Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Agüero

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Agüero. Masculino. Presagio ó señal de cosa futura. Pronóstico favorable ó adverso de las cosas futuras, formado supersticiosamente por señales ó casualidades de ningún fundamento. Adivinación que hacían los gentiles por el canto, vuelo y otras señales que observaban en las aves.

ETIMOLOGÍA. Latín auùrium. 1. Algunos etimologistas derivan este nombre de acis, ave, y de un radical que entra en garrire, gorjear. equivalente al sánscrito gar. gri, dar voces, gritar. (LITTRÉ.) 2. La etimología ulterior de la palabra augurio es dudosa. Algunos la sacan de augrre, aumentar; de modo que, según esta interpretación, el augur es el que aumenta, el que consagra, el que hace la ceremonia augusta.

(IDEM.) Otros suponen una forma neutra, augus, en relación con el griego euchos, plegaria. Según este origen, augur, significa el suplicante, el que pronuncia los conjuros. (IDEM.) 3. Ninguna de las conjeturas anteriores se acerca al origen de la voz del artículo. El latin augùrlum representa el griego o (agoreúd), hablar en la plaza pública, decir, llamar: concionare in foro, dico, apello, de donde se deriva el latín angurãri, hacer pronósticos ó vaticinios. Puede afirmarse con certeza absoluta que la voz propuesta no tiene relación alguna con el griego cuchos, plegaria, ni con el latín avis, ave, ó augere, aumentar, ni con el sánscrito gar, gri, dar voces.

Derivación. Griego agoreúó; latín, augurium, vaticinio; augur, vaticinador; augurari, vaticinar; dialecto de la antigua Umbría, uhtur; italiano, augurio; francés antiguo, aür, eur: moderno, heur, augure: provenzal, auguri, augur, agur; catalán, auguri; walón, areure: portugués, agouro.

SINONIMIA. Agüero, presagio. El agüero se sacaba del canto, del vuelo, y de las demás acciones de los pájaros; pero después pasó á significar toda especie de conjetura sobre lo venidero. Presagio es voz de la lengua latina, en la cual presagire significa penetrar lo venidero, anunciar las cosas antes de que sucedan. El agüero es simplemente la idea que formamos de lo venidero por ciertos presupuestos, El presagio es á un tiempo el signo, la cosa misma que anuncia lo venidero, y la conjetura ó el pronóstico que sacamos de los objetos. El agüero está en nuestra imaginación, y no en el objeto: y el presagio está en el objeto y en nuestra mente. En todos tiempos ha mirado el pueblo los fenómenos extraordinarios del cielo como presagios, signos precursores de grandes revoluciones políticas; y á veces han sido efectivamente funestos estos fenómenos por los siniestros agüeros que el terror sacó de ellos. La imaginación, la superstición, el presentimiento, la preocupación, forman los agueros. La sagacidad, la ciencia, la experiencia, el raciocinio, sacan los presagios. Los adivinos agüeran engañando, y las pitonisas, exaltando la imaginación. Los médicos, considerando los síntomas, y los meteorologistas, observando los fenómenos, presagian. Las almas débiles, visionarias, son las más fecundas en agüeros. Acaso será esta la razón por qué Aristóteles dotaba á los melancólicos, y los turcos á los idiotas, del don de profecía. Los que son discretos, atentos, meditadores, son los más fecundos en presagios; y este es el genio que advertía á Sócrates y que inspira á veces á los sabios predicciones verificadas por el suceso. Por nuestros ayueros se puede formar juicio de nuestros temores, de nuestras esperanzas, de nuestra condición, de nuestro genio. Por nuestros presagios puede juzgarse de nuestras luces, de nuestros conocimientos, de nuestra aplicación, de nuestros aleances. Según la naturaleza y las disposiciones de los ánimos, un mismo objeto produce aqueros diferentes, y aun contrarios; así como según el genio y las pruebas accidentales de los pueblos, el arte agüeral había establecido reglas diferentes y aun contrarias de interpretación sobre los mismos puntos. Según la exactitud y profundidad de les talentos, el mismo suceso sugiere presagios diferentes, así como según el modo de ver y de discurrir dos sectas, deducen de los mismos principios consecuencias opuestas.

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