Roque Barcia · 1880-1883
Amor
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Amor. Masculino. Inclinación hacia lo que nos parece bello ó digno de cariño, y atrae nuestra voluntad. Uniendo á esta palabra la preposición de, indicamos el objeto á que se refiere: como, AMoR de Dios, de los hijos, de la gloria; ó la persona que lo siente, como: AMor de padre. ) Pasión que atrae un sexo hacia el otro. Por extensión se dice también de los animales.
Blandura, suavidad; y así se dice que los padres castigan á los hijos con AMOR. La persona amada; y así se suelen llamar entre sí los amantes AMOR MÍO. P Anticuado. Voluntad, consentimiento.
1 Anticuado. Convenio ó ajuste. ( Plural. Equivale al singular, sobre todo en la segunda acepción.! Se dice también de lo que es objeto de cariño especial para alguno.
Planta. CATILO. ( Provincial Granada. Planta anua de dos ó tres piés de altura, bien poblada de ramas y hojas en flgura de corazón, y de un verde oscuro, con aguijones en forma de ganchos. El fruto es de la figura de un huevo, de tres ó cuatro líneas de largo, y lleno de aguijones. AMOR DE HORTELANO. Planta de dos piés de altura, con el tallo cuadrado, lleno de aguijones; las hojas estrechas, colocadas de ocho en ocho, y con aguijones por encima; las flores pequeñas y amarillas. ( Provincial Granada. Planta, especie de grama, que echa una espiga llena de unas como cuerdas ásperas, que hacen que se agarre con facilidad á la ropa. ] PLATÓNICO. Amor puro, sin mezcla de interés ó sensualidad. PROPIO. Inmoderada estimación de sí mismo. II AMOR CON AMOR SE PAGA. Refrán con que se denota la mútua correspondencia de algunas personas en cualquier cosa favorable ó contraria. AMOR DE ASNO, COZ Y BOCADO. Refrán que se dice de aquellos que muestran su cariño haciendo mal ó incomodando. ] AMOR DE NIÑO, AGUA EN CESTO Ó AGUA EN CESTILLO. Refrán que denota la poca seguridad que se debe tener en el cariño de los niños. AMOR DE PA DRE, QUE TODO LO DEMÁS ES AIRE. Refrán que advierte que sólo el amor de los padres es el seguro. AMOR LOCO, YO POR VOS Y VOS POR OTRO. Refrán con que se explica que muchas veces la persona que es muy Jamada de uno, suele amar á otro que no le corresponde. AMOR TROMPERO, CUANTAS VEO TANTAS QUIERO. Refrán con que se nota la facilidad de los que se enamoran de todas las mujeres que ven. AL AMOR DE LA LUMBRE.
Refrán. Con cercanía á la lumbre, de modo que caliente y no queme. AL AMOR DEL AGUA. Frase. De modo que se vaya con la corriente, navegando ó nadando. Metáfora.
Contemporizando, dejando correr las cosas que debieran reprobarse. (Con MIL AMORES. Frase familiar. Con mucho gusto, de muy buena voluntad. DAR COMO POR AMOR DE Dios. Frase metafórica. Dar como de gracia lo que se debe de justicia. DE LOS AMORES Y LAS CAÑAS, LAS ENTRADAS. Refráu con que se denota que el amor á los principios es más vehemente, así como en el juego de las cañas son mayores, cuando se empieza, el ardor y la gallardía. DE MIL AMORES, Frase familiar. CON MIL AMORES EN AMOR Y COMPAÑA. Locución familiar. En amistad y buena compañía. [ MIL. AMORES. Planta perenne, especie de valeriana, con las hojas de un verde claro, y sin cortaduras por su margen. Las flores son muchas, pequenas, de color encarnado claro, reunidas en ramitos, y, en algunas castas, blancas. ( PARA EL AMOR Y MUERTE NO HAY COSA FUERTE. Refrán con que se pondera el poder del amor y de la muerte.) POR AMOR DE Dios. Frase que se usa para pedir con encarecimiento ó excusarse con humildad; y así se dice: hágalo usted por AMOR de Dios: perdone usted por aMoR de Dios. VANSE LOS AMORES Y QUEDAN LOS DOLORES. Refrán que da á entender que los fines de los amores son amargos y tristes ordinariamente.
ETIMOLOGÍA. Amar: latín, amor, amoris; provenzal y catalán, amor: francés del siglo ix, amur: pro Deo AMUR, «por amor de Dios.» (Serment): sigloxi, amurz: la tue AMURZ, «tu amor.» (Chanson de Roland, (CATIV): siglo xil, amor: Nule chançon ne m’agrée S'el ne vient de fluo amor: "Ninguna canción es de mi gusto, si no viene de un fino amor.» (COUCI, I.) moderno, amour; burguiñón, aimor; italiano, amore. ! La voz del artículo entra en multitud de adagios y refranes: amor de yerno, sol en invierno; catalán, amor de gendre, bugada sèns cendra: amor de monjas. fueyo de estopas; catalán, amor de monja y pet de frare tot es aire (amor de monja y pedo de fraile, todo es aire): amor de senor, aqua en cesto; catalán, amor de senyor, ayqua en cistella: amores, dolores y dineros no pueden estar encubiertos: catalán, amor. penas y diners no poden estar secrets: amor ni cata linaje, ni fe, ni pleito homenaje: catalán, amor y graredad no passan per un forat: sopas y amores los primeros los mejores; catalán, las sopas y amors, los primers son los millors. El catalán, el valenciano y el mallorquín tienen muchas y graciosísimas expresiones proverbiales, sin salir del vocablo propuesto: per amor del bou llepa 'I Ilop lo jou, «menea la cola el can, no por tí. sino por el pan.» SINONIMIA. Artículo primero.-AMOR Á LA PATRIA, PATRIOTISMO. El primero es un sentimiento más templado y menos activo que el segundo. Amar á la patria no es lo mismo que sacrificarse en su servicio. Ama á su patria el que, ausente de ella, vive triste, desasosegado y deseoso de restituirse á sus hogares. Tiene patriotismo el que consagra á la patria su hacienda, sus servicios y su existencia. (MORA.) Artículo segundo.—AMOR Á LA PATRIA, PATRIOTISMO. El amor á la patria es un afecto natural; el patriotismo es una virtud. Aquél es propiamente el apego que naturalmente tenemos al suelo en que hemos nacido, en que hemos conocido á nuestros padres y amigos, y adquirido las primeras inclinaciones; el que generalmente se tiene á la lengua, á los usos, á las costumbres con que nos hemos criado, á los principios de la educación, á los objetos que nos recuerdan las primeras indelebles impresiones de la infancia. Este afecto natural es casi común á todos los hombres, sin exceptuar aquellos que habitan los países más incultos. El efecto que causa el amor á la patria es un carácter activo y desinteresado, es el patriotismo, que consiste en un ardiente deseo de servirla, de defenderla, de contribuir á sus progresos, á su bien, á su prosperidad. Aquel que sin poner nada de su parte en la defensa ó en el bien de su patria, se complace en sus felicidades, se gloría de haber nacido en ella, encarece sus ventajas, y la prefiere á todas, cree tener patriotismo, pero sólo tiene aún amor á su patria, En muchos casos se puede decir con propiedad que el amor á la patria es al patrtotismo como la ceguedad de un amante al celo de un buen amigo: aquél cree que no hay cosa mejor que lo que ama; éste proeura que no haya cosa mejor que lo que estima. (HUERTA.). Artículo tercero.—AMOR. (ALANTERÍA. El amor, más vivo que la galante Fia, trene por opleró ia persona, vople ga á complacerla para lograr su posesión; hace que la amemos tanto como á nosotros mismos, se apodera súbitamente del corazón, y debe su principio á un no sé qué indefinible, que arrebata los sentidos y se granjea la estimación antes de todo examen, y sin informe ninguno. La galanteríu es una pasión más voluptuosa que el amor, y cuyo objeto es el sexo. Por ella se forman tramas y máquinas dirigidas á satisfacer el deseo; y el que galantea, más ama su satisfacción propia que no la de su dama. La galantería más afecta los sentidos que el corazón, y más participa y cobra más fuerzas del temperamento y de la complexión, que no de la fuerza de la hermosura, cuyo mérito descifra con más
conocimiento ó con menos preocupación. El uno hace agradable á nuestros ojos todas las personas de que gusta la que amamos, como no sean las que nos dan celos. La otra nos hace guardar ciertos miramientos con todos aquellos que pueden servirnos ó perjudicarnos en nuestros proyectos, sin exceptuar nuestro mismo competidor, si creemos poder sacar partido de él. El amor no deja libertad para la elección: al principio manda como señor; después reina como tirano hasta que se rompen sus grillos á fuerza de tiempo, por el esfuerzo de una razón poderosa, ó por el capricho de un enfado llevado adelante. La galantería da muchas veces treguas á otra pasión, y enfrenada por la razón y por el interés, no dificulta en acomodarse con nuestra situación y con los sucesos. Aquél nos da á una sola persona, á la cual entregamos nuestro corazón todo entero, de manera que le llena todo y nos hace indiferentes para con todas las otras, por mérito y por hermosura que tengan. La galantería nos lleva en pos de todas las personas de belleza y de gracia, y nos une á las que nos corresponden; pero de modo que todavía nos quede gusto para las otras. El amor. como que parece que tiene complacencia en las dificultades, y lejos de arredrarse por ellas, sólo sirven para darle más pábulo. La galantería trata de abreviar las ceremonias y formalidades, antes prefiere lo fácil que lo difícil, y las más veces es una mera diversión. ¿Sería esta la razón por qué hay en el hombre un fondo más inagotable de galantería que de razón? Lo cierto es que es una cosa rara el ver que á un primer amor suceda otro segundo, porque estos gastos le cuestan mucho al corazón; pero no sucede así con las galanterías, que son á veces infinitas, y que se suceden hasta la vejez. Siempre hay buena fe en el amor; pero es opresor y caprichoso, y le miran en el día como una enfermedad ó como una flaqueza de ánimo. Su poco de picardía hay en la galantería: pero es libre y divertida: nuestro siglo está por ella. El amor graba en la imaginación la idea halagüeña de una felicidad eterna en la constante y entera posesión del objeto amado; la galantería pinta la imagen agradable del singular placer que nos causará la posesión del objeto deseado. Ni el uno ni la otra pintan estos casos al natural, y sabemos por experiencia que sus colores, aunque graciosos, son falsos.
Hay, sin embargo, esta diferencia: que el amor, como que es más serio, se siente más de la infidelidad de su pincel, y que la memoria de lo que ha sufrido, viéndolo tan mal pagado, sirve para que rompamos de una vez con él; pero la galantería, siendo más alegre, se siente menos de las burlas de sus pinturas, y la vanidad de haber salido bien de sus proyectos, le consuela de no haber hallado la satisfacción que se había propuesto. El amor es el que principalmente prueba el placer, y la satisfacción de los sentidos contribuye menos á la dulzura del goce. que cierta alegría interior que proviene del pensamiento delicioso de que se posee lo que se ama, y que tenemos las pruebas más perentorias de una tierna correspondencia. En la galantería no está tan herido el corazón, el ánimo está más libre, y los sentidos atienden más á satisfacerse, y disfrutan con más igualdad el placer; y así es que más se goza en ella por el deleite que por la delicadeza de los sentidos. El que se ve demasiado atormentado por los caprichos del amor, pugna por desprenderse de él, y llega á ponerse indiferente. El que se siente cansado con el ejercicio de la yalantería, toma el partido de descansar, y viene á ser más sobrio. El exceso de amor viene á parar en celos: el de galantería, en disolución: en el primer caso hay peligro de perder la cabeza; en el segundo, le hay de perder la salud. El amor no les sienta mal á las doncellas; pero es muy mal mirada en ellas la galantería, porque el mundo pasa por que se aficionen á uno, pero no por que se den á la satisfacción de sus deseos. No sucede lo mismo fuera de este estado, pues entonces se disimula la galantería en las mujeres, y se mira como ridiculo el amor. Como que parece que está en razón que un corazón, nuevo todavía, se deje llevar de una pasión: y los que lo ven, compadecidos del caso, se interesan de buena gana en su favor, y no tienen nada que censurar. No juzgan así de una que está sujeta al yugo del matrimonio, y que todavía se empeña en ceder á una pasión no menos tiránica que ciega: antes bien, miran esto como un desvarío, digno de censura ó de risa. Tal vez será éste el motivo porque una soltera, aun con el amor más violento, puede sin embargo conservar la tierna amistad de los amigos que no exigen otros sentimientos que los de estimación y respeto; y es cosa muy difícil que una mujer casada, hallándose en este caso de un amor tierno y perfecto, no espante de sí á los otros amigos, ó que no pierda mucha parte de la estimación y del afecto que la profesaban. Nace esto de que, en el primer caso, el amor habla siempre su idioma, sin que por esto pierda nada el de la amistad; y de consiguiente, no perdiendo los amigos nada de lo que se les debe, no sienten ni se dan por quejosos de lo que se da al amante; en el segundo caso, el amor habla uno y otro idioma, y se gobierna por ambos, haciendo amigo al amante; por manera que los otros, si no se retiran, conocen á lo menos que no les dan tanta confianza, ven que los tratan sobre otro pie, y participan de la indiferencia universal que esta nueva afición ocasiona. Esto basta para que se aperciban; y cuanto más delicada, más noble y más fundada en estimación es su amistad, más sienten ver que les quiten lo que merecen, para darlo las más veces á un botarate, que el amor representa como de grande ingenio á los ojos de una loca. Una casada más necesidad tiene de hacer misterio en el caso de amor que en el de galantería; porque en éste sólo expone la fama de su virtud, pero en el otro expone la de su virtud y la de su entendimiento, porque dicen entonces que no tiene más juicio que otra, y que es más novata. Dicen que el amor conserva las buenas prendas del corazón, pero que da al traste con el juicio, y que la galantería puede razonar más, pero que corrompe el corazón. Lo cierto es que el amor quita la libertad y el discernimiento al entendimiento; y que la galantería aguza el ingenio, como que tiene que poner por obra todas sus artes. Por lo que toca al corazón, siempre decide el carácter personal de los sujetos. Estas dos pasiones obran en él según varían las personas que son heridas de ellas: si alguna hubiera de sacar partido, sería sin duda el amor; porque siendo más violento que la galantería, mueve más á tomar venganza de aquellos que le contradicen ó que le causan disgusto; y como es también más personal, da ocasión á obrar con más diferencia respecto de todos aquellos que no son el objeto de él, ó que no le lisonjean. La prueba de esto la tenemos en la experiencia. Vemos muy constantemente que una mujer de galanteos hace mil cariños muy cordiales á su marido, y que guarda ciertos miramientos con sus amigos; pero respecto de una mujer herida del amor, los amigos le vienen á ser insípidos, y el marido, un objeto de aversión. (CIENFUEGOS.) Articulo cuarto.—AMOR, CARIDAD.
PIEDAD. El amor consiste en un sentimiento: la caridad, en una obligación. La piedad, en una creencia. El amor es afectivo: la caridad, moral. La piedad, religiosa. El amor nos lleva á la familia: la caridad, al prójimo: la piedad, á Dios.
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