Esteban de Terreros y Pando · 1786-1793
Termometro
tomo 3 · página 617 · ver la página del original
TERMOMETRO, instrumento que sirve para cenocer el temple de un lugar, los grados de calor, ó frio de la atmosféra. Fr. Thermometre. Lat. Thermometrum. It. Termometro. La invencion se atribuye á Drevel: aunque se la disputan Sanctorio, Galiléo, y el P. Paul. El Termómetro tuvo al principio en muchos modos de hacerle no menos imperfecciones, pudiéndose variar en él la altura del licor, sin que se variase el calor, ó frio de la atmosféra. La Academia de Florencia, llamada del cimento, le adelantó usando del espíritu de vino, y tomando otras precauciones. M. Reaumur le añadió muchas perfecciones, procurando una proporcion justa entre la boteila, que contiene el espíritu de vino, y el tubo en que señala los grados con el mismo espíritu, y suponièndò entre otras cosas que el espíritu que habia escojido era de mil partes al tiempo de la conjelacion, y de 1080 en el agua hirviendo. Pero con todo eso ;quien nos dirá que el espíritu de vino siempre se conserva el mismo? ¿Quien que siempre se dilata proporcionalmente? ¿Quien que no pierde tu resorte? Como quiera, este Termómetro tiene muchas faltas, y se pueden ver en el Dicc. Math. de Saverien. Conociendo pues los defectos inseparables del espíritu de vino, se inventaron los Termómetros de azogue por M. Fabrenbeit, y en lugar de botella usó de un tubo capilar con base cilíndrica, vahii lién liéndose del fuego y nieve para la composicion, y temperamento mas justo que juzgó posible; con todo eso conocidos varios defectos, adelantó esta perfeccion M Delille; pero no obstante todos estos adelantamientos, y el cuidado de estos y otros muchos sabios, todavía no logran su perfeccion los Termómetros; pues lo 1. dado que el mercurio jamas mude su resorte, no se ha hallado hasta ahora medio para impedir que el vidrio mismo no se haga sensible al calor y al frio, estrechándose con este, y dilatándose con aquel; y consiguientemente no es la misma la graduacion del mercurio, pues subirá mas en el mas estrecho, y menos en el ancho. Lo a. para graduar el Termómetro se debe usar siempre del mismo grado de frio, y este no es el de la nieve, ó hielo, pues consta por la experiencia que junto con la sal armonfaca adquiere la nieve mas frio, y todavía mas si se juntan nieve y nitro, y ;quien podrá decir que no habrá en la naturaleza otro cuerpo que, ó solo, ó unido no llegue á una frialdad mas intensa? con que no se sabe el grado mas frio para graduar este instrumento. Lo 3. cuanto mas sube la coluna de azogue, tanto mas gravita en la esfera, prescindiendo del calor, ó frio : con que será menester mas calor para hacerla subir. Lo 4. que aquel aire que siempre queda en el tubo, por no evacuarse nunca perfectamente, se comprime al subir el azogue, pues es cierto que se reduce á menor espacio, y como sea así, que compreso, ó compacto el aire resiste mas al ascenso del azogue, nunca sabrémos quien le detiene donde está, si el aire que resiste, ó el frio que le condensa. Lo s. que tambien aseguran excelentes Físicos, que un mismo fuego, como 4 por exemplo, puede tener movimiento mas, ó menos veloz y equivalente, á un fuego como seis, con que un mismo calor dará unas veces mas movimiento al mercurio, y otras menos. V. M. Muschenbroeck, &c. Invencion, y T.8. Esp. p.272. Sin embargo de todas estas dificultades, que las tenemos por eficaces en cuanto á la perfeccion del Termómetro, no se puede negar que aun así trae utilidades especialmente en la Medicina: para cuya inteligencia notaré aquí brevemente varias particularidades que se hallan experimentadas en la excelente obra de M. Antonio de Haen, Consejero aulico, y Profesor primario de Medicina práctica en la Universidad de Viena, cuyo tit. es : Ratio medendi in Nosocomio practico quod in gratiam, et emolumentum Medicinae studiosorum condidit Maria Theresa, Augustissima Romanorum Imperatrix, &c. En esta obra, pues, se halla lo 1. que aplicado el Termómetro al sobaco de un hombre sano por medio cuarto de hora, sube al grado de 95, á 96 de calor, y aplicado un cuarto de hora sube del 97, al 99 gr. y por media hora del 100, al I01, y por toda una hora no pasa del 102, sin que suba mas aunque dure en el sano y robusto la aplicacion. De donde se sigue ser falso lo que algunos dicen que no podria vivir sin sufocarse un hombre en una atmosféra de igual calor al natural, pues debajo de la equinoccial en muchas partes, y aun nuestros segadores en verano, experimentan la atmosféra con mas fuego, ó calor que el que tienen dentro de sí. Siguese tambien que no fué dada la respiracion al hombre para refrijerar la sangre, sino á lo menos maprincipalmente para darla movimiento; pues muchas veces inspira, ó traga aire con mas calor que el que tiene dentro del cuerpo: si ya acaso no decimos contra este Autor que nunca da. fuera el Termómetro, ni puede dar, ó señalar todo aquel calor y grado que se halla dentro del cuerpo. Lo 2. que se experimenta con el Termómetro, es que en un hombre con calentura en su mediano calor, aplicado el termómetro al sobaco por medio cuarto de hora sube de 96, 4 I01, ó á 102 gr. y aplicado por media hora llega solo al 103, y por una hora al 104, aunque en la calentura continua aplicado por media hora da 106 gr. y en una hora 109, y alguna vez en la media hora da 103, y en la hora roc, subioedo ciscinpn-ccoarnnalai cortaaine. Lo 3. que se experimenta es, que en un parasismo con sumo frio sin mas movimiento en el enfermo, que un mármol, 6 en el rigor del frio con un temblor y golpéo fuerte de dientes, subia el grado de calor á 104 gr. sin bajar jamas de 98, y á lo mas 24 horas antes de su muerte bajó solo á o7. ¿Qué maravilla pues es esta, que en un cuerpo con el rigor del frio, y casi yerto se halle mas calor, ó casi el mismo que en un hombre sano y bueno? No tiene aquí poco por cierto en que meditar la Física, pues en el frio, en que está el pulso débil, caido, y casi sin movimiento, hallamos el mismo calor que en la calentura, en que anda tan precipitado y violento. Lo s. se ha experimentado, que el viejo aun en su edad decrépita, tiene el mismo calor que un muchacho en el vigor de la suya. ;Cual será -vdes t piroirm d ddos erctros tan contrarios a nuestra aprehension comun? Todas estas experiencias se han hecho con los excelentes Termómetros de M. Reaumur, y de M. Fabrenbeit, advirtiendo que la proporcion del cilindro con la botella es por lo comun la de 11124, á 670.
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