Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Augurar

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Augurar. Activo. AGORAR.

ETIMOLOGÍA. Augurio: latin, augúrãri; catalán, augurar; francés, augurer; italiano, augurare.

SINONIMIA. Augurar, presagiar, presentir, vaticinar, adivinar. Augurar era el oficio del augur, magistrado gentil que examinaba los pájaros y el cielo para buscar señales que le revelaran lo futuro. Presagiar viene de presagire, derivado de sagaz, sagacis. «Sagire, dice Cicerón, es sentir de un modo penetrante. Y así decimos que quien prevé un acontecimiento, presagia; es decir, siente el porvenir.» Presentir viene de presentire. «Hay en el fondo de nuestras almas, dice el mismo autor, á modo de un oráculo secreto, que nos da el sentimiento de lo futuro; ó lo que es lo mismo, el presentimiento.» Vaticinar viene de vaticinari, que es como si dijéramos faticinari ó canere fata, que quiere decir cantar el hado, anunciar el destino; pero no como dicen las gitanas la buenaventura, porque en canere entra el carmen, que en latín significa verso; es decir, entra la poesía. «Mi voz, dice Ovidio, es la voz de un Dios; Dios está en mi alma; él es quien me inspira lo que yo anun cio y vaticino.» A divinar viene de divinare, y supone recursos sobrehumanos. «Así Epicúreo, dice Cicerón, después de haber negado á los dioses tiene por fuerza que negar la adivinación.» Veamos ahora la diferencia que distingue á cada palabra. El hombre puede apoderarse del porvenir de varias maneras, y cada manera dará un carácter particular á esa especie de profecía.

Realmente, el hombre puede ser profeta por la gracia de Dios, y esto se llama adivinar. Puede serlo por inteligencia, por la lucidez de su mente, por sagacidad, y eso es presagiar. Puede serlo por una inspiración del sentimiento, por cierto flúido del corazón, y eso es presentir. Puede llegar á lo futuro ayudado del arte, arrebatado por la imaginación, y eso es vaticinar. Vaticinar es la ciencia sublime del vate, un misterio sagrado de la imaginación del hombre. Puede figurarse que se apodera del porvenir por medio de señales supersticiosas, como si pudiera existir una magia interior, una materia espiritualista ó dogmática, y eso es augurar. De modo que para adivinar se necesita gracia divina. Para presagiar, pensamiento. Para presentir, sensibilidad. Para vaticinar, genio Para augurar, superstición. El santo adivina. El sabio presagia. La madre presiente. El poeta vaticina. El zahorí augura. Por lo tanto, la adivinación es teológica. El presagio, mental. El presentimiento, afectivo. El vaticinio, artístico. El agüero, fantástico.

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