas de paisajes, de botones de metal, de muebles, de coches, de lienzos, de mantelerías adamascadas, de blondas y encajes, de sombreros, de telas de lana, de seda y de lino de todas clases, de armas de fuego y blancas, y de papeles pintados que superan á los del extranjero. Existen también fundiciones de caracteres y de adornos tipográficos: gran elaboración de corcho, de cola, de jabón y de aguardiente; máquinas de puntas de Paris y de tachuelas; multitud de telares de lienzos ordinarios, y otros efectos de plata, de hierro, de coral, y de productos químicos, que ofrecen ocupación constante á millares de obreros.— Lo mismo que de la industria, podría decirse del comercio de BARCELONA. En la época de los condes habíanse ya establecido algunas aduanas, cuyos productos eran considerables. Desde los primitivos tiempos hasta el año 1393, como se deduce del nombre de cierto paraje de la ciudad, llamado Volta dels jueus, existían en BARCELONA barrios exclusivamente destinados para los judíos, cuyas riquezas eran cuantiosas, como consta en una apuntación que se encuentra entre los dietarios de la Diputación general, correspondiente al año de 1249. Los grandiosos edificios y notables monumentos de antiquísima construcción que aun se conservan, dan la medida de la prosperidad y riqueza que la navegación hubo de proporcionar á los barceloneses; principalmente en el siglo xIV, que fué el más floreciente que alcanzaron sus armas y su navegación; porque no en balde consta, por la historia, que la antigüedad dió á los catalanes la justa fama de ser los primeros marinos del mundo, cuyo timbre no debe usurparse al blasón de sus glorias. En confirmación de lo expuesto, citaremos el privilegio otorgado por el rey Carlos II, en 1683, que dice así: «Por causa del comercio ejercitado por los barceloneses, adquirió su ciudad tanto poder de riquezas, que por éstas consiguió el nombre de rica, y así en las conquistas poderosamente alcanzadas por muchos serenísimos antecesores en todos los países, con el apresto de sus naves, caudales y mercaderías, dieron medios con que se extendiese el nombre, las armas y la dominación de nuestros predecesores.» El comercio catalán continuó todavía engrandeciéndose; y si, de algún tiempo á esta parte, no se encuentra á la altura que entonces alcanzara, débese principalmente á las guerras extranjeras é intestinas y á la emancipación de nuestras Américas. Pero aun así y todo, bien puede afirmarse que BARCELONA es hoy de las primeras plazas comerciales de España, si no es la primera.—Sus alrededores, regados por el Llobregat y Besós se ha Ilan cubiertos de hermosas quintas, casas de recreo y de pueblos igualmente engrandecids connan nunstrra; como Gracia, Badalona, San Andrés, San Martín y otros menos importantes. En la costa se encuentrau: Arenys de Mar, con 4.599 habitantes, astillero y alguna industria; Sityes, con 3.390, buenos vinos y grandes fábricas de aguardiente; Mataró, con 16.818, variada industria y un ferrocarril que parte de BARCELONA. En el interior están: Berga, con 4.867 almas, un castillo, mucha industria y fértiles alrededores; Cardona, con 4.352, notable por su cerro de sal gema, de más de 400 piés de elevación; Vich, patria del ilustre Balmes, ciudad episcopal, con 13.055 habitantes, seminario, mucha industria, y en cuyos alrededores se fabrica el rico salchichón de su nombre; Manresa, con 16.451 almas, fábricas de algodón y de paños; Granollers, con 5.557, fábricas de aguardiente y un ferrocarril; Tarrassa, con 11.045 habitantes, y Sabadell, con 18.248, fábricas de paños finos y de algodón; Iqualada, con 11.860 almas, y Villa franca del Panadés, con 6 656, villas ricas y muy industriosas; Martorell, con 4.222 habitantes, fábricas, ferrocarril y un puente de atrevida construcción sobre el Llobregat; Caldas de Montbuy, con 3.367 almas, y Caldas de Estrach, con 1.475 y baños termales. Al Sudoeste del Llobregat y á nueve leguas de BARCELONA, se levanta el Montserrat, montaña célebre por su monasterio de benedictinos y los caprichosos picachos con que termina su cumbre.— El origen de la ciudad que nos ocupa, remóntase, según distinguidos autores, á la época de la dominación púnica; y su fundación en la costa laletana, atribúyese al gran Amílcar Barca, que la puso el nombre de su familia Barchino, como se lee en Mela, edición de Basilea; aunque este punto no puede darse todavía por cosa averiguada. Durante la dominación romana, fué BARCELONA, si bien descuidada en un principio, elevada después á la categoría de colonia, y colmada más tarde de los privilegios y honores que se dispensaban á todas las ciudades predilectas del Imperio, Al pasar luego el poder á Ataulfo, rey de los godos, dividió éste sus Estados en dos provincias, ultra y cispirenaica, erigiendo á BARCELONA en capital y residencia de su corte, y esmerándose en ilustrarla con edificios magníficos y un palacio suntuoso levantado en la plaza del Rey. Ahogada la monarquía goda en el río Guadalete, vióse nuestra ciudad avasallada por las armas del islam, al mando de Muza; y en las estadísticas arábigas que ofrecen la división de los pueblos de España en cinco grandes provincias ó nuevas jurisdicciones hechas por Insuf ben-Abd-el-Rahmán-el Feheri, nombrado emir en Diciembre del año 746, figura BARCELONA, con el nombre de Barchaluna, entre las ciudades componentes del arkosta (parte de la Tarraconense de los romanos). Después de largas y enconadas luchas, fué reconquistada por el conde Borrell. Muerto éste, sucedióle en el condado su hijo Raimundo, el cual batió y dispersó á los árabes hasta sus mismos dominios, de donde regresó cargado de un rico botin, quedando por largo tiempo el territorio libre de los ataques del islamita. Ningún hecho notable registra la historia de los condes que siguieron al anterior, ni la del reinado de Don Pedro II. Libertado Jaime I, hijo de aquél, de la ambición del Monforte, á quien se había confiado su educación desde muy tierna edad, fué trasladado á BARCELONA y proclamado rey, acto al que siguió otro igual en Aragón. En aquella ciudad resolvió Don Jaime la conquista de Mallorca, y dispuso la expedición á cuya cabeza hubo de ponerse. El 8 de Setiembre de 1235 efectuóse el matrimonio de este rey con Doña Violante, hija de Andrés, rey de Hungría; reuniéronse Cortes en 1243, y en ellas decidió Don Jaime, á favor de los catalanes, la cuestión que venían sosteniendo con los aragoneses, sobre el señalamiento de términos entre ambos Estados; concediéndola más tarde el privilegio de batir moneda de torno. En el transcurso de algunos siglos sufrió la ciudad varios asedios; pero los más formidables fueron los que tuvieron lugar en 1705 y 1714. Proclamado rey de España el archiduque Carlos de Austria, con gran contentamiento de los barceloneses, que le recibieron con toda pompa y solemnidad, marchó Felipe V sobre BARCELO

NA, en Abril de 1706, donde se le reunieron las tropas francesas con el duque de Noalle, el cual estableció el bloqueo, cerrando la entrada del puerto una escuadra de 30 velas. Defendían la plaza 3.000 hombres escasos; los sitiadores pasaban de 30.000, su toma, pues, parecía inevitable; y, sin embargo, trascurrieron veintitrés días antes de que se apoderasen de Montjuich, y aun después de esto, no se rindió BARCELONA; tardaron algún tiempo en abrirse brecha; pero al intentar el asalto, presentóse á la vista del puerto una escuadra inglesa; retiróse la francesa á Tolón, entraron víveres en la plaza, cuya escasez era la que iba á proporcionar el triunfo á los sitiadores, quedando, con este motivo, el rey Felipe como sitiado en su propio campamento. Continuó BARCELONA en poder del archiduque Carlos, hasta la primavera del año 1714, en que atravesaron el Pirineo 20.000 franceses, al mando del general Berwich, para auxiliar al duque Papuli, que la estaba sitiando. No por esto desmayaron los barceloneses; antes al contrario, llenos de ardimiento acudieron todos á empuñar las armas, contribuyendo á esto hasta las mismas mujeres. Batían la plaza 80 cañones y 20 morteros; pero cuantas veces intentaron el asalto, otras tantas fueron rechazados por los intrépidos defensores de la ciudad, en cuyos muros veíase enarbolada una bandera negra con una calavera pintada, en señal de que ni esperaban ni darían cuartel. Antes de dar el último asalto. 11 de Setiembre, el general de Felipe propuso al pueblo barcelonés una capitulación ventajosa; pero como la propuesta no contenía la promesa de que serían respetados los fueros y privilegios de la provincia, fué unánime y enérgicamente rechazada. Perdida toda esperanza de arreglo, no les quedó otro recurso sino arrojarse á la última espantosa tentativa. Emprendieron el asalto 50 compañías de granaderos, seguidas de 40 batallones y 600 dragones desmontados, que se hicieron dueños de los baluartes y murallas, viéndose caer en la pelea filas enteras, destrozadas por la metralla de los sitiados. Apoderados los sitiadores de las brechas, y dentro ya de la ciudad, encontráronse con el paso cerrado en las calles por las trincheras y los parapetos, desde donde seguía tenaz y furiosa la lucha, lloviendo al mismo tiempo balas de los balcones y de las ventanas. Para dar una idea cabal, dice el autor de quien tomamos estos apuntes, del valor desesperado de los barceloneses, baste decir que once veces se perdió y ganó el baluarte de San Pedro, en la furia de aquel asalto final, arrojándose, como fieras, á lo recio del combate, mujeres y clérigos con impetu pasmoso. Palmo á palmo defendían los sitiados el terreno; pero, al fin, después de doce horas de incesante refriega, venciendo la superioridad del número, quedó el campo por los sitiadores; mas el heroísmo por los sitiados.

Incontinenti, todos los catalanes fueron despojados de sus armas, los estandartes de Cataluña quemados y abolidos sus fueros y privilegios. Ningún hecho notable ofrece esta ciudad, hasta la guerra de la Independencia, en que vino á caer de nuevo en poder de los franceses, cuyas banderas imperiales entraron en BARCELONA el día 13 de Febrero de 1808. El general español Coupigny, interino del Principado, sostenía relaciones secretas con algunos de sus habitantes, con el objeto de tomar la plaza por sorpresa; pero, avisados los franceses, frustóse la tentativa, arrestaron á varios de los comprometidos y los decapitaron el 3 de Junio, distinguiéndose entre los desgraciados el Dr. Pou y un joven del comercio, llamado Juan Massana, el cual, en el interrogatorio que precedió á su suplicio, ofendido de la palabra traidor con que le apellidó el general francés, le replicó con energía: «el traidor es V. E. que, con capa de amistad, se apoderó de nuestras fortalezas.» El 28 de Mayo de 1813, después de serios y reñidos combates, y en virtud de los convenios ajustados en Tolosa el 18 y 19 de Abril, volvió BARCELONA á poder de los españoles. —Es esta ciudad patria de muchos y muy insignes varones, célebres en las letras y en las armas; contándose entre sus hijos, san Raimundo de Peñafort, santa Isabel, reina de Portugal, y santa Eulalia.—BARCELONA hizo por armas en su escudo de oro las cuatro barras de gules: posteriormente, blasonaron los catalanes su escudo cuartelado, en el primero, campo de plata y la cruz de san Jorge; y en el segundo, campo de oro y las barras sangrientas.

ETIMOLOGÍA. Latin Barcino, Barcènõnis. 1. El Sr. Puigblanch, en un escrito que por desgracia no ha llegado á publicarse, ofreció dar el verdadero origen del nombre de Barcelona, hasta aquí no acertado de mil leguas (dice), aunque muy buscado, y aunque está muy á la mano y á la vista de todos. (MONLAU.) 2. Prescindiendo de la etimología de sonsonete Barca-nona, novena barca, y de otras no menos insostenibles, parece que esta ciudad tomó su nombre de Amílcar Barca, general cartaginés que la fundó ó la amplió. Los romanos la favorecieron, haciéndola colonia inmune ó exenta de tributos; y de ahí el nombre de Javentta, que tuvo en lo antiguo. Bar-cìno, Barcìnõnis, es su nombre latino más puro; pero los godos mudaron su declinación, deduciendo Barcinona, Barcinone, del ablativo Barcinone. De Barcinona viene, pues, el actual Barcelona.

(MONLAU.) 3. Amílcar Barca, á cuya familia perteneció Aníbal, es Barcha en latín, de donde se origina barchinus, lo tocante á la familia de los Barcas de Cartago. 4. Si Barcelona viniese de Amílcar Barca, se hubiese llamado Barchino, forma simétrica de barchinus, derivada de Barcha. 5. Barchinus no tiene relación alguna con el latín Barcìno, nombre que se halla en Plinio, y que es diferente del anterior hasta en el acento. Barchinus tiene la i larga, mientras que Barcino la tiene breve.

6. Barcìno, forma etimológica, representa un tema paralelo de barcella ó barcúla, diminutivo de barca, esquife. 7. La derivación del nombre del artículo ha podido ser la siguiente: 1. Latín barca, barcella, barcùla, Barcìno. 2. Bajo latín Barcinona de donde se deriva el adjetivo barcinõnensis, que emplea Ausonio. El acento breve de Barcìno puede representar el acento breve de barcúla, barquilla: catalán, Barcelona: francés, Barcelonne; italiano, Barcelona.

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