egeria
En 3 obras de la biblioteca, de 1856 a 1917: cada una con su definición, tal como la imprimió, y el enlace a su artículo y a la página del original. La grafía es la de cada época.
1856 Monlau
Pedro Felipe Monlau, Diccionario etimológico de la lengua castellana · la obra
Egeria, pág. 257 · el artículo y su página del original →
Egeria. Egeria: del g. egeiró, yo excito, yo muevo, yo despierto. Nombre dado á una célebre ninfa del Lacio, la cual, segun creencia popular entre los romanos, dictó á Numa Pompilio (su favorito, ó, segun Ovidio, su esposo) aquellas leyes admirables que consolidaron los cimientos de la ciudad eterna el año 40 de la fundacion de Roma y el 714 antes de J. C.—De ahí, segun los etimologistas, el nombre Egeria, como quien dice despertadora, porque las leyes sabias ó los buenos consejos mantienen siempre prevenido ó despierto el ánimo del que los escucha y acepta.
1880-1883 Barcia
Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico · la obra
Egeria, pág. 315 · el artículo y su página del original →
Egeria. Femenino. Mitología. Ninfa de rara belleza, que Diana convirtió en fuente. Habitaba el bosque de Aricia, en el Lacio. Los romanos la adoraron como á una divinidad, y las mujeres preñadas le hacían sacrificios para obtener un parto feliz. Aun se ven, en las puertas de Roma, la gruta y la fuente de EGERIA. Reseña histórica.—Del griego egeiro, yo excito, yo muevo, yo despierto. Nombre dado á una célebre ninfa del Lacio, la cual, según creencia popular entre los romanos, dictó á Numa Pompilio (su favorito, ó, según Ovidio, su esposo) aquellas leyes admirables que consolidaron los cimientos de la ciudad eterna el año 40 de la fundación de Roma, y el 714 antes de Jesucristo.—De ahí, según…
1917 (2.ª ed., s. a., antes de 1919) Alemany
José Alemany y Bolufer, Diccionario de la lengua española · la obra
Egeria, pág. 629 · el artículo y su página del original →
EGERIA. (de Egeria, ninfa del bosque de Arfcia, y, según la fábula, >q al dora de las leyes que dictó Numa Pom.- pilio). m. Astr. Asteroide núm. 13 descubierto por Gasparis el 2 de noviembre de 1850. Efectúa su revolución sidérea en poco más de cuatro años.