Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Alcanzar

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Alcanzar. Activo. Llegar á juntarse con una persona ó cosa que va delante. Hablando de las personas, concurrir con ellas en un mismo tiempo, ser coetáneo: hablando de los tiempos, haber vivido en aquel de que se habla. Coger alguna cosa, alargando la mano para tomarla. Conseguir ó lograr. ¡ Saber, entender, comprender. ( Tener poder, virtud ó fuerza para alguna cosa; y así se dice: no ALCANZÓ el remedio á curar la enfermedad. [Llegar hasta algún término: y así se dice: ALCANZA con la mano al techo. (Quedar acreedor á alguna cantidad en el ajuste de cuentas.

Neutro. Tocar ó caber á uno alguna cosa ó parte de ella. Ser suficiente ó bastante una cosa para algún fin; y así se dice: la provisión ALCANZA para el camino; el dinero ALCANZÓ para pagar los soldados.) En las armas de fuego y arrojadizas, llegar el tiro á cierto término ó distancia. ALCANZA QUIEN NO CANSA. Refrán en que se advierte que para conseguir suele ser medio muchas veces el no importunar. I SI ALCANZA, NO LLEGA. Expresión con que se da á entender que una cosa es tan tasada y escasa, que apenas basta para el uso á que se destina.

( Recíproco. En las bestias, tocarse y herirse con los piés en los menudillos ó ranillas de las manos al tiempo de andar. [] ALCANZÁRSELE POCO Á ALGUNO, Ó NO ALCANZÁRSELE MÁS. Frase familiar. Tener corta capacidad ó comprensión.

ETIMOLOGÍA. Arabe al, el, y gantar, doblarse, encorvarse, porque lo primero que se alcanzó estaba abajo, en lo profundo: al gantar, alcanzar. En Andalucía se dice aún: alcanzar agua del pozo: catalán, alcansar.

SINONIMIA. Artículo primero. ALCANZAR, ALCANZAR Á. Se usa este verbo sin preposición, cuando el movimiento que expresa se hace en sentido perpendicular, como alcanza ese libro, suponiendo que el libro esté en alto; el muchacho alcanzó la fruta que pendía del árbol. Se usa con preposición cuando el movimiento se hace en sentido horizontal, como alcanzar al que corre; la silla de posta alcanzó á la diligencia. Cuando se usa con preposición en sentido perpendicular, no significa movimiento, sino extensión, como alcanza al techo; alcanzar á la luna.

(MORA.) Artículo segundo. ALCANZAR, LOGRAR, OBTENER, CONSEGUIR. A lcanzar y lograr suponen esfuerzo; conseguir y obtener suponen solamente inferioridad. Se alcanza y se logra el triunfo; se consigue y se obtiene un empleo. No alcanzó César el objeto de su ambición. Colón logró descubrir un mundo. El buen ciudadano obtiene de la opinión pública el galardón de sus servicios. El reo consiguió el indulto que solicitaba. (Mora.) Artículo tercero. ALCANZAR, DAR ALCANCE. A lcanzar supone que la persona á quien se alcanza, va caminando naturalmente. Ví que salía de su casa, apreté el paso y le alcancé. Dar alcance supone fuga en el sujeto á quien pretendemos alcanzar. Mucho corría, pero no le valió: al fin, le dí alcance. El que quiere alcanzar á otro, intenta reunirse á él. El que pretende darle alcance, le persigue. Un arriero aguija su caballería, y alcanza al compañero que va delante. El galgo da alcance á la liebre. Artículo cuarto. ALCANZAR, OBTENER, RECABAR, LOGRAR, CONSEGUIR. Alcanzar supone gestión y mérito. El caudillo alcanza una victoria; el héroe alcanza el triunfo; el santo alcanza la gloria eterna. Obtener supone favor. Se obtiene una gracia, una merced. Se obtiene la sonrisa de una dama, á cuya amorosa correspondencia no nos conceptuamos acreedores. Se obtiene una cruz, un diploma, un honor cualquiera, para el cual no nos reputamos con bastante merecimiento. Recabar supone una gestión perseverante, hasta terca. Se recaba una palabra que no se nos quería dar. Se recaba una promesa que no quería empeñársenos. Lograr supone fortuna. Logramos en virtud de circunstancias personales que no se pueden definir, tales como el don de gentes, cierto espíritu de generosidad y galantería, un despejo y una gracia que son secretos de la naturaleza, ó una dicha que es un secreto del favor. Un caballero logra el favor de las damas. A despecho de las prevenciones desfavorables que embargan el ánimo del rey, logré que me oyera con agrado. Lograr una cosa, equivale casi á disfrutarla. Quien dice logro, dice goce. Conseguir supone servicios y solicitud. Conseguimos lo que nos toca de derecho, previa instancia por nuestra parte. Se consique un empleo, una reposición, una cesantía. Consultemos el uso, y veamos si él justifica el vario sentido que hemos señalado á cada una de las palabras anteriores. El caudillo alcanzó la victoria. Esto significa que obró con tal pericia, con tal estrategia, con tal valor, que mereció vencer á su enemigo. El héroe alcanza el triunfo. Es decir, las hazañas del héroe le hicieron digno de semejante honra. El santo alcanza la gloria eterna. Esto equivale á si dijéramos: las virtudes del santo le hacen acreedor á esa recompensa divina. De donde debe inferirse que en alcanzar entra, como idea capital, la de merecimiento. Si en vez de alcanzar, usamos de cualquiera de las otras palabras de este artículo, veremos que el sentido de la frase varía. El caudillo consiquió la victoria, quiere decir que dirigió el ataque con tal solicitud, que guerreó con tal instancia, que pretendió la victoria con tanto ahinco, que al cabo pudo conseguirla. Aquí no hay pericia, ni estrategia, ni valor, ni entusiasmo: hay porfía, hay gestión; la gestión activa y casi maquinal del pretendiente. No ganó la batalla por genio, sino por oficio. El héroe consiquió entrar en triunfo. Esto quiere decir que el triunfo no fué

fué el premio de sus hazañas, sino el resultado de su astuta solicitud. Hay orgullo, no hay proeza; hay intriga, no heroicidad. El que consique entrar en triunfo, es un hombre, no un héroe. Los héroes no consiguen, porque no solicitan. Alcanzan, porque Dios les ha dado el privilegio de merecer que alcancen. El santo consigue la gloria eterna. Mirada esta frase á la luz de la razón, es un absurdo. El que así se expresara, daría claras muestras de desconocer completamente la filosofía de nuestro idioma. La gloria eterna no se consique, no puede conseguirse, porque las recompensas divinas no son objetos que pueden pretenderse, sino el premio de la moral inexorable que reina en el mundo, el ministerio oculto y sagrado de esa suprema compensación con que el cielo nivela las cosas de la vida. Hagan los lectores la experiencia con los demás verbos, y tal vez se convencerán de que el uso corriente y sensato está de nuestra parte. El que merece, alcanza. El protegido, obtiene. El perseverante, recaba. El afortunado, logra. El porfiado, consique.

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