Roque Barcia · 1880-1883
Aljama
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Aljama. Femenino anticuado. Junta de moros ó judíos. Sinagoga de judíos.
ETIMOLOGÍA. Arabe al-djama’a, «reunión de hombres, asamblea; asamblea de los ancianos,» y extensivamente, «consejo municipal,» en Africa; «sanedrín,» en castellano, durante la Edad Media. Los árabes designaban á los judíos, residentes en una ciudad, con los nombres de djamã’a, al-yeoud, «asamblea ó reunión de judios,» de donde se dijo simplemente al-djamã’a, aplicado al barrio que los judios habitaban. Pero los judíos lograron dominar en algunas ciudades musulmanas, y aplicaron entonces el vocablo al-djamã’a con relación á los moriscos, de quienes habían recibido aquel mote. Esto explica el hecho de que la voz del artículo significara sucesivamente: «reunión de judíos y reunión de moros,» de cuyo doble significado hay muchos ejemplos en los códices, de acuerdo con la definición de Pedro de Alcalá; djama’a, aljama de judíos y aljama de moros.» Este doble sentido ha sido apreciado por la Academia. El poema de Alejandro nos ofrece la forma aliama (copla 1090). "Decie el aliama: mal somos confondidos.» Gonzalo de Berceo trae alfama. (Duelo de la Virgen María, copla 166.) "Moviase el alfama toda de su lugar. Entran á Pilato por consocio tomar Que non gelo (se lo) podiesen los discípulos furtar.» Alfama, por aljama, significa en este pasaje sanedrín, puesto que se refiere á los príncipes de los sacerdotes y á los fariseos, que fueron en casa de Pilatos diciendo: «manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero, porque no vengan sus discípulos de noche y le hurten.» Confirman plenamente la anterior etimología los siguientes textos: Tiro el omne bono à los de la als’ama: Esti es nuestro sire, e esta nuestra dama Siempre es bien apreso qui à ellos se clama, Qui en ellos non cree habrà fuego è flama.» (GONZALO DE BERCEO, Milagros de Nuestra Señora, copla 650.) «A ls’ama lo mismo que aljama. judería. Es voz arábiga que significa junta, congregación.» ( Vocahulario general. Biblioteca de autores españoles, tomo 57.) «Aunque los moros pagaban sus tributos á los señores y reyes de las tierras de donde vivian, nunca por ellos venían en mucha necesidad, porque los Concejos de ellos que llamaban Aljamas, suplían por los necesitados. (Crónica de los Reyes de Castilla. Doña Isabel y D. Fernando, ordenada por D. CAYETANO ROSEL.. Biblioteca de autores españoles, tomo L X, página 653.)
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