aconcio
En 3 obras de la biblioteca, de 1857 a 1880: cada una con su definición, tal como la imprimió, y el enlace a su artículo y a la página del original. La grafía es la de cada época.
1857 Marty Caballero
Luis Marty Caballero, Vocabulario de todas las voces que faltan á los diccionarios de la lengua castellana · la obra
Aconcio, pág. 13 · el artículo y su página del original →
ACONCIO, s. m. mit. Jóven de singular hermosura, que habiendo ido á Delos á ofrecer un sacrificio, se enamoró ciegamente de Cídipe, quien no quiso escucharle, y habiendo perdido enteramente las esperanzas de casarse con ella, grabó en una bola estas palabras: Juro por Diana, Aconcio, de no ser jamás de otro que de tí. Cídipe, á cuyo pie habia dejado caer aquella bola, la cogió y leyó aquellas palabras incautamente, y se obligó del mismo modo. Todas cuantas veces quería casarse, se veía acometida de una fiebre violenta, y creyendo que esto era un castigo de los dioses, se casó con aquel jóven.
1870 Gaspar y Roig
Nemesio Fernández Cuesta (dir.), Diccionario enciclopédico de la lengua española · la obra
Aconcio, pág. 34 · el artículo y su página del original →
adj. s.: Biog.: teólogo injeniero, eura en la diócesis de Trento; m. en luglaterra en 1565: De Stratagematibus Satance in religienis negotio
1880-1883 Barcia
Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico · la obra
Aconcio, pág. 108 · el artículo y su página del original →
1. Aconcio. Masculino. Antigüedades. Especie de dardo usado en la antigua milicia griega. ETIMOLOGÍA. Griego àxóvτιoν (akontion), dardo, lanza, flecha; telum. De aquí viene el verbo latino acontizãre, que se halla en Vegecio y que significa tirar saetas, traducción del griego àxovtito (akontizo).
Aconcio, pág. 108 · el artículo y su página del original →
2. Aconcio. Masculino. Mitología. Joven de singular hermosura, que habiendo ido á Delos á ofrecer un sacrificio, se enamoró ciegamente de Cípide, quien no quiso escucharle, y habiendo perdido enteramente las es peranzas de casarse con ella, grabó en una bola estas palabras: Juro por Diana, A concio, de no ser jamás de otro que de ti. Cipide, á cuyo pie había dejado caer aquella bola, la cogió y leyó aquellas palabras incautamente, y se obligó del mismo modo. Todas cuantas veces quería casarse se veía acometida de una fiebre violenta y creyendo que esto era un castigo de los dioses se casó con aquel joven. ETIMOLOGÍA. Griego’Axóvrιoς (A hon. tios): latín, Acontius. (OviDiO.)