Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Baile

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1. Baile. Masculino. Cada una de las varias especies de danza, las cuales toman nombre particular del tañido que le es propio, como minué, fandango, etc. Festejo en que se juntan varias personas para bailar. (Germanía.

Ladrón. I DE BOTÓN GORDO, DE CANDIL Ó DE CASCABEL GORDO. El festejo ó diversión en que la gente vulgar, ó los que quieren imitarla, se regocijan y alegran. J DE SAN VITO. Cierta afección convulsiva de los niños, así llamada del santo á quien se invocaba para remediarla. I SERIO. El de etiqueta, por contraposición al que no la requiere.

ETIMOLOGÍA. Bailar: catalán, ball; provenzal, bal, val; francés antiguo, baule; moderno, bal; italiano, ballo.

SINONIMIA. Artículo primero. BAILE, DANZA. Baile, como sinónimo de danza, es un ejercicio que consiste en mover á compás los piés, el cuerpo y los brazos; danza es este mismo ejercicio, sometido á ciertas reglas y susceptible de enseñanza. Baile es también el nombre que se da á cada una de las especies de danza, como fandango, cachucha y contradanza. (MORA.) Artículo segundo. BAILE, DANZA. Se

ha dicho por persona muy autorizada que «la danza expresa más que el baile, é indica más artificio, complicación, cultura, delicadeza, riqueza y lujo.» Mucho nos duele tener que objetar á escritores muy respetables, pero la verdad y la lengua están ante todo. Aquella opinión es contraria, evidentemente contraria á la filosofía, á la historia y al lenguaje. El baile, no la danza, es lo que siempre ha figurado como una bella arte, al lado de la poesía, de la elocuencia, de la declamación, de la pintura, de la escultura y de la pantomima. El baile, no la danza, es el que expresa las afecciones del corazón, valiéndose del movimiento, como se vale la pantomima del lenguaje de la sensibilidad, como se vale la pintura de los colores; del buril, la escultura, y de la palabra, la poesía y la elocuencia. Detrás del baile vienen los varios géneros de danzas, como detrás de la poesía vienen los varios géneros de poemas, como detrás de la retórica vienen los varios géneros de discursos, como detrás de la escultura pueden venir millares de estatuas, así como detrás de la pantomima pueden venir millares y millares de gestos y actitudes. Los bailes no han constituído jamás, ni constituyen hoy la danza, como la pantomima no constituye una actitud, ni la poesía constituye una oda, ni la elocuencia constituye un tropo, ni la escultura constituye un mármol modelado, del mismo modo y por la misma ley que la pintura no constituye un lienzo, sino que todas las danzas posibles entran en el baile, como todos los lienzos entran en la pintura; y todas las piedras modeladas, en la escultura; y todos los tropos, en la elocuencia; y todos los poemas, en la poesía; y todos los gestos y actitudes, en el lenguaje mímico. Decir que la danza es más que el baile, es decir que la especie es más que el género, que la parte es más que el conjunto; lo cual equivaldría á decir que un sermón es más que la homilía, ó que un edificio era más que la arquitectura, sentado lo cual no es posible ningún pensamiento ni ningún sistema. Todos los edificios, estén en donde estén, constituyen la arquitectura; todos los sermones, sean como fueren, constituyen la homilía: todas las partes, signifiquen lo que signifiquen, constituyen el todo; lo mismo que todas las especies de un género, vayan adonde vayan, vengan de donde vengan, constituyen el género común, lo mismo que todas las danzas que puedan existir, sea una, sean millones, en la aldea, en la ciudad, en una cabaña, en un palacio, constituyen el baile, porque el baile es la danza universal, la danza, como idea, como principio, como unidad, como bella arte; más claro, el baile es la reunión de todas las danzas, lo mismo que el género es la reunión de todas las especies; lo mismo que el todo es la reunión de todas las partes; lo propio que la arquitectura es la reunión de todos y de cada uno de los edificios; lo propio, en fin, que la homilía es la reunión de todos y de cada uno de los sermones. A nadie se oculta que una danza pueda tener, y tenga en efecto, más «artificio, complicación, cultura, delicadeza, riqueza y lujo» que otra danza; como un edificio puede ser más suntuoso que otro edificio; como un sermón puede ser más sabio que otro sermón; como un poema puede ser más grande que otro poema; lo mismo que un cuadro puede tener más mérito que otro cuadro; lo mismo que una estatua puede valer más que otra estatua; pero ¿debe inferirse de esto que una estatua sea más que la escultura, que un poema sea más que la poesía, que un cuadro sea más que el arte del pintor? Dice el autor citado que «entre los antiguos se distinguían muy bien las danzas de los bailes.» Nosotros contestamos que eso no puede ser, y que si los antiguos lo hicieron, hicieron mal, aunque no lo hicieron realmente. Las danzas no pueden distinguirse de los bailes, porque no hay muchos bailes, como no hay muchas arquitecturas, ni muchas retóricas, ni muchas poesías. El baile es uno; no hay más que un baile, como no hay más que una poesía, y una retórica, y una arquitectura; como no hay más que un arte y una ciencia, porque no hay más que un pensamiento y una imaginación. Lo que hay es variedad de danzas, como hay variedad de poemas, de discursos, de lienzos y edificios. Las cosas filosóficas son infinitas, pero la filosofía no es más que una. Los cuerpos físicos son innumerables, pero el orbe no es más que uno, como son innumerables las cosas esféricas, pero no es más que una la esfera. ¡Quél porque veneremos en la Naturaleza y en la humanidad mil arcanos divinos, ¿hemos de suponer que existen mil dioses? El autor á quien tenemos la honra de aludir ha confundido el todo con la parte, la especie con el género, las cosas artísticas con el arte ó las cosas esféricas con la esfera. Ha confundido las danzas, que son infinitas, con el baile, que no es más que uno, y que significa más que todas las danzas que le constituyen, porque además de tener lo que todas las danzas tienen, tiene una cosa que no tienen todas las danzas; y es la unidad, el acuerdo del todo, el espíritu universal de la armonía; lo cual hace que Dios sea más que todos los arcanos divinos, porque esos arcanos son cualidades, y Dios es una esencia; esos arcanos son reflejos, y Dios es la luz. Y la comedia de Calderón, que el autor cita en abono de lo que dice, es el argumento que más se torna en contra de su parecer. En aquella comedia dice: DOÑA LEONOR. Como en la corte, señor, se usan tan poco las danzas, no aprendí esa agilidad. ¿Qué significa esto? ¿Quiere decir que en la corte no se estilaba el baile? No: el baile se estila en toda la tierra. Lo que no se usaban en la corte eran ciertas clases ó especies de baile: esas clases ó especies de baile son las danzas. Don Diego, hablando con el maestro, dice: DON DIEGO. ¿Qué es la primera lición? DON ENRIQUE. Ser solia el alta; pero LEONOR.

ENRIQUE noes danza que ya esté en uso. Nila baja á lo que entiendo. Y asi son los cinco pasos, los que doy y los que plerdo, por la Gallarda empezando, etc. Según ve el lector, aquí no se trata del baile, sino de un baile particular; es decir, de una danza conocida con el nombre de alta, de Gallarda ó de otra manera. Dice don Enrique que son cinco pasos los que da y los que pierde; y ¿puede el autor á que nos referimos suponer que esa danza, cuyo mecanismo consiste en dar y perder cinco pasos, es más que el baile general, el baile humano, ese baile que realiza con el movimiento la idea de la belleza, puesto que figura en la erudición universal como una bella arte? El baile es el todo, el género. La danza es la parte, la especie. Todas las danzas constituyen el baile. El baile es la reunión de todas las danzas. De modo que siempre que se hable de danzas y de contradanzas, y de mudanzas, se habla del baile en particular. Siempre que se hable del baile, se habla de las danzas en general, como siempre que se hable de un poema se hablará de una parte de la poesía, mientras que siempre que se hable de la poesía se hablará necesariamente de todos los poemas. Nos hemos detenido tanto en este artículo, porque hay muchos nombres, así en castellano como en todas las lenguas, que se encuentran en el mismo caso, y aclarando este punto se aclaran muchos puntos á la vez. Concluiremos con algunas citas. Salas Barbadillo dice: Antes que sepa labrar tu hija ¡oh discreto! ¡oh sabio! le has traido, noble Octavio, un maestro de danzar Que sobre ser, cual la luna, mudable toda mujer. quiéresla enseñar á hacer mudanzas desde la cuna. ¿Por qué dice maestro de danzar y no de baile? Porque no se trata del baile en general, sino de las especies de baile que estaban en boga á la sazón, y porque el autor tiene necesidad de hablar de danza para justificar el equívoco de la mudanza, en que se encierra la moralidad del epigrama. En la fábula del oso, de la mona y del cerdo, dice Iriarte: Un oso con que la vida ganaba un piamontés la no muy bien aprendida danza ensayaba en dos piés, Estaba el cerdo presente y dijo: ¡bravo, bien va! Bailarin más excelente no se ha visto ni verá. ¿Por qué dice Iriarte: la no muy aprendida danza, y no: el no muy aprendido baile? Porque se trata de un baile especial, el baile que sabía el oso, un baile aprendido, una danza.

No se trata del baile como principio, como arte humano; no se trata del baile universal. Y ¿por qué dice luego: bailarín más excelente, y no danzarín más excelente? Porque no se trata de un baile especial, determinado, que se llama danza, sino de la presteza de las actitudes, de la agilidad del movimiento, lo cual se llama baile, porque moverse con cierta medida es bailar. En el mismo caso está el adagio que dice: Hombre chiquitin, embustero y bailartn. Si se tratara de una especie de baile, hubiera dicho danzarín; pero no se trata de una danza particular, y por eso dice bailarín.

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El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Baile», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/baile.